EL EJÉRCITO DE ISRAEL (FDI) NO TIENE PRISA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tampoco miedo.

Hay una irritante insistencia desde ciertos medios por ver entrar al Ejército de Israel (FDI) en la franja de Gaza. Parece que esperan su momento televisivo, su instante de gloria mediática enviando a todos sus ávidos consumidores las imágenes que luego critican. Aprietan a sus corresponsales, son ya muchos días, no saben qué más explicar, se preguntan; hasta imprecan: ¡¿Pero es que no van a atacar?!

Parece que sin ataque la crónica no está hecha. Hace falta el momento cumbre de la escenificación: el ataque a Gaza. ¡Vaya exclusiva! Justificar la inversión.

Es lo que desearía Hamás: una respuesta visceral, pasional, un momento irreflexivo para atacar Gaza y barrer todo lo que se le pusiera por delante. Se equivocan ¿o presionan?

Las tropas están tranquilas. Desde el punto de vista militar un despliegue como el suyo puede mantenerse durante el tiempo que haga falta. No hay problemas logísticos ni de ningún otro tipo. La moral no decae, todo lo contrario. Cada día hay mayor voluntad de vencer entre los soldados. Sé perfectamente lo que les digo. No invento nada ni son sensaciones. Es un hecho que se podrá contrastar. No son aficionados, sino soldados.

El aparato militar espera con su despliegue culminado, municionados y motivados, con el planeamiento adecuado de su Estado Mayor que se ajusta en cada momento al azar y la fricción. No se alteran ante la espera que podría ser larga. Como lo será la guerra.

Mientras, el despliegue político no sabemos si responde a los mismos criterios de solvencia y eficacia. Israel hace todo lo que puede por llegar a acuerdos y su principal objetivo en estos momentos es traer a su patria, llevar junto a sus familias, a los rehenes que tienen como moneda de cambio los terroristas. Es la primera carta que enseñan los encargados de negociar la paz: devuelvan a los rehenes.

Demuestran con ello una grandeza que su pueblo agradece y es el mejor impulso para la moral de los que sufren. En el Ejército español está reflejado en ese código prodigioso de la Legión española, su Credo, que en su espíritu de compañerismo dice: «Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos».

Los israelíes creen en su pueblo, en su nación, en su libertad y por ello luchan como uno y lo dan todos por uno.

No se pongan nerviosos, porque si alguien debe hacerlo son los terroristas porque no habrá escondite en la tierra para ellos. Eso es indudable.

La guerra no es un acto pasional ni responde a un acto de odio; tampoco se inicia como irreflexiva represalia ni para crear más violencia.

La guerra es un acto reflexivo, ciencia y arte, muy metódica y en ocasiones hasta lenta y larga. No hay una forma única de hacer la guerra, cada guerra es distinta. Hay unas normas, leyes y principios humanitarios que hay que respetar. También hay fricciones, una cosa es lo que en el papel se escribe y otra la realidad en el terreno. El Ejército de Israel lo sabe mejor que nadie. Y espera.

Será cuando se ordene y será cuando se deba. O no será. Pero será definitivo. Llegará la victoria con la derrota. La de Hamás, Hizbolá y la Yihad; también la de quien los alimenta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

26 octubre 2023

 

 

 

HE VISTO COSAS QUE VOSOTROS NO CREERÍAIS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es necesario ver… Más allá y no esconderse.

No nos damos cuenta de lo que se nos viene encima.

La reacción de algunos países a raíz del ataque de la organización terrorista Hamás a Israel nos deja estupefactos. El problema no lo tiene Israel o el pueblo de Palestina, lo tenemos todos y España muy cerca. La proximidad al terror es tanta que se ha metido en nuestras entrañas.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han tenido que enseñar de manera limitada en número y tiempo las más de cien horas grabadas del ataque terrorista de Hamás donde lo que se muestra es el mayor horror -apocalíptico- perpetrado por el ser humano hasta hoy desde que se tienen noticias. Jamás descrito antes.

Hemos podido ver un minuto; más de cuarenta los periodistas invitados que lo han presenciado con la náusea como compañera.

No querían mostrar tanto horror, ya era suficiente, pero el mundo, o parte de los seducidos por el odio (no hay mayor seductor), creían que los terroristas de Hamás eran libertadores de la patria, del pueblo palestino.

