HÉROES CATALANES Juan I. Salafranca Álvarez (Coronel de Infantería-R-)

Resulta frecuente oir a nuestros compatriotas lamentarse del poco eco que las numerosas acciones heroicas de nuestra Historia han encontrado en la literatura, el arte, el cine o simplemente en la erección de monumentos o la nomenclatura de calles en nuestras ciudades y pueblos.

Sin embargo, quienes se lamentan desconocen muchas veces que, así como el número de los Santos de la Iglesia Católica es desconocido, sí son conocidos los nombres de aquellos a quienes la propia Iglesia considera Santos con tal seguridad que merecen ser recordados al menos una vez al año y ser objeto de culto y para ello les canoniza y todos los católicos los reconocemos como Santos.

Cruz Laureada de San Fernando

De la misma manera, desde el 31 de agosto de 1811, la Nación española ante la imposibilidad de conocer los nombres de todos nuestros héroes, procura recompensar a aquellos cuyas acciones se conocen y merecen ser calificadas como heroicas, proporcionándoles el ingreso en una Institución que en aquella fecha se crea, con el nombre de Orden Nacional de San Fernando y que hoy sigue existiendo con el de Real y Militar Orden de San Fernando, destinada a premiar los casos de valor heroico o muy distinguido.

Por otra parte, algunos malos españoles, pretenden negar la españolidad de nuestras queridas tierras catalanas. Por ello, y con el doble objeto de divulgar los nombres y las hazañas de algunos de estos héroes y de afirmar con los hechos de la Historia el carácter español de Cataluña, vamos a tratar de recordar algunos de ellos, nacidos en Cataluña y saber cuáles fueron los hechos que les hicieron merecedores de ingresar en la Orden.

Ramón Cabrera Griñó

Ramón Cabrera Griñó

Nació en Tortosa (Tarragona) el 27 de diciembre de 1806.

La abolición por Fernando VII, de la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres, hizo recaer la sucesión en su hija Isabel, bajo la regencia, al ser menor de edad, de su madre, Doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias; pero esta sucesión no fue reconocida por el hermano del fallecido monarca Don Carlos María Isidro.

Esta disputa dinástica, unida a la diferencia de ideas políticas de los partidarios de una y otro pretendiente; liberales las de los isabelinos, absolutistas las de los carlistas va a dar lugar durante casi todo el siglo XIX a una serie de luchas civiles cuyo primer capítulo es la llamada “Primera Guerra Carlista” (1833-1840). La dureza de esta guerra, como suele suceder en todas las guerras civiles, dio lugar a la realización de numerosos actos heroicos recompensados con las cruces de la Real Orden de San Fernando.

Uno de estos héroes fue Ramón Cabrera Griñó, quien, debido a su valor y dotes de mando excepcionales, realizó una fulgurante carrera en las filas carlistas, siendo reconocidos posteriormente todos sus méritos, empleos y recompensas por el bando vencedor.

Voluntario carlista en Morella el 16 de noviembre de 1833, debido a su bagaje cultural y sus dotes de mando, alcanza rápidamente los empleos de Cabo y Sargento; su decidida actuación en la reorganización de las partidas carlistas del Maestrazgo, que será escenario preferente de su actuación valiéndole el sobrenombre de “el Tigre del Maestrazgo”, le proporcionan el ascenso a Subteniente.

En enero de 1834 es Teniente, en febrero del mismo año Capitán, en marzo Primer Comandante y en noviembre Coronel.

 Nombrado al año siguiente Brigadier por el propio pretendiente Don Carlos, se le encomienda el mando de la zona del Maestrazgo, donde ya venía operando y que será el escenario de sus principales hazañas. En 1836 de nuevo el pretendiente le asciende a Mariscal de Campo (General de División). Por la toma y defensa de Morella, de nuevo don Carlos le asciende a Teniente General y le concede el título de Conde de Morella.

Tras unos años en el exilio, participa en la segunda guerra carlista, como Capitán General de Cataluña, Aragón y el Maestrazgo. Derrotado otra vez el Ejército Carlista, se ve de nuevo obligado al exilio, contrayendo matrimonio con una dama inglesa. El pretendiente le asciende a Capitán   General y le concede el Título de Marqués del Ter.

Tras la restauración monárquica, acata como Rey a Alfonso XIII y le son reconocidos su empleo, títulos, honores y condecoraciones.

La Cruz Laureada de 5ª clase era la Gran Cruz, destinada a premiar las acciones de los Generales en Jefe y le fue concedida por la acción de Cherta el 29 de junio de 1837.

Francisco Javier de Abadía y Aragorri

Nació en Barcelona y fue bautizado el 4 de julio de 1768 en la iglesia de los Santos Justo y Pastor de aquella capital.

Dupont se rinde a Castaños en Bailén

A los 15 años ingresó como Cadete en el Regimiento Toledo, en 1790 asciende a Subteniente y 1794 a Teniente, empleo con el que participa en el sitio de Tolón; en 1802 es Capitán y comienza la Guerra de la Independencia con el empleo de Coronel, que había alcanzado en 1807.

Dupont se rinde a Castaños en Bailén

Participa en la batalla de Bailén y es ascendido a Brigadier en agosto de 1808. Continúa su participación en la Guerra de la Independencia y su carrera militar, terminando como Mariscal de Campo y habiendo sido Ministro de la Guerra en 1812.

Finalizada la guerra, asciende en 1815 a Teniente General y alterna cargos políticos y militares.

Muere en Málaga el 26 de febrero 1836.

La Cruz Laureada de San Fernando de 5ª clase (Gran Cruz), le fue concedida por su actuación en la Guerra de la Independencia.

