EN DEFENSA DEL IDIOMA ESPAÑOL. CAMILO JOSÉ CELA

A raíz del desconocimiento mostrado en los Óscar de la Academia de Hollywood respecto al español y castellano, conviene aclarar términos y ahondar en el conocimiento de las palabras que utilizamos para definir claramente nuestro idioma. Entre nosotros, españoles, cada vez es más frecuente ver una triste indiferencia hacia la historia y cultura que nos ha formado y un devastador olvido de nuestro idioma: el español.

Para aclarar ideas nadie mejor que nuestro Nobel de literatura, don Camilo José Cela. Además de aprender con sus palabras, nos entretiene y divierte.

Lean, disfruten y aprendan.

 DEFENSA DEL ESPAÑOL

Discurso pronunciado por don Camilo José Cela en la inauguración del II Congreso Internacional de la Lengua Española. Valladolid, 16 de octubre de 2001.

<<…los españoles del siglo xxi tendremos que estar alertas para evitar que el español deje de ser la lengua común de los españoles, lo que sería un despropósito histórico e incluso político>>.

<<El cordobés Séneca nos pide mesura hasta en el sufrimiento, el belmontino Gracián nos aconseja que seamos breves. Pues bien, mesurada y brevemente, siguiendo estas dos sabias y prudentes normas y por respeto a mi alto auditorio, pruebo a dar mi aviso de la defensa del español, la lengua en que a Cervantes, al decir de Unamuno, Dios le dio el Evangelio del Quijote: la lengua en la que tenemos nuestra histórica e inmediata circunstancia y la fortuna de saberla digna y suficiente, firme y saludable, lozana y adecuada a los usos, afanes y necesidades que nos animan a seguir viviendo en ella y, en mi caso, también para ella y de ella.

La noticia de la Gramática de Nebrija estuvo hace no mucho en boca de todos con motivo de su quinto cumplesiglos y con frecuencia se nos recuerda que en ella y no más comenzado el prólogo, su autor dice a Doña Isabel, Reina y Señora natural de España, que siempre la lengua fue compañera del Imperio. Pongamos en el lugar de la palabra señaladora de este solemne concepto, envejecido ya tras los quinientos años pasados desde entonces, una voz que designe alguna noción en actual candelero, por dispares que pudieran parecernos las unas de las otras, cultura, nota o marca o seña de identidad, revolución, mercado, lo que fuere, y no nos será difícil intuir lo que quiso señalar Nebrija, esto es, que la lengua es un arma, una herramienta primordial, insubstituible por ninguna otra y necesaria para darnos sentido y presencia y abrir las más amplias perspectivas a nuestros anhelos.

Repárese en que el pensamiento de nuestro glorioso gramático, puesto al día, cobra una frescura que nos alerta de su verdad, y no olvidemos tampoco su serena y cierta advertencia en este trance de hoy. Ahora nos corresponde dejar constancia de la idea de Cervantes de que no hay ningún camino que no se acabe como no se le oponga la pereza y la ociosidad; propongámonos no olvidar esta sutil sabiduría cuya presencia tanto vamos a necesitar.

La posibilidad de entendimiento crece o mengua en función del auge o la desnutrición de otra posibilidad condicionadora, la de la comunicación. Los europeos del siglo xx dejamos escapar de la mano la bendición que hubiera supuesto convertir, mejor dicho, conservar al latín como la lengua culta internacional, y los españoles del siglo xxi tendremos que estar alertas para evitar que el español deje de ser la lengua común de los españoles, lo que sería un despropósito histórico e incluso político.

Como amante de la lengua, de las lenguas, de todas las lenguas —y no digamos de las españolas: el español, el catalán, el gallego y el vasco— preconizo que juguemos a sumar y no a restar, que apostemos al alza y no a la baja, que defendamos la libertad de las lenguas y sus hablantes, soñemos con la igualdad de propósitos y troquemos la fraternidad de los juegos florales y los discursos de artificios y su escenografía caduca e inoperante, por la justicia de la implacable erosión semántica, esa ilusión que acabaría perfeccionando al hombre en paz. Sí. No usemos la lengua para la guerra, y menos para la guerra de las lenguas, sino para la paz, y sobre todo para la paz entre las lenguas. De la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia.

