Perdonen por la dureza de la pregunta que sirve de entrada, ¡tan brusca!, pero es literalmente como me la hacen: ¿Para qué sirve el Rey?
En días de tribulación como los actuales convendría explicarlo. Es una pregunta que se hace un elevado porcentaje de españoles y las respuestas son variopintas, unas argumentadas y otras apasionadas.
Sin entrar en honduras —ni argumentales ni apasionantes— lo que parece a simple vista es que la cultura democrática, incluso la política, es escasa y hay una ausencia total de didáctica sobre las formas políticas del Estado. Más grave si cabe es el poco interés por la historia de España o la tergiversación de la misma quizá debido a la propensión que tenemos de que se redacte desde la ideología y no desde la rigurosidad exigible. Es un detalle importante a la hora de dar respuestas.
Podría hacer un recorrido histórico —se lo recomiendo— y empezar con Los dos cuerpos del rey. Un estudio de la teología política medieval de Ernst H. Kantorowicz, una obra maestra que a simple vista nos puede parecer lejana y ¡está tan próxima! No se asusten, no voy a aburrirles ahora con el tema de «la duplicidad real», o de las dos remembranzas Memento quod es homo y Memento quod es Deus, incluso ni siquiera con el Memento mori. El rigor académico, el de la historia, hay veces que de poco sirve ante las viscerales reacciones.
Se lo pondré más fácil. Lo que hoy está en la calle, o al menos a mí me han formulado, es algo más directo, más crudo y requiere una contestación a bote pronto, en román paladino, por lo que hay que hacer un esfuerzo y tratar de ser tan rotundo y directo, sinóptico, como la pregunta plantea.
Rey, Monarquía, Corona, no significan exactamente lo mismo, pero la limitación que impone un artículo obliga a no ir más allá de algunas claves que se identifiquen de manera sencilla y clara, como tratamos de hacer.
Es incuestionable que el interrogante surge a raíz de la situación planteada por un Gobierno que no es que sea ideológicamente republicano, que lo es y nada tiene de malo, sino que surge como consecuencia de un Gobierno compuesto por grupos que son agresivamente antimonárquicos y antiespaña y que entre sus objetivos está el incumplimiento de la Constitución y acabar con la Nación española, cuya unidad y permanencia simboliza el Rey. Ello en principio supone un hecho difícil de asumir que debe ser explicado, no necesario a todos, pero sí lo agradecerán algunos.
El hecho concreto es que desde el día 3 de octubre de 2017, cuando el Rey habló con claridad a todos los españoles, cuando señaló con su palabra —¿simbólica?—constitucional, a los que delinquían contra la nación , contra el Estado, contra la Constitución, no hemos vuelto a escuchar esa palabra que representa la unidad de España; el símbolo calla, se interpreta el gesto, pero el silencio levanta interrogantes, o el interrogante. ¿Silencio simbólico? ¿O es que aquello ya no sirve a día de hoy?
El Rey ha vuelto a hablar con seriedad institucional. Ha sido en la apertura de las Cortes de la XV Legislatura. Cuando hay que repetir a quienes deben saberlo mejor que nadie que la unidad y la defensa de la Constitución son los valores donde se asienta nuestra democracia es que esta por algún lado se resquebraja. No se respeta ni se cumple. Las palabras del Rey, porque sean justas y equitativas no dejan de ser preocupantes; quizá por eso: ser la ultima ratio.
¿Qué nos dice la Constitución española? Pues a ella acudimos ya que es la Ley que nos rige.
Artículo 1. 3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
Artículo 56. 1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
Para más aclaración el artículo 8 de la Ley 25/2014, de 27 de noviembre, de Tratados y otros Acuerdos Internacionales dice: «Denominación del Estado español. La denominación oficial del Estado español en los tratados internacionales será «Reino de España».
Todo empieza a entenderse algo mejor: Monarquía parlamentaria, Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera… Reino de España.
Lo de monarquía es fácil de asimilar, es una cuestión de cultura histórica, quizá de madurez intelectual o política (aunque desgraciadamente nada que ver), una opción en la forma política del Estado que en España constitucionalmente a día de hoy es la voluntad proclamada de la Nación española.
