HIROSHIMA. SOL, SILENCIO, OLVIDO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A tanta luz sucedió la oscuridad absoluta; que permanece. Los que la vivieron no han querido que se sepa lo que les cegó, y su silencio es una incógnita que no se atiene a nuestra razón porque solo ha existido para ellos, lo oscuro, algo así como el infierno con el que de niño te asustaban, pero de verdad. Sucedió en Hiroshima.

Hiroshima. Sol, silencio, olvido.

Es el libro, estremecedor, de Ana Arias y Fernando Palmero.

Dijo Obama en su visita a aquel pasado: «Era una mañana clara y sin nubes, la muerte cayó del cielo y cambió el mundo».  Una pretensión: hacer poesía entre muertos sin caer en que aquello fue peor que la muerte.

No acertó ni una. Ni cayó del cielo ni el mundo ha cambiado. Era del corazón humano de donde salieron aquellas bombas y para nada cambió el mundo que prefirió olvidarlo. Hasta la próxima.

Lo que los escritores Ana Arias y Fernando Palmero plasman en su libro es un denso viaje por el más atroz momento que la historia del ser humano ha provocado en la Tierra.

El formato delicado de la editorial Confluencias cabe en una mano, pero no hay corazón que sea capaz de albergar tan escalofriantes palabras. Estremece, aunque seas de granito. Una obra que convendría leyesen los grandes y los pequeños, la ONU y los maestros de Escuela. En estos momentos de máxima incertidumbre bien vendría. Lo dice un soldado.

Aquello que describen Ana y Fernando no tiene parecido en ninguna guerra anterior, y marca un nuevo paso hacia el abismo; al que vamos derechos. Nada era antes, ahora menos nada. No es descriptible. De ahí el olvido.

Para ganar una guerra no todo vale. Diga lo contrario quien lo diga. Las guerras no parecen dejar huella en el recuerdo: 1914 y 1939 se han perdido. Dos guerras donde parecía que el ser humano había enloquecido, pero repetía locura. Y lo volverá a hacer porque no hemos entendido nada.

Fue entonces, a partir de ese momento, Hiroshima y Nagasaki, cuando quedó validado un nuevo terror. Más sabiduría, también para el mal.

Ahora los campos de batalla se han trasladado a las grandes urbes donde se ha sembrado una semilla que crece en los lugares más insospechados. La guerra silenciosa por ahora se oye muy lejos, latidos mediáticos, pero puede que de nuevo quedemos cegados.

Alguien tiene la mano en la guadaña.

No hay soldados de uniforme, ni reglas de juego en esta guerra que si estalla será la última.

Viene muy a tiempo el trabajo infinito de Ana y Fernando que es un aldabonazo a nuestra indiferencia hacia el pasado, a lo que pasó, a lo que pasará, si no es que ya estamos en ello.

El horror de un fogonazo blanco: la luz mortal. El final.

Ello ocurrió, y será de nuevo, por abonar y regar cada día la fatídica semilla cuyo nombre todos conocemos.

Hay que agradecer a Ana y Fernando que suban el telón nuclear, colgante  de un fino hilo, que burdas manos intercambian como si de una joya o moneda de cambio fuese: el terror.

Todos somos culpables. Estadistas y políticos asumen una responsabilidad muy grande. Nosotros también. Olvido.

La ética de la guerra se impone. Ante lo que parece inevitable. Más necesaria la de la paz, que en definitiva conduce a la guerra por ese fino hilo más débil que el de la tela de araña.

Tanto que fuimos capaces de esconder el terror en una efímera flor de almendro:

Grabado en la piedra hace mucho,

Perdido en la arena movediza,

En medio de un mundo que se derrumba,

La visión de una flor.

El libro Hiroshima. Sol, silencio, olvido es un brote de almendro que esperamos florezca antes de que llegue la oscuridad del resplandor.

Está dedicado al Premio Cervantes don José Jiménez Lozano, in memoriam. 

Llegó una esperanza,

como una golondrina adelantada,

antes de cesar el hielo,

Y era un prodigio.

Mas sólo voló un instante,

cual un relámpago en la nieve,

y cayó muerta. ¿Cómo entierro

yo, ahora, una esperanza,

tan pequeña y con corbata roja?