Ahí están las imágenes y si es necesario se deberían enseñar todas y a todos para que el mundo calle y no otorgue así por las buenas. Ya está bien de buenismo y progresismo del terror. Ya está bien. Los palestinos son usados como piezas del entramado terrorista y utilizada su muerte como parapeto. Deben ver las imágenes. Todos debemos. Si no hay paz en la zona es única y exclusivamente por el terrorismo. Palestina existiría y sería un pueblo reconocido y próspero si organizaciones como Hamás, Hizbolá y la Yihad no se hubiesen puesto en cabeza del terror; que lideran por el temor de los inocentes a su violencia. No hay más.

Dicho esto hay que poner el dedo en la llaga de este conflicto y acusar abiertamente a esos gobiernos que aprueban aplauden y , en algunos casos, cobijan a los terroristas, amparados en un falso relato que ha provocado millones de muertos a lo largo de la historia.

Comunismo, nazismo y ahora yihadismo. ¿A qué espera la ONU, a qué esperan esos gobernantes que se escudan en un falso relato y por tanto justifican el estado de violencia en la zona?

No todo vale. La democracia no consiste en dar cobijo a los violentos que dicen ser protectores de un pueblo esclavizado y sometido. ¡Mentira! Son simplemente terroristas y algún día los palestinos reconocerán la presión y el horror al que estaban sometidos.

Ese día será cuando hayamos conseguido que desaparezcan estas llamadas organizaciones del terror que hacen uso de los inocentes para asesinar. Israel se los ha encontrado en casa, en la intimidad de su hogar, donde han matado a sus bebés y niños, al padre, a la madre, a la abuela, al abuelo, y hasta a la mascota de los niños.

Las imágenes deberían avergonzarnos a todos. Ahí está la razón de todo, el odio acumulado, el único objetivo: matar, que desaparezca Israel.

Han pretendido socavar el alma de todos y han empezado matando judíos como su estuviésemos en los campos de exterminio.

Israel y Gaza no son campos de exterminio sino pueblos con derecho a la libertad y a la convivencia sin tener que ser dirigida su política por manos terroristas.

Ante esto la pregunta es: ¿Quién es ahora el interlocutor válido para iniciar unos acuerdos de alto el fuego y de paz? ¿Hamás? ¿Hizbulá? ¿la Yihad? ¿Irán?

La Autoridad Palestina, Jordania, Egipto, Líbano, Siria, Arabia Saudí, Marruecos, Emiratos Árabes… —¿Dónde están Rusia y China?— deberían detenerse ante las imágenes y señalar en la dirección correcta. Si no es así la guerra no tendrá fin.

Y sobre todo esas naciones tan democráticas —Europa inconsciente y dividida— que acusan y aún tiene dudas (con enorme tibieza) deben reconocer que no todo es válido no vaya a ser que sean víctimas de lo que ahora defienden como de hecho lo son en algún caso.

El mundo está viendo cosas que no creeríamos. Pero son, están y nos llegarán a todos.

Es una guerra iniciada con un terror nunca jamás visto. No hay vuelta atrás.  Lo malo es que llega más horror que nunca, tal es así que nos hará olvidar el conocido..

Ahora, si claudicamos, podría ser definitivo.

Acostarse o dar cobijo a terroristas da lugar a más terroristas. Progresión geométrica.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 octubre 2023

 

LOS TIBIOS DE LA GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Nunca creí presenciar, leer o percibir, mayor nivel de maldad que el de los piratas etruscos. Lo recordaba en El Debate el maestro Gabriel Albiac: «Nos la cuenta Aristóteles en su Protréptico, esa juvenil invitación a la filosofía. Pero la alegoría de la cual hace uso es de clara filiación platónica y, más atrás de ella, pitagórica: habla de aquellos desdichados que “cuando caían en manos de piratas etruscos, eran asesinados por ellos con ingeniosa crueldad: sus cuerpos, uno de un vivo y otro de un muerto, eran atados frente a frente lo más estrechamente posible”. Y abandonados al mar en una balsa. El muerto pudriendo al vivo».

Está claro. El muerto es el vivo. El otro ya no cuenta. La maldad sublime está en recrearse en ver morir; y que el que va a morir lo perciba hasta desear que ese momento se acorte. Morir.

Cuando el hombre llega a ese nivel ya no mata: disfruta. Tiene incluso niveles, desde el que actúa como un algoritmo y hace sufrir a quien intenta hablarle, hasta el pirata etrusco en su modalidad actual.

En vida, en España,  hemos tenido que contemplar el horror inalcanzable de la ETA —hoy dicen que desaparecida y yo que no me lo creo— santificada por el poderoso poder que hasta transforma sentencias judiciales a capricho. Así conserva el ser humano el terror, le tiene tanto miedo que o actúa como ellos, o hace de él su aliado y lo lleva a casa para que la proteja a cambio de asiento en la hoguera de las maldades, que son los votos de los engañados.

