Hoy en día, las paradas y formaciones que realizan las unidades del Ejército Español, y aun de la Armada y Ejército del Aire, son muy similares. Tienen una parte dedicada al motivo del acto en sí, se suelen aprovechar para imponer condecoraciones y finalizan con un acto de homenaje a los caídos. En realidad este formato tiene su origen en la liturgia legionaria, por eso cuando es una unidad de La Legión la que realiza la parada, especialmente en sábados, se le suele llamar “Sábado Legionario”. Su origen no es muy conocido y su significado es bastante más amplio que una simple formación. En efecto, para buscar su origen, hemos de remontarnos a mediados de los años cuarenta. El 1º Tercio de La Legión se hallaba acuartelado en el que sería un cuartel modelo, en Tahuima, al sur de Nador, en lo que entonces era el Protectorado Español en Marruecos.
Para la construcción del patio de armas del acuartelamiento, el coronel Jefe del Tercio, Alberto Serrano Montaner, ordenó que se explanase una amplia zona, lo que se hizo a pico y pala por los legionarios, contando con alguna ayuda de las máquinas de la Compañía de Minas del Rif. Apareció por un ángulo una pequeña grieta que, al ir profundizando en la explanación, se fue transformado en una pequeña gruta.
Reunió el coronel a los jefes del Tercio para consultarles sobre el uso potencial que se lo podría dar a la cueva. Entre otras propuestas, sobresalió en seguida la del comandante legionario Domingo Piris Berrocal, que sugirió dedicar la gruta a la memoria de los legionarios muertos en combate. Y así se hizo, colocando una llama en el interior que permanecía siempre encendida. Al saberlo el general Millán Astray, fundador de La Legión, ordenó que se enterrase junto a la llama el ojo que le enucleó una bala en el combate de Loma Redonda y allí permaneció hasta la evacuación del cuartel tras la independencia de Marruecos.
Por aquel entonces, era lo habitual que la semana laboral se prolongase hasta el sábado por la mañana. Por eso, tras la revista de organización del Tercio, que presidía su coronel, con todas sus unidades formadas en parada, los guiones de las banderas (que así se denominan las unidades tipo batallón en La legión) y los banderines de las compañías, se desplazaban ante la gruta, constituida ya en “Rincón de los muertos” donde, inclinando las astas de guiones y banderines, rendían honor a los muertos de La Legión. Ya conocen sin duda los amables lectores de este blog el culto que en la Legión se rinde a la muerte.
Pero el sábado legionario en su origen – y debo decir que así lo conocí yo en los años 70 y así lo he vivido cuando muchos años después, tuve la fortuna y el honor de mandar el 1º Tercio de la Legión, reunido ya en el Acuartelamiento de Cabrerizas altas en Melilla – era mucho más que una parada militar y un discurso del coronel a sus legionarios. Era sobre todo una jornada de convivencia de todos los mandos del Tercio con sus legionarios.
Comenzaba la jornada con deportes varios, entre los que sobresalía la práctica del boxeo. Pero era un boxeo especial, una suerte de “combates por cuestiones personales” en los que los legionarios (y algún que otro mando) dirimían sus diferencias personales sin sujeción a las reglas del Marqués de Queensberry. No eran extrañas las apuestas. Se apostaba dinero o cualquier cosa: tabaco, un anillo o alguna prenda de vestir. Pero lo que importaba era el prestigio de la unidad por la que apostaba uno más de lo que tenía.
Finalizados los deportes, los legionarios se dedicaban a la limpieza de las áreas asignadas por unidades, mientras los cuadros de mando, preparaban las actividades de la semana siguiente, si no se había organizado alguna conferencia o junta económica para la administración de los fondos de la Unidad. Al acabar estas actividades, y previa revista de inspección por los mandos respectivos, se preparaban las unidades para la formación.
La formación del Tercio constituía sin duda el centro de todas aquellas actividades, y las que describo después, que en su conjunto, constituían el “Sábado Legionario” Era la ocasión que disponía el coronel para comprobar el estado de instrucción, policía de sus unidades. Por eso no era extraño que la formación la mandara a viva voz el propio coronel, incluso algunos movimientos de armas en orden cerrado. En el 3º Tercio, por ejemplo, alguna unidad realizaba una tabla completa de movimientos de combate y esgrima de fusil.