Quisiera ser muy cauto en mis apreciaciones —y no sólo por el ya aludido respeto que debo a quien se lo debo, sino también por el que siento hacia la lengua en la que me honro expresándome— pero tampoco debo dejar huir este momento que se me brinda para no callarme: quien la ocasión pierda, decía San Juan de la Cruz, es como quien soltó el avecica de la mano, que no la volverá a cobrar.

Os suplico que me oigáis, Majestades, Señor Presidente, señores y señores. Los españoles y los hispanoamericanos somos dueños y usuarios de una de las cuatro lenguas del ya próximo futuro, ya sabéis bien que las otras son el inglés, el árabe y el chino, dicho sea sin desprecio de ninguna otra y guiado no más que por consideraciones de inercia histórica en las que, claro es, ni entro ni salgo. Nuestra lengua, el español, ha venido siendo ignorada, cuando no zaherida, oficial y administrativamente entre nosotros y desde que la memoria alcanza, y tan sólo en estos gozosos momentos y con motivo de la creación del Instituto Cervantes que ahora da todavía sus primeros pasos, parece que se hace una clarita en nuestro horizonte. ¡Ojalá la suerte nos acompañe a todos!

Es doloroso que siendo la nuestra una de las lenguas más hermosas y poderosas y eficaces del mundo, nadie, hasta hoy, se haya preocupado de enseñarla por ahí fuera y de defenderla por aquí dentro, donde tampoco es atendida como es debido. Y que nadie achaque a la Academia las culpas que le son ajenas por cuanto languideció durante largos años en la más indigente inopia; la culpa fue del Estado que ahora parece arrepentirse de graves y pretéritos errores y aun olvidos. Los españoles hemos visto cómo se perdía el español en las Filipinas, cómo va camino de perderse en Guinea, en el Sahara y, ¡ay! entre los hijos de los emigrantes españoles a Europa, cómo no supimos enseñárselo a Europa, cómo no supimos enseñárselo a los rifeños y cómo lo zarandeamos y vapuleamos entre nosotros; parece ser que, por fin y en buena hora, estamos conjurando, atajando, el peligro de que nuestros nietos tuvieran que llorar la pérdida del español en la Península Ibérica. A todo puede ponerse coto con inteligencia, con paciencia y con dinero, bien es cierto, pero quizá metiendo, antes de nada, un poco de orden en nuestro pensamiento y el necesario coto a nuestras inexplicables e ingenuas vergüenzas. ¿Por qué algunos españoles, con excesiva frecuencia, se avergüenzan de hablar el español y de llamarlo por su nombre, prefiriendo decirle castellano, que no es sino el generoso español que se habla en Castilla? ¿Por qué se huye de los términos Hispanoamérica e hispanoamericano, que se fingen entender en muy desvirtuador sentido, y se llega a la equívoca y acientífica aberración de llamarles Latinoamérica y latinoamericano? ¿Por qué se olvida que en los Estados Unidos los hispanohablantes caribes, mexicanos y centroamericanos se llaman hispanos a sí mismos?, etc.

Sacudámonos falsos pudores que nos dificultan ver claro y recordemos a los americanos que hablan el español que ésta es la lengua de todos, ni más ni menos nuestra que suya ni al revés, y que todos, queramos o aun sin quererlo, somos hispanos o hispánicos o iberos o ibéricos. Y bajo cualquiera de ambos dobles gentilicios caben también los portugueses y los brasileños porque ni Hispania ni Iberia quieren decir España, que es realidad y entidad mucho más moderna, sino que señalan la entera Península Ibérica. Hace unos momentos pedía también dinero para esta noble causa. La lengua es la más eficaz de todas las armas, ya quedó dicho, y la más rentable de todas las inversiones; nunca es tarde para que empecemos a poner nuestros ahorros al servicio de futuros benéficos que serán de todos y que servirán para todos.

Y me callo ya porque tampoco soy quien para abusar del tiempo que se me regala; porque, según Alfonso X el Sabio, el mucho hablar hace envilecer las palabras y porque, para Cervantes, siempre Cervantes, no hay razonamiento que, aunque sea bueno, siendo largo lo parezca>>.

Decía don Camilo:<<Los españoles hemos visto cómo se perdía el español en las Filipinas, cómo va camino de perderse en Guinea, en el Sahara y, ¡ay! entre los hijos de los emigrantes españoles a Europa, cómo no supimos enseñárselo a Europa, cómo no supimos enseñárselo a los rifeños y cómo lo zarandeamos y vapuleamos entre nosotros; parece ser que, por fin y en buena hora, estamos conjurando, atajando, el peligro de que nuestros nietos tuvieran que llorar la pérdida del español en la Península Ibérica>>.