Jefe del Estado es un título que en la práctica lleva a asumir a la misma Nación y por tanto estar por encima de cualquier opción política para sin participar de ninguna aceptarlas todas, incluso la opción que a él rechaza, porque, como Rey que es, acepta que España no es una única opción política, sino todas ellas siempre que se ajusten a lo que los españoles nos hemos dado como norma de convivencia: la Constitución.
El Rey de España tampoco es intérprete de la Constitución, sino fiel cumplidor y como dice en su juramento hacedor de su cumplimiento. Pero no es él el que deba decidir si esta políticamente se cumple o no. Para eso están los Poderes del Estado.
La monarquía, el Rey, la Corona, no están para embarrarse en la política, sino todo lo contrario. Sirve para mantener a España limpia e intacta, incluso cuando está en las fauces de lobos feroces y ardientes del poder de la manada, para arbitrar en la refriega y, aunque a jirones, que después de la batalla quede España, intacta, entera, aunque sea dañada.
Que al Rey no le gusta esta situación que ahora políticamente tenemos es una obviedad. Pero es el Rey de todos los españoles y España no es usted ni yo, somos todos y Él el símbolo de todos, quizá incluso fiel reflejo de nuestras virtudes y defectos.
El Rey asume la dificultad del momento y de ahí la grandeza de su responsabilidad, la de ser Rey y mantenerse firme en la conservación de lo que simboliza y a todos aúna, con la moderación y firmeza que su reinado le exige: «Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».
En ello reside el enorme valor de la monarquía. No ser de nadie y serlo de todos. Reflejar a España, en su Real crudeza, en forma de símbolo de unidad y permanencia de la nación. A pesar de unos y otros, por encima del fragor de la confrontación. Vigilante de que España sea; siga siendo Nación y Estado, unidad y permanencia.
La Corona nos mantiene como unidad histórica bajo el símbolo del Rey de todos y es por ello que la Justicia se imparte en su nombre, es Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, símbolo de la fuerza necesaria para cumplirla, y sanciona las leyes que emanan de la Ley. La encarnación de todo un pueblo.
¿Les parece poco? Eso es reinar.
La política llena de vacíos su contenido y altera el ritmo social, a veces hasta enfrentarlo. La Corona arbitra ese desafío y sirve de referente, mucho más en momentos de tribulación como el actual. Nos quedará la Corona si es que queremos que nos quede España.
Así están las cosas hoy; ahora. La política está gravemente necesitada de moderación. Estamos en esa delicada línea entre ser o no ser.
España puede mirar con cierta tranquilidad al futuro por la fuerza constitucional de la Corona. Sin esa fuerza moderadora que asegure nuestra permanencia como nación no creo que el futuro se llamase España, sino otra cosa. Destruyan la Corona y acabaremos de destruir España. A día de hoy se puede decir que los hechos lo confirman.
Dos cosas frenan hoy la ruptura de España: la Constitución y la Corona. Sin olvidar al Poder Judicial y es bueno traer al recuerdo que la justicia se imparte en nombre del Rey. La Justicia es implacable.
Es lógico que todos miren hacia el Rey y busquen el alivio de la Ley, y el del Poder, simbólico sí, auctoritas y potestas, que es el gran poder de la Corona: la garantía de la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
Si no es así olvídense del ¡Viva España! y por ende del ¡Viva el Rey!
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
30 noviembre 2023
¿Si, la explicación es muy explicita pero, hasta donde se les permite a los que nos están destruyendo la Nación. Están entrando ya en delitos fragantes, peligrosos y, parece ser que la justicia está del lado de los malos; me refiero, a la justicia que el atacante tiene a su favor, la que les está dando justificación de sus malos actos?
Me gustaLe gusta a 6 personas
Lo has bordado. Muchas gracias. Fuerte abrazo ________________________________
Me gustaLe gusta a 8 personas
Buenos dias a todos:
Visto lo visto, y leido lo leido:
V.E.R.D.E. y Viva España.