La grulla de origami hecha por Sadako, una niña que murió de leucemia diez años después del destello, es uno de los símbolos de aquel instante.

Ni siquiera una esperanza.

«Bandada de grullas celestiales

ampara a mi hija bajo tus alas»

Tengamos el valor de afrontar el pasado con vistas al futuro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

5 diciembre 2021

8 pensamientos en “HIROSHIMA. SOL, SILENCIO, OLVIDO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

  1. A las órdenes de V. E., mi General.

    Oportunísimo libro y oportunísimo este artículo. Pero me temo que, por desgracia, ninguno de los que tendrían que ser los primeros en agotar la edición, leereán ni una cosa, ni la otra. Ni visionarán la vieja cinta de «The Day After», que también es muy ilustrativa.

    Un servidor pdría aportar, por haberlo vivido, como el instante más dramático e inolvidable de su vida, a pesar de su ignorancia absoluta sobre la materia en aquel tiempo, y desde la pequeñez de su humilde posición y papel en aquel escenario de más de cinco kilómetros cuadrados, su visión personal de algo que debe ser lo más parecido a una representación en directo de lo que debieron contemplar, durante un milisegundo solamente, antes de la obscuridad total, en aquellas dos ciudades, tremenda casualidad, el mismo día, y quizás a la misma hora, en que cumplía sólo cuatro años. Quién iba a imaginar que sólo veinte años más tarde tendría que contemplar y casi tocar, la levadura conservada para hacer panes más grandes y en serie.

    No es imprescindible que se produzca el fogonazo. La simple visión del uranio derramándose muy lentamente, como la lava de un volcán pero de un blanquísimo indescriptible, hiriente y cegador, mucho más que el de mirar directamente al sol sin la protección de un cristal ahumado, hizo que instintivamente me llevara a los ojos la cámara fotogrática que portaba, con funda y correa, para proteger los ojos.

    El recuerdo es una mano con un guante enorme y muy duro, casi metálico, que intentaba arrebatarme la cámara, mientras el otro guante me tapaba toda la cara para que no pudiera ver. Fue algo instantáneo, de una tensión terrible mientras me zafaba, hasta que, pudiendo abrir los ojos de nuevo, me ví enfrentado a un personaje corpulento, muy nervioso, enfundado en un traje antiradiactividad, al que reconocí inmediatamente por haberlo visto en una foto entre «los padres de la criatura» en el ensayo histórico de Alamo Gordo, y que me repetía histérco la expresión tan elemental de «No pictures, no pictures». O sea, que esa era su preocupación, las posibles fotografías. No el efecto que aquel brillo diabólico pudiera causar en mis ojos. Mi reacción, como un reflejo innato ante el peligro, fue la resistencia activa, zafarme de aquel abrazo, y liarme a disparar la cámara, poco menos que a ráfaga aunque sin poder afinar mucho la puntería, dadas las corcunstancias. Media hora después estábamos en el puesto de mando, cada uno por su lado, aclarando tan amistoso encuentro y llegando a la misma entente cordiale del dentista y el paciente. Nunca más nadie volvió a intentar «pedirme» la cámara ni preguntar «Who are you, and what are you doing here?.

    Todo había sido tan repentino, y tan abrumador, que no habíamos tenido tiempo de presentarnos mutuamente, y parecíamos todos, ellos y nosotros, cazadores furtivos. Sólo que ellos eran cinco mil, y no ciento ochenta y nueve, como el El Alamo, y nosotros, mucho más modestamente, sólo cinco, contando a un médico al que se le ocurrió decirme muy serio, que no podría contraer matrimonio por estar recorriendo aquel terreno. Estaba un servidor, en efecto, preparando el enlace.

    Perdón por el abuso de espacio.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  2. Mi General : Magnífica muestra, de lo que somos y de lo que nos espera. ¿ Merece la pena vivir, ese nefasto futuro ?. Difícil elección,
    Somos de carne y hueso , pero hay algo que no podemos olvidar , somos, mucho más que eso, tenemos ALMA, y eso no muere.
    Solo DIOS decidirá el futuro, y nosotros continuar el camino, siempre con EL,
    . Es la única manera , no somos nada sin EL. 🇪🇸🇪🇸🇪🇸
    ¡¡¡TODO POR LA PATRIA!!!

