LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

3 pensamientos en “LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)”

  1. Muchas gracias Mi Coronel por sus tan esperados sonetos que nos hacen ver muchas cosas, que otros no ven, o no quieren ver. Tenemos un » desgobierno» mayúsculo. De todo lo que pasa, siempre tiene la culpa la derecha, y la ultra derecha, cuando ellos están «des gobernando» con la ultra izquierda. Es obsceno que les llamen a los Ceutíes, xenófobos, cuando ellos son unos cobardes y hacen todo lo que les pida el «sultán». La playa del trampolín es peor que un país tercermundista. No entiendo que les de cruz roja y demás ongs. comida y luego arman semejante asquerosidad, todo parece un estercolero, pero para » ellos» que más les dá, que estén mucha gente que no pueda salir de sus casas por temor a que se les ataque con machetes, cócteles molotov, palos y un largo etc. España no les importamos nada, solo son «ellos». En cuanto a napoleonchu, es bobo, antes, durante y después del parto, para él solo tiene la culpa la dcha. vamos que su inteligencia es nula. Ahora se les ocurre, dar la nacionalidad española a los saharauis, parece mentira que estén en esos cargos y no lean historia, y se enteren que fué el frente polisario uno de los culpables, y que no, se lo pregunten a los militares que estaban allí y a los pescadores de canarias. Claro, ahora más votos. Siempre lo mismo. No me extiendo más y reciban saludos todos.

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  2. A las órdenes de V. I., mi Coronel.

    Nada más peligroso que una fiera herida de muerte, pues no puede resignarse a morir sola y necesita matar todo lo que le rodea. Es el caso de quien superado por su situación penal y personal, está a punto del colapso total y solo intenta, desesperadamente, continuar y acelerar su huída hacia adelante sin poder fijar un destino. Pero huir sin mirar atrás ni para comprobar si es seguido y perseguido.

    Quien así se ve, y cree que dilatando el momento de su caída en el infierno, podrá eternizar su inmunidad, solo aspira a ganar tiempo con la ilusión de que éste todo lo diluye y trae el olvido. Pero el delito de alta traición al ser de facto cómplice manifiesto del enemigo común, y no mostrar reparo ni en el posible derrame de sangre española, porque puede estar tramando hasta una guerra que le ponga en la posición de no poder ser legalmente sustituído mediante unas hipotéticas elecciones al no poder ser disueltas las cámaras ni convocadas unas elecciones, verse prorrogado sine die en el uso del poder, no tiene el más mínimo escrúpulo en sacrificar a la nación entera si cree que así conseguirá, de una forma u otra, librarse y librar a los suyos de sus graves responsabilidades de tipo judicial.

    Esta es la peor encrucijada en que España se ha visto en los últimos casi cien años, y quienes hicieron la Constitución dejaron mucho que desear.

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