Un saludo.
Siempre COE
Me gustaLe gusta a 6 personas
Atentamente y con el debido respeto
El Rey sirve para la UNIDAD de ESPAÑA como Nación Única e Indivisible
—————————————————————————————————
ATENDIENDO A LA PREGUNTA
NO PRETENDO DISCREPARLA,
MUCHO MENOS DESPRECIARLA;
PORQUE VUELA Y SE BARRUNTA
EL DECIR DE ESTA PALABRA.
¡¡¡EL REY SIRVE PARA LA UNIDAD
DE ESPAÑA COMO NACIÓN,
SIN LUGAR A LA TERGIVERSACIÓN
QUE CUESTIONA LA MAJESTAD
DEL SENTIMIENTO ESPAÑOL!!!.
¡¡¡ES EL SÍMBOLO REPRESENTATIVO
DEL CONJUNTO DE SUS REGIONES,
CON CEUTA, MELILLA Y PEÑONES;
LEJOS DE TODO LO DESTRUCTIVO
QUE PRETENDEN LAS SINRAZONES!!!.
NI LAGUR A LA INTERPRETACIÓN
QUE SE SACARON DE LA MANGA
LOS TERRORISTAS. Y OTRAS BANDAS
QUE ENSALZADOS EN EL DESVALOR
SE EXHIBEN EN SU PROPAGANDA.
QUE LOS FILOS DE LA JUSTICIA
HAGAN VALER LOS PRECEPTOS
Y FIELES A LOS CUMPLIMIENTOS
DESEMPOLVEN LAS INMUNDICIAS
PROPAGADAS POR INSURRECTOS.
España día 30 de noviembre de 2023
Ramón Lencero Nieto
Me gustaLe gusta a 4 personas
Mi respetado y muy querido GENERAL,
«OMNIA PRIUS EXPERIRI QUAM ARMIS SAPIENTEM DECET» (AL SABIO LE CORRESPONDE TENTAR CADA COSA ANTES DE PASARA LAS ARMAS / TERENCIO,EUNUCHUS 4, 7 ,19).
Ayer S.M. dejó un discurso sintetizable en dos frases :
F1 : «ESPAÑA COMO NACIÓN Y REALIDAD COMPARTIDA» y
F2 : » REIVINDICAR LA CONSTITUCIÓN NOESMIRAR ATRÁS CON NOSTALGIA»
El discurso del 3.X.2017 eran otras situaciones. Sin embargo LA PREGUNTA ACTUAL ES LA MISMA EN UN ALTO PORCENTAJE DE ESPAÑOLES.
TODOS PONEMOS LA MIRADA EN S.M.
Tratamos de depositar LA CONFIANZA cuando ESPAÑA precisa de un MÉDICO en S.M. Creemos que tiene EL REMEDIO en su REGIA ACTUACIÓN .
En definitiva, por desgracia LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA TIENE POSIBLEMENTE FALLOS POR DONDE SE CUELAN FALLOS QUE ENTRELAZAN DEPENDENCIAS DE LOS TRES PODERES BIEN DIFERENCIADOS E INDEPENDIENTES.
LA RESPUESTAA A LA PREGUNTA LA TIENEEL PUEBLO ESPAÑOL.
¡ESPAÑOLES VOTAD CONCABEZA Y NO CON ARREBATO SIN REFLEXIÓN DELA SITUACIÓN POLITICA QUE ENVUELVE A NUESTRA PATRIA!
DESDE 1978, A NUESROS DIAS LA CORRUPCIÓN HA SIDO UNA PERMANENTE AMENAZA EN LA ESFERA POLITICA ESPAÑOLA.
LA COMPRADE VOTOS FINAL EN CADA INVESTIDURA UN CAOS TOTAL Y DESMADRADO.
LOS JUECES Y ESTAMENTOS JURIDICOS EL DESMADRE SIN REMEDIO ALGUNOPOR INTERACIONES TRAICINERAS DE LARGOALCANCE.
