EL EJÉRCITO DE ISRAEL (FDI) NO TIENE PRISA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tampoco miedo.

Hay una irritante insistencia desde ciertos medios por ver entrar al Ejército de Israel (FDI) en la franja de Gaza. Parece que esperan su momento televisivo, su instante de gloria mediática enviando a todos sus ávidos consumidores las imágenes que luego critican. Aprietan a sus corresponsales, son ya muchos días, no saben qué más explicar, se preguntan; hasta imprecan: ¡¿Pero es que no van a atacar?!

Parece que sin ataque la crónica no está hecha. Hace falta el momento cumbre de la escenificación: el ataque a Gaza. ¡Vaya exclusiva! Justificar la inversión.

Es lo que desearía Hamás: una respuesta visceral, pasional, un momento irreflexivo para atacar Gaza y barrer todo lo que se le pusiera por delante. Se equivocan ¿o presionan?

Las tropas están tranquilas. Desde el punto de vista militar un despliegue como el suyo puede mantenerse durante el tiempo que haga falta. No hay problemas logísticos ni de ningún otro tipo. La moral no decae, todo lo contrario. Cada día hay mayor voluntad de vencer entre los soldados. Sé perfectamente lo que les digo. No invento nada ni son sensaciones. Es un hecho que se podrá contrastar. No son aficionados, sino soldados.

El aparato militar espera con su despliegue culminado, municionados y motivados, con el planeamiento adecuado de su Estado Mayor que se ajusta en cada momento al azar y la fricción. No se alteran ante la espera que podría ser larga. Como lo será la guerra.

Mientras, el despliegue político no sabemos si responde a los mismos criterios de solvencia y eficacia. Israel hace todo lo que puede por llegar a acuerdos y su principal objetivo en estos momentos es traer a su patria, llevar junto a sus familias, a los rehenes que tienen como moneda de cambio los terroristas. Es la primera carta que enseñan los encargados de negociar la paz: devuelvan a los rehenes.

Demuestran con ello una grandeza que su pueblo agradece y es el mejor impulso para la moral de los que sufren. En el Ejército español está reflejado en ese código prodigioso de la Legión española, su Credo, que en su espíritu de compañerismo dice: «Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos».

Los israelíes creen en su pueblo, en su nación, en su libertad y por ello luchan como uno y lo dan todos por uno.

No se pongan nerviosos, porque si alguien debe hacerlo son los terroristas porque no habrá escondite en la tierra para ellos. Eso es indudable.

La guerra no es un acto pasional ni responde a un acto de odio; tampoco se inicia como irreflexiva represalia ni para crear más violencia.

La guerra es un acto reflexivo, ciencia y arte, muy metódica y en ocasiones hasta lenta y larga. No hay una forma única de hacer la guerra, cada guerra es distinta. Hay unas normas, leyes y principios humanitarios que hay que respetar. También hay fricciones, una cosa es lo que en el papel se escribe y otra la realidad en el terreno. El Ejército de Israel lo sabe mejor que nadie. Y espera.

Será cuando se ordene y será cuando se deba. O no será. Pero será definitivo. Llegará la victoria con la derrota. La de Hamás, Hizbolá y la Yihad; también la de quien los alimenta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

26 octubre 2023