INTERROGATORIO A NUESTRA DEFENSA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La jueza que investiga la invasión marroquí a Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026 ha pedido al Ministerio de Defensa información sobre la pieza clave de la investigación: la maniobra naval de apoyo a la invasión terrestre.
Hemos ofrecido datos constatables y el Ministerio de Defensa es un lugar muy a tener en cuenta a la hora de investigar sobre lo que realmente pasó.
Hubo invasión terrestre con apoyo naval y aéreo o del espacio. Ahora hay que encontrar las pruebas que lo avalen. Los datos de la invasión terrestre hablan por sí solos; los del apoyo naval salieron de la boca del presidente del Gobierno (¿fue sin querer queriendo?) y del posible apoyo aéreo deben tener datos en Torrejón. Ni EE. UU., Israel, ni siquiera la base naval británica de Gibraltar, los van a desvelar.
Defensa tiene datos. Transportes también. Tan importantes o más que los del CNI.
Que no solo tengan datos de la invasión Defensa e Interior es desvelar algo poco conocido. El ministerio de Transportes también los tiene. ¿Oculta algo?
Los datos en poder de Defensa recorren la Cadena de Mando de arriba abajo y a la inversa. De la ministra pasan al Jefe de Estado Mayor de la Defensa, a los mandos operativos y así hasta el Comandante General de Ceuta. En la Inteligencia pasa algo parecido, pero con interrupciones y cortocircuitos varios. La información es poder y en Defensa disponen de tres fuentes donde se puede beber agua potable y contaminada. Depende. Estos manantiales que todo lo saben son:
• Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
• Centro de Información de las Fuerzas Armadas (CIFAS)
• Otros (?)
Pero hay más. Desde el cielo todo se controla y España dispone y tiene acceso a información espacial. No solo España, aunque otros poseedores la esconderán en los agujeros negros lejos de nosotros.
Como inteligentemente comprenderán, el apartado «Otros» lo dejo sin rellenar.
Ahora pasemos al otro ministerio. El de Transportes. De él depende la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, conocida por las siglas SASEMAR o, más sencillo, Salvamento Marítimo. Los datos que obtiene del tráfico marítimo son «todos». Podría darles curiosidades de la información que se puede obtener de esos datos cuando están manejados por expertos y se tiene voluntad de investigar. Será otro día.
SASEMAR, dependiente del Ministerio de Transportes, dispone de radares de gran precisión situados en Ceuta, Algeciras y Tarifa que lo registran todo sobre la superficie del estrecho de Gibraltar. Es imposible librarse de su ojo radárico incluso si los barcos apagan el AIS (sistema de identificación marítima), lo que además, aunque lo hacen los buques militares, constituiría una grave infracción a las normas internacionales que regulan el tráfico, máxime en un lugar por el que cruzan unos cien mil barcos al año. Es imposible no quedar registrado en el mapa de situación marítima del SASEMAR. Con la derrota del barco un experto marino obtiene hasta el nombre del maquinista.
En definitiva, hay información más que suficiente para saber qué ocurrió, cómo y hasta por qué. Distinto es la magia de la ocultación, hacer desaparecer y aparecer. Más grave: ordenar: «Silencio radio».
Claro que en vía judicial las cosas cambian.
No en esa vía, pero hay muchas otras preguntas que hacer a nuestra Defensa y a quienes participan en sus decisiones. No todo el monte huele a pólvora y tomillo. Hay efluvios peores que el clorhídrico.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
23 octubre 2026

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