CARTA A MIS HIJOS (ENVIADA POR UN LECTOR)

Recibimos en el correo esta carta que con la debida autorización hoy reproducimos.

 

Buenas tardes Mi general:

Sigo regularmente su blog y en estos días, en los que negros nubarrones se ciernen sobre todos, he sentido la necesidad de dar una explicación a mis hijos acerca de todo esto. Lo comparto con usted.

Un cordial saludo

Siempre a sus órdenes

 

Queridos hijos:

En estos días me siento intranquilo. Doy vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño porque no encuentro  la forma de explicaros esto. Como hacer para que sepáis de donde venís  obviando el desastre de país que  os vamos  a dejar. Como trasmitiros que nuestra nación y sus gentes, de la que sois el fruto, no corresponden en su conjunto a esta panda de necios que conforman mi generación y de los que vais a heredar, después de siglos de sacrificios, aun con sus luces y sus sombras, una Patria hecha unos zorros.

Porque la nación no es propiedad de los nacionales que la habitan en un momento determinado sino que debe ser conservada por estos para  trasmitírsela a sus hijos igual o si puede ser, en mejor estado del que la han recibido de sus padres. Pero, como digo, este atajo de sinvergüenzas, incultos y corruptos que hemos de pasaros el testigo nos hemos jugado el país a las cartas y hemos banalizado su contenido, su esencia, echando por tierra el trabajo de generaciones.

Es por eso por lo que he de recordaros que vuestra estirpe no solo viene  de vuestra madre y de mí, que no se detiene ahí como es natural. Que se remonta en los siglos y que hicieron de España una de las naciones más antiguas del Orbe.

Que vosotros y vuestros amigos no solo venís de políticos mediocres y de gente sin pundonor, sino que por vuestra venas corre la sangre de un puñado de  valientes españoles, que abandonados a su suerte en los llanos de Otumba, lejos de derrumbarse, cerraron filas, apretaron los dientes y se batieron contra una multitud de Mexicas ganando un imperio para España.

Me gustaría que supieseis que no solo de tahúres y de picaros procedéis, sino que en vuestros genes esta la tremenda disciplina de los soldados de los  Tercios, que luchando codo con codo, sin descomponerse en la batalla, hicieron que nuestro país fuese respetado en Europa.

Desearía que no olvidaseis que procedéis de gentes sencillas que  cuando se les requirió, se batieron  unidos y con honor hasta en la derrota  como los soldados del Fuerte del Caney o los caballeros del Alcántara.

Que también poseéis, en base a esa herencia, el maravilloso don de hablar la lengua de Cervantes, de Lope, de Quevedo, de Federico…

Y que tras episodios fratricidas, y estrechando sus manos, vuestros bisabuelos, hombres buenos, lograron  traer la democracia a nuestro suelo después de haberse despellejado entre ellos como lobos en una guerra cruenta.

Cuanta grandeza para que ahora, vuestros padres y sus contemporáneos lo tiren todo por la borda y os dejen un país roto, dividido y sin valores.

Entiendo que en su día no me llevéis flores a la tumba…lo entiendo… de verdad. Maldecidnos con razón pero no olvidéis a esos  otros que estuvieron antes y seguid su ejemplo. Volved a estrechar lazos, a no derrumbaros ante la adversidad, a amar nuestra cultura común, la de todos, ya que solo así enmendareis nuestro error.

Lamento lo que ha pasado

Os quiere

Papá

Pablo Climent Rodríguez

21 octubre 2017

16 pensamientos en “CARTA A MIS HIJOS (ENVIADA POR UN LECTOR)

  1. QUERIDISIMO RAFAEL: LA CARTA DEL SEÑOR DON PABLO CLIMENT RODRÍGUEZ, PARA MI ES SENCILLAMENTE SOBRECOGEDORA, DICE VERDADES COMO PUÑOS, Y CON VUESTRO PERMISO, SE LA PASO A MI HIJA.
    GRACIAS POR PUBLICARLA.
    CON TODO MI RESPETO, SALUDO DESDE AQUÍ AL AUTOR DE LA CARTA, PONIÉNDOME A SU DISPOSICIÓN, Y A PILAR TI, CON EL CARIÑO DE SIEMPRE OS MANDO UN APRETADO ABRAZO
    ESPERANZA GONZÁLEZ DE FONSECA MARCO

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  2. No se puede decir tanto en tan pocas palabras, ni “desparramar” mas amor por España, que el que este hombre vuelca sobre sus descendientes.

