
Retrato del teniente general Diego de León (1807-1841), conde de Belascoain. Destacó por su valor en la Primera Guerra Carlista y fue fusilado en 1841 en Madrid. Museo Academia de Caballería de Valladolid.
EN ESPAÑA:
El Teniente General Diego de León, como me contó el gran historiador y buen amigo, el coronel de Caballería Juan María Silvela Miláns del Bosch, fue un genuino representante de los jefes poseedores del «espíritu jinete», compuesto de arrojo, valor, acometividad, audacia y disposición generosa para el sacrificio en beneficio de las demás Armas.
Era la época de la «lanza-manía», ya fuesen castellanas o jinetas. Esta arma blanca llegó a considerarse imprescindible para el choque; así lo demostraron los lanceros carlistas ante los coraceros de la Guardia Real, pero todavía había numerosos partidarios del sable curvo para el combate cuerpo a cuerpo, dejando las pistolas para la defensa individual. De León era muy hábil en el manejo de las tres armas, especialmente de la primera. Por ello y por las victorias que obtuvo con sus unidades de lanceros, hoy se le considera como la «Primera Lanza de España».
En el verano de 1841, los moderados conspiraban ya intensamente contra Espartero, apoyados con fondos proporcionados por María Cristina desde París, e intentaron llevar a cabo un «pronunciamiento» militar simultáneo en las principales ciudades españolas.
De León se dejó convencer por el general O´Donnell para intentarlo en la capital, debía sacar del Palacio Real a Isabel II y llevarla a las Vascongadas, y posteriormente a París, donde María Cristina de Borbón se haría cargo otra vez de la Regencia.
El secuestro formaba parte de un plan para acabar con la regencia de Espartero en el que estaban implicados O´Donnell y Narváez, entre otros. Al fallar este intento, Diego de León fue apresado y encerrado, por órden de Espartero, en el cuartel de Santo Tomás de la Milicia Nacional de Madrid, situado en Atocha.
El Consejo de Guerra, que debía juzgarle, se organizó inmediatamente y de forma no muy correcta el día 13 de octubre, le condenó a muerte. Espartero no quiso atender las numerosísimas peticiones de indulto, incluso de la propia reina niña Isabel II.
El general Diego de León, que vestía uniforme de gala con todas sus condecoraciones, cruzó Madrid hacia la Puerta de Toledo, allí, y sin querer ponerse la capucha, solicitó permiso al oficial que mandaba el piquete de ejecución para poder dar él mismo las órdenes reglamentarias. Una vez leída en presencia del reo la sentencia sumarísima que lo condenaba a muerte, y antes de dar él mismo la orden de abrir fuego, les dijo a los soldados: «No tembléis, al corazón.»
Fue enterrado en el cementerio próximo a la puerta de Fuencarral.
Carta escrita por Diego de León, a su esposa, la noche anterior a su fusilamiento.
«Amada esposa;
Preveo que sobre estas líneas van a caer abundantes lágrimas; yo quisiera evitarte este dolor, pero es tan largo y acelerado el viaje que he de emprender que no puedo dilatar la despedida. Me dicen los amigos que la sentencia que sobre mí ha recaído es injusta, pero cuando Dios la consiente la tendré merecida; por eso apelo a la resignación, que es el triste consuelo de los moribundos.
Indicarte los deberes que competen a la viuda de un soldado pundonor, sería ofenderte y no lo mereces, ni el trance pide argumentos de esta clase.
No solicites verme, no quebrantes con tu cariñosa presencia el vigor que necesito para morir como he vivido, ni busques duplicar tus dolores delante del que no ha de poder remediarlos.
Supla el cariño de nuestros hijos el inmenso amor de tu infortunado esposo y llévalos por la senda honrada que anduvo su padre.
Quisiera estar hablándote toda la noche, por ser la última que te dirijo la palabra, pero hay deberes que me lo impiden.