CUANDO LA POLITICA ACAPARA A LAS LEYES Y EL RIGOR FISCALIZANTE ESTA PREVIAMENTE CONSPIRADO SIGNIFICA QUE LA DEMOCRACIA Y ELESTADO DE DERECHO ESTÁ CORROMPIDO.
LA COMPRADE VOLUNTADES DEJA SIN DECISIÓN OPORTUNA ALARBITRO PORQUE QUEDA AMNESTESIADO Y SIN MANDO VINCULANTE ACAPARADO POR UNA TRAICIÓN ACORDADA POR LOS PRESIDENTES DEL GOBIERNO REEGANDOLE DEL DOCUMENTO PRECISO COMO EL PEC (PLAN ESTRATEGICOCONJUNTO), DONDE NI ESTÁ NI QUIEREN QUE FIGURE.
LA RESPUESTA DEBE DARLA ESPAÑA Y POR AHORA SE LAMENTA DE SU PROPIA CULPA.
AHORA BIEN, UNARESPUESTA PERSONAL PODRÍA DARSE , EN CUANTO A LA ELECCIÓNPERSONAL CONFIGURADORA, PERO TODO EL PESO SE TRADUCIRIA EN IMPARCIALIDAD ANTE LA PROPUESTA Y DIRIAN QUE ES UN REY ABSOLUTISTA.
ENHORABUENA Y GRACIAS, MI GENERAL.
A LA ORDEN DE V.E
VIVA EL REY
VIVANLOS EJERCITOS Y LA ARMADA ESPAÑOLA
VIVA Y ARRIBA ESPAÑA
Me gustaLe gusta a 5 personas
Buenos días.
En estos tiempos hasta Ernesto Milá defiende la monarquía. Busquen «El rey perdido. Un mito indoeuropeo».
Me gustaLe gusta a 5 personas
Solo apuntar la apelación a la Soberanía Nacional (del Pueblo), la democracia con mayor legitimidad, que ha hecho el Rey por ejemplo ayer en el Congreso o en su famoso discurso de octubre 2017.
Ahí está la clave (constitucional) que explica por qué en otros países los políticos pueden convocar referéndums para la independencia de una parte del Estado y aquí no.
Así pues, sobre la ruptura de la unidad de la soberanía que el pueblo (el Poder Constituyente) se reservó para sí al votar la CE de 1978 solo puede decidir el Pueblo por los cauces establecidos en la propia Carta Magna. Ningún poder constituido arrogarse esa potestad.
… Así se explica también por qué en Reino Unido (en RU no hay soberanía nacional) los militares callaron, o tuvieron que callar, cuando los políticos se cocinaron el plebiscito en Escocia.
Me gustaLe gusta a 5 personas
A las órdenes de V. E., mi General.
Absolutamente claro y muy de agradecer esta explicación. Resulta llamativo que en ninguna otra nación europea, incluyendo al Reino Unido, con régimen de monarquía, también parlamentaria, existan movimientos o grupos antimonárquicos dignos de tener en cuenta, y aquí la Monarquía tenga sus peores enemigos y detractores instalados en el poder y en todas las instituciones, y estén como una manada de lobos rodeando y acosando a su codiciada presa. Y al decir a la Monarquía, y por ende, a la persona de S. M. el Rey, en su punto de mira, contra lo que de verdad apuntan es contra la nación, y su objetivo es romperla para después matarse entre ellos y matar a todo lo que se le oponga, para disputarse a dentelladas los jirones de la Patria común a todos.
Y es que, modestamente un servidor, por lo leído, estudiado y apreciado personalmente en estancias en otros reinos de Europa, no ha visto, salvo en Bélgica, que exista nadie que cuestione la unidad en integridad de su tierra, y mucho menos que piensen en acabar con sus monarquías. Y me pregunto, pues hasta ahí no he profundizado estudiando sus leyes o constituciones, si es que además tendrán legislación específica para la defensa interna de sus formas de estado e instituciones, comenzando por sus reyes o reinas. Porque aquí, en ese aspecto, parce que estamos en paños menores y cualquier esperpento puede salir gritando eso de «viva Cartagena».
