SANTÍSIMO CRISTO DE LA FE. CRISTO DE LOS ALABARDEROS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cristo de la Fe. Cristo de los Alabarderos saliendo del Palacio Real de Madrid

 

Es una larga historia que guardo en la recámara del alma. Ese lugar que se descubre cuando entras en el silencio interno:
‹‹Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará››.
Viernes Santo en Madrid. Noche del silencio. Catequesis popular que inunda las calles. Cada uno busca su devoción, su encuentro en privado y lanza su plegaria. Él nos lo dijo. ‹‹Pedid y se os dará››, y allí, a ello vamos mientras damos gracias agradecidos. Tiene que haber un rincón en alguna de las calles, un recodo del recorrido donde desde lo oculto pueda dirigir mi plegaria al Cristo de la Fe con el que mantengo una relación desde la intimidad hace muchos años.
Fue una lejana mañana cuando, casi sin querer, tuvimos el primer encuentro en la Iglesia de San Sebastián de Madrid. Pero esa es otra historia que algún día tendré que contar. Hoy buscaba la mirada entre los dos, sin intermediarios, de soldado a soldado. Como aquel de la Fe, el Centurión de Cafarnaúm. Algo parecido tenía yo que tratar. Petición por medio; en nuestra debilidad siempre pedimos más que damos. Él lo sabe, pero espera, creo que le gusta que se lo cuentes, aunque lo sepa de antemano.
Había mucho ruido en Madrid. El silencio se hace necesidad en ciertos momentos, sobre todo cuando buscas un encuentro en secreto. El Sacramento, recordé. Era el mejor lugar para, a la luz de las tímidas farolas, encontrarnos en silencio. La calle del Sacramento tiene una larga historia de alabarderos y de fe. Allí está la Iglesia Catedral Castrense, la Casa de nuestro Cristo de la Fe, el de los Alabarderos.
Me aposté en la calle Sacramento, esperando su paso, el encuentro disimulado. El olor del incienso lo anunciaba, se acercaba ya con el gesto que este Cristo de la Fe tiene que parece que mientras te mira -siempre te mira- quiere bajarse de la Cruz y andar como alabardero a tu lado. Es un Cristo cercano, protector como sus titulares alabarderos. Quizá porque estuvo muchos años alejado, guardado en una pequeña capilla, esperando. La fe es algo sencillo, como Él, que muchas veces tenemos escondida y olvidada. Todo se encuentra en ese misterio. El resto viene por añadidura. En esas andaba cuando… Se detiene el Cristo y con Él hablo…
Pero me interrumpe algo, voces conocidas.
¡Buenas noches mi general!
¡Buenas noches mi general!
Creo que me ha mirado. Me llega su mirada a través de los ojos penitentes de sus hermanos: El Mayordomo Capataz, Antonio Calahorro y Nico S. Camacho.
Nos conducen a mi mujer y  mí ante el Cristo. Conduce la Fe y ante Él nos llevan: ‹‹aquí están››, el general tiene algo que decirte. Allí de repente nos encontramos. Delante del penitente, un solo de miradas, peticiones al aire, el Cristo que mira, la Fe ¡Ay la fe si se pierde! Y claro que hablamos. Como hablan los soldados. Breve y concreto. Muy claro. Obediencia y entusiasmo. A los ojos el mensaje y a sus órdenes estamos.
Hubo mucho tiempo en aquel minuto que duró todo. Fue mayor la intimidad que la que yo esperaba. Cara a cara, entre Madrid rebosando de gente, se hizo el silencio que necesitaba. Gracias hermanos.
Quizá entendí más que nunca, allí delante de aquella bendita imagen, empujado por amigos de fe, lo que otro soldado dijo:
‹‹Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios››
Ya estaba todo hablado. Ya todo estaba consumado.
SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO
CRISTO DE LA SANTA FE
TENME SIEMPRE A TUS PIES
Y ESCLAVO DE TU AMOR.
DAME TU GRACIA SEÑOR
Y NO ME DEJES, QUE YO QUIERO
COMO UN FIEL ALABARDERO
LLEVAR A LA CRUZ EN TU HONOR.
SEA MÍ TU DOLOR
Y TU LUZ ME LLEVE AL CIELO
PUES DE TU BONDAD ESPERO
ALCANZAR EL REINO ETERNO
Y ALABARTE POR TODOS LOS SIGLOS.
AMEN.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 abril 2017

11 pensamientos en “SANTÍSIMO CRISTO DE LA FE. CRISTO DE LOS ALABARDEROS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

  1. Atentamente y con el debido respeto

    Siento mío ese fervor
    —————————————-
    Al contemplar el amor
    de la gente que te adora
    siento mío ese fervor,
    aunque estuve lejos de Dios
    a sus pies me postro ahora.

    Yo que tanto lo desprecié
    y a la Iglesia maldecía,
    hoy reniego de ese ayer;
    porque pude comprender
    que sin Dios NO hay alegría.

    Viernes Santo 15 de abril de 2022

    Ramón Lencero Nieto

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  2. A las órdenes de V. E., mi General.

    Con mística seguimos disfrutando, que por algo es Viernes Santo, el culmen del misterio de la redención de la humanidad por la muerte de Cristo.

    Un insigne poeta escribió en dos versos:

    «Y muere Dios en un hombre;
    ¡que nunca Dios había así muerto!».

    ¡¡¡Viva España!!!

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  3. Yo, tambien añado a lo que ha escrito, mi General, !!!! AMEN !!!!
    Buenos dias mi General y todos.

    Josefa López del Moral Beltrán

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  4. Mi General : Gracias por tus lecciones, se nota la Navidad, Jueves yViernes Santo.Si se responden con el corazón, tal como están escritas, es difícil no
    notar un cosquilleo en todo el cuerpo, son palabras muy sencillas y directas,
    pero profundas, y su lectura nos hace mejores. Amén. 🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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  5. “Una vez despedidas las multitudes, subió al monte a solas para a orar; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”. (Mateo 14:23)

    “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. (Marcos 1:35).

    En los Evangelios se describen numerosas ocasiones en las que Jesús se apartó de las multitudes y obligaciones para estar a solas con el Padre, orando en secreto.

    Qué gran ejemplo el de Jesús y qué difícil de seguir en estos tiempos que podemos estar conectados con todo el mundo y, sin embargo, tan desconectados de nuestra vida espiritual.

    El hermoso texto del que nos hace entrega en el día de hoy es el claro ejemplo de como Dios escucha, en el bullicio de las multitudes, nuestra sincera y silenciosa plegaria, confortándonos y recompensándonos por nuestra fe.

    Un saludo a todos.
    Pedro Dalmau

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  6. Buenas noches; muy cierto, mi General, son días de recogimiento, de oración, de silencio.

    Son días para poner a prueba nuestra fe, con devoción, para hablar con Dios cara a cara porque si oramos desde el fondo de nuestra alma El escucha, estoy segura.

    Gracias por sus palabras, siempre son un consuelo para los afligidos.

    Saludos

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