LA LARGA SOMBRA DE FRANCO General de División de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R.)

Francisco Franco Bahamonde falleció el 20 de noviembre de 1975, es decir hace casi medio siglo. Una figura histórica que curiosamente permanece viva en el recuerdo de muchos españoles de uno y otro signo, si bien tal parece que con mucha más fuerza en aquellos que descendientes de quienes perdieron la guerra civil en 1939 le siguen haciendo culpable de muchos de nuestros males. Así lo hemos visto, y vemos, a propósito de la crítica situación que vivimos en Cataluña donde de nuevo su figura sale a la palestra una y otra vez. La última ha sido con motivo de la aplicación del artículo 155 de la Constitución donde hemos visto pancartas en las que aparece junto a la del Presidente Rajoy y SM el rey Felipe VI.

Sobre la figura de Franco se ha escrito más que sobre cualquier otra figura de la larga historia de España y sin embargo es escasa la que se puede leer con objetividad.

En cierto aspecto pudiera ser comprensible la inquina y odio que rezuma la izquierda revanchista, no siéndolo tanto la indiferencia, cuando no cobardía, de más de una media España que tanto le debe y hoy abducida por la extensa labor propagandista que se ha desarrollado contra la figura de Franco. Una propaganda sustentada las más de las veces por la tergiversación histórica de los hechos y por las mentiras contadas una y otra vez. Una de las razones más utilizadas en la actualidad contra Franco es el que se deriva de lo que muchos siguen contemplando como un  régimen represivo y cruel, razón incrementada a raíz de la Ley de Memoria Histórica, aprobada en diciembre de 2007 durante el gobierno de Zapatero si bien con una orientación política sesgada y torticera, puramente revanchista dirigida a culpar de los crímenes y asesinatos habidos durante la guerra civil exclusivamente  al bando franquista cuando lo cierto es que se cometieron barbaridades tanto en uno como en otro bando. Y sí, hubo represión, claro, lamentable situación derivada de  toda guerra civil más es bien sabido, para quien quiera enterarse y lea, que esta fue infinitamente inferior a la que se produjo en otras naciones en aquella época como la que, por ejemplo, se produjo en Francia al acabar la II GM contra los colaboracionistas del Régimen de Vichy. La larga serie de ejecuciones de posguerra no alcanzó nunca las dimensiones habidas en otros países y aunque cierto es que se cobró miles de vidas (la gran mayoría fueron consecuencia de delitos de sangre) siempre reconoció limites y se suavizó notablemente ya en 1945.

La historia – y estamos hablando de historia – debe describirse partiendo de hechos objetivos y eso es algo de lo que adolece el conocimiento de aquella época por una gran mayoría de los españoles de hoy, abducidos, como dije antes, por la mentira prolongada y torticera. Hoy nombrar a Franco, y mucho más acudir en la defensa de su figura, es  nombrar a la bicha y acaba uno introduciéndose en polémicas arduas y muchas veces inútiles por la iletrada incomprensión de la gran mayoría. Más la verdad es la que es y es irrefutable que con su victoria en la guerra del 36/39 Franco impidió que España cayera bajo las garras del comunismo internacional que amparaba Stalin, que Franco evitó con sabia energía la entrada en la II GM y que bajo su mandato consiguió sacar a España de la miseria para convertirla en 1975 en la octava potencia industrial del mundo (hoy andamos allá por el número 18). Durante el cuarto de siglo 1950-1975, España alcanzó un progreso mayor que el de cualquier otro país del mundo. Fue el tiempo en el que tuvo el mayor desarrollo económico sostenido y la mejora más notable del nivel de vida en general en toda la historia de España. Sí, de toda. Esto propició la irrupción de una inmensa clase media que es la que ha posibilitado la España de hoy. Y son hechos que la obra social de Franco no tiene parangón;  sería interminable hacer aquí una lista de las disposiciones normativas – muchas vigentes hoy –  que dieron lugar al estado de bienestar del que tanto se habla hoy. Citemos sólo algunas: seguro de desempleo, subsidio de vejez, protección familias, pagas extraordinarias de navidad y 18 de julio, seguridad social, etc.

Hoy sufrimos una inmensa y preocupante sequía en España de cuyos terribles efectos nos libramos gracias a la red de embalses y pantanos que se construyeron durante el periodo franquista: 280. ¿Sabe Vd. cuantos se han construido en España desde 1975? Se lo diré: dos.

Por supuesto que el régimen de Franco denominado hoy con toda profusión como dictadura no fue un régimen democrático al uso de estos tiempos. Claro que no lo fue sino que es el producto o fruto de unas circunstancias excepcionales en nuestra historia. Hoy vivimos en un sistema democrático en el que existe libertad de expresión y capacidad de voto con clara separación de poderes. Eso dicen. Más si uno se detiene y piensa que esa capacidad de voto se traduce en votar a quien otros han elegido por Vd. y que luego las más de las veces llevan a cabo acciones contrarias a las que por Vd. le votó pues a uno le entran dudas si se encuentra en un sistema democrático o en uno partidocrático, contraviniendo, además, lo que el artículo 6 de la Constitución preconiza al respecto de lo que deben ser los partidos políticos. Y si de separación de poderes hablamos tres cuartas partes de lo mismo. Basta echar un vistazo a los artículos 122 o 159 de la Constitución para comprobar cómo se nombran los componentes del Consejo General del poder judicial o el Tribunal Constitucional y la evidente mano larga de los partidos políticos en esta tarea. ¿Verdadera separación de poderes?

Testamento de Franco

Hoy cuando tiene amplio debate la cuestión catalana, y las que vendrán, cobran altura las palabras que Franco dejó en su testamento cuando nos dijo “mantened la unidad de las tierras de España exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la Patria”. ¡Caramba! Franco era bien consciente de la diversidad de nuestra nación más no era previsible que la manifestación orgánica de estas diferencias concluyera en el caos reinante en la actualidad.

Cuando en 1912 Franco fue destinado como uno de los oficiales jóvenes destinados para constituir las unidades de regulares lo fue porque  ya había demostrado cabeza fría y conducir a sus hombres bajo el fuego enemigo con valentía, serenidad, claridad mental bajo presión y capacidad de mando. No era sólo una cuestión de coraje, sino de nervios templados y habilidad para no ponerse nervioso en una situación de emergencia en combate y tomar las decisiones correctas.

Y termino informando a aquellos que han mezclado su figura con la de Rajoy que yerran de plano. La única similitud es la de su naturaleza gallega. Nada más. No hay ningún otro punto de encuentro.

Sí, la sombra de Franco es alargada y desde la perspectiva de la historia, con objetividad, reconociendo que hay luces y sombras, más tarde o temprano su figura se engrandecerá en cuanto los enanos que le han traicionado desaparezcan del mapa y los recalcitrantes corroídos por el odio se den cuenta de su fútil tarea.

General de División de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R.)

17 noviembre 2017

Blog: generaldavila.com