El que vivió Caballero, es menester que muera Cristiano, y el merecerse a Dios, exige meditadas y supremas preparaciones.
Tuyo hasta exhalar el último suspiro.
Diego de León».
El Regimiento de Caballería Húsares de la Princesa y su Coronel Diego de Leòn, no eran hombres, eran gigantes, leones con fiereza sin igual, la encarnación anónima y gloriosa del límite humanamente insuperable de la acción del Arma.
EN FRANCIA:

El General Lasalle recibiendo la capitulación austriaca de Stettin, por Antoine-Jean Gros Musée de l’Armée. París.
En el terrorífico cuento de Allan Poe «El pozo y el péndulo, el protagonista es un condenado a muerte por la Inquisición en Toledo, preso en una celda oscura y plagada de ratas. En la mazmorra hay un agujero que da a una profunda sima. Con un péndulo que baja del techo afilado como una cimitarra y paredes recubiertas de hierro al rojo vivo que se van estrechando poco a poco, los torturadores intentan que su víctima se arroje al vacío. Hoy, se puede ver algo de esos horrores en el museo de la Inquisición de Toledo.
En el cuento cuando la muerte parece inminente, con el condenado a menos de un palmo del pozo, una mano lo rescata. «Era la del general Lasalle». El ejército francés acababa de entrar en Toledo.
El general de húsares Lasalle, siempre fue punta de lanza, en primera posición o liderando algo, abriendo el camino para que otros pudieran pasar por él.
Noble que abrazó la Revolución, héroe del Imperio, fue santo y seña de la Caballería ligera que conquistó Europa durante las guerras napoleónicas, este centauro supo que cabalgaba desbocado hacia la muerte. Y aceptó el reto. Su frase más famosa (pronunciada con ocasión de celebrar uno de sus ascensos), sostenía que cualquier húsar que siguiera vivo a los 30 años era un don nadie. Sus palabras textuales fueron:
«Tout hussard qui n’est pas mort à trente ans est un jean-foutre». Uno de sus biógrafos, lo califica como «el mejor espadachín, el más famoso amante y el más extravagante bebedor de esta vertiginosa época». Su ascensión fue meteórica: enrolado siendo un adolescente, era capitán a los 20 años, coronel a los 23, y general de división, a los pocos meses de cumplir la edad fatídica, los 30. Vivió deprisa, deprisa, espoleado por sus más célebre boutades. (salidas extravagantes e ingeniosas, de intención a menudo provocadora). En combate, el primer cañonazo –decía–, me hunde el alma, el segundo me da alas. Esas alas le hicieron volar en pos de la gloria.
Al derrotar enteramente al enemigo, a su paso no quedaba lanza enhiesta.
En Salamanca, fundó la Société des Altérés (de los alterados). Primera y única regla: bebérselo todo. Muchos historiadores prefieren el nombre de Société des Assoiffés (de los sedientos), donde estaba prohibido decir que ya no tenían sed, dedicó un culto al alcohol fuerte, a los ataques brutales, a los sables imprudentes… Cuando algún prefecto,( Gobernador de un Departamento) de las 101 prefecturas que cuenta Francia, se quejaba de los actos vandálicos que acompañaban las monumentales curdas del grupo, Napoleón les respondía: «Firmo un papel y tengo otro prefecto, pero un Lasalle tarda más de veinte años en formarse».
Dicen que en todas las tierras por donde pasaba, era amado por las mujeres y odiado por los maridos,
En cierta ocasión Napoleón le regaló doscientos mil francos con motivo de su próxima boda, y días después, cuando le preguntó por la fecha del enlace, Lasalle le respondió que cuando tuviera dinero para pagarla; se lo había gastado todo en devolver deudas… y en juegos de azar. El Emperador le disculpó una vez más.