Pues sea como sea, un servidor morirá gritando ¡¡¡Viva España!!!. Y lo seguiré gritando desde el fondo de la tumba y aunque aventen mis cenizas.
Me gustaLe gusta a 6 personas
Mi respetado general,
Hoy el Rey ha dejado huérfanos a muchos españoles. En mi opinión ha sido decepcionante su discurso, más bien propio de unos Juegos Florales. En la triste situación moral, económica, política en que se encuentra nuestra Patria, El Rey no ha sabido ponerse en el lugar de, digamos, padre de millones españoles, que vemos con horror lo que están legislando la parte de los españoles que on quieren dejar de ser españoles ni estar sometido a éste tirano y sus cómplices. Esta crítica la hago extensiva a la jerarquía católica española que presencia impávida a los españoles creyentes y a los que multan por creer en Dios y que son los nuevos judiós, equiparables a medio plazo a los que les pasó a los judios alemanes en la dictadura nazi: apaleados en el suelo, mutados y pateados por una polícia que ha dejado de ser en parte policia nacional, para convertirse en grupos de asalto de las SA nazis. Mientras el portavoz de la Conferencia Episcopal pidiendo al tirano que legalice a 500.0000 marroquíes entrados en España ilegalmente. Lo que pienso y supongo no lo puedo decir porque quiero seguir teniendo fé en el Cristo de la Buena Muerte
Para terminar diré que pienso que el Rey está acobardado. No quiere hacer uso de las pocas facultades que le quedan pero hizo un juramento: Cumplir y hacer cumplir la Constitución.
A Vd. mi respetado general le quisiera hacer un ruego/pedirle un favor que sería el siguiente: por su especial vinculación con la Casa Real, ya que aparte de Jefe de la Legión entre el 23/11/2001 14/5/2004 fué ayudante del Rey y coronel de la Guardia Real, y un excelente historiador y mantenedor de éste blog le escribiera una carta a mi tocayo explicándole los peligros que corre uniendo sus destinos a éste tirano. Expliquele, por si no lo sabe lo que pasó con la monarquía italiana de los Saboya después del final dee la II GM que hubo un redewrendum para abolir la monarquía por su concomitancia con el fascismo italiano y ya más recientemente a la monarquía griega por su colaboración con los coroneles griegos y su tío Constantino se tuvo que marchar a la húmeda capital inglesa a vender coches Mercedes-Benz.
Mi general ésto tiene el mismo color que el ala de los cuervos de la torre de Londres. Con mi respeto. Atentamente. Felipe Vidal. !!! Viva España ¡¡¡. !!! Viva la Legión ¡¡¡
Me gustaLe gusta a 5 personas
El Reye es un referente respecto a la Legalidad Actual, por lo que su función le lleva a evitar tomar parte o partido en posicionamientos políticos constitucionales o legales; se entiende que en España, todo lo que NO sea CONTRA España, ES legal. Buenos días,mi General y todos.
Me gustaLe gusta a 3 personas
Reconozco la dificultad de argumentar asunto tan complejo que hace imposible no caer en contradicciones.
Comento los dos verbos ARBITRAR Y MODERAR.
Admitiendo que las comparaciones son odiosas, el árbitro más conocido, el deportivo, modera expulsando del juego a aquellos jugadores que trasgreden las reglas y arbitra tomando decisiones muy comprometidas, como anular un tanto que encumbra a un equipo y hunde al otro.
El árbitro se puede equivocar pero su función permite asegurar una actividad que sin él sería la jungla. Por ello es necesaria la figura de quién tiene que asumir esa responsabilidad imponiendo su Auctoritas más allá de ser solo su símbolo moral y espiritual.
Me gustaLe gusta a 7 personas
La Polar es lo que importa.
Es tanta la zozobra que hoy amenaza a España que muchos, inquietos con toda razón, hasta llegan a preguntarse: ¿Para qué sirve el Rey?…la mejor respuesta, clara, exacta, concisa, propia de militar, se da, está para su conocimiento, en el Blog ‘generaldavila.com’.
