TODOS SOMOS VÍCTIMAS (General de División Rafael Dávila Álvarez)

IMAGEN MURO PERSONASLa Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha convocado una concentración bajo el lema “No más traiciones” para mañana sábado a las 1200 en la madrileña Plaza de Colón.

En más de una ocasión he dicho que víctimas somos todos porque en cualquier sociedad el asesinato de cerca de mil personas es una tragedia incrustada en la misma genética social.banner-concentracion-no-mas-traiciones

Víctimas somos todos y ni el silencio, ni el olvido, ni siquiera la compasión, son una medicina que logre suavizar un dolor tan intenso. Víctimas de la bestia etarra, todos llevamos dentro el sufrimiento que nos acompañará hasta la muerte y que heredarán nuestros hijos.

144028-825-550Cualquier manifestación o concentración, cualquier voz que se alce pidiendo justicia, está y estará siempre más que justificada; quedará sin justificación quien esconda su indiferencia y olvido con los argumentos de la convivencia y el perdón. Convivimos y perdonamos pero desde la más estricta justicia aplicada con el rigor que exigen aquellos masivos asesinatos de inocentes. La sociedad y quienes gobiernan tienen un deber colectivo que cumplir exigible siempre y no solo en puntuales momentos mediáticos.

Va pasando el tiempo y al dolor se le suma la indignación que genera la duda.

Dudas al recordar aquellos años de continuo peregrinar de las víctimas del terrorismo a las que nadie escuchaba ni recibía. Prisas en los entierros de humildes servidores de su patria muertos en acto de servicio a los que pronto se olvidaba y que aún hoy siguen olvidados. Injusticia, cuanta injusticia ante la muerte de humildes y pacíficos ciudadanos que sólo buscaban el afán de cada día.

Duda con aquella sentencia del Tribunal Constitucional que permitía la concurrencia de Bildu a las elecciones cuando poco antes el Tribunal Supremo, tribunal superior en todos los órdenes, decía que Bildu era un proyecto del complejo ETA/ Batasuna para volver a las instituciones.1316432850_0

Dudas cuando nos anuncian sacar a Bildu de las instituciones diciendo aquello “ya existen pruebas” por lo que se utilizarían todos los mecanismos legales para desalojar a las franquicias de ETA de las instituciones. Llegado el momento, ¿lo recuerdan?

Solo acabaremos con el terrorismo cuando acabemos con la ideología que lo sustenta.

Dudamos cuando recordamos las sucias negociaciones y las que han querido presentar como avanzadas y limpias soluciones de diálogo para lo que han denominado “el conflicto”. Dudas ante el recuerdo del inútil y ridículo invento del Alto Comisionado para el Apoyo a las Víctimas.

Y más que dudas ante los oscuros laberintos que van del GAL al “Faisán” y otros pájaros de temporada que mucho tienen que ver con inconfesables arreglos de los que sabemos más bien poco o nada. Incomprensibles y dudosas excarcelaciones, médicas o judiciales, que demuestran que la palabra dada no se corresponde con los hechos.

Nada sabemos de todo esto, no sabemos nada. Y dudamos, dudamos de todo y de casi todos. Y eso nos duele.

Hay alarma social y el tema de ETA no debe diluirse en el tiempo. No es esa la solución.

Al final llegó la afrenta de la sentencia, de la infame sentencia, del ¿Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo? que trajo consigo las excarcelaciones de los asesinos sin arrepentimiento con una insultante aplicación en la que sí que se fue rápido y diligente.

Hoy hace algo más de un año que recordaba todo esto y nada ha cambiado. Hace algo más de un año que en la misma Plaza de Colón sentí una inmensa soledad y tristeza. Creo que la sentiré de nuevo mañana.

3527106922_9cf93fcd78 ¡QUÉ SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS!

(Publicado el 28 de octubre 2013 después de la concentración en la Plaza de Colón en contra de la sentencia de Estrasburgo)

La luz, apaciguada por el otoño triste, se dio cita en la Plaza de Colón aunque fue incapaz de llegar a lo más hondo del sentimiento. Ahogada en esa oscuridad que deja la muerte al menos sirvió para dejar impúdicamente al descubierto la ignominia de los que te besan la mejilla. Una fatal y traidora decisión nos reunía de nuevo alrededor de nuestro dolor y desasosiego. Una preparada y meditada infamia en forma de sentencia traspasaba de nuevo el inconsolable corazón de los que velan y protegen la memoria de lo más querido. Como meditada ofensa, de nuevo sacudían nuestro sufrimiento con cada párrafo de la injusta decisión de la justicia; también con las instruidas lecciones y la soberbia intelectual de aburridos catedráticos del dolor ajeno que trataban de justificarla. Cada palabra resonaba de nuevo como aquel cruel disparo o el atronador rugido de la bomba cobarde y asesina. En la Plaza de Colón volvimos al silencio que nos reúne, el que nos une contra la traición a la memoria de nuestros muertos. Ellos nos dan las fuerzas necesarias para conservar el respeto y la dignidad ante los que pretenden borrar su memoria. De nuevo nos toca llorar y sacar nuestra tragedia a la calle para que sea respetada. Pese a quien pese, y aunque pretendan que todo sea discutido y discutible no hay excusas legales, ni justicia que lo repare. No dejaremos que el dolor y el horror se diluyan en el tiempo.

