LOS VERSOS DEL CORONEL (10) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

image002EL SALVADOR1607. APOSTOLADO. Museo del Greco

         En la concepción, composición, gama de colores… de esta imagen, tal vez la más majestuosa de las conservadas,  deja bien clara El Greco su formación y ascendencia bizantina.

ICONOS

(Soneto)

 

De frente El Salvador, y su mirada

amiga nos dirige; con la diestra

su mano nos bendice, la siniestra

sobre el globo del orbe reposada.

 

En romboide, de nimbo coronada,

bizantina su imagen se nos muestra;

serena su expresión, obra maestra,

en otro de sus mundos inspirada.

 

Azul de eternidad su manto luce;

y de sangre la túnica encarnada,

de un mismo al tiempo Rey, la Cruz su trono.

 

Y aún sin brillos ni oros se trasluce,

-ni estuco, temple o tabla aparejada-

que al pintar a Jesús, pintó un icono.

 

                            image004ANUNCIACIÓN,1596-1600.  Museo Thyssen Bornemisza

        

También un motivo muy repetido por El Greco, y éste concretamente formó parte de uno de los encargos más importantes de su carrera: la decoración del Colegio de Doña María de Aragón en Madrid. El cuadro formaría parte del retablo principal de la iglesia (lugar donde ahora se emplaza la actual sala de sesiones del Senado), e iría acompañado posiblemente de otro motivo, El Bautismo de Cristo, que ya veremos. Siendo una de las más hermosas de cuantas realizó no fue considerada, en principio, digna de exhibirse en El Prado.
La composición, también archi repetida: dos diagonales en aspa, y el contraste entre el movimiento de la parte superior y el estatismo de la inferior; y , por supuesto, el tratamiento que da a las manos, que aquí reflejan un actitud entre el asombro y la aceptación definitiva.

 

FIAT

(Soneto)

 

Un vórtice de sólidas, trabadas,

de nubes que se abren; un anhelo,

sublime Luz divina, Gracia y celo;

un susurro de alas desplegadas.

 

Pasmosas diagonales y afinadas

de una orquesta las notas. Desde el Cielo

una blanca  paloma inicia el vuelo:

insondables promesas anunciadas.

 

Y entre el acostumbrado otro concierto

de sus formas, textura y colorido:

 un manto azul, carmín…, las manos de Ella;

 

un escorzo, un libro queda abierto,

aquella zarza verde que hubo ardido,

y el fiat, hágase, de una doncella.

 

image006Fr. HORTENSIO FÉLIX PARAVICINO, 1609.  Museo de Boston

Fray Hortensio Félix Paravicino, trinitario, tenía ya a los 21 años la cátedra de Retórica de la Universidad de Salamanca y a los 36 era predicador de Felipe III. Gozó de enorme fama como poeta siendo íntimo de Góngora, escribiendo en varias ocasiones sonetos en honor de El Greco con quien le uniría una estrecha (y larga) amistad; ya veis como nuestro personaje elegía a sus amigos. Traigo aquí un terceto de cada uno de aquellos sonetos; el primero, del que le escribió al ver el retrato que le había realizado, y el segundo

del que le dedicó a su muerte.
Como exponente señalado del culteranismo, la obra de Paravicino no es fácil de “digerir” y comprender, unas veces por el uso de palabras de significado en desuso o con significado distinto al que hoy conocemos, otras por la propia intención de los autores de esta corriente literaria que a propósito enmarañaban los textos  con su (“culto” y) barroco lenguaje, y buena muestra de ello son estos dos sonetos; si bien los tercetos finales en que me apoyo para componer el mío sí son, a la vez que geniales, de más fácil asimilación.

En el primero,

Y contra veinte y nueve años de trato,
entre tu mano, y la de Dios, perpleja,
cuál es el cuerpo en que ha de vivir duda.

 

al ver la excelencia y realismo de su retrato el alma del poeta duda entre vivir en su propio cuerpo o hacerlo en el pintado en el lienzo; el perteneciente al segundo

 

Creta le dio la vida, y los pinceles
Toledo, mejor patria donde empieza
a lograr con la muerte, eternidades.