Hay también, a estas alturas, quien se hace otra pregunta crucial, que es: ¿Para qué sirve y nos ha servido la Constitución?. Su respuesta se encuentra en la memoria de la experiencia y la intención de su remozamiento y actualización, ya absolutamente necesario, procurando un mañana sin peligro de plagas nauseabundas de sanchina, como en París.
Y aunque en la navegación de ahora no, sí que en la navegación eterna, se precisará de la referencia de la Estrella Polar para el buen rumbo de la nave: S. M. Don Felipe VI fue, sin lugar a dudas, esa real, cierta, segura Estrella Polar, ayer en su Discurso de Apertura de las Cortes Españolas: la Polar es lo que importa.
Me gustaLe gusta a 5 personas
Muchas gracias Mi General. Totalmente de acuerdo con su comentario. Saludos para todos.
Me gustaLe gusta a 4 personas
Un artículo definitivo y tan aclaratorio como hacía falta. Hay que tomar nota para no esperar del Rey atribuciones que no le corresponde.
El Rey es el jefe de Estado pero sus deberes y funciones son principalmente simbólicos y representativos y tiene la responsabilidad de mantener la neutralidad política. El Rey no puede interferir en los asuntos judiciales ni en las decisiones sobre leyes de amnistía, por ejemplo.
El Rey no puede tomar partido ni influenciar en tales debates. Su función es ser un símbolo de unidad y cohesión para la sociedad española. Por lo tanto, su papel en la relación con la amnistía se limita a mantenerse neutral y respetar la “independencia” de los poderes del Estado.
A pesar de todas esas limitaciones, el Rey tiene la prerrogativa de denegar la formación de Gobierno a quien no reúna las mínimas condiciones de lealtad, respeto, compromiso, honorabilidad, transparencia, integridad y justicia.
Unos valores que no reúnen ni Sánchez ni sus socios. El Rey lo tenía muy fácil para recopilar las pruebas de todo ello que le hubieran permitido denegar la formación de gobierno y convocar elecciones.
Así que el Rey, quien autoriza la formación de Gobierno a quien aspire a ello pero reúna los valores exigibles para ello, tenía atribuciones suficientes para denegar la formación de un Gobierno compuesto por separatistas y delincuentes huidos de la Justicia.
La Casa Real ha salido al paso de algunos comentarios con una nota donde afirma que “El Monarca ha actuado conforme a la Constitución”. Mejor hubieran dicho “conforme a una parte de la Constitución” porque es inconstitucional que un líder político pueda ir a una investidura con un proyecto de destrucción nacional y con medidas claramente inconstitucionales como la amnistía y el referéndum de autodeterminación de Cataluña y con el apoyo de partidos contrarios a la España constitucional. Todo ello conocido de antemano.
Me hubiera gustado ver un mensaje del Rey convocando elecciones al no poder permitir, por ilícito y contrario al espíritu constitucional, que se forme gobierno con quienes acaban de reiterar su intención de separarse de España y que les sean perdonados sus delitos porque, además, se trataría de un Gobierno indigno e ilícito que no cumple los deseos de los españoles resumidos en la Constitución.
Semejante “Gobierno” no garantiza, sino todo lo contrario, la indivisible unidad de España ni la monarquía como base del Estado y ni siquiera el derecho elemental de los españoles a usar la lengua española.
No sé si me equivoco una vez más, pero creo que el Rey perdió la oportunidad de impedir el “Gobierno” que nos espera.
Me gustaLe gusta a 2 personas
Buen artículo, aclaratorio, informativo…….esperanzador?
No se que pensar, siento ser pesimista en estos tiempos, luchamos contra un enemigo visible, concreto, poderoso y sin escrúpulos. Un gobierno formado por traidores e independentistas con una gran dirección, entusiasmo, fortaleza y empeño. Muy pero que muy bien asesorado para el fin que pretenden, sin duda la partición de la unidad nacional. No se quien puede estar moviendo los hilos de este golpe al Estado pero tan solo les queda conquistar el órgano judicial y directamente se dirigen a un cambio de Régimen con el derrocamiento de la Monarquía, no tengo duda alguna. Y mientras el pueblo español, dormido.
