https://www.laregion.es/opinion/horizonte-was-here_1_20260703-4339028.html
Muchos de ustedes conocen el programa “Horizonte”, de Cuatro TV, que dirigen el matrimonio Iker Jiménez y Carmen Porter, periodistas con una larga experiencia y credibilidad.
Resulta que son noticia, pero no solo por el éxito de su programa que ha superado cualquier expectativa, sino también por cierta reacción en su contra harto sospechosa. Lo es que un presidente del Gobierno cite al presentador Iker Jiménez durante una sesión en el Congreso y acuse a la oposición política de ser reproductores de bulos y operar con el “mismo registro” que Iker Jiménez para generar división, lamentando que el comunicador tenga audiencia. Inefable.
Como resultado, “Horizonte” fue aún más visto y los llamados bulos se confirmaron en sede judicial, por lo que el estado de nervios subió de tono y tuvieron que utilizar las reservas mediáticas para contraatacar por los flancos y la retaguardia. Claro que esas reservas las pagamos todos y sus arcabuceros disparan con “pólvora del rey”.
Les contaré una historia. James J. Kilroy trabajaba en los años cuarenta como supervisor en un astillero en Quincy (Massachusetts). Su responsabilidad era revisar los remaches de las planchas de acero utilizadas en la construcción de barcos. Las marcaba con una tiza que en ocasiones se borraba, por lo que la plancha le era devuelta y no contabilizada. Su sueldo dependía del número de planchas que revisaba, así que el inteligente James decidió resolver el problema de una vez por todas.
Todos se sentían Kilroy. Dejó de tener nombre para ser el soldado que iba en vanguardia, en primera línea, con la bandera de todos izada
En cada plancha de acero revisada grabó con pintura la frase “Kilroy was here”, junto a un misterioso dibujo con un hombre de prominente nariz asomado a lo que parece una tapia. Muchos de los barcos fueron utilizados para el transporte de tropas en la II Guerra Mundial, lo que hizo que el mensaje fuese visto y leído por miles de soldados. Aquel grafiti, “Kilroy was here”, aparecía por todos los lugares adonde llegaban las tropas aliadas, paredes, trincheras, armas, vehículos, incluso en los escritos oficiales.
Todos se sentían Kilroy. Dejó de tener nombre para ser el soldado que iba en vanguardia, en primera línea, con la bandera de todos izada. Aquel nombre empezó a transmitir tranquilidad, esperanza y cómplices miradas.
“Kilroy was here” se convirtió en el símbolo de la victoria, del coraje, del orgullo de unos hombres que luchaban por la verdad.
Tengo la fortuna de formar parte del equipo de colaboradores del programa “Horizonte” desde hace algunos años y allí acudí con el ánimo de divulgar algo tan necesario como la unidad de España y la labor de las Fuerzas Armadas en el contexto internacional y constitucional. No era ni la primera ni la única de mis colaboraciones en los medios, pero pronto me sentí muy a gusto y comprendí que Horizonte era un programa donde no había acuerdo previo, ni preguntas pactadas, sino una libertad absoluta, que a veces daba vértigo porque sabías cómo empezar pero nunca cómo acabaría. Tienes que tener las ideas muy claras y conocer a fondo los temas porque la libertad siempre es un riesgo que hay que saber manejar.
La anécdota de Kilroy me ha vendio a la cabeza porque ahora podemos decir “Horizonte was here”, un símbolo de libertad periodística.
Dicen que un Stalin extrañado se encontró en la pared del baño que utilizó en la Conferencia de Potsdam: “Kilroy was here”. Figúerense si P.S. se encuentra en el baño del Parlamento: “Horizonte was here”.
Del Diario La Región de Orense
Blog: generaldavila.com
3 julio 2026
Buenos días, mi General y todos; at lrast Kilroy wasn’t THERE! (Para ver el Horizonte hay que mirar lejos)
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Siempre a sus órdenes, mi general.
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A las órdenes de V. E., mi General.
La frase se hizo icónica, y en los años sesenta, cuando el uso del auto dtop estaba en su apogeo y rantos indivíduos y parejas, jóvenes, eecorrían Europa entera y parte de Africa a fuerza de «dedo», con transporte gratis y sin miedo o reserva ante desconocidos, podía leerse por todas partes en las carreteras «Kilroy was here!», que un servidor, ignoranre del verdadero origen y de su historia, interpretaba como la broma de mal gusto de cualquier melenudo, y más bien enemigo del agua y el jabón, oriundo de la Gran Bretaña. para destrozarle la primicia a todo el que pasara por allí por primera vez.
Debido a comisiones de servicio, viajaba en coche propio, Seat 600, sibre todo entre mi ciudad y Madrid, en fin de semana, y había dos auténricos ejércitos, unode uniforme el otro con ropa civil, a la salida de las ciudades y en cada gasolinera importante,, queriendo subir al coche. Lo mío era recoger a los uniformados, y llevarlos hasta la puerta de su cuartel. Muy rara vez le identificaba como militar, pero sí les preguntaba cómo les iba si les gustaba la mili. A los que hablaban mal, muy escasos, por cierto, le decía que yo la había hecho y les explicaba cómo había que entenderla y el privilegio que suponía haber cumplido bien.
Nunca subí a ningún peronaje extraño, porque algunos daban miedo por su aspecto. En cierta ocasión,mientras pagaba la gaiolina,. uno de estos se acomodó dentro del coche, y me costó mucho trabajo conseguir que saliera. Decía que tenía un carnet del su gobierno que le autorizaba a utiliar vehículos ajenos por ser persona de confianza.
Qué cosas.
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Mi respetado y muy querido GENERAL DE DIVISION LEGIONARIO,
!MAGNIFICO!. SIEMPRE !KILROY WAS HERE! PARA ALGO ESTA LA CALIGAXIA./HERMOSO Y BUENO:
ENHORABUENA Y GRACIAS MI GENERAL
A la orden de V.E
VIVA EL REY
VIVA LA PRINCESA DE ASTURIAS
VIVA Y ARRIBA ESPAÑA
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