
Círculo cromático creado por Isaac Newton, herramienta que representa los colores y sus combinaciones. Se basa en los 3 colores primarios: rojo, amarillo y azul; tres secundarios: verde naranja y violeta, y los complementarios.
Expresión que proviene del adagio latino «gustibus non disputadum» que nos indica la inutilidad de pelearse sobre las preferencias de cada uno. (Perdón por los palabros).
Como hasta ¡San Antón, Pascuas son!, hoy deseo a todos, que en este Año Nuevo seáis felices, pero mi deseo me parece demasiado ambicioso, sobre todo teniendo en cuenta que es año bisiesto (con más margen para desastre), múltiplo de cuatro, año olímpico y además empieza con curvas peligrosas en Israel y Ucrania.
Deseo que mando sobre todo a los más pequeños, aquellos en los que aún sobrevive la inocencia, a los que hay que cuidar y encauzar para que puedan construir su futuro en positivo.
Muchos desearían que hubiera grandes cambios en sus vidas; otros suplican aquello de Virgencita que me quede como estoy, y es que las decepciones están siempre presentes y solo nos queda hacerles frente. El mejor deseo, puede que sea el que nos dejó Alejandro Casona en «Prohibido suicidarse en primavera». La escenografía del «sanatorio de almas» donde se desarrolla la obra, es la de un cuento de hadas, con vistas a montañas nevadas, lagos, jardines de sauces, etc. Pero paradójicamente no domina el blanco, rosa, azul o verde, sino el negro, porque ese sanatorio está presidido por cuadros con las escenas de la muerte de los grandes suicidas, desde Sócrates a Cleopatra, y de Séneca a Larra.
Siempre me conformé con lo que pedí, o lo que sus Majestades me trajeron en la noche de Reyes, no como los políticos chantajistas de hoy día, una vez que han recibido lo que pedían, no se acaba ahí la historia, sino que siguen pidiendo y pidiendo más.
Esos chantajistas no saben lo que es la lealtad.
Estas navidades el decorado se comió a la fiesta. Siempre hay algún Ayuntamiento que pinta a un concejal blanco de negro, para que de cierta manera hacer de Baltasar, y ¿cómo era Baltasar?, era de color, ¿pero de qué color? ¡negro!, pues eso.
No solo se puede aceptar y aun celebrar, sin acusarlo de racista, sino que esa decisión constituye, tal vez, el acto menos racista del mundo. El racismo es otra cosa, y no andar a vueltas con el inocuo y entrañable Baltasar.
Tampoco nadie se ha pesado después del 6 de enero, y muchos desengañados con lo poco que les trajeron los Magos, se hicieron republicanos pasándose a Papá Noel. ¡Porca la miseria!. (Maldita sea).
Si esto es democracia, que venga Cánovas y lo arregle.
―«Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar», pero cuidado, pues como alguien dijo, en este mundo traidor nada hay verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.
Lo importante es observar los hechos desde otros puntos de mira diferentes al nuestro.
Como aquel día que caminaban por las calles de Londres cerca del número 10 de Downing Street, Winston Curchill con Clementine su esposa, esta vio a un barrendero, se detuvo y se puso a hablar con él largo y tendido. Tras la charla, ella regresó con Winston, quien le preguntó : ―«¿De qué hablabas con ese hombre?» Ella respondió: ―«Hace muchos años él estaba locamente enamorado de mí». Entonces Churchill sonrió irónicamente y dijo:―«Ves querida, podrías haber sido la esposa de un barrendero».
―«Oh, no querido replicó ella, dando rienda suelta a su ingenio: ―«Si me hubiera casado con él, él habría sido primer ministro».
―«Nunca discuto con Winston, decía Clementine, porque me apabulla. Cuando tengo algo importante que decirle, le mando una nota». Pero en sus 57 años de matrimonio, siempre estuvo atenta a lo que decía, como cuando en plena batalla de Francia y a ocho meses de haberse iniciado la Segunda Guerra Mundial, también con Clementine escuchando la radio, pronunció esa mítica frase en la Cámara de los Comunes.