En fin, que harán nuestros Ejércitos, Guardia Civil y Policía Nacional?
Miedo me da, y no por un servidor, sino por los míos, nuestras próximas generaciones.
Un fuerte saludo, mi General y sí…….Viva España !!!
Me gustaLe gusta a 3 personas
¡Viva!
Me gustaLe gusta a 2 personas
Respuesta número 17.
Teniente General Don José Mena Aguado. Creo recordar que dijo algo en la Pascua Militar…
Me gustaLe gusta a 2 personas
Gracias General por su detallada explicación y aún estando de acuerdo con todo su artículo, creo que en estos momentos de incertidumbre y angustia que para muchos miles de españoles supone la posibilidad de ruptura de la nación cada vez más evidente, así como en la peligrosa la deriva económica y política y el ridículo internacional en los que este gobierno nos está sumiendo, nos aliviaría oír palabras como aquellas que oímos una madrugada de febrero de un ya lejano año 1981; o un no tan lejano octubre de 2017.
Entendemos y respetamos que existe una delgada línea roja que el Rey no debe nunca traspasar, pero duele y preocupa observar que aquellos que se llaman demócratas y progresistas no paran de buscar todo tipo de subterfugios legales para traspasarlas y lo hacen de forma descarada e insultando nuestra inteligencia, vendiendo mentiras como cambios de opinión.
Claro está que si exceptuando unos pocos miles, el resto del pueblo soberano acepta sin rechistar todo lo que la nueva legislatura pacte; puede que nosotros seamos unos «ultraderechistas, fachas y retrógrados» que vamos contra el progreso de España.
Con razón o sin ella.
¡Viva España!
¡V.E.R.D.E.!
Me gustaLe gusta a 3 personas
A las órdenes de V. E., mi General.
Abusando de la paciencia de V. E., y de la comprensión de todos, y a raíz de lo que se dice en un comentario más arriba sobre «que todo lo que no vaya contra España es legal», un servidor se pregunta angustiado si todo lo que sí vaya contra España es o no ilegal y un delito de alta traición, que per se inhabilita y deslegitima mediante el proceso que corresponda, a quienes desde el gobierno y el poder, y en especial al máximo responsable, el presidente, para ejercer sus funciones, y requiere la destitución de los mismos.
También se pregunta si S. M. el Rey podrá negarse, hasta en conciencia, a dar su «nihil obstat» con su firma, a esa ley de amnistía, no contemplado ese concepto en la Constitución ni resto de ordenamiento jurídico, y por lógica inconstitucional y antijurídico. ¿Y cuando aprueben y le pongan a la firma la del referendum de independencia o autodeterminación de Cataluña, Vascongadas y quién sabe si alguna región más?. ¿Tendrá que sancionar esa destrucción definitiva e irreversible de España?. ¿O sin su firma, esas leyes no pueden ser publicadas ni aplicadas?
Cuando todos los poderes de la Nación, y el mismo Rey Fernando VII, se echaron en brazos de Napoleón y aceptaron encantados a su hermano «Pepe Botella» como nuevo rey de España, y Murat y otros mariscales y generales franceses masacraban al pueblo llano español, fue ese pueblo, inculto y sencillo, pero orgulloso de su estirpe, quien tuvo que tomar las armas, mayormente aperos de labranza, porque ni escopetas de caza tenían, y revertir con ríos de su sangre la situación. Hace poco más de doscientos años, y parece que se ha olvidado.
Y no quiero mencionar más hechos históricos de los que no hace ni cien años, para que nadie piense que quiero contribuir con mis palabras a la repetición que otros sí desean vivamente.
¡¡¡Viva España!!!
