LA NAVIDAD DEL SOLDADO (General de Brigada Adolfo Coloma Contreras)

Imagen5Son Las navidades unas fechas entrañables en muchos sentidos. Hay quien las vive con mayor o menor fervor religioso, en relación con las creencias de cada cual sobre ese inefable misterio del Dios hecho niño. Pero lo que sin duda a todos nos abarca por igual es ese sentido familiar del que revestimos estas fiestas que, sin duda, nos transporta a  nuestra infancia, a cada uno a la suya, con su sinfonía de luces, colores, villancicos, buenas intenciones,  belenes, uvas, reuniones de familiares y amigos y por fin, la mágica Noche de Reyes.

Pero no todos pueden vivir en ambiente familiar  ese pequeño torrente de acontecimientos. La vida se impone y hay muchas personas y colectivos que en alguna ocasión tiene que renunciar a ello. Gentes de la mar, aventureros, gentes sin techo, misioneros y, en muchas ocasiones, los soldados.

A veces porque son impelidos a ello. Otras porque su propio honor y espíritu les demanda acudir a las ocasiones de mayor riesgo y fatiga,  se ven alejados de todo ese ambiente festivo que precede y se vive con mayor intensidad en las Navidades. Imagen1Pregunten, si no, a cualquier soldado que conozcan.  La respuesta sin duda abundará en lo que les cuento. Lo recordarán, ya lo creo que lo harán. Pero si observan con atención, concluirán que ninguno de ellos recordará la ocasión con pena ni desencanto, tal vez con infinita nostalgia.

Los que ya acumulamos algunas décadas sobre nuestros hombros así lo hemos vivido. Desde aquellos recordados tiempos en que los cuarteles se nutrían de soldados procedentes del Servicio Militar obligatorio y permanecían con abundante tropa durante las navidades, hasta  los tiempos actuales que, integradas las Unidades por profesionales, se ven mucho más desiertos nuestros cuarteles, no se ha dejado de vivir y festejar en ellos y con ellos la Navidad.

En efecto, hace algunos años, con la mili de por medio, la mayor parte de nuestros soldados permanecían en el cuartel durante las Navidades. Imagen2 Iban estas precedidas de concursos de belenes y villancicos en los que las compañías, los escuadrones  o las baterías se esmeraban con sus creaciones para alzarse con el primer premio de su regimiento. A la cena de Nochebuena, solíamos asistir todos los cuadros de mando de la Unidad para compartir con ellos tan entrañable momento.  No pretendíamos suplir a sus familiares y amigos, queríamos simplemente estar a su lado, cantar villancicos con ellos, brindar con ellos, en definitiva fundirnos en ese espíritu navideño. Antes o después de la cena, pasábamos por el Cuerpo de Guardia para felicitar a su comandante y a sus componentes.

Las cosas ahora han cambiado. Nuestros soldados son profesionales. Muchos tienen familia ya constituida. Las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas, han acortado, si no los las distancias, si al menos los tiempos de desplazamiento. Son pocos, muy pocos los que permanecen en los acuartelamientos las fechas más señaladas. Apenas el personal de servicio y poco más. Pero una vez más el espíritu de compañerismo, sublimado en ese otro espíritu navideño, nos convoca a todos por igual. Aunque sean un puñado de soldados los que permanecen en el acuartelamiento, se les invita a que sus familiares y amigos les puedan acompañar. Los maestros de cocina, como antes los rancheros, se esmeran en dar lo mejor de sí mismos para hacer de aquellos ágapes, ocasiones inolvidables,  junto con una representación de los cuadros de mando del cuartel.

En cualquier pequeño destacamento, en las islas menores, en  las islas y peñones del Norte de Africa, Imagen3 Chafarinas,  Alhucemas y el Peñón de Vélez de la Gomera, en los refugios de montaña, en los centros de comunicaciones,  en los buques de guerra, en la Isla de Alborán, en apartados los polvorines  o en los picos  de las Escuadrones de Vigilancia Aérea o puesto de la Guardia Civil; se celebrará la navidad porque el espíritu de la navidad mora en cada uno de nosotros.