    “Porque la nación no es propiedad de los nacionales que la habitan en un momento determinado sino que debe ser conservada por estos para trasmitírsela a sus hijos igual o si puede ser, en mejor estado del que la han recibido de sus Padres”

    Guardo en mi corazón y en mi mente toda su carta Sr. Don Pablo Climent Rodriguez, pero en particular este párrafo anterior, que en definitiva es la esencia y en lo que se fundamenta UNA NACIÓN.

    Gracias y por supuesto se la haré llegar a mis hijas.

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  3. Es dura la carta y no le faltan razones, pero quizás habría que matizar el vocablo “generación”. El hecho de que sea la carta de un padre a sus hijos, en mi opinión, lo limita.
    Yo distingo entre los humanos en vida, tres ámbitos que constituyen la pirámide generacional: “aquellos que están en periodo de formación; los que formados constituyen el grupo activo de la sociedad; y los que finalizada su actividad viven la jubilación”.
    Estos últimos, hoy abuelos, constituyen en su mayoría aquellos que no vivieron la guerra fratricida, ni sus duras consecuencias. Finalizaron su formación y se incorporaron al mundo activo a los largo de los sesenta, son los padres y abuelos de los padres actuales.
    Ese estrato generacional al cual pertenezco, encontró mucho hecho. España había dado un salto enorme en lo social, probablemente, dado el corto espacio de tiempo como jamás en su historia. De sus ancestros familiares muchos constituían los primeros en acceder a las universidades, incluidas las laborales. Tras su periodo formativo tenían fácil la incorporación a la vida activa. La nación se había hecho a sí misma, sin ayudas externas, con el esfuerzo y el sudor de sus padres. Vivian una España floreciente, de fronteras abiertas con nuestros vecinos y en orden. Cierto, no había partidos políticos que nos representaran en el Parlamento, pero había un Parlamento en el que se desarrollaban las leyes y en él estaba la sociedad de la época: “La familia, las provincias, los sindicatos y colegios profesionales”.
    Ese estrato generacional, fue el que debió adaptar ese sistema como se dijo: de la ley a la ley. Sentar las bases de su actualización, modernización… como se quiera llamar, regar lo sembrado de cara al futuro para continuar unidos el progreso social con justicia, dignidad y seguridad como única garantía de unión, libertad y paz para sus hijos y nietos, que no olvidemos, son los padres de hoy.
    Si hoy todo eso ha fracasado o puede fracasar, el corolario es que ese estrato generacional, al cual pertenezco, no supo hacerlo o ha tolerado que se haya adulterado en el tiempo. Y de ser así, tenemos la enorme responsabilidad de no dejar que sea la historia la que nos juzgue, debiéramos hacerlo nosotros mismos por si las nuevas generaciones quieren oírnos y no reincidir en ello.
    Parafraseando, nunca es tarde si la dicha es buena.

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  4. Estimado Pablo, leo su carta. Le felicito. Expone usted lo que hoy “nos atenaza”.
    Leía esta mañana a Gabriel Albiac que, desde otro aspecto, disertaba sobre España y el mundo actual. Y me ha sorprendido este comentario que transcribo: “Un poeta teatral no es más que un envenenador de las almas, así que será mejor poeta teatral cuanto mejor las envenene. A ese envenenador de almas llamamos hoy político.”
    Con el paso de los años, de las generaciones, en lugar de seguir enseñando se ha ido al adoctrinamiento y de ello ha partido la división, el enfrentamiento.
    Es una verdadera pena.
    Hoy más que nunca, la familia debe ocuparse de sus hijos, al tener la certeza de que en muy pocos centros de enseñanza sus hijos van a ser enseñados. Hay que desarrollar, pues, esa enorme tarea, cuando se llega cansado, al final de cada jornada dura de trabajo con los largos desplazamientos incluidos. Ya se que lo que digo es fácil de escribir y muy dificil de hacer, pues, además, nos enfrentamos al resto “del colectivo” que presionará para seguir imponiendo el criterio oficial que se haya adoptado.
    Pero creo que es el único camino.
    Reitero, Pablo, mi felicitación más sincera. Has expuesto con enorme claridad tus preocupaciones y has dibujado la realidad dolorosa.
    Un cordial saludo.