El que tenga oídos… Lloraremos su pérdida.

Blog: generaldavila.com

13 febrero 2020

11 pensamientos en “EN DEFENSA DEL IDIOMA ESPAÑOL. CAMILO JOSÉ CELA

  1. A las órdenes de V.E., mi General.

    Ay, el inolvidable e irrepetible Don Camilo, no el simpático del libro de Giovanni Guarechi, sino el nuestro, el gallego más gallego, más español y más universal de todos los tiempos. Le envidiaba, sanamente, su agilidad mental, su chispa y aquella magia con la que se expresaba, siempre en román paladino pero con lenguaje culto..

    Dios mío, si hoy levantara la cabeza y viera que nuestro idioma, el español, está siendo prohibido y proscrito, utilizado como arma política arrojadiza para inutilizarlo y destruirlo en tantos rincones entrañables de España. Volvería a morirse creyendo encontrarse en una torre de babel repleta de caínes matándose unos a otros por no entenderse.

    Allá por los años setenta, lo que todavía era el Ministerio de Cultura promocionó y financió una magnífica colección o serie de grabaciones en cintas de casettes, con la denominación de “El Archivo de la Palabra”. Y una de aquellas cintas estaba grabada precisamente con una disertación en vivo de Don Camilo José Cela. Auténtica música de ángeles el escucharle, pues era un canto lírico y sublime a la grandeza y universalidad de nuestro idioma. Además, orgulloso de hablar en español sin perder ni intentar disimular su acento gallego.

    Un auténtico gigante de la lengua y un mago de la palabra. Leer aquí la transcripción de este discurso suyo, me ha vuelto a emocionar.

    Por desgracia, el mayor problema de España hoy, quizás no sea la política sino la incultura general hábilmente planificada, fomentada y financiada oficialmente desde tan temprano como finales del año ochenta y dos, que yo lo presencié, lo viví, lo sufrí, y puedo afirmarlo, con sucesivas leyes cada vez que el PSOE estaba en el poder, sin que en los interregnos del PP se hiciera nada serio. Si acaso, algún parche improvisado que más bien contribuía a sembrar más confusión y a empeorar la situación. ¡Lo que pueden hacer el miedo y los complejos!

    ¡¡¡Viva España!!!

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  2. Buenos días, y gracias mi general.
    Gracias por este regalo, que ha multiplicado por diez el placer del desayuno.

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  3. Mi General. NO es falta de respeto, y menos hacía este blog. De todas formas, sé que si no lo cree conveniente, NO lo publicará y ello es para respetarlo, para ese es su blog.
    Atentamente y con el respeto que merezca cada cual

    Posiblemente no haya otra Nación en el mundo con más idiotas que en España, en la proporción de habitantes. Y es vergüenza que deberíamos sentir los que nos tengamos por españoles de conciencia y corazón. Si la legua castellana no ha desaparecido es gracias a los hispanoamericanos, porque dentro de USA también es sumamente importante la lengua castellana, que es la oficial de España. Y otra cosa que muchos españoles no saben, o les resbala es el hecho de que en México suelen hablar el castellano mejor que en muchas regiones de España.

    Creo que uno de los errores más grandes contra la legua castellana es haber permitido el titulo de idioma al vasco, catalán y gallego, más cuando este se está alzando contra la lengua oficial de España cada día con más fuerza por la falta de amor a España como NACIÓN ÚNICA E INDIVISIBLE por parte de ciertos BURROS CON ESTUDIOS que hacen de cabestros en las hordas adoctrinadas al interés de la política CRIMINAL. Y TODO ESTO SIN QUE LAS LEYES SE PRONUNCIEN COMO DEBERÍAN HACERLO DESDE EL COMIENZO A LA DECADECIA DE ESTA ESPAÑA DOBLEGADA POR ESTOS DESPERDICIOS ENDIOSADOS EN SUS PROPIOS EXCREMENTOS.