Y ¡qué decir de los que fuera de nuestras fronteras, velan por nuestra seguridad! Ahora como siempre, por alejados que estén, en el espacio o en el tiempo, harán de estos días, arropados por el compañerismo un canto a la amistad, al compartir y al soñar. Así lo expresaba Jean Larteguy, aquel viejo autor de nuestras lecturas juveniles

Por la noche, frente a un ejército inmenso,

en su hoyo, dos hombres

Frente a la inmensidad del vacío o de la distancia, cada soldado se apoya en su compañero y éste en el de al lado, y así “todos juntos formanado bandera”, Imagen4 los verán con su estrella de navidad en el dormitorio o en el vehículo blindado en el que parten a patrullar, o con su belén  en el taller donde lo reparan, o en el comedor en el que se reúnen para almorzar.  Verán el árbol de navidad toscamente dibujado en la garita en la que se turnan haciendo guardias, o en la postal que con retraso, recibirán de casa.

Todos los que hemos participado de esa inigualable empresa que son los Ejércitos de España, tenemos esos recuerdos y esas sensaciones a flor de piel.  No se trata de nosotros mismos, recordando en la lejanía a las familias, sino de esa otra familia que se forja en el sentido más estricto del cumplimiento del deber y del servicio a los demás. Todos recordamos alguna en especial. Permítanme hoy compartir con todos los lectores de este blog la mía. Imagen5

Sahara Español,  Navidad de 1975, hace ahora cuarenta años. Período duro y convulso para todos los que nos arracimábamos allí simplemente porque  en aquellas desiertas arenas ondeaba la bandera de España.  Estábamos en medio de la “Operación Golondrina” realizando los preparativos para dejar el territorio. Desde Cabeza de Playa, me habían ordenado acudir con una  Sección de armas de la  6ª Cía. a reforzar la base de BU- Craa, donde el  II Grupo de Tropas Nómadas, que guarnecía la base, recibía continuos hostigamientos nocturnos  y no disponían del armamento adecuado para responder.  Allí me desplacé al mando de una sección de Legionarios.

En pleno relevo de aquella base por una Unidad de las FAR marroquíes,  El día de 24 de diciembre me invitaron a hacer la cena de Navidad con todos los oficiales de la base y una representación de los marroquíes. Me excusé, porque no tenía el cuerpo para compartir cena tan señalada con los que habían agredido con anterioridad a legionarios de mi  VIII Bandera. Preferí ira a los asentamientos de morteros y compartir la cena con mis legionarios. Un Teniente de Tropas Nómadas. José Manuel Sanchez-Gey, vino a traerme y compartir conmigo unos turrones bajo el cielo estrellado del desierto. Finalizada  aquella frugal cena, me fui a dar una vuelta por los puestos de centinela, porque aquel día tan señalado, habían encargado la seguridad de la base a los legionarios.

  • Alto ¿Quién va?
  • El teniente.
  • ¿Santo y seña?
  • El que fuera
  • A sus órdenes, mi teniente. Sin novedad en el puesto.

Así iba recorriendo uno por uno los puestos de centinela y dando ánimos a sus ocupantes, hasta que al llegar al de la esquina de mantenimiento,  el diálogo anterior finalizó de la siguiente manera.

  • Sin novedad en el puesto. Feliz Navidad, mi teniente.

Me dejó paralizado. Aquel legionario, que se llamaba –y espero que siga llamándose-  Ignacio Boliva Esteis, llevaba dentro de él mismo el espíritu de la navidad. En aquella azarosa noche, rodeado de arena y oscuridad, esperando que en cualquier momento alguien le acechase, estaba viviendo por encima de todo su navidad ¡qué gran lección!