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  5. Otros tiempos.Otros hombres. Lo contaba La Vanguardia, en agosto de 1936 : En sus declaraciones ante el fiscal del tribunal que le condenó a muerte, por sublevarse en Barcelona, el general Manuel Goded Llopis dijo que vino a Barcelona a hacerse cargo del Movimiento, y que se trataba de restablecer el imperio de la ley…
    Y antes de ser fusilado Goded, se le acercó un comandante de Estado Mayor, en mono azul, que le dijo : “Mi General”, y se excusó, encogiéndose de hombros. Goded le respondió : “Nada, Perico. Por mí no se apure usted. Yo me voy. Lo malo es para ustedes, que se quedan con eso…”

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  6. Este humilde veterano, quiere felicitar a Don Pablo por su emocionante carta a sus hijos… que yo hago extensiva a mis hijos y también a mis nietos para que, en la medida de lo posible, sean conscientes de la época de luces y sombras que nos ha tocado vivir; y con ello aprendan a construir lo que nuestra generación no ha sabido hacer.
    Un fuerte abrazo.
    Pedro Motas

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  7. Comparto totalmente la carta de D. Pablo con una sóla matización. Yo no haría tabla rasa con toda una generación porque no me considero responsable de la España que dejo a mis hijos. Muchos, muchísimos como yo, hemos hecho y hacemos lo que está en nuestra mano para impedir tanto desmán. De lo único que me lamento es de no tener más poder para utilizarlo en el bien de España.

    Los que dejan una España hecha unos zorros son los que pudiendo impedirlo no lo hicieron. Los demás, la mayoría, si bien nos equivocamos votando a quien no lo merecía, no era eso lo que esperábamos ni lo que nos prometían.

    Nosotros, como nuestros hijos, también hemos sido defraudados.

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  8. Buenos dias D. Pablo,:
    Yo también soy una humilde veterana de las Fuerzas Armadas.
    Y .también lo quiero felicitar , su carta esta llena de verdad dolorosa en la que nos encontramos, por no haber sabido hacer las cosas mejor, y nos abre los ojos, para reaccionar y actuar , antes de que sea demasiado tarde. Y como dice , y debe ser, dejar una España mejor, cada vez más, para los que nos siguen, y vienen detrás .de nosotros.
    Deseo que pueda ser una realidad..con la ayuda de todos los españoles de bien, y que piensan como usted. .
    A Dios, le pedimos ayuda para ello. Un afectuoso saludo D. Pablo..

    Josefa López del Moral Béltran.

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  9. Así es en términos gobales aunque como muy bien apunta un contertulio, no absolutos.. Desde mi modesta perspectiva, el fallo, por buena fe desde luego, viene de nuestra infancia y adolescencia en casa. Nunca nuestros padres, que vivieron la guerra, nos hablaban de ella y de las causas por las que ocurrió. No querían traumatizarnos con eso, y creo que cometieron un error porque sin proponérselo, nos privaron del conocimiento de primera mano confiando en que cuando fuéramos adultos ya nos documentaríamos. Pero es que además, en los colegios e institutos parece que también era tema tabú, y no recuerdo a ningún profesor, ni siquiera a quien nos impartía la asignatura de Formación para el Espíritu Nacional, entrar en detalles del por qué de la necesidad de dicha asignatura. En la Universidad, salvo muy rara ocasión y muy puntual por parte de algún Catedrático o Profesor, tampoco era corriente se mencionase la cuestión.