Ustedes como yo han visto el horror del tiro en la nuca, el del secuestro, la matanza de niños y ser rehén durante interminables días, muerte etrusca, muerto para siempre. Hemos visto como se trastoca y la condena pasa a tibieza y termina justificando el delito con una hipocresía peor que la misma violencia.

Creí que nunca aquello se repetiría. ¡Qué poco conozco las honduras del hombre! Conmigo todos inocentes.

«Nada se mata limpiamente ahora», se atrevió a decir quien por allí pasaba. Ni ahora ni nunca. Solo si el combate es guerrero contra guerrero, en campo abierto mirándose a los ojos, cuando aún es posible que Héctor y Ayante Telemonio se miren y se reconozcan.

Habría que arar de nuevo los campos. Ya no es posible.

«Tan es verdad que ellos dos lucharon

por la porfía que devora el alma,

como lo es, a su vez, que, en amistad

se separaron, ya puestos de acuerdo»

No hemos sido conscientes del horror de Hamás en las tierras de Israel. Entró sembrando odio y repartiéndose el mundo para acabar con él.

El corazón del hombre no se conmueve. Ya es de plástico, recambiable.

Las guerras no son esto que ahora vemos. Si en la Palestina que quiere ser hubiese habido un Ejército regular la violencia no sería amo y señor de todas las cosas. Los ejércitos evitan más guerras que las que provocan.

El culpable de que no haya paz es únicamente el terror.

Luchar contra ese terror exige soldados muy fuertes en lo moral, muy fuertes en virtudes y con gran calma ante la lucha tan dura que les espera.

Hoy la guerra es muy difícil. Tiene más leyes que nunca, más reglas que nunca, más exigencias que nunca, más violencia que nunca. Porque no luchan ejércitos contra ejércitos, sino contra organizaciones que nada tienen que ver con el orden y la ley acordada.

La ley de estas guerras del terror es la sádica violencia, es someterte con el temor que provocan, violencia primero física y después de la otra, esa que se infiltra como una paz perpetua ante la que hay que guardar silencio.

Acatar. Miedo.

Es muy difícil ser soldado y hay que templar el alma y el arma antes de contagiarte de tanta violencia. Ser soldado exige esa grandeza que sabe donde están los límites y jamás, jamás, actuar por odio o por venganza.

Cuando la política calla hablan las armas y ahora las armas llegan a estar en manos de cualquiera. Terroristas. Ese es el peligro que nos acecha. Tibieza.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

23 octubre 2023

 

 

 

 

«AMIGOS PARA SIEMPRE» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Alfambra. Última carga de la Caballería Española.

Descanse en paz Doña Margarita Álvarez-Ossorio, distinguida dama amante de los caballos y muy querida por todos en el Blog, a cuya memoria dedico este trabajo. Hoy me quedaré huérfano de sus acertados y preciosos comentarios por mi siempre tan esperados.