Imagen6Sirva este pequeño episodio para recordar ese espíritu de Navidad que anida en todo soldado y recordar con él a todos los compatriotas que, sin distinción en el color de sus uniformes,  velarán sus armas en estos días navideños, en cualquier lugar de nuestra geografía nacional y muy en especial, a los que lo hacen fuera de nuestras fronteras.  Y con el recuerdo puesto en los dos policías recientemente fallecidos en acto de servicio repeliendo un alevoso ataque  en Kabul: Gabino Sanmartín Hernández y Jorge García Tudela, los componentes de este blog, queremos unirnos a todos ellos, estén donde estén, en Afganistán, Irak,  Líbano, Turquía, Yibuti, Senegal, República Centroafricana, Estados Unidos o a bordo de un buque de guerra;  que nos sepan a su lado, que los componente de este blog, soldados viejos queremos gritarles  desde estas modestas líneas:

¡FELIZ NAVIDAD, MUCHACHOS!

GRACIAS POR ESTAR AHÍ

DEFENDIENDO EL MURO, PROTEGIENDONOS A TODOS

Adolfo Coloma Contreras

General de Brigada (R) del Ejército

12 pensamientos en “LA NAVIDAD DEL SOLDADO (General de Brigada Adolfo Coloma Contreras)

  1. Mi querido General: con su relato de vivencias en estas entrañables fechas de Navidad, me ha hecho recordar una vivencia que no siendo muy agradable es inolvidable y afectiva por lo que supone tener un sentimiento de compañerismo en la milicia. Yo soy superviviente de una operación-maniobra, de las múltiples en las que he participado, y se preguntará ¿Después de 47 años de lo ocurrido que…? es muy sencillo, como inapelablemente nos hacemos mayores (Veteranos), añoramos ciertos momentos de nuestra vida en la milicia, en esas fechas entrañables de Navidad, como usted maravillosamente lo ha hecho; y yo, con la emoción a flor de piel, me he acordado y mucho de esos momentos vividos con los compañeros esos días de Navidad; de cuando el capitán nos alentaba, después del accidente sufrido por un compañero nuestro, pidiendo voluntarios para saltar de nuevo en el mismo sitio y no quedar una sola mano bajada en negativo; eso hace que este cuerpo, mi Unidad Madre la BRIPAC, y los que la componemos se llamen CABALLEROS LEGIONARIOS PARACAIDISTAS; no es que seamos mas o menos valientes, mejores o peores, que otros cuerpos del ejercito, solo que somos diferentes…
    Recuerdo la noche que regresé al campamento después del salto accidentado, con mis compañeros de la Compañía y de literas, esperando dormir y calmar los nervios para al día siguiente salir de permiso de navidad; el corneta de turno tocó, él solo, un silencio floreado en reconocimiento a ese compañero caído, que en el silencio de la noche sonaba con todo el sentimiento que el disponía en su corazón y nosotros las lagrimas nos afloraba de sentimiento al haber presenciado y perdido a nuestro compañero y amigo irremediablemente, pero ¿quien fue ese corneta que puso tanto sentimiento? lo recuerdo, pero no recuerdo como se llamaba o se llama, deseo con todo mi corazón que la frase siga siendo SE LLAMA, porque un ser humano que hace sentirte tanta emoción con un toque de corneta se merece ser eterno; GRACIAS, compañero, estés donde estés te estaré eternamente agradecido. Mi deseo es que si estás, un inmenso abrazo, y si por desgracia no estás, cuenta con todo mi reconocimiento, mi gratitud y mi oración. Tu compañero de milicia…
    Muchas veces se entremezclan los recuerdos y sentimientos de alegrías y tristezas, como esta, en la milicia; pero todo ello forma parte de los valores de deber, amistad y riesgo por España.
    Como siempre, un fuerte abrazo.
    Pedro Motas

