UN MINISTRO RABIOSO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A mi el estado emocional de un ministro del Gobierno de España me preocupa en tanto en cuanto afecta a España. Pero sus emociones, las que sean, con la intención que sea, no me parecen propio ni adecuado exhibirlas y menos cuando lo que pretende es «excusarse con males imaginarios o supuestos a las fatigas que le corresponden».

Si el ministro es el responsable de garantizar la seguridad ciudadana, el mantenimiento del orden público y el libre ejercicio de los derechos fundamentales y su cargo incluye el mando superior de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ponerse rabioso es muy peligroso y debería pedir una baja definitiva ya que esas responsabilidades no admiten alteración del ánimo para poder mantener un inteligente equilibrio a la hora de tomar decisiones en un tema tan grave como la lucha contra el narcotráfico donde están asesinando a nuestros guardias civiles. Alterar el ánimo y no estar centrado en la misión y medios a desplegar puede llevar a afrontar de manera arbitraria e incluso ideologizar la forma de resover el grave problema.

Ocurre que muchos confunden o desconocen sus cometidos o creen que pueden engañar al conjunto de españoles escondiéndose cuando lo creen oportuno y buscando la oportunidad política de su presencia y comaparecencia. No somos tontos. Hay que estar a las duras y a las maduras y cumplir, analizar, estudiar, dejarse asesorar y ofrecer resultados convincentes. La rabia en un ministro que no estaba en el lugar exigible en el momento del dolor junto a los que lloraban, que no da explicaciones sobre lo que ocurre en la lucha contra el narcotráfico son palabras hueras.

Les contaré una anécdota histórica que a este Gobierno de España le va a gustar y de la que seguro  extraen enseñanzas válidas para entender lo que es y lo que no es gobernar.

Fernando María Castiella y Maíz fue el Ministro de Exteriores (1957 y 1969) que llevó más lejos las negociaciones con el Reino Unido sobre Gibraltar. Fue tanto su empeño en el tema que se le denominaba el ministro del Asunto Exterior. En un Consejo de Ministros presidido por Franco, Castiella recabó la adopción de medidas drásticas para estrechar el bloqueo a Gibraltar para lo que expuso la posibilidad de instalar una barrera de globos cautivos y así impedir que los aviones británicos violasen el espacio aéreo español. Ante la negativa de los ministros militares, Castiella les recordó la Ley Orgánica del Estado que encomendaba a las Fuerzas Armadas la defensa de la integridad territorial nacional. Franco atajó la discusión: “Tenga usted en cuenta, Castiella, que a los militares nadie nos ganará en patriotismo; todos los españoles tenemos clavado en el alma la espina de Gibraltar, pero el único español que no tiene derecho a apasionarse por este tema es el Ministro de Asuntos Exteriores”.

Aquí el único, por mucha rabia que tenga, que no puede ponerse ni nervioso ni rabioso es el ministro del Interior.

Póngase a trabajar y asuma su incapacidad para enfrentarse a una guerra híbrida en la que el Estado ha desaparecido y los narcotraficantes se han hecho con el poder en la zona. La autoridad en manosnarcos que  cada día amplían su zona de dominio. ¿Llegarán a ocupar cargos en la administración del Estado?

Mientras, la Guardia Civil se ve sola y con órdenes confusas, cambiantes, incomprensión, medios insuficientes y estructura eliminada.  La Guardia Civil se enfrenta un a un escenario de guerra híbrida donde el narco es solo la cara visible. La vulnerabilidad real nace de la asimetría tecnológica, la infiltración en infraestructuras críticas y la instrumentalización geopolítica de la delincuencia. En definitiva: la falta de voluntad política de acabar con el problema.

No rabie y tome las medidas que su responsabilidad como ministro del Interior le corresponden. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los españoles, ya no aguantamos más.

No podemos asumir que la ley no nos proteja. ¿Será porque está rabioso?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 mayo 2026

 

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