―«Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor»,
Así resumió cómo pudo sobrevivir, a las guerras y añadiría, a tantos años de matrimonio.
Durante esos años Clementine, tuvo la suficiente entidad como para ocupar cargos por sí misma, organizó los comedores para los trabajadores de las municiones en Londres durante la Primera Guerra Mundial, y años más tarde, la nombraron Dama Gran Cruz de la Orden del Imperio Británico y doctora honoris causa de las universidades de Glasgow y Bristol.
―«Winston Churchill y Clementine: el amor que sobrevivió a dos guerras». La clase política recoge en la calle lo que siembra en el Congreso, y viceversa. Pero volvamos a los colores:
Siempre se asociaron los colores con las emociones y las ideologías. Así el rojo es acción, el amarillo armonía, el azul confianza, el naranja entusiasmo, el verde naturaleza, el morado misterio, el rosa juventud, el negro poder, el blanco sencillez y el gris moderación.
En el Ejército los colores distintivos de las diversas Armas y Cuerpos son:
Estado Mayor azul.- Infantería rojo.- Infantería de montaña verde.- Caballería azul celeste.- Artillería rojo y negro.- Ingenieros granate.- Cuerpo Jurídico morado.- Intendencia azul, y Sanidad Militar amarillo.
En política, al amarillo se lo han apropiado los independentistas, al morado un partido político que defiende torpemente el feminismo, y el rarito colectivo de gays y lesbianas se apropiaron de seis de los siete colores del arco iris.
Esta forma de emplear los colores tiene el peligro de llevarnos a la España del Nodo, en blanco y negro, donde, como en la novela, tampoco dominaba el rosa.
Mejor usar los colores sin apropiarse de ellos.
Aunque esto hoy no va de caballos, al hablar de colores me viene a la memoria el color de una de las capas de caballos, el perla isabela.
Clara Eugenia de Austria, Infanta de España, duquesa de Brabante y condesa de Flandes, hija de Felipe II , rey de España y de Isabel de Valois de Francia, fue propuesta por el gabinete español , para ocupar el trono de Francia, pero cuando Felipe II perdió enteramente la esperanza de colocar la corona de Francia en las sienes de su hija, la casó con el Archiduque Alberto de Austria, hijo de Maximiliano II, y le dio en dote a su matrimonio la soberanía de los Países Bajos.
Isabel acompañó a su esposo en sus guerras contra los holandeses, y hallándose en «El Sitio de Ostende», dicen que hizo voto de no mudarse de camisa blanca hasta haber tomado la plaza; como Ostende resistiera tres años, la camisa de la princesa tomó un color leonado, que dio origen al color llamado isabela con el que se distinguen esos caballos.
Leyenda que erróneamente unos pocos atribuyen a la reina Isabel la Católica durante el asedio de Granada.
Pero la verdad es que los caballos perlas tienen por lo general el temperamento linfático, por cuya razón son flojos para el trabajo, utilizándose casi exclusivamente debido a la suavidad de sus movimientos para tiro de coche ligero en «limonera» y uso de paseo para señoras.
―«Si tu mujer monta mal y quieres conservarla como Churchill, deberás comprarle un caballo perla».
Sin darnos cuenta, hemos pasamos del blanco al perla isabela.
Ahora que se acabaron las fiestas navideñas y esas grandes y selectivas compras gourmet, he recuperado el buen confort de la rutina diaria, compré una botella de vino tinto, uva garnacha denominación de origen «Campo de Borja», luego me fui al mercado del barrio, el de toda la vida, y le pedí a mi amigo el carnicero:
―«Paco, ponme avíos para un caldo».
Zaragoza enero 2024.
Blog: generaldavila.com











