LA INVERSIÓN EN NUESTRA DEFENSA. EL FLORETE POLÍTICO Y EL MANDOBLE CASTRENSE. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

En la guerra, que lo abarca todo, se impone la filosofía, que lo es  todo.

Aristóteles y Alejandro Magno estaban íntimamente ligados por la Ilíada; que lo es todo. Bajo la almohada del Magno la espada y la aristotélica Cólera de Aquiles eran inseparables.

Inicio este artículo con el pensamiento del filósofo Gabriel Albiac que nació y creció entre escuela militar y la de maestros, entre la espada y la piedra de pizarra, por lo que completa al filósofo que define Heráclito: «El combate (Pólemos) es padre y señor de todo«.

La guerra y la filosofía lo son  todo, porque sitúan al hombre frente a lo indecible: la muerte. La filosofía te enfrenta, la guerra te la descubre desnuda, incluso atractiva.

Albiac, en un artículo que navega entre lo oscuro y oculto de lo filosófico y militar, el ángulo ciego, que también se llama muerto, resume nuestra reciente historia en términos que recuerdan la definición discutida y discutible de Vom Bulow de estrategia y  táctica: las diferencia por que una se mueve en el campo de lo no visual (Estrategia) y la otra en el visual (Táctica), lo oculto y lo que despliega ante ti. No le hicieron caso por pretender abarcar la guerra bajo fórmulas geométricas, pura ciencia. Dibujaba, medía distancias, triangulaba formaciones, calculaba necesidades y reducía el combate a una ecuación. Puede que no le faltase razón. Quizá ángulo de visión. La estrategia oculta intenciones tan influyentes como el azar o el engaño, las variantes impredecibles. Es como la filosofía, que nunca sabes.

En nuestra reciente historia nos han hecho tácticos del día a día y nos movemos en el campo de la invisibilidad, solo accesible a la política que hace la guerra a punta de florete.

Nos recuerda el filósofo que «la transición política, que satura la segunda mitad de los años setenta del siglo veinte en España, es uno de esos actos de guerra ´a punta de florete´ de los que el tal sutil Clausewitz habla».

Es cierto  que sabemos que el florete es tan letal, quizá más, como el mandoble.

Ahora engañan a todos, incluidos los del mandoble, para ampararse en lo que llaman «estratégicamente», que es lo mismo que «cínicamente», Razón de Estado y se encierran en su «ángulo muerto», que no es una táctica, sino la estrategia del florete tan elegante como mortal. Lo indecible.

Todo permanece oculto.

La sepultura de los archivos del franquismo, el oscurantismo, la destrucción masiva, la férrea vigilancia (que he sufrido), la hoguera. No hay forma de investigar a fondo en ningún archivo militar. Ni un euro en digitalizar o facilitar la labor.

República, comunismo, guerra, franquismo, Transición, Democracia, permanecen en el «ángulo muerto» de la Razón de Estado. Nada sabemos. Entre lo oculto y lo destruido,

Discutimos la inversión en Defensa en el marco de la OTAN. Un 5% del PIB. El Gobierno responde a lo suyo, sin consultar, con la puesta en marcha de un inútil negocio de  armas sin importarle para qué, pero que resulta que es un buena tapadera para otros. Miles de millones que se irán por las alcantarillas de lo innecesario, porque ellos a lo que están es a dar golpes de florete, desde la estrategia de cubrirse el pecho y la cara en su esgrima indecente. Ese dinero invertido en armas de nada servirá si una auténtica guerra de guerrillas se juega en vanguardia y a retaguardia.

Mientas no queramos, o prohibamos, conocernos, mientras no haya tregua entre todos y cada uno de nosotros será absurdo invertir en armas. España necesita tener un Gobierno que no le mienta. De la inversión que suponen 77.000 millones de euros para llegar a ese 5% que nos pide la OTAN solo hay que invertir un 0´0001 por ciento y habremos ganado la guerra. La nuestra. La que se esconde en los archivos militares secretos. No es solo desclasificar, sino digitalizar. Ni un archivo militar lo está. Eso sí, muy vigilados, de lo que pides y quién lo pide (doy fe) que casi siempre es materia reservada.

Menos del 0,0001%. Sería el primer paso para construir nuestra Defensa. La de la unidad por la verdad. Saber de dónde venimos y por qué seguimos enfrentados. Luego hablaremos, si acaso, de cañones.

El florete político debe estar bien entrenado y saber donde golpear antes de lanzarse a fondo para así evitar el mandoble castrense.

«Pues todo lo secreto tarde o temprano se descubrirá, y todo lo oculto saldrá a la luz y se dará a conocer a todos«. No lleguemos tarde.

No pongan sus malditas cámaras sobre las personas, sino sobre los documentos.

«Era grato con los amigos, terrible con los enemigos, justo con los súbditos, infiel con los extraños; nunca intentó  vencer por la fuerza cuando podía hacerlo por fraude; ya decía que era la victoria la que traía la gloria y no el modo de lograrla» (Nicolás Maquiavelo. La Vida de Castruccio Castracani).

La guerra  se aprende tanto en el campo de batalla como en la piedra de pizarra.

¿Florete o mandoble? Elijan. Es el momento.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 febrero 2026