    Le gusta a 3 personas

  3. Buenas tardes

    He estado un rato, un rato largo, tan largo que casi se me apaga el ordenador, porque hoy toca meditar y eso es lo que hacía, mi General.

    El tema de hoy no es precisamente trivial, creo que por pequeños que fuéramos en la época, e incluso si ni siquiera habíamos nacido, es un hecho que marcó a la humanidad y del que por supuesto todos conocemos, si no detalles si al menos a grandes rasgos lo que significó, y no, no he leído ese libro que nos recomienda, pero me da miedo leerlo.

    Ya es bastante fuerte la anécdota que nos cuenta D.Rafael Hervías Garrido, y creo que ya les he comentado que mi empleada es ucraniana, y ella y toda su familia, o al menos hijos y nueras, padecen problemas de tiroides y tienen que medicarse regularmente y para el resto de sus vidas, porque vivían cerca de Chernobil. Y algunos de ellos ni siquiera habían nacido cuando ocurrió.

    Esas dos bombas arrasaron dos ciudades y hiela la sangre pensar en sus habitantes y las consecuencias. Por más que intentemos imaginarlo, no es posible. Y que una mente humana, por más psicópata que sea, esté pensando en repetirlo parece imposible, Pero a lo que parece, y tenemos que creer en sus palabras, puede darse el caso. Y de ser así, sería el fin de la humanidad, y es mejor no pensarlo porque si tiene que ocurrir ninguno podría evitarlo, y el miedo nos paralizaría y ya todo nos daría igual.

    No nos queda sino confiar en Dios, y seguir luchando por lo que, aquí y ahora, nos angustia, Por nuestros hijos, nietos, por nuestra Patria. Y rezar, con todo el corazón, para que la vida siga y ellos prosigan la lucha con éxito.

    Un abrazo

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  4. Con la licencia y dispensa de V. E., mi General.

    Una aclaración para quienes no estén familiarizados con ese material. Los ingenios de Hiroshima y Nagasaki eran de veinte kilotones. Los que un servidor pudo contemplar hasta ser cargadas en unos vehículos para su traslado inicial a una base aérea, y de allí por vía aérea al lugar que los vió nacer, sumaban ochenta megatones.

    Que cada cual haga sus cálculos. Hasta años después, ya con algún conocimiento, no fuí consciente de la magnitud de su poder destructivo si hubieran tenido que ser lanzadas sobre algún objetivo, o si hubieran fallado totalmente las medidas de seguridad de alguna en el accidente.

    ¿Estarán hablando en serio y sabrán lo que dicen, o se habrán vuelto todos locos por la embriaguez del poder?.

    ¡¡¡Viva España!!!. Y que Dios libre al mundo de esta locura; si es necesario, sacrificando a alguien de forma selectiva y controlada, como a Sodoma y Gomorra.

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  5. Como muchos de mi edad, tuve informacion amplia de aquel horror.Incluso gráfica que superaba el horror leido. Se decía que el Mayor Tibbets, piloto del avión que arrojó la bomba, de apelativo «Enola Gay», se recluyó en un convento horrorizado por la catastrofe que habia provocado.. Desde aquel entonces cada vez que viene a mi memoria el hecho, revive en mi e. l tremendo desprecio que senti por aquel burócrata de escasa altura, HARRY S TRUMAN,
    que inexplicablemente alzado a la presidencia, ordenó el terrible lanzamiento, desoyendo opiniones contrarias tan autorizadas como las del Mariscal Mc. ARTHUR, máxime cuando ya la guerra apuntaba a su fin. .
    , Hoy en dia la amenaza persiste, simplemente porque la «condición humana», sigue afincada en la mente de muchos hombres, que llegados a la situación de lideres, dan preeminencia a sus aspiraciones personales con arriesgadas decisiones, tratando de ignorar o ignorando las fatales consecuencias de las mismas aunque ellas pudieran afectarles gravemente a ellos mismos.
    !!!VIVA ESPAÑA!!!

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  6. La grulla de origami hecha por Sadako, una niña que murió de leucemia diez años después del destello, es uno de los símbolos de aquel instante.

    Ni siquiera una esperanza.

    «Bandada de grullas celestiales

    ampara a mi hija bajo tus alas»

    Se me han saltado las lagrimas a mis 80 años…

    Que horrible crimen de guerra…

    Le gusta a 2 personas

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