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  2. Buenas, muchas gracias mi capitán por compartir con nosotros sus magnificas vivencias y mas en estas fechas, muchas navidades hemos pasado unos mas que otros, unas mejores, otras menos mejores, que no malas, pero sin duda, las mejores son la venideras, que seguro que, como la vemos en perspectiva las anteriores, la futuras la sabremos apreciar en su justa medida
    De mi tiempo en la BLOE, pase dos, creo recordar, una en Alhucemas y la siguiente en Chafarinas, las dos inolvidables con los compañeros, se hace mas duro estar en esos momentos lejos de tu tierra y de los tuyos
    Muchas gracias mi capiáan por acordarse de todas sus navidades en distintos lugares
    Esta que viene ahora, en una semana, la pase y muy merecida al lado de los suyos o de quien usted quiera en su tierra

    saludos
    Ildefonso Morón

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  3. Espléndido el artículo. Yo viví aquello algunos años antes, y cada Navidad me sigo acordando de nuestro Sáhara, como el primer día. Debido a la autenticidad y realismo del mismo, he vuelto a vivir lo mismo grancias a este grandilocuente artículo. Gracias, mi general.por contar las cosas tal cual transcurrieron. PACO PIÑAL.

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  4. Muchas gracias a todos, Pedro Motas, Idelfonso Morón Y Francisco José González por vuestras aportaciones. Cada uno, a su manera rememora aquellas Navidades transcurridas entre camaradas , separados de las familias y de ambientes navideños. Para cada uno tiene un sabor y un significado especial. Da lo mismo que sea en las Chafarinas, en El Sahara o en un cuartel peninsular. Esa especial forma de sentir la Navidad nos une a todos nosotros y nos diferencia de los demás. Los tres habláis con nostalgia pero vuestros testimonio no destila otro pesar que el recuerdo de tiempos idos. Cuando éramos soldados.

    Feliz Navidad a vosotros, que a vuestra manera seguís “defendiendo el muro” y que la podáis disfrutar todos con vuestras familias. Hora es de retornarles cuanto de ellas hemos tomado por el mejor servicio a España.

    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  5. Entrañable el relato mi general, sobre todo para los que hemos vivido muchas Navidades fuera de casa o estando de servicio. No quiero romper la magia del tema ni poner el contrapunto a estas historias, pero me gustaría aportar una experiencia que viví con los soldados de reemplazo, en este caso marineros, una cena de Nochebuena. Estaba embarcado en el Transporte de Ataque L-31 “Galicia” y atracados al muelle de Cádiz. El turno quiso que me tocara un día de Nochebuena ser el suboficial de la guardia interior del buque. Los mandos del barco en aquel momento, excelentes marinos y mejores personas, se encargaron muy mucho de que a los chavales que estaban a bordo ese día, casi la mitad de la dotación, pues los otros disfrutaban del primer turno de permiso, no les faltara ni gloria. La cena, como la mejor que pudiésemos tener cualquiera en casa. Entremeses, mariscos y carnes de primera, vinos y licores de gran calidad, postres típicos, café y puro. Como era mi obligación, permanecí en el comedor de marinería durante la cena y a esto que me acerqué a un simpático muchacho de un pueblecito de Granada, para quien había sido todo un acontecimiento venir a la mili, pues le supuso salir fuera de lo que hasta entonces había sido su pequeño mundo; y le pregunté: “Que tal todo, menuda cena que nos han puesto”, a lo que el chaval me contestó: “Está muy bien, y muy rico todo….. pero sabe usted una cosa… Yo lo cambiaba por un plato de lentejas… pero en mi casa”. Una década después, desapareció el reclutamiento forzoso.
    José L. Ruiz
    AN. (CE) (R) de la Armada.

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  6. Don José Luis:
    Gracias por su comentario que le da un punto marinero al relato que entre todos estamos construyendo. Es que Vd. lo describe muy bien. Permaneció de servicio observándolo todo y al final, viendo a un marinero simpático pero compungido, no dudó en acercarse a él y animarle. Las palabras que Vd. pone en boca de aquel chico, sin duda la suscribirían cientos de ellos. No eran profesionales, como nosotros que habíamos escogido esa vida de servicio por voluntad propia. Lo que yo he tratado de poner de manifiesto es que a nadie, ni a ellos ni a nosotros se nos han olvidado esas ocasiones y que entre todos nos esforzábamos por mantener el espíritu de la Navidad, en los cuarteles, buques o destacamentos.
    Adolfo Coloma
    BG (R) del ET

