El presidente del Gobierno del Reino de España algo debe de haber oído o, quizá, ha sido un rumor a sus espaldas del ministro de Exteriores que es el mejor sonido del gobierno. Como una ola contra las rocas, un mirlo en primavera o la llegada del cuco que obliga a proteger el nido, pero avisa antes con su canto. El cuco pone los huevos en nidos ajenos: doce por lo menos. Cu-cu.
En el Centro Nacional de Inteligencia hay absoluto silencio y ya nadie pone huevos, que luego te encuentras el del cuco y al romper el cascarón echa al resto de los polluelos del nido para alimentarse él. Nadie, y eso que se han agarrado al cable, pero ya no lleva corriente, que están las eléctricas por las nubes. Se lo ha llevado todo.
Silencio; y mientras vivimos la resaca de la OTAN, el presidente del Gobierno dice que «los poderes oscuros» no van a poder con él.
Silencio en los medios, absoluto, tenebroso, preocupante. Nadie se atreve a la menor crítica de la labor internacional de Pedro Sánchez. Les espero a ustedes y a los medios en octubre-diciembre.
Todo está controlado. Guerra y paz.
En ocasiones noto que el (los) poder(es) oscuro(s) me siguen y persiguen. Como si tuviese dos sombras.
La oscura y poderosa sombra me dijo su nombre: Nadie. Y he clamado por todas parte que Nadie me sigue y persigue. Debe ser muy común porque me han tomado por loco. ¿Nadie?
Ahora cuando el presidente dice que existe ese poder oscuro es cuando me doy cuenta de mi cordura y equilibrio para analizar lo que nos rodea. Estoy contento, aunque perseguido, como el señor presidente del Gobierno del Reino de España. Yo miraría por los exteriores.
Albar es el espino, y la sabina, y uno de nuestro más bellos romances
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.
Miren al cielo: garza y gavilán.
Nadie era su nombre, y el guerrero Sánchez se coloca el casco con un penacho de plumas rojas como Pedro el Grande en la pintura de Jean-Marc Nattier.
Todo esto al ser un misterio nunca sabremos la verdad. Por ello les vuelvo a contar el cuento de Borges que tiene moraleja, para el que quiera ser una garza y también para el que prefiera ser gavilán. El cuco está reservado para los que ponen huevos en nido ajeno.
«Un rey de las islas de Babilonia construyó un laberinto de tales características que el que en él entraba se perdía. Irremediablemente. Esta obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Vino a su corte un rey de los árabes y para hacerle burla lo hizo penetrar en el laberinto donde vagó perdido y tuvo que implorar socorro. Cuando le liberaron no se quejó, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía un laberinto mejor que algún día se lo haría conocer. A su regreso reunió a sus capitanes y alcaides y estragó los reinos de Babilonia, derribó sus castillos e hizo cautivo al rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Después de cabalgar tres días le dijo: «¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso. Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed».
En el desierto el sol brilla, pero la oscuridad es mayor que en ningún otro lugar de la tierra.
No hay mayor poder oscuro: la soledad. Sobre todo cuando es todo un pueblo el que te abandona amarrado encima de un camello.
En ocasiones cuando apago el ordenador noto al poder oscuro porque al volver a encenderlo y leer lo escrito la noche anterior resulta que es distinto, que alguien ha movido las letras y el texto dice lo que yo no digo.
Ya me han avisado varias veces, así que si ustedes me leen no piensen que siempre soy yo el que ha escrito esas cosas, que a veces no y a veces sí.
Es por eso que hoy no firmo, porque las letras se han enredado y a lo mejor ustedes entienden cosa distintas y no estoy para líos.
El poder oscuro.
Blog: generaldavila.com
4 julio 2022