Miguel Oliver

Castillo de San Juan de Ulúa

  Durante el primer cuarto del siglo XIX, el vacío de poder generado por la retención en Francia de los Reyes y la proclamación de la Constitución de 1812, alimentaron las apetencias de los criollos (españoles nacidos o afincados en América) de proclamarse independientes, lo que dio lugar a largos años de guerra civil entre los realistas, partidarios de seguir siendo españoles y los independentistas. Una de las últimas acciones de esta guerra, fue el asedio del castillo De Sanjuan de Ulúa en Veracruz, entonces Virreinato de la Nueva España y ahora Estados Unidos de Méjico. El asedio duró casi diez meses, desde el 28 de enero al 18 de noviembre de 1825, quedando al final solo 70 hombres de unos quinientos que lo guarnecían y, tras la capitulación le fue concedida al jefe de la guarnición, Brigadier Coppinger la Cruz de 4ª clase (laureada) de San Fernando y al resto de los defensores, entre otros a Miguel Oliver la de 2ª clase, también laureada.

Castillo de San Juan de Ulúa

Había nacido en 1787, y fue durante la Guerra de la Independencia, primero soldado de Caballería y luego de Infantería, hallándose durante la misma en numerosas acciones en Cataluña. En 1812 ascendió a Subteniente y con este empleo embarcó para Cuba en 1819, allí en 1821 ascendió a Teniente y en enero de 1825, pasó con su Regimiento Ligero de Cataluña nº 1 Peninsular al Castillo de San Juan de Ulúa cuyo asedio sufrió.

Juan I. Salafranca Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 pensamientos en “HÉROES CATALANES Juan I. Salafranca Álvarez (Coronel de Infantería-R-)

  1. Buenos dias, D.Juan I. Salafranca, :

    Magnificas historias de héroes de Cataluña, y si fué cuna de tanto heroísmo.. ¿ que ha pasado..? porqué se ha llegado a todo ésto.. que tristeza.. opino lo mismo que J. Sin Miedo. estos no son catalanes.
    Gracias por su escrito.. Un afectuoso saludo.
    Saludos mi General..
    Josefa Lopez del Moral Beltran..

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  2. Querido Juan, a estos les vale de poco recordarles historia o héroes, son como el hijo que odia a sus padres. Y el problema es más grave que eso, pues quien lo ha propiciado han sido los que hasta hoy han dirigido la nación vendiéndola por parcelas.
    La inoperancia del Gobierno es absoluta. Han sido los responsables del fracaso de las órdenes judiciales de impedir el circo de la votación retirando urnas y material. Asunto que no solo ha dejado tiradas ante los revolucionarios a las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo han hecho también con la Institución Judicial, tras la cual se han escudado desde el principio. Solo caben dos conclusiones: “cobardía o connivencia en el quebrantamiento constitucional”
    Se ha pisoteado la ley, la dignidad de los españoles y se ha anulado la seguridad de los catalanes a manos de la jauría revolucionaria. Si ya fue intragable la actitud del Parlamento catalán imponiendo a la fuerza las resoluciones de marras, las imágenes de TV estos días y especialmente ayer claman al cielo.
    El Gobierno ha caído en el delito que supone la ilegalidad de ejercicio por abstracción de sus responsabilidades. Es hora del artículo 8 y previo a él, ha de oírse la voz del Ejército expresada por el Jefe del Estado como jefe supremo. De no ser así, España está acabada y será por cobardía. No hay otra.

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  3. Comparto tu criterio y comentario .. E. Alonso.. es muy triste, y muy lamentable, saludos.
    Soy la ultima del blog, pero me preocupa e importa mucho la unidad de España y de los españoles, por esto he querido comentarlo. Gracias.
    Josefa Lopez del Moral Beltran..

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  4. Querido Quique, mi coronel:
    No era mi intención hacer reflexionar a los malos españoles, que dudo mucho que lean las entradas de este blog, sino recordar a los buenos una razón más para reivindicar la españolidad de Cataluña.

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  5. A las órdenes de V.E. mi General. Me quedo con la conclusión del Iltmo Señor Coronel Don E. Alonso, que por triste que pueda ser, parece que, por eliminación, es la cruda realidad. Cuando las cosas, por exceso de confianza o por otras razones que no quiero aventurar, se hacen tarde y sin amarrar todos los cabos, el resultado es catastrófico y la situación cada vez más difícil de enderezar..

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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  6. Es cierto verdaderamente que a muchos de los héroes de España, ni se les conoce ni se les valora y todo reconocimiento es de poner quizás su nombre a una calle perdida de cualquier ciudad de España.
    Digo esto porque tengo el gran honor de tener en la familia de mi madre un condecorado con la cruz laureada y al que por todo recuerdo se le puso su nombre a una calle en Barcelona. Me refiero al oficial de Artillería D. Fernando Puig por su acción heroica en la guerra de África, acción que, en la familia de mi madre se me contó 100 veces, como después de inutilizar unas piezas de artillería, que habían destrozado al menos dos compañias, le cogieron los moros le rellenaron el vientre con estopa y le arrojaron a un pozo de cal viva.

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  7. Por alusión de D Rafael Hervias, debo aclarar que mi manifestación fue anterior a la Comparecencia de SM el Rey ante los españoles. Tras ella, ha quedado claro que no puede haber compadreo. Por decirlo militarmente, ha señalado el objetivo, ha estudiado y definido el enemigo con claridad meridiana, ha determinado los medios a empeñar y para terminar ha especificado la finalidad. Oyendo al jefe del Estado y de las Fuerzas Armadas (no se olvide este detalle), este viejo soldado solo espera que el Gobierno cumpla con su responsabilidad.
    El Rey ha hablado. Este soldado está a sus ordenes dispuesto a servir a España hasta la ultima consecuencia.

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