DRONES DE GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Piensen en un anuncio para el reclutamiento en el que se ofrece dinero en abundancia, entrenamiento y un futuro asegurado y estable. Todo ello en el más absoluto de los anonimatos. Si quieres puedes formar parte del Ejército (no hablo de ninguno en concreto) a través de estos anuncios; que existen. En Afganistán se alistaron muchos operadores de drones a través de anuncios como estos y han sido licenciados una vez terminado un contrato técnico en el que poco tenían que ver los valores militares. Esto ha pasado a ser una constante para ocupar puestos determinados en estas guerras actuales donde hay soldados y sombras que nada tienen que ver con lo que hasta ahora conocíamos como tales.

No sentirás la fría mirada que se clava en tus ojos antes de la muerte. No habrá desgaste emocional ni fatiga de combate. Solo manejarás un ordenador que guiará al dron hasta el objetivo y él se encargará de volar hasta matar. Nunca sabrás nada de los efectos culpa de la guerra, no tuya que eres un simple técnico de matar a distancia. El debate moral de los drones ha pasado a la historia.

El dios Apolo es el que mata de lejos. Inicia la Ilíada el flechador certero, el del arco de plata. Los arqueros eran mirados con desprecio por no combatir cara a cara, con la espada o la lanza. Ulises, arquero y sagaz, astuto y egoísta, es la figura más valorada. En contra del sincero y brutal Ayax. Gusta más la eficacia que la virtud.

Las primeras  armas de fuego fueron rechazadas por los que acudían al combate con honor y valor, a los que la distancia cada vez mayor para matar les parecía una cobarde acción, esconderse era rehuido por los valerosos guerreros.

Matar más y más lejos: drones.

Tuvo el arquero que darse cuenta que inclinando el arco, la flecha llegaba más lejos. Supo que en la guerra lo importante no es morir, sino matar y que el héroe es quien vence no quien muere.

Comparamos tiempos y con ello guerras sucesivas. Queremos saber el futuro.

Lo primero que cambiará, ya lo está haciendo, es la palabra. La Inteligencia Artificial es el siguiente paso y los anuncios ya están en su red. La palabra es el engaño, la música que atrae y anula el pensamiento: IA.

La guerra será inteligente, ¡qué cosas! y se matará sin muerte, solo hará falta el dominio de la distancia, la palabra será el vehículo que nos hará esclavos de quienes la manejen.

Los drones, los hay de variados  modelos y fines, llevan distintas cargas: unos palabras, otros la explosión de siempre. Ambas son lo mismo: muerte. Se lanzan desde el poder; que tiene distintas versiones. La ejecutiva y la mediática con sus distintos lanzadores. Son el poder que esclaviza si lo aceptas.

Son tan antiguos como Apolo, el que mata de lejos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

02 julio 2024