¡¡ORGULLO!! ¿¿DE QUÉ?? General Emilio Pérez Alamán

Pese a los muchos e importantes problemas que se acumulan en España, no se puede obviar la actualidad de los eventos preparados para celebrar el “world pride”, especialmente en Madrid, tanto por su cobertura oficial como por su  subvención con dinero público a un grupo minoritario al que no es preciso aportar lo que no se aporta a otras actividades y sobre todo porque no lo precisan como otros colectivos realmente necesitados.

Doy por hecho que antes de terminar el párrafo precedente, los inquietos ya habrán calificado a quien escribe de homófobo para arriba. Lamento defraudarles, no es ese mi talante, no tengo ninguna fobia hacia la tendencia sexual o de cualquier otro concepto vital de cada persona  aunque no coincida con mis principios. Es más, a los suspicaces les aseguro que tengo tres amigos homosexuales y una amiga lesbiana  con los que mantengo un trato tan normal como con los demás. Para completar su información, añadiré que compartí destino con un compañero de Armas que cuando lo creyó oportuno salió del “armario” sin que ello afectara a la relación de amistad. Termino haciéndoles saber que ninguno de ellos pertenece al movimiento LGTBI, ni comparte sus intenciones ni participará en los eventos del “world pride”.

Por si aún quedan dudas, tengan la seguridad de que tampoco considero las diversas inclinaciones sexuales una enfermedad, como en el caso de los que no pueden disimular sus instintos de odio enfermizo al manifestarse de forma tan cruda como cruel ante la muerte de un torero en su lidia noble frente a un toro bravo o los que con una cobardía odiosa asaltan lugares de culto, solo cristiano. Ambas conductas sí que las encuadro en enfermedades que desgraciadamente sospecho sin posible cura.

Por supuesto que soy consciente de que a lo largo de los tiempos no ha habido una actitud positiva del conjunto social hacia los miembros de esa  minoría  señalada por los renglones torcidos del Creador, los que no crean en Él digan Naturaleza. Sin embargo parece que llegado el tiempo de la apertura mental y la tolerancia en la cultura Occidental, no en las otras, el movimiento LGTBI, a través de sus lobbys globalizados, no aspiran a normalizar su relación con los heterosexuales dentro de un mutuo respeto entre ambos sentimientos diferenciados, sino que desarrolla, una intensa ofensiva de revancha mediante su ideología de género, cuyos postulados conocemos,  con la pretensión de forzar desde la tierna infancia y antes, la marcha normal de la propia Naturaleza, olvidando aquello tan sencillo por natural de la relación del Órgano y la Función..

No se nos escapa que, precisamente en el actual Sistema Occidental y dentro del espíritu de la globalización, este lobby LGTBI ha podido  incrustarse y apoyarse en centros de poder políticos, económicos y mediáticos para alcanzar sus sucesivos objetivos.

La realidad es que existe de hecho una tendencia político social empeñada en subvertir el sistema nacido en la segunda mitad del pasado siglo, tras la GM II, mientras que  los que heredaron el estado de bienestar de aquellos años  parecen incapaces de defenderlo o están ocupados en sus propios menesteres.

Así podremos ver la gran Fiesta demostrativa de las ambiciones de los primeros y de las intenciones de hacérselo perdonar de los segundos. Todo ello apoyado en los estereotipos de los colorines del arco iris  y de las escenas más estrambóticas posibles.

Cada uno se divierte como quiere y le gusta, hasta ahí no hay problema, pero lo que si es preocupante es su intención de desafiar a quienes no tienen ningún recelo en aceptarles en la diversidad, eso sí, lo que no es de recibo es que se olviden que la libertad de uno termina donde empieza la del otro. No pretendan por tanto que quienes no comparten sus creencias y sentimientos vayan por el camino que aquellos les marquen.

Sus aspiraciones de doblegar el mundo y quererlo llevar a los renglones torcidos de sus principios no son de recibo para los que están al otro lado de la raya pero, por lo ya expresado, a los partidos políticos de uno y otro signo les resulta muy aprovechable. De ahí las facilidades recibidas para que celebren su “ORGULLO”, pero:

¡¡ORGULLO!! ¿¿DE QUÉ??

Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)