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  7. Buenos días, General Dávila y General Coloma. Un magnífico artículo, muchas gracias. Recuerdo mi única nochebuena en la batería de costa, de guardia. Les aseguro que no me encontré solo ni extrañado a mi familia, porque allí tenía mi otra familia, cumpliendo mi turno de Navidad mientras otros compañeros (que, a su vez, me relevarían en su momento) disfrutaban de su permiso y, visto desde ahora, aquel día no me hubiera gustado estar en ningún otro sitio, en aquel minúsculo cuerpo de guardia, sobre nosotros las estrellas y acompañados por el rumor del mar, sabiendo que estábamos haciendo posible que otros compañeros disfrutasen aquella noche con sus familias. En esta vida hay muchos “momentos mágicos”, que normalmente se ligan a acontecimientos o épocas que crean el ambiente adecuado; aquel fué uno de ellos, al menos para mí, fué un día de guardia, pero fué un día especial de guardia, y así lo viví como lo cuento.
    Aprovecho para desearles a todos, a los articulistas, a los comentaristas y a los lectores, unas muy felices Navidades y un venturoso año 2016.
    Reciban un cordial saludo.

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  8. Muchas gracias por su aportación, Sr. Auratus. gracias por traer a ¡Las baterías de Costa! que yo he englobado dentro del concepto genérico de destacamento y muchas gracias también por sus felicitaciones
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  9. Muy bueno y entrañable el articulo Mi General, y el relato y silencio floreado de D. Pedro, me ha puesto los vellos de punta.

    a los 20 años, en las Rehoyas, ( Gran Canaria ), pasé las primeras Navidades fuera de mi casa y lejos de mi Familia, ¿ lejos de mi Familia ?, no, porque aquellas Navidades, fueron como una más en familia, ¿ o acaso no era en ese momento la Bripac, mi Familia ?.

    Yo creo que sí, en aquellos momentos el Ejercito, era mi familia. Era a quien yo me debía y del que todo recibía, todos los años en estas Fiestas, lo recuerdo con agrado, satisfacción, añoranza y alegría.

    Aún recuerdo la felicidad, Hermandad y alegría que mostrábamos todos, ( no por el vino precisamente, que ya lo dice nuestro credo ), en aquella Cena de Navidad, que compartíamos todos como Hermanos de una misma Familia; No sé, si después de la abundante y sabrosa cena, que nos prepararon nuestros cocineros, a alguno en la soledad de su litera, se le escaparía alguna lagrima, por echar en falta algo, pero les puedo asegurar, que no vi en todo aquel inmenso comedor, a nadie triste por estar allí, por estar velando por la seguridad de todos nuestros compatriotas, cumpliendo con nuestro Deber para con Nuestra Patria ESPAÑA.

    También yo aprovecho, para desearles a todos Uds., una Feliz Navidad y como no, a todos Nuestros Compatriotas, que en estos momentos, tengan el Honor de estar sirviendo a ESPAÑA, en cualquier lugar, por muy recóndito y peligroso que sea.

    Un fuerte abrazo para todos.

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  10. Sr. García Oliver: Las Rehoyas, el Cuartel de Mata…. ¡Que recuerdos!
    Vds. sí que dan sentido con sus aportaciones al relato que pretendo construir. Habla Vd. de “hermanos de la misma familia” gracias por mencionarlo.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  11. Cuando se está lejos de los seres queridos, lejos de la patria y lejos del calor del hogar las fechas navideñas son duras de soportar.
    Se recuerdan hasta los más nimios guiños de tus niños, la voz aterciopelada, o así te lo parece desde la distancia, de tu querida mujer y hasta vez con buen ánimo a esa suegra que el año anterior te resultaba ingrata.
    La lejanía es así y solo la mitiga el compañerismo y la camaradería de otros soldados que sienten y ven lo mismo que sientes y ves tu.
    Feliz navidad a todos

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  12. No puedo estar más de acuerdo con Vd, Sr Castillalba: “La lejanía es así y solo la mitiga el compañerismo y la camaradería de otros soldados que sienten y ven lo mismo que sientes y ves tu” . Cómo se ve que conoce de cerca el tema.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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