La Historia de una nación es la base de su fuerza, de su nivel moral y convivencia. Todos somos fruto de los acontecimientos pasados, todos, de los que hay que extraer enseñanzas y asumirlas con humildad, sin juicios interesados que solo contribuyen a dar continuidad a los errores cometidos. Estos extremos han de cuidarse más aún, si cabe, cuando ha habido una terrible guerra civil por medio que, según parece, no quiere cerrarse de manera definitiva y que cada vez se trata con más errores históricos sin atender a los nuevos documentos que van aflorando. Rigor, verdad, conocimiento y una buen dosis de esa indiferencia ignaciana, son necesarios para no dejarse llevar por la pasión oculta. Hemos llegado a un momento en el que ya nadie sabe quien dice la verdad sobre la Guerra Civil hasta el punto que cuando se presenta un documento o tratas una fuente primaria la ocultan, unos y otros, y lo dan por falso o no leído.
Sobre la Historia de España se cierne una espesa nube que cubre la verdad y cada uno la cuenta según le han contado. Parece inútil descubrir, documentar y enseñar.
Lo sensato dado el panorama histórico y los «rigurosos» escritores sobre la Guerra Civil es no ahondar mucho en las publicaciones vulgares, pero cuando se trata de un periódico serio y de un tema de tanta importancia me veo obligado, por segunda vez, a corregir, según mi documentación, lo publicado en este acreditado y muy leído medio digital: El Debate. Lo curioso es que se trata del mismo tema histórico ya corregido en su día en este mismo medio, que seguro que leyeron, pero insisten. Llego a pensar que es un pulso que no acepto porque ya lo han perdido.
El Debate publica (29 septiembre 2024) un artículo -«El día que el general Franco fue nombrado Jefe del Estado»- firmado por César Alcalá que se aleja del rigor de los hechos que pretende aclarar. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Siento cierta pereza intelectual tener que insistir en el tema que ya parece perseguir algún extraño fin, pero debo hacerlo para evitar que entre estas cosas y la «Ley de Memoria Democrática» pase el tiempo y quede una historia falsa de lo ocurrido. Hay veces que uno piensa que nos merecemos la dictatorial historia que impone la ley ya que en vez de ser rebatidos los falsos argumentos de sus creadores intelectuales con rigor académico, se afronta con aquellas calientes crónicas iniciales o el enfrentamiento visceral no exento de graves errores. Nada peor que la mediocridad o las verdades a medias.
El nombramiento de Franco como Jefe del Estado español es un hecho histórico de una trascendencia indiscutible ya que cambiaba por completo el antes de la guerra, la guerra y el día después de la guerra.
El tema ha sido motivo de artículos y libros, pero nunca se ha descubierto la íntima realidad de aquellos hechos, sus interioridades y sus consecuencias. En mi libro La Guerra Civil en el Norte doy amplia información inédita sobre el tema que deja claros todos los interrogantes y los errores publicados hasta la fecha. Los datos proceden del archivo de mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo que fue el actor principal de aquello hechos como lo sería más tarde en la consecución de los objetivos militares de la guerra. Lo recogido en mi libro es documentación inédita del archivo del general Dávila, pero también de declaraciones y entrevistas en los medios escritos que estaban a disposición de cualquier historiador pero que por razones que desconozco ninguno se hizo eco de ellas dando pie a un relato erróneo.
Las inexactitudes del artículo del artículo publicado en El Debate van desde lo personal a lo general. Ni Cabanellas era quien dice, ni apostaba por una junta de tres generales ni fue el que rotundamente se negó al nombramiento de Franco. Nicolás Franco no asistió a la reunión de Salamanca ni se leyó ninguna propuesta de decreto en la Junta de Defensa el 28 de septiembre de 1936. Hitler y Mussolini nunca dijeron nada al respecto ni estaban en esas interioridades. Orgaz, uno de los últimos generales incorporados a la Junta de Defensa, no fue el ideólogo de nada.
En fin ¿para qué seguir? Es de justicia además aclarar que la personalidad de aquellos generales no se vio alterada por los duros momentos que atravesaba España quedando reflejada en sus relaciones epistolares de las que alguna reproduzco en mis libros. Hay que dejar bien sentado que junto a su fuerte carácter y firmes convicciones eran ante todo unos caballeros formados intelectualmente y con exquisitas formas en su trato.
Para evitar extenderme demasiado y aburrirles con el relato les dejo el enlace al artículo que publiqué rectificando el documental de El Debate del día 3 de febrero de 2024. FRANCO JEFE DEL ESTADO. Con ello vuelvo a facilitar los datos que creo ayudarán a la labor académica investigadora.
En la rectificación dejo, creo que con suficientes documentos, todos los extremos y pormenores de tan importante hecho histórico recogido en mi libro La guerra civil en el norte en el capítulo «Salamanca: Franco no fue elegido jefe del Estado ni nombrado Generalísimo».
Así fue. Ni elegido en junta para jefe del Gobierno ni para jefe del Estado. Todo ocurrió después. Fue una sorpresiva e inopinada decisión.
No rectifico a El Debate ni a los que en él escriben. Allá cada cual. Solo les pido rigor histórico.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
30 septiembre 2024

Mi respetado y muy querido GENERAL,
Totalmente de acuerdo con los 18 hitos básicos de tan RIGUROSA EXPOSICIÓN.
Si uno revisa lo publicado en LA RED al respecto, se da cuenta que el periodista del DEBATE, algunas cosillas parten de LA RED )WIKIPEDIA.
Quién subscribe, una noche hace años cuatro amigos charlamos sobre ello. Estaba CARLITOS PEREZ TABERNERO y algo sabía del tema. Estoy plenamente de acuerdo con el rigor de su ABUELO que nadie mejor. Además, por circunstancias especiales unos meses mas tarde tendría información privilegiada en SALAMANCA, mi querido padre.
LA LIBERACIÓN DEL ALCAZAR influyó de manera decisiva en LA SORPRESIVA DECISIÓN.
LA MASONERIA DE CABANELLAS SE PROYECTO EN CIERTOS ACICATES IMPULSORES DE LIMPIEZAS LOGIATICAS.
ENHORABUENA Y GRACIAS MI GENERAL.
A la orden de V.E
VIVA EL REY
VIVA EL GENERAL D. FIDEL DAVILA ARRONDO
VIVA Y ARRIBA ESPAÑA
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A las órdenes de V. E., mi General.
Pedir rigor al hablar de la guerra civil a un pueblo tan visceral y poco amigo de libros y documentos como es el español, es un gran ejercicio de paciencia y buena fe. Pero está visto que inútil.
Por lo general, todo el mundo aspira y desea la cultura, comenzando con los libros, y siente legítimo orgullo por sus logros en ese sentido. El español, por desgracia, es todo lo contrario, de lo que más orgulloso se siente y enarbola con más fervor y fanatismo, es de su incultura general fruto de su alergia al conocimiento siquiera indispensable para no ser objeto de engaño ni abuso.
Eso sí, parece que todos llevamos la verdad absoluta y alma de caudillo. Así está siempre de revuelto el gallinero, porque todos queremos ser el gallo. Y eso es imposible.
Y luego está el hecho de que todos parecemos una reencarnación del Lazarillo de Tormes. Aquél, al menos tenía gracia.
En conclusión, que no se nos puede dejar solos.
¡¡¡Viva España!!!
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