Una bala de un granadero austríaco lo descabalgó en la batalla de Wagram, el 6 de julio de 1809. Tenía 34 años, cuatro más de los que él hubiera deseado, aunque hay que reconocer que Lasalle se esforzó, con ahínco, en morir antes, aplicando lo que hacía famosos a esos húsares. Es decir, su comportamiento salvaje, suicida…
Todos hicieron suyos el lema con los que los Mariscales de Francia Lasalle y Murat se despedían en sus cartas, cuando escribían a sus mujeres desde el campo de batalla en vísperas de partir hacia el combate:
―«Mi corazón para ti, mi sangre para el Emperador, mi vida para el Honor»
Eran hombres que no sabían vivir a menos que sintieran a su alrededor una vaga, pero constante, sensación de peligro físico, de desafío mortal…
En España y Francia:
A ese «Espíritu Jinete» todavía nadie le ha podido vencer, debido al escudo o adarga al brazo, todo fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón, y es que estar con la lanza en ristre, es estar siempre dispuesto o preparado para acometer cualquier empresa.
El espíritu de la Caballería, hecho de audacia y abnegación, de sacrificio y disciplina, no cambiará jamás, porque es el alma misma de los jinetes, y el alma es inmortal.
Hoy, acercándome al triple de la edad límite de ellos, salgo en su defensa y rompo una lanza en favor de todos los húsares, que lo mismo podían cargar contra la artillería desde los flancos sin dar tiempo al enemigo de girar los cañones, que aventurarse en la tierra de nadie para espiar sus posiciones y su orden de batalla.
Por los de ayer y los de hoy, aunque estos no lleven: dolman, mirlitón con su plumero, calzón azul celeste, botas a la húngara de media caña, pellizas, gorros de piel de oso, casacas, charreteras, aunque su armamento no sea el sable, la tercerola, o las dos pistolas que siempre llevaban en el equipo. Húsares de España, de Francia, de Hungría, de Austria, … hasta los últimos, los alados de Polonia. (Cuerpo de Caballería pesada con armaduras y largas lanzas, con altos penachos en las testeras de los caballos y en sus celadas, compuestos de alas de águilas, y cubiertos con pieles de leopardo.)
¡Rompo una lanza por todos vosotros!
Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.
Zaragoza mayo 2024.
Blog: generaldavila.com
Mi respetado y muy querido CORONEL CERDIDO,
Romper una lanza a favor de alguien:
– Interceder,
– justificar y
apoyar
a otra persona, con el fin de defender la inocencia de este individuo.
Su origen está en las lanzas de las justas medievales. (EL GANADOR ERA EL PRIMERO EN ROMPERLA LANZA DEL ADVERSARIO)
Saltarse algo a la torera: Eludir completamente o pasar por alto una obligación o un compromiso especialmente dificultoso dejándolo aun lado.
DIEGO DE LEÓN EN ESPAÑA
EL PRONUNCIAMIENTO DE 1841 (Específica REBELION MILITAR del XIX en HISPANOS Y LUSOS PAISES para derrocar o cambiar los gobiernos).
patrocinado y promovido por la ex regente de ESPAÑA, MARIA CRISTINA DEBORBÓN y su marido, Agustín Fernando Muñoz, contra el regente, el general Espartero que se fraguó desde el exilio en FRANCIA de la Reina Gobernadora junto con elementos del Partido Moderado también en el exilio, y militares afines.
DIEGO DE LEÓN juzgado y condenado el 13 del X «SAN EDUARDO» en LA PUERTA DE TOLEDO MADRILEÑA dijo al pelotón de fusilamiento : «NO TEMBLEIS, AL CORAZÓN».
SU EXCELENTE EXPOSICIÓN LO DICE TODO: EL RGTO DE CABALLERÍA HÚSARESDE LA PRINCESA Y SU CORONEL DIEGO DE LEÓN, ERAN GIGANTES».
