LA DROGA NUESTRA DE CADA DÍA. Publicado en el Diario La Región de Orense. Rafael Dávila

https://www.laregion.es/opinion/droga-dia_1_20260522-4285892.html

El tráfico de drogas y, particularmente de cocaína, se mantiene como una de las mayores amenazas para la salud y seguridad de la ciudadanía, así como para la integridad de las instituciones públicas y privadas”.

Son palabras del Informe anual de Seguridad 2025. Otro informe, el Mundial sobre Drogas de la ONU, arroja el desolador dato: el número de personas que consumen drogas a nivel mundial supera los 300 millones (6% de la población adulta). La adicción va en aumento y lleva camino de normalizarse como costumbre social y se hace a cualquier edad entre los 15 y los 64 años.

Podemos tomárnoslo a broma o a modo de inventario, pero el peligro acecha al conjunto de la sociedad; a vosotros abuelos, a vosotros padres, a vosotros hijos, a vosotros jóvenes y niños. A todos nosotros.

Cuando queramos darnos cuenta estaremos bajo el mando y control de la droga. No solo de la cocaína, el cannabis o cualquier otra droga, sintética o no, sino que de una u otra manera todos tendremos a alguien cerca del abismo sin necesidad de que seamos consumidores. El dañado estará muy próximo y tendremos que vivir con su compañía y dolor.

Dominarán nuestras voluntades aquellos que negocian en las alturas de la pirámide y difícil será escapar cuando no hay virtud o esta es ridiculizada como si fuesen ñoñerías. Ese es el objetivo.

Ya no hay un kilómetro de la costa española que no esté controlado por los narcotraficantes. Habrá zonas de mayor o menor control y vigilancia, pero todas están amenazadas. A todos los lugares llega y cuando el dinero a raudales, a millones, está por medio, la fórmula para evitar el daño solo puede partir de la voluntad política de acabar con ello.

En el sur de España, desde Huelva hasta el estrecho de Gibraltar, siguiendo por la costa Mediterránea, la droga nos invade como un tsunami imparable que mata. En Galicia bien conocemos sus efectos.

Nuestra Guardia Civil, Policía Nacional, el Servicio de Aduanas, luchan y mueren por defendernos. Pronto se olvida. Incluso alguien del Gobierno es capaz de decir que su muerte es “un accidente laboral” y el ministro del Interior lo único que sabe es “ponerse rabioso”. La vulnerabilidad de los agentes afecta a su vida, pero la razón no es solo por falta de medios, sino por el abandono de la estructura necesaria para acabar con el tráfico de drogas frente a la cada vez mayor impunidad y poder de las organizaciones del narcotráfico. La Administración ha abandonado y dejado solos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Les aseguro que no hay palabras para definir tanta dejadez. ¿Cómo es posible que se puedan excavar túneles de 12 y 20 metros de profundidad en la frontera del Tarajal que une Ceuta con Marruecos para introducir la droga? ¡En la frontera española, en la frontera de la OTAN y de la Unión Europea! Inaudito. Inexplicable. ¿Responsables?

En este camino y a estas alturas estamos perdidos. El Estado, su autoridad ha desaparecido en la lucha contra el tráfico de drogas. En el sur de España mandan los narcotraficantes. ¿Será posible que lleguen a alcanzar incluso el poder en organismos públicos? Tenemos antecedentes, duros ejemplos que nos hacen temer lo peor. Con muertos a sus espaldas. Olvidados.

Rafael Dávila para La Región de Orense

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