Una tragedia, se mire por donde se mire, la del luctuoso fin del submarino S-42 Ara San juan de la Marina de Guerra Argentina. Una tragedia que deja desconsoladas a cuarenta y cuatro familias, a todas sus Fuerzas Armadas y a todo un gran país. Pero entre tantas muestras de dolor y tantas reivindicaciones, brotan desde el más profundo dolor de padre, compañero y amigo; desde la vocación más acendrada y el mayor sentido del deber y el sacrificio, las palabras del Capitán de Navío Jorge Bergallo, padre del Segundo Comandante del submarino, Capitán de Corbeta Jorge Ignacio Bergallo. Léanlas con atención:
… Si es verdad todo eso.Pero como militar me quedo con la parte positiva. Estos cuarenta y cuatro tipos estaban navegando. Estaban haciendo lo que eligieron hacer. Estaban prestando un servicio que el país necesita y que ellos se ofrecieron a darlo.Y su sacrificio fue póstumo, o fue total. Peroellos sabían eso,lo eligieron y lo asumieron y son un ejemplo para todos, para cuarenta y cuatrofamilas. Y es un ejemplo para un montón de marinos y militares que a veces perdemos conciencia y noción de por qué somos marinos y por qué somos militares y los riesgos que eso implica. El martirio no se elige, es una gracia concedida, y ésos tienen la gracia de estar donde eligieron estar, de estar en su salsa, en su medio, que es el mar. Y estar en patrulla eterna ahí hundidos como mojón, como hito, como los trescientos espartanos. Éllos,cuarenta y cuatro están ahí para marcarnos a todos algo. Y tenemos que verlo como sociedad, tenemos que verlo como país y tenemos que verlo como Marina o como Fuerzas Armadas. Ojalá que sirva su sacrificio y su entrega para hacer un país mejor, una marina mejor, para hacer una política mejor.
Yo me quedo con el sacrificio de esos camaradas míos, algunos conocidos, hijos de amigos, exalumno. Y me quedo íntimamente con la alegría de saber que se les concedió la gracia del martirio que ellos eligieron. Y me quedo también con lo positivo de que es que todavía hay un montón de tipos, en ese caso cuarenta y cuatro que lo dan todo por el país. Y tal vez sirva para que el país redescubra lo que tiene en mucha gente olvidada, postergada y oculta.
En la Batalla de Jutlandia, que fue una gran batalla entre la flota alemana y la flota inglesa, en la Primera guerra Mundial, un almirante alemán, en el homenaje a los caídos de su flota dijo algo que a mí siempre me gustó recordar:
No llevo flores
a la tumba de un marino
llevo un poco de sal
que es fruto del mar
y es su destino.
Yo llevo sal, y brindo por los cuarenta y cuatro que se llevó la mar.
Y nosotros con Vd, Comandante ¡Qué gran lección de entereza, vocación y fe!Desde este modesto blog, brindamos con vd, con ellos y por todos ellos. Y les pedimos a nuestros lectores que se unan a nosotros, con Vd. en ese homenaje . No lo podía haber expresado mejor, comandante:
¡La muerte, no es el final!
Adolfo Coloma
GB (R) del ET
Blog generaldavila.com
27 noviembre 2017