Me gustaLe gusta a 2 personas
Ante este detallado y completo artículo, solo puedo añadir que: El Rey de España sirve para que no vuelva una «Republica asesina» como la que ya sufrimos en los prolegómenos de la Guerra Civil, o como «las Repúblicas dictatoriales» que ahora querrían instaurar los líderes de los partidos políticos separatistas que no acudieron al congreso al inicio de esta XV Legislatura. ¿O Rey, o Dictador?. Los españoles lo tenemos cada vez más claro.
Me gustaLe gusta a 4 personas
Fuerte abrazo muy agradecido querido Carlos
Me gustaLe gusta a 1 persona
El artículo 56.1 de la Constitución dice que el Rey «arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…»
El arbitraje consiste (RAE) en «resolver conflictos de intereses mediante sometimiento de las partes, por mutuo acuerdo, a la decisión de uno o varios árbitros.»
Por otra parte, moderar (RAE), consiste en «templar, ajustar o arreglar algo, evitando el exceso.»
En mi opinión, al presente estado de cosas, se ha llegado por la ausencia previa de una auctoritas con suficiente influencia sobre los responsables políticos, de manera que actuando en su momento sobre problemas menores quizá invisibles a la opinión publica, hubiera evitado los grandes excesos que vivimos.
El cambio del diseño original de nombramiento de los miembros del TC, el hecho de que el CGPJ lleve cinco años sin renovarse, de que haya un gran número de vacantes del TS sin cubrir, el intento de investigar a los jueces o la participación de un mediador internacional para resolver el «encaje» de Cataluña en España, ¿No son acaso muestras palpables de la ausencia previa de todo arbitraje y moderación?
Se dirá que el Rey no hace política o que debe firmar lo que le pongan por delante, pero eso creo que es una falacia. En primer lugar, el Rey no se inmiscuye en la política de partidos pero hace Política (con mayúscula) en multitud de ocasiones, por ejemplo cuando representa a España en un viaje oficial. En segundo lugar, su firma exige un refrendo y el acto refrendado es un acto complejo constituido por dos conductas, la del refrendado y la del refrendante, ambas infungibles, insustituibles e imprescindibles.
El monarca que recurre al refrendo de sus ministros no puede actuar sin éstos, que, por tanto, pueden paralizar la actividad regia necesitada de su refrendo. Sin el consentimiento ministerial el Rey nada puede hacer, y ello es lógico puesto que su decisión estará en todo caso cubierta por la responsabilidad de los ministros refrendantes. Pero a la vez, sin la voluntad regia, que los ministros no pueden forzar ni sustituir, no pueden producirse aquellos actos que formalmente emanan del jefe del Estado bajo el refrendo y consiguiente responsabilidad de su Gobierno. Parece claro pues, que cualquiera de las dos voluntades concurrentes pueden imposibilitar la realización del acto, puesto que éste requiere la concurrencia de ambas.
Pero es que, además, es de sentido común que el Jefe del Estado pueda negar su imprescindible intervención en aquellos actos que atenten a los valores, ya formales ya materiales, que la Constitución pone a su cuidado.
Por tanto, la función del rey no es puramente pasiva, y el acto regio, en el sentido constitucional del término, surge del concurso de la voluntad del ministro con la del Rey. De esta manera se encuentran asociados en el ejercicio del poder el Rey, que permanece por encima de los partidos, y el Gobierno que se apoya sobre una mayoría parlamentaria.
En resumen, el trono de nuestra monarquía parlamentaria no es «un sillón vacío». La reducción de sus competencias a la mera «presidencia de las solemnidades nacionales» conduce a privarla de toda justificación. Al contrario, la Corona tiene funciones que cumplir y las debe cumplir de manera activa, aunque limitada.
Para terminar y respondiendo a la pregunta que titula el artículo yo diría que pronto la podremos responder en uno u otro sentido. Ojalá lo sea en sentido afirmativo.
Saludos.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Para escribir mi comentario anterior he consultado la siguiente bibliografía: El Rey y Las Fuerzas Armadas. Miguel Herrero de Miñón. Revista del Departamento de Derecho Político. Número. 7. Otoño 1980.
Fácilmente localizable en Internet. Recomiendo su lectura completa.
Me gustaLe gusta a 1 persona