    Ramón Lencero Nieto=Rogaciano Goana Nelson

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  4. Buenos días. Personalmente yo digo que hablo en español, o en “cristiano”, si quiero ser algo mordaz cuando me entero de alguna tropelía más contra el idioma, común de 500 millones de personas en todo el mundo. El otro día se comentaba, creo que aquí mismo, que unos británicos decían que “El Continente Europeo esta aislado por el mal tiempo”; pues bien, los que vivimos en estas provincias periféricas podemos oir sobre los que hablamos en “cristiano”, que “parlam o charram forasté”. Llamar Castellano al Idioma Español es preludio de llamarnos Forasteros Castellanos a todos los españoles. El idioma es sólo el aperitivo de lo que nos espera, si estos españoles que no quieren serlo, una minoría, se salen con la suya. .

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  5. Magnífica radiografía de nuestra lengua, para mí es el Español o como dice un tertuliano el “ Cristiano”.
    Como los “ buenos” somos más tontos, los “ malos”, siempre nos ganan por goleada..
    La Constitución dice “ castellano”, nos ganaron la partida.
    Se permitió, no rotular en las carreteras en Español, cuándo viajábamos en coche era muy difícil acertar.
    Todos conocemos mil casos parecidos.
    Solución : Cambiar muchas cosas ( Constitución, Autonomías, enseñanza,, así hasta mil). Lo veo imposible, pero poco a poco y sin descanso algo arreglaríamos.
    Que tal sería que un canal de TV, por supuesto en español, fuera obligatorio emitirlo en toda España ?. 🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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  6. ¡Cuánto me hubiera gustado leer la réplica que Don Camilo le hubiera hecho e ese mastuerzo que dice que los que hablamos español, hablamos “la lengua de las bestias salvajes”!

    ¡Y cuánto me apena oír a los hijos de mis paisanos cuando en la piscina de mi pueblo en la Sierra cordobesa les oigo hablar en vasco o en catalán! Porque, de verdad ¿”estamos conjurando, atajando, el peligro de que nuestros nietos tuvieran que llorar la pérdida del español en la Península Ibérica”? Me parece que ya no, mi admirado maestro.

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  7. Con permiso de Vuecencia, mi General. Decía mi primer Maestro, “En España se habla español, derivado del antiguo castellano, y varios dialectos, a saber, el gallego, el catalán, el valenciano, el mallorquín y el vascuence”. insisto DIALECTOS, aunque buenos escritores hayan utilizado esos dialectos en sus novelas y poesías. ¡Arriba España y viva La Legión con el idioma ESPAÑOL!. Julio de Felipe

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  8. Buenas tardes, General Dávila:

    Muy acertado y muy bueno, el articulo de hoy, sobre el idioma que se habla desde su existencia, en España, y se está totalmente perdiendo. Magnifico lo de D. Camilo José Cela.

    También he leído todos los comentarios, de los contertulios, de los que aprendo siempre mucho, por su acierto en todo. Saludos y gracias a todos ellos.

    Gracias General Dávila, y un afectuoso saludo.

    !Viva España! ! Viva el Rey ! ! Viva las leales Fuerzas Armadas Ejército Y la Legión !

    Josefa del P. Socorro López del Moral Beltrán

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  9. Querido General Dávila:

    Gracias por el artículo con este tema. Bien dice al mencionar la indiferencia hacia nuestra historia y cultura.

    Me gustaría compartir mis pensamientos sobre el artículo:

    * El español no se perdió en Filipinas. El español lo exterminaron sistemáticamente en Filipinas, lo mismo que intentaron sin éxito con la Fe católica.

    * Totalmente de acuerdo que es una aberración que nosotros utilicemos los términos latinoaméricano y Latinoamérica, “inventado” por los franceses en el S. XiX. Es increíble que nuestras empresas lo utilicen.

    Es una consecuencia del desconocimiento de nuestra historia, sin igual en el mundo y que muchos todavía no nos perdonan, y de un complejo alentado con la leyenda negra. Como todo lo que viene de fuera nos gusta más que lo de casa, recomiendo la lectura de “Los exploradores españoles del S.XVI” de Charles F. Lummis, una maravilla y el reconocimiento de la gesta española en América.

    * Totalmente de acuerdo con el comentario sobre el Latín.

    Aprender un idioma es más que aprender su gramática, hay que tratar de conocer las costumbres y la historia del lugar. Hace falta la voluntad de comunicar y de entender. Por eso tiene que ser un elemento de unión y no un arma arrojadiza de desunión. Es mi modesto parecer como emigrante.

    El español es la lengua que nos une a todos, bajo una misma historia y costumbres.

    Un fuerte abrazo

    Benigno Castro

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