Con la “mano del sable”, mi derecha, lo envaino en el tahalí, colgado del faldón izquierdo de la montura, y empiezo:
―«Tomó Dios un puñado de viento del Sur y, presentándole su aliento, creó al caballo»
(Leyenda beduina)
Años, que para nosotros pasaron a uña de caballo, pero no solo lo hicieron rápidamente, sino que la humanidad ha cabalgado sin cesar a través de ellos, y así de veloz se nos va la vida viendo pasar continuamente al jinete del caballo pálido con la guadaña en ristre.
Sin caballos, no hay historia humana, pues aparecen constantemente en todas ellas.
El caballo fue siempre, símbolo de la vida, y el toro, símbolo de la muerte. De siempre, caballo y toro, fueron las dos deidades de los hombres.
Nos supieron inspirar sueños y leyendas en la imaginación de todas nuestras culturas como: «Pegaso», el caballo alado de Zeus, o los «Centauros», aquellos seres mitológicos mitad hombres mitad caballos. Un antiguo mito dice que el padre de todos ellos era «Quirón», que educó nada menos que al propio Hércules. Eran originarios de Tesalia, fueron los primeros que se sirvieron del caballo como montura, y causaron entre los pueblos helénicos gran admiración creyendo que constituían un solo ser.
Quirón fue un centauro inteligente, sabio y de buen carácter, a diferencia de la mayoría de los de su clase. Fidias nos los dejó grabados en las metopas de los frisos del Partenón, en la Acrópolis de Atenas.
A lo largo de la historia, los caballos fueron fieles compañeros de algunos de nuestros héroes: «Babieca» con el Cid Campeador, «Bucéfalo» al que Alejandro Magno dominó al ponerlo grupa al sol, «Incitatus» el caballo ascendido a cónsul por Calígula, «Strategos» con Anibal, «Genitor» con Julio César, el «Caballo de Troya» de Homero en su Odisea, artilugio con forma de enorme caballo de madera que se menciona en la historia de la guerra de Troya; y como no, el «Caballo Alado» donde Platón nos cuenta los diálogos de Fedro con Sócrates.
Creemos imaginario el caballo que montaba el general Pavía cuando en 1874 dio el Golpe de Estado disolviendo las Cortes republicanas, o la historia del corcel con mala fama que montaba Atila, pues decían que donde pisaba no volvía a crecer la hierba.
El blanco de Santiago aunque no tuviese nombre, estoy seguro que no era de madera como el de Troya, sino de carne y hueso, tampoco era de salón como el de Calígula, sino de batalla y netamente castrense. El tordo del Patrón al clavar los cascos en la hierba no era como el de Atila, más bien era símbolo de redención y vida, si la yegua «Babieca» del Cid al compás de su trote fue ensanchando Castilla, el caballo del Alférez Mayor dilataba Castilla y el reino de Dios, y si la carroza y los caballos del profeta Elías eran de fuego, nuestro caballo también, porque sobre él cabalgaba un rayo: «El Señor Sant Yago el hijo del Trueno».
Estos días, y de manera especial, me acuerdo de los caballos de Mahoma, reservados para el paraíso de sus creyentes, y a los que calificó de hermosos como el mar. Me los imagino en la cúpula dorada de la Mezquita de Omar, al lado del Santo Sepulcro en el Barrio Cristiano de la Ciudad Vieja de Jerusalén, hoy entre cohetes, drones y carros de combate, y donde la tradición islámica sitúa la ascensión de Mahoma, en su viaje ultraterreno, con su caballo «Al-Buraq», (el rayo), que según el Corán, era de alzada mayor que un burro y menor que una mula.
También me acuerdo de aquellos semovientes, que simplemente tenían una tristeza metafísica como la de mi querido Rocinante, nombre al parecer sonoro y significativo por lo que había sido cuando fue rocín, es decir caballo de mala traza, largo y tendido, basto y de poca alzada, pero que a su caballero D. Quijote, bien molido y mal andante, llevó por uno y otro sendero; o de aquellos que solo pretendían engañar, como «Clavileño», el caballo de madera con el que gastaron una broma, en la casa de unos duques de Aragón, a don Quijote y Sancho para divertirse a su costa aprovechándose de su ignorancia y su inocencia.
Al Nuevo Mundo llegaron con Colón los primeros caballos españoles y unos años mas tarde, pero mas al sur, otra tanda fue importada a Río de la Plata por Pedro de Mendoza – caballero de Alcántara y Santiago y fundador de la ciudad de Buenos Aires. Los hijos de esos caballos son conocidos hoy como: «galiceño» en México, «llanero» en Venezuela, «paso-saltero» en Perú, «paso-fino» en El Caribe y Puerto Rico y «criollos» en Chile. Gracias a su gran resistencia, pocas alzadas y capas discretas, lograron sobrevivir a los depredadores de las pampas de América del Sur.
Podemos decir que los caballos de la Conquista eran españoles y se hicieron con América caracoleando al son entre otros de Francisco Pizarro y Hernán Cortés.
Justo, al otro lado del mar, aparece «Palomo» el caballo tordo de Simón Bolivar, y un poco más cerca, en mi querida Italia, «Marsala» la yegua torda de Garibaldi.
En el «Apocalipsis» de San Juan hay otro famoso pasaje en el que aparece otro caballo, diferente a los cuatro símbolos más terribles de la mitología humana: ―»Y vi el cielo abierto, y de aquí un caballo blanco, y el que montaba el que se llama Fiel y Veraz, que juzga y pelea con justicia», lo que demuestra que también en la mente de San Juan casi convivían los tres protagonistas de la vida y de la Historia: Dios, el hombre y el caballo. Los cuatro jinetes que montan en caballos de capas color: tordo, alazán, negro y bayo pálido, representan y son alegorías de la Gloria, la Guerra, el Hambre y la Muerte, respectivamente. El quinto jinete, fuera del Apocalipsis, y que hoy cabalga con frecuencia por España, puede que sea el «miedo».
Sigo sin conocer el nombre del caballo negro de San Fernando, y por supuesto el de San Pablo, que algunos sitúan en los Hechos de los Apóstoles, pero Lucas en