LOUIS DE LA SALLE EN FRANCIA
Antoine-Charles-Louis de Lasalle (METZ 10 de mayo de 1775 – durante el transcurso de la BATALLA DE VAGRAM, 6 de julio de 1809) fue un general del Primer Imperio Francés).
SU FRASE ES DETERMINANTE EN SU JOVEN Y APASIONDA: «Todo húsar que no muera antes de los treinta años es un jodido vaquero».
Fue GENERAL DE DIVISIÓN a LOS 30 años.
MARAVILLOSA EXPOSICIÓN A ESE COMPORTAMIENTO SALVAJE Y SUICIDA DEL RELAMPAGODE LA CABALLERÍA.
EN ESPAÑA Y FRANCIA
AUNQUE V.E se considera tres veces la EDAD DELHEROICO ESPIRITUDEL JINETE no es así su LANZA ES LA PENETRANTE PLUMA QUE DESBORDA LA IMPARABLE CURVA ESPADA EN EL GALOPE INMORTAL CON LARGA LANZA A CABALLO CON PIEL DE LEOPARDO.
Al igual que le dediqué a V.I un trivial sonetillo repito a dos GRANDES JINETES porque creo poner al TTE. GRAL MENA en su momento. Serian muchos BRAVOS JINETES: PINCHO,VAQUERO, MILANS, SANCHEZ-MOLINI , DE LA CRUZ etc.
AL CORONEL MORAGAS ENCUENTRA
Del noble santuario al vallis tolitum llegaba,
aquí, acompasado trote y el tambor fundidos,
sabios, humildes, pacientes jinetes relucidos,
el sonoro claro clarín al huracán anunciaba
En Grupos del Austria y Farnesio preferidos,
por Academia de Mandos de Legión pasaba,
nunca olvidó trémulo amigo que anunciaba
luchas, batallas, sementales condales elegidos.
Bien sea Ronda, Ibiza Colmenar y Canarias,
su calidad militar y humana rompe fronteras,
la entrega, prestigio y servicio son planetarias.
Vuelve a las sombras carismáticas y guerreras,
por Galiana, diploma a cualidades palmarias,
la Logística Operativa renace tus primaveras
AL COR. BALBÍN MEANA
Escaldados ojos de fraternal llanto,
el fiel recuerdo de la Patria amada,
con la clave indomable y admirada,
es firme abrazo ante el quebranto.
Ponderando la grandeza limpiada,
con humildad del primeraco tanto,
en cualquier ámbito sin espanto,
por su mente al servicio entregada..
Pavía, JUJEM, ONUSAL, Lancero,
BOSNIA,G.C(EM),8ªRM,”impecable”
en todos :¡flecha de honor y lucero!.
Otro astro es un hermano inigualable,
que borra ese traidor tiempo ligero:
¡ Xirenguelu de Pravia insuperable!
ENHORABUENA Y GRACIAS MI CORONEL
A la orden de V.I
A la orden de V.E
VIVA EL REY Y FELICIDADES POR REJURA
VIVA EL RELÁMPAGO DE LA CABALLERÍA
VIVAY ARRIBA ESPAÑA
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EN SU RELATO PLACENTERO
SE HACE VER LA EXALTACIÓN
EN ESOS HOMBRES DE VALOR,
DE LOS JINETES GUERREROS
COMO ALMA DE LA NACIÓN.
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Buenos días, mi Coronel y todos, gracias por este vivido y vivo artículo; a este profano medio mecanizado, le han entrado memorias de un Jeep, lanzado a toda velocidad, en medio de una lejana plantación, parabrisas abatido, seis cilindros rugiendo.
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Muchas gracias por ponernos al corriente de la caballería. Todos han sido unos héroes, pero sobresale el Teniente General, Diego de León, tan poco conocido como es normal en este país y tan buen soldado. Saludos para todos.
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Una gran lección de historia, el artículo de hoy.
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“ Insuperable , una Obra de Arte”, Gracias Angel, es lo más bonito leído en mi vida. <>🇪🇸
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