Aunque declinó para nosotros la vida cuando tenía que florecer, no queremos compasión de nadie. No necesitamos más cariño que aquel que se convierte en obras. Pedimos respeto y si alguien lo tiene, consuelo. Un día nos refugiamos en la ley, una ley que hiciera justicia; ahora nos traiciona ¿En quien podemos confiar? Ayer éramos muchos, estábamos casi todos, pero estábamos solos, muy solos, arrastrando cada uno la herencia de la injusta muerte; insoportable soledad que no nos da tregua para el reposo y el descanso. Ahora nos obligan de nuevo a gritar desde el dolor.

Pero se empiezan a iluminar los oscuros rincones de la traición dejando al descubierto aquellas razones que nos pretendían ocultar y que en su día no entendimos. Largo recorrido de traiciones quebrantando la fidelidad y lealtad a las víctimas y a nuestros muertos. ¿No era la justicia la constante y permanente voluntad de darle a cada quien lo que le corresponde? Ayer la tibia luz otoñal que nos iluminaba fue suficiente para aclarar aquello que nos escondían.

Éramos muchos, casi todos, y aún siendo tantos, ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!Foto0028

General de División Rafael Dávila Álvarez (R)

Frente al terror y el fanatismo solo hay una respuesta posible; la fuerza implacable de la razón ejercida en libertad, en el marco del Estado de Derecho, y del respeto a la dignidad y a los derechos de todas las personas” (SM. El Rey Felipe VI)

5 pensamientos en “TODOS SOMOS VÍCTIMAS (General de División Rafael Dávila Álvarez)

  1. Si, mi General, todos somos víctimas…
    Con el lema “No más traiciones” se exige al Gobierno que cumpla todas las promesas en materia antiterrorista que el PP llevaba en su programa electoral y cuyo “incumplimiento” hace que las víctimas se sientan “abandonadas”.
    Confío en que la ciudadanía les acompañe una vez más, demostrando a las víctimas del terrorismo que no están solas.
    Por esta razón saldrán a las calles “para exigir una rectificación” en la política antiterrorista del Ejecutivo y para que se cumplan todas las promesas que se hicieron en esta materia.
    La Presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, la cual conozco personalmente por ser la que me ha impuesto la condecoración de “Caballero de Santiago” en nombre de la “Asociación Nacional de Guardias Civiles Marques de las Amarillas”, dijo que las víctimas se sienten engañadas con muchas cosas, están viviendo la peor etapa del mundo de las víctimas. La gente debe entender que no es cuestión de que maten a más personas, sino de que se haga justicia.
    Pedraza critica, entre otras cosas, que estén saliendo a la calle “los etarras más sanguinarios”, que “los permisos penitenciarios se estén haciendo sin cumplir los requisitos” y que Bildu y Amaiur sigan siendo formaciones legales. Un programa está para cumplirlo y les gustaría que hubiera una rectificación.
    Si, mi querido General, todos somos víctimas de la sinrazón, de la injusticia, del engaño, de lo políticamente correcto,… de los asesinos de ETA.
    Y, como siempre, un fuerte abrazo legionario.
    Pedro Motas

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  2. Buenas noches, General Dávila. Me adhiero a su mensaje y a su diagnóstico. Víctimas somos todos, porque nos repugna el asesinato de nuestros semejantes, y porque ellos murieron por ser españoles, elegidos al azar o entre los que alzaban la voz o la representación de todos (política o simbólica, por su oficio); así, pues, no es compasión lo que nos evocará el recuerdo de las víctimas, sino dolor por la pérdida de los nuestros (que podrian ser nuestros amigos, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros padres… nosotros mismos) y, junto a él, afán, sed y furor porque se haga Justicia. También son víctimas los que, por sentirse abandonados de los que debieran impedir que los asesinos se beneficien de sus asesinatos, han aprendido a que el terror domine su conducta, su expresión y hasta su pensamiento; estos suelen no querer recordar, porque el recordar les incomoda al evocarles su miseria. Domina la “ley del silencio”, que es la “ley de la negación”: negar la memoria, relegándola al olvido; negar la amenaza, aceptando la fantasía de que esta ha desaparecido, de que el bien ha triunfado; negar, en fin, el heroísmo y el sacrificio de los muertos, de los mutilados y de tantas familias rotas, que lo fueron por representar a España, puesto que por ella fueron sacrificados. Domina, en fin, la negación de lo más evidente: que la Nación se postra ante sus enemigos, que son los asesinos, pues de estos no se ha escuchado ni se escuchará ni arrepentimiento ni decaimiento en sus pretensiones, ni solicitud de cuartel, y a eso se llama traición y rendición, y no existe paz sin dignididad y justicia.
    Es cierto que, cuando llegamos, lo hacemos acompañados, y que cuando morimos, nos vamos solos, pero los muertos en España nunca han quedado solos, aunque haya tanta gente que prefiera olvidar, puesto que, como en las familias, olvidar a los propios muertos es como olvidarse de quién se es, negarse la explicación de sí mismo, negarse a sí mismo. Los que ya tenemos cierta edad, sabemos de sobra que nuestros muertos nos acompañan y nos acompañarán hasta nuestra propia muerte. Empeñarse en dejar solos a nuestros muertos, que vivieron para que nosotros viviéramos (y las víctimas vivieron y murieron en nuestro nombre), es empeñarse en dejarnos solos a nosotros mismos, empeñarse en negar nuestra propia conciencia, pues ¡cuán solo se siente el hombre cuando olvida a sus muertos!.
    Aunque yo no pueda asistir al acto de mañana, le ruego me considere como presente. Reciba, pues, con esta ocasión y como de costumbre, un fuerte abrazo.

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