    Lo que íbamos aprendiendo a retazos y de forma inconexa, era por nuestras conversaciones entre los alumnos, pues siempre había alguno que estaba más puesto y tenía alguna información suelta sobre acontecimientos a nivel local. Yo comencé a interesarme por esta parte de la historia contemplando monumentos, monolitos y demás símbolos conmemorativos. Y comencé a hablar con personas que la habían vivido y en muchos casos participado directamente como combatientes en ella. Entonces me apasionó el tema y con los años y a fuerza de buscar documentación, que tampoco había mucha disponible al alcance de cualquiera, pero finalmente conseguí tener los elementos de juicio suficientes para conocer y comprender de forma objetiva qué ha bía ocurrido y sobre todo, “porqué había ocurrido irremisiblemente”. Por eso, al ver que hoy algunos se empeñan en repetir la historia, y para ello se están utiizando las mismas tácticas y procedimientos de entonces sólo que con tecnología diferente y muy avanzada en cuanto a la comunicación y la información instántanea, lo cual es todavía más rápido y peligroso, me echo a temblar y pienso que ha vuelto aquel simún de locura que entonces estuvo a punto de borrarnos del mapa, y que ahora tiene muchas más posibiidades de conseguirlo si no se contraataca y se adelanta uno a la jugada.

    ¿Nosotros, nuestra generación?. Pues sí, hemos caído en el mismo error por creer que el progreso material y cultural en que hemos vivido gracias a la sangre generosa derramada y al sacrificio de la media España que venció en buena lid a la otra medi a y a sus mentores, pero en lo que no hemos pensado mucho, se encargaría de borrar todo rastro de maldad, y que nadie volvería a hacer caso de cantos de sirena ni de incitaciones, porque todos teníamos mucho que perder para andar soñando con aventuras. Tampoco hablamos a nuestros hijos de eso y dejamos imprudentemente que lo hicieran en los colegios, institutos y universidades, por un profesorado altamente politizado por quienes se hicieron amos del mundo de la cultura y la enseñanza, mientras nosotros mirábamos a ninguna parte y tomábamos el sol con la boca abierta y cara de no estar pensando en nada. Y sí, nos han ganado la batalla de la información. Hay que reconocer que son maestros, auténticos prestidigitadores en el arte de la desinformación, el manejo de la mentira y la media verdad en beneficio propio. A nuestros hijos, hoy ya padres también, los envenenaron tanto y les contaron tantas mentiras, que hasta ahora no conocían la otra mitad de la historia, la real, la verdadera y objetiva. El consuelo es que sí, comienzan a interrogarse inquietos y vienen a preguntarnos. En muchos casos que conozco, y eso se constata con el nuevo y multitudinario flamear de banderas de España enarboladas por la juventud, porque con tanto lujo de medios aprenden rápido, el viento está cambiando de direccón 180 grados, y podremos utilizar para el vuelo la pista opuesta.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!. Quizás no todo esté perdido todavía.

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  10. No estoy de acuerdo con D. Rafael Hervías, He sido Profesor de Formación del Espiritu Nacional y como todos mis compañeros hemos enseñado a la generación, que hoy están en los cuenta años, a ser buenos españoles y patriotas, otra cosa es que los politicos les estén envenenando con mentiras, de hecho mis hijos y nueras han jurado nuestra bandera, unos por segunda vez y otras por primera, pero con el mismo sentimiento. Mis nietos están siendo testigos de ese juramento y aprenden a ser buenos españoles dentro de La Organización Juvenil Española. Todavía queda juventud sana que ama a su patria, nuestra España, ¡ Viva y arriba España !. Julio de Felipe

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  11. Como tengo dicho, comparto la carta de D. Pablo si bien hacía objeciones que D. Julio de Felipe ha completado con argumentos que no cité pero en los que me veo reflejado. He educado a mis hijos en valores y jurado bandera por segunda vez con ellos y mis nietos. Y no soy ninguno de esos que llaman fachas, se trata simplemente de amor a España. Se llama patriotismo, un sentimiento ajeno a la ideología del que todos los españoles, de izquierdas o derechas, deberían participar en lugar de atacar. Todo por España!!

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  12. Muchas gracias por la cálida acogida a mi modesto escrito.
    Ojalá, dentro de un tiempo, no nos parezca mas que una visión exagerada de algo que se soluciono con el buen hacer de todos.

    Gracias al general Dávila por publicarla.

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