 

es una de las estrofas más conocidas cuando se habla del El Greco.

Y en el retrato, uno de los mejores del cretense, se aprecia el cariño y la simpatía que sentía por su amigo

SU ALMA

 (Soneto con estrambote)

 

La de aquel que rimó “vida y pinceles”,

vivir entre el su cuerpo y lienzo duda;

y el cretense, captar franca y desnuda

la quiso, sin boatos ni oropeles.

 

Enjuta, cual tallada por cinceles  

su figura pintó, sobria y menuda,

con -y ésa su expresión del rostro aguda-

su hábito, un sillón, sus libros fieles.

 

Y sólo precisó de la elocuente,

profunda, perspicaz, cordial, serena;

la gentil y accesible su mirada,

 

y su aire sosegado y trascendente

para dejar, en cotidiana escena,

la esencia de su ser, así plasmada.

 

… Y el poeta, retórico y discreto,

que con su mano la de Dios coteja,

y viendo de la una, otra pareja,

tal gracia agradeció con un soneto.

 

 

 

 image008SANTIAGO EL MAYOR PEREGRINO, 1587-96. Museo de Santa Cruz. Toledo

Procedente de la iglesia toledana de San Nicolás, otro como tantos de los encargos de iglesias y conventos motivado por el momento devocional de la Contrarreforma.

Las dos tendencias de su formación italiana se dan en esta obra: la romana -aunque ya se manifieste el alargamiento manierista- en el dibujo, en la contundente volumetría y en la presentación como estatua, y la veneciana en el modelado mediante luz y color.

Contemplando el original, “engañados” por el trampantojo, dan ganas de mirar por detrás del cuadro para ver la espalda del personaje

 

VOLÚMENES

(Soneto)

 

Al vivo resplandor que la ilumina,

 la sombra una penumbra produjera;

esbelta, estilizada se nos diera,

donde el soplo de Roma se adivina.

 

Refulgente de oros la hornacina,

en piedra el pedestal; y pareciera

que el aire a la imagen envolviera,

en un guiño genial a la retina.

 

Las luces y colores, de escultura

volúmenes le prestan, cual si a andar,

se aprestara al inicio del camino:

 

que presencia y estampa en su mesura

ni determinación han de faltar,

vara al brazo a Santiago Peregrino.

 Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r) 

(Continuará)

2 pensamientos en “LOS VERSOS DEL CORONEL (10) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

  1. Mi Coronel. No pretendo rivalizar con Usía, sus versos son más profundos y cultivados; mas, aún así y como muestra de agradecimiento y reconocimiento por la sensibilidad que tiene para los versos. Ahí le mando estos hechos en un momento en que contemplaba a Jesucristo clavo en la la cruz de la tortura.

    Atentamente y con el respeto que merece: Ramón Lencero Nieto

    En la cruz de la tortura
    ——————————————————————————————
    Te han matado tantas veces
    Que ya no sientes dolor
    En la cruz que te sostienen
    Para causar compasión.

    A los que de ti se apiadan
    Cuando te ven en la cruz,
    En la que te aprisionaron
    Y siguen clavando aún.

    Los mismos que te acallaron,
    Que simulan adoración,
    Idolatrías que se inmolan
    En ese fingido amor.

    De los que dicen quererte
    Y esclavizan al hermano,
    Que roban y lo asesinan
    Diciendo que son cristianos.

    En la cruz que te sostienen
    Atado como a un criminal
    Y que no quieren bajarte
    Los pensamientos del mal.

    Te han matado tantas veces
    Que no temes la tortura
    Y te muestras tan sereno
    En la cruz que te subyugan

    Los criminales de siempre
    Que al mundo le dan temor
    Y viven esclavizando
    A la humilde condición.

    En la cruz del martirio
    Que aflige los sentimientos
    De los nobles corazones
    Que te llevan tan adentro.

    Ramón Lencero Nieto

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