Un momento singular de aquella formaciones era la arenga, o alocución, que pronunciaba el coronel, dirigida a sus legionarios en las que les felicitaba por las cosas que iban bien y les demandaba los aspectos que habían de mejorar. Nada sabía mejor para un legionario que oír mencionar a su compañía – para bien – ante el resto de las formadas en el patio de armas. Finalizaba la parada con la rendición de honores a los muertos precedida del inequívoco toque del cornetín de órdenes que ponía a todos los bellos como escarpias. Seguían los guiones y banderines inclinándose en homenaje a todos aquello que habían rendido el supremo esfuerzo de sus vidas. Tras despejar el patio de armas por la formación, se procedía al desfile de toda la unidad ante el coronel o ante la autoridad que presidiera la parada.
Pero no acababa ahí la cosa porque después de dejar el armamento en respectivas compañías, se dirigían todos juntos al comedor. Allí mezclados los mandos con los legionarios, comía el capitán con su conductor y el enlace radio, los sargentos, con su pelotón, todos compartiendo mesa y el rancho del día. Era una auténtica “comida de hermandad” en todo el sentido de la palabra, regada con vino naturalmente, por lo que no era extraño que ya a los postres, surgiese algún espontaneo que pusiera música a la alegría y entonces, todo se desbordaba. Los de esta compañía cantaban el “como a nadie le importa el sufrimiento…” más fuerte que el escuadrón aquel que respondía con el “pobrecitos maridos infelices”. Así los legionarios con sus oficiales se hermanaban compartiendo penas y alegrías, “la grava y la pañi”, pero de una manera inefable todo es interrumpía cuando el cornetín de ordenes rasgaba el aire con la contraseña legión. Entonces el coronel brindaba con todos sus legionarios con un vaso de leche de pantera con lo que se daba por finalizada la comida de hermandad.
Donde quiera que haya ido una unidad legionaria. Marruecos, el Sahara, Melilla o Ceuta, los Balcanes, Irak o Afganistán, Congo o Malí; donde se halle cualquier Unidad legionaria por pequeña que esta sea, se las ingeniarán para preparar su particular “Rincón de los muertos” a los que recordarán, inclinando sus guiones y banderines.
Tengo que reconocer que, hoy en día, con las apreturas que tienen los programas de instrucción semanales y teniendo en cuenta que la semana se suele finalizar el viernes a la hora de comer, todo el ritual que les he descrito varía considerablemente. Por eso les decía al principio que el término “Sábado Legionario” prácticamente se equipara con una formación y tal vez una copa de vino al finalizar, pero ya han visto que su significado es mucho más profundo que eso, supone una jornada completa de actividades, demostraciones y de convivencia del coronel y todos los mandos del tercio con los legionarios. Y Con todos los matices que se quiera, estos son el origen y el sentido de los sábados legionarios.
En cualquier caso, las formaciones legionarias siempre están presididas por la imagen del Cristo de la Buena Muerte, que es portado por los legionarios antes de la formación para entronizarlo, haciendo buenas las palabras de aquel viejo poeta legionario: 
Los legionarios llevamos en pos
este lema y esta fe
de rodillas, ante Dios
ante los hombres, de pie
Adolfo Coloma Contreras
General de Brigada (R) del Ejercito






Muy cierto, mi querido General… porque el cielo se vuelve multicolor como las historias que se guardan como un relicario, son las pasiones de cada Sábado Legionario, donde se vuelven a encontrar compañeros y camaradas en La Legión, porque es el orgullo y el rugido del lobo que es la bravura cada llamada que sale del corazón.
Hoy como ayer, el sentido del Sábado Legionario sigue siendo el mismo. Rendir homenaje a nuestros muertos. Un sábado Legionario, no es por tanto un espectáculo o un alarde militar; y si se convierte en algo espectacular, es precisamente por ser la expresión de unos sentimientos, hondamente experimentados por todos los que participan en el acto, desde el legionario más moderno hasta el Jefe de Unidad.
No sólo gran número de visitantes de la ciudad pasan por el Patio de Armas, año tras año, tratando de llevarse un trozo de Legión en sus retinas y sus corazones, sino que también podemos encontrar entre sus invitados a importantes autoridades civiles.
En el acto castrense se homenajea a la «familia legionaria» y durante el desarrollo de los actos se procede también al nombramiento de «Legionario Distinguido». Los grupos de Legionarios de Honor y Antiguos Caballeros Legionarios se formarán en el mismo patio de armas que las formaciones, junto con representantes de otras hermandades.
Una vez más la Legión con su Sábado Legionario, es crisol para todos aquellos que cultivamos igualmente la amistad, el amor a España y a sus Fuerzas Armadas.
Y felicitándole por su oportuno y excelente artículo, reciba un fuerte abrazo legionario.
Pedro Motas
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No podía vd. Faltar, querido D. Pedro, a su puntual cita con nuestro blog. Como bien dice, el Sábado Legionario, sin pretender ser un espectáculo, se ha convertido en algo espectacular, por mor de esa liturgia legionaria, si se me permite la expresión, sublime expresión ética y estética de una formación militar. Ojalá que, inspirándose en los orígenes no se pierda el verdadero sentido del mismo: Una jornada de convivencia entre los legionarios y los mandos del Tercio, o de la Brigada de La Legión. Perfectamente compatible, por otro lado, con la presencia e incluso con la participación, de autoridades, amigos, hermandades y viejos legionarios. Porque hay muchas maneras de “hacer legión” desde dentro de las filas ¡cómo no!, pero también viviendo y difundiendo los valores que la legión representa, como muy bien hace vd, querido D. Pedro.
Adolfo Coloma
5º Tercio de la Legión
Tercio de la nostalgia
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Buenas noches, General Dávila y General Coloma. General Coloma, sólo entro aquí para agradecerle su artículo, para los que no hemos tenido la ocasión de presenciar esa celebración, pues en Galicia nos queda «lejos» físicamente el Tercio aunque, por otra parte, como todos sabemos, nos toca muy cerca en otro sentido y, como fuerza de nuestra Patria, dentro de nuestro corazón.
Reciban un cordial saludo.
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Pues ya ve, sr Carassius Auratus. Gallegos fueron los fundadores de La legión y muchos gallegos he conocido yo en las filas legionarias. Mi recuerdo ahora para David Rielo, natural de vila de Cruces, camionero de profesión y con quien me iba yo a viajar con él cuando se lo llevó una furgoneta por delante. si les he acercado al significado de esa jornada de participación, unión y camaraderia creo que he alcanzado mi proposito. gracias, como siempre por su intervención en este blog
Adolfo Coloma 5º
Tercio de la Legión
(Tercio de la nostalgia)
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Mi general y amigo, muchos sábados legionarios hemos compartido juntos y compartimos en la distancia en este Tercio de la añoranza en que nos encuadramos hoy. Y como viene de gallegos, esa morriña muy gallega que hago mía, me inclina a recordarle a nuestro respetado Carassius Auratus que no solo los fundadores lo fueron. También el comandante D. Manuel Rodríguez Volta (gallego él) fue el fundador en Talavera de la Reina (1937) de la décima Bandera de La Legión a la que puso de nombre “BANDERA MILLAN ASTRAY” determinando para su guion como color de fondo el azul celeste de Galicia ribeteado en dorado. Cruza el guion en diagonal la Bandera de España, en su Angulo superior izquierdo un ojo y en el inferior derecho un brazo empuñando el emblema de la Legión en recuerdo de la mutilaciones del Fundador.
Bandera que hoy sigue activa en Ronda encuadrada en el 4º Tercio de La Legión y que en estos momentos tiene en Irak alguna de sus unidades y cuadros de mando.
A tus ordenes con un muy fuerte abrazo.
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Mi querido coronel y amigo enrique. Gracias nuevamente por tu certera aportación a este blog. Recordando, como dices, tantos sábados legionarios que hemos comaprtido, he caido en la cuenta que los dos hemos formado en las filas del 3º Tercio, en el Sahara y fuerteventura. en el 4º, en Ronda y en el 1º en Melilla. Y ahora militamos en las del 5º Tercio, tercio de nostalgia y añoranza. Legión, despues de todo.
A las tuyas, con otro abrazo legionario
Adolfo Coloma
5º Tercio de La Legión
Tercio de la nostalgia
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No puedo abstraerme de ninguna de las maneras a dejar como mínimo mi saludo y mi reconocimiento, tanto al General Coloma, como al Coronel Aloson Marcili. A ambos los conocí de Capitanes en Pto. del Rosario y de esa época, siempre digo, cuando hablamos de las batallitas con los amigos, cuanto me gustaban y disfrutaba los Sábados Legionarios, que en aquella época, lo eran casi todos los sábados. Mi primer año estuve destinado en Caja con el Capitán D. Fernando Prieto Álvarez (e.p.d.) por lo que no formaba, pero tanto me gustaba, que voluntariamente me presentaba (previo permiso del Cap. Perez Pajuelo) al Cap. D. Luis Arpón López, para que me permitiera formar con la cia. de Plana. no hacia falta que oyera el «de frente», mi pierna izquierda ya iba con el tambor.
Quiero aprovechar sin hacerme muy pesado, para invitarles y si es preciso rogarles a ambos y a todos aquellos que frecuentan este blog , para si vienen por Barcelona, no dejen de visitar la Hermandad de Caballeros Legionarios, verdadera extensión de La Legión, donde con nuestro hacer legionario, el credo y sobre todo el espíritu que nos inculcó nuestro fundador, hacemos que nuestros Sábados Legionarios dejen un buen sabor de boca a todos aquellos que nos visitan. Tengo que reconocer, aunque no este bien, que el hecho de estar en territorio hostil nos hace crecernos y a veces incluso, en nuestra vanidad, creer que podríamos llegar a saber que sintieron nuestros antecesores el los terribles blocaos de Marruecos.
En fin, como he dicho la vanidad que es muy del ser humano.
Viva España , Viva el Rey y Viva La Legión.
Francisco Padilla
Caballero Legionario en la Reserva
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Impresionante artículo mi general , que recuerdos vividos , estos son los recuerdos y vivencias que hacen que se meta la Legión en las venas y el corazón . brindo por usted y todos nuestros compañeros. Estamos todos? …estamos . como legionarios !! Cumplimos!! Alas mujeres? Amamos!!!! . pero ante todo? .. Bebamos . ahhhh ! Cuanto tiempo hacia que no bebía ? !!! Agua!!!
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Don Daniel, yo también brindo por el General, por usted y por todos nuestros compañeros:
«… POR QUE EL QUE BEBE
SE EMBORRACHA,
EL QUE SE EMBORRACHA
DUERME,
EL QUE DUERME
SUEÑA,
EL QUE SUEÑA
NO PECA,
EL QUE NO PECA
VA AL CIELO,
Y PUESTO QUE AL CIELO VAMOS
BEBAMOS, BEBAMOS, BEBAMOS …»
Un abrazo legionario
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En mis años de tercio como legionario primero en el segundo tercio , después en nuestra desaparecida BOEL , bajo sus órdenes directas nunca perdimos ese sentimiento de hermandad , como me dijo una vez , el tercio es la única unidad militar del mundo en la que los legionarios aprenden de los oficiales y los oficiales aprenden de los legionarios,un fuerte abrazo Legionario , siempre a sus ordenes mi Capitán
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Mi general, un gallego que sirvió en Fuerteventura en la PLANA, le mando uno abrazo.,año 1980, viva España, y viva Aquella Legión.
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Un abrazo amigo
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Hecho de menos el honor la caballerosidad y el compañerismo, servicio con el capitán Arpón, y la legión me enseño a sufrir y a ser buena gente, me valió práctica enfrentarme a la vida, y hoy soy un hombre feliz e compañía de mi mujer y mis hijas.
Saludos a mi Legión año 1980.
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Mi querido G. B. Dn. Adolfo Coloma Contreras, le ruego me permita que comente mi orgullosa experiencia en esos sábados legionarios bajos sus ordenes en la VI Compañía , cierto que esa si que era una hermandad y convivencia, los asuntos personales se saldaban en un rin, como buenos Caballeros que eramos, yo sin quererlo ni desearlo, por que gracias a Dios jamas tuve nada personar con ninguno de mis compañeros ni mandos, me vi encima del rin para el 20 de Septiembre frente a mi cabo de escuadra el CABO GUADIX, este me apunto sin conocimiento mio, ya que me veía el mas novato y débil, para hacer un poco de broma ante los demás, cuando en retreta mi querido y lamentablemente desaparecido el Teniente Dn. Francisco Chamizo del Pozo, lo anuncia y viendo mi cara de asombro, se dirigió hacia mi, con aquel semblante de seriedad temerosa , diciéndome si me había arrepentido o acobardado por alistarme, yo con algo de temblor en mi voz le dije «NO MI TENIENTE, YO SIGO PARA ADELANTE» confieso que jamas había pasado tanto temor pues jamas había tenido ninguna pelea con nadie en toda mi vida, pero el poco tiempo que ya esta en mi compañía (la VI) ya me había curtido en algo, y como bien me dijo mi Capitán en mi recibimiento del campamento en Mata, el subido en un bidón de gasolina dándonos su enérgico discurso de bienvenida en los cual incluía » DE RODILLA, ANTE DIOS,ANTE LOS HOMBRES , DE PIE» aun hoy día lo recuerdo y de vez en cuando se lo digo a mis hijos para que lo tengan en mente.
La verdad es que el Cabo Guadix, en el rin me dio la del pulpo, se gano la copita que le entregaron como ganador, quedándome yo derrotado, pero mas que físicamente , fue en mi orgullo, ya que todos mis compañeros apostaban por mi, pero lo maravilloso de todo esto fue después, en nuestra convivencia en tropa, entre risa y bromas, se acerco ante mi , mi CABO GAUADIX , me dio un fraternal abrazo me felicito por mi actuación y tubo el detalle de entregarme su copa que había ganado, diciéndome, » aquí no hay ganadores ni vencidos, solo CABALLEROS LEGIONARIOS de la potente VI COMPAÑÍA», , (en aquella época eramos feroces competidores militares de VII compañía del desaparecido CAPITÁN RUBIO).
hoy en día después de casi 40 años, aquí donde vivo ahora en un pueblo del País de Chile , llamado Lautaro, conservo con verdadero cariño y nostalgia mi copita y mi diploma de licenciatura firmada por mis compañeros y mis mandos en el que por supuesto figura mi Capitán, el primero, esto es mi gran tesoro sentimental que lo conservare hasta que nuestro Señor me llame a su lado.
Mi General discúlpeme que me halla extendido con esta vivencia personar, pero para mi tiene mucha importancia, la guardo entre otras en mi corazón con mucho cariño, se que Ud. no se acordara de mi después de tanto tiempo, soy MIGUEL GIMENEZ RUZ mas conocido como «HAROL» apodo puesto precisamente por EL CABO GUADIX» conductor de mi Teniente FRANCISCO CHAMIZO DEL POZO».
Mi querido G.B. ADOLFO COLOMA CONTRERAS, fue un orgullo y un honor servir a sus ordenes.
Se despide muy atentamente.
CABALLERO LEGIONARIO
MIGUEL GIMENEZ RUIZ «HAROL»
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Compañero, me recuerdo del joven, delgado y fibroso capitan Coloma, y tambien del inmenso Capitan Rubio, un saludo de un Legionario de la PMM, año 1980.
Angel Fernandez Fortes.
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Estuve en el Tercio D Juan de Austria 3º de la Legión en la VIII Bandera, 7ª Cía en 1979/80. Allí tuve la suerte y el honor de asistir a muchos sábados legionarios en los cuales se rinde honor y memoria a los caidos por España.
Tuve la suerte y el inmenso honor de poder hacer la ”Tabla de Combate» el 20 de Septiembre de 1979 a las órdenes del capitán de mi compañía, D Luis Rubio Ripoll. Esos tiempos duros los recuerdo con enorme cariño y agradecimiento a la Legión.
Los sábados legionarios son parte fundamental de la vida legionaria que nos da un toque especial a nuestra manera de ser y vivir el mundo legionario.
Un saludo con taconazo mi general, de un legionario que fue vecino de la compañía que usted mandaba en aquel tiempo.
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Yo desfilaba, todos los sabados legionarios y una vez hice la tabla de combate en el patio de armas.
Un gran saludo mi general.
Angel Fernandez Fortes.
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En la Armada, el sábado era el día de Leyes Penales
Ese día formaban las brigadas del barco con uniforme de paseo, y en posición de firmes se oía la lectura de algún artículo del Código Penal Militar.
Al cerrar el libro del Código Militar, el Comandante y dotación daban un Viva a España. Y se cantaba el himno de la Marina.
Acto seguido , se podían mencionar los premios y castigos de la semans, y el Sr. Comandante podía pasar revista a alguna brigada, algún solllado de Marineria , algún destino.
Acto final se daba los francos de paseo y de ria.
Antiguamente en este acto también se podían ejecutar los castigos por faltas graves, e incluso delitos, pues fuera de España los Consejos de Guerra se hacían en el barco y en el barco se ejecutaban sus sentemcias. Incluso la pena de muerte, flagelación o pase por debajo de la quilla , que acarreaba muy a menudo la muerte por asfixia, o heridas debidas al roce con la quilla sucia del barco..
Si se estába navegando, ya no había trabajos, solo
Las 8 horas de guardias de mar diarias, hasta el lunes..
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Como participar en un Sábado Legionario
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