
DVD 1239 (06-11-24) Soldados de la Legión hacen trabajos sacando agua de una casa en Catarroja, Valencia, tras los efectos de la DANA. SAMUEL SÁNCHEZ
29 de octubre 2024.
-Nuestros datos sobre el terreno son alarmantes. Esto es una catástrofe.
-Espere. No hagan nada.
-Es que hay en juego vidas…
Sube el tono. Todas las noticias que llegan dicen que estamos ante algo desconocido.
-He alertado a toda la unidad, pero va a ser insuficiente.
-¡Espere! ¿Alguien le ha pedido ayuda?
-No, pero no es necesario que la pidan, ya estamos viendo que esto desborda cualquier situación anterior.
Mayor énfasis.
-¡¡¡He dicho que esperen!!!
Se intuía. Se sabía que estábamos ante una situación desconocida imposible de valorar a mínimos. Pero la orden era de esperar, no prestar ayuda hasta que se ordenase, por muy mal que se viese la situación. Dejarlos solos. Ninguna unidad militar debería moverse sin la previa autorización del ministerio de Defensa y su ministra al mando.
La tragedia era inevitable. Hay cosas que nunca se sabrán. Oscuras conversaciones que avergüenzan a los dos conversadores. En algún lugar de la sabiduría popular se guardan y se conocen sin necesidad de contarlas.
-¿Cuántos hombres tiene usted desplegados ahora?
-Cien hombres que nos alertan de una situación crítica. Es de alto riesgo.
Por enésima vez suena la orden cada vez más tajante.
-¡¡¡Espere!!!
La situación se hace alarmante y hay unidades que pretenden tomar la iniciativa por su cuenta. Alguno individualmente lo hace. Hay orden tajante de que ninguna unidad militar actúe sin autorización de lo más alto.
Ya se sabe que hay muertos. Nadie decide ejercer su mandato en la cadena de responsabilidades. Todos están aterrados más que por la tragedia por incumplir el mandato.
No es una unidad, es necesario emplear a todas las unidades y medios del Ejército.
Se dan órdenes y valoran las posibles hipótesis de mayor rentabilidad. La unidad al mando no depende de la cadena orgánica militar. Ahora vemos lo absurdo de la situación. Todos mandan y solo se obedece al político ministrado; claro, aquello no funciona. Nunca funcionó. Nada sabemos de la valoración posterior. Nadie ha exigido nada. Ni oposición ni Parlamento ni nada. Nadie dice ni pregunta. La justicia indaga en pruebas y datos. El deshonor es un intangible del que no quedan pruebas documentales, sino una evidencia que escandaliza. Eso no es punible en esta tierra, ahora de culto al deshonor.
Suena como una losa y alguien debería llevar en su conciencia -no una condecoración- la frase y sus consecuencias. Fue la decisión. Está grabado en la fosa de aquél día.
-Si necesitan ayuda que la pidan.
Debería figurar en cada cementerio, en cada nicho.
En España todo se borra. Ya no existe recuerdo de aquella tragedia y los que la sufrieron padecen el día a día olvidados. Cuando surge otra tragedia, en cualquier parte del mundo, nos viene el recuerdo de una actuación aún sin valorar y la situación derivada de aquella inacción.
Se sabe poco de los silencios de aquellos días. Conversaciones ocultas, responsablilidades no asumidasy muchos protagonistas interesados. Otros callan porque sus palabras no llevan la prueba, aunque saben que su testimonio es el del que vio y oyo aquello que nadie creería. Pero ocurrió.
-¡¡¡Esperen!!!
Mentir en el Parlamento trae risas, aplausos irónicos, se ríen de la verdad. Solo vale la suma. El resto es tan indecente como las mayorías. La irresponsabilidad es condecorada porque prima el deshonor. A mayor deshonor mayor condecoración y lo malo es que llega a ser asumido por los que eligen como forma de vida la virtud de servir con honor. No se puede exigir el mismo honor a unos que a otros y la manzana más responsable ha podrido al cesto entero.
El honor es la cuota que paga España cuando la tragedia se ignora en favor de la rentabilidad política.
No podemos seguir esperando a que el deshonor inunde nuestro sistema. Puede pudrirse el que escenifican en el Parlamento, pero no el de instituciones milenarias que han mantenido el honor del pueblo en sus filas.
La verdad es un honor al que nadie puede ni debe renunciar, aún a costa de la vida. Los muertos ya nada esperan
¡Qué buen vasallo sería si tuviera un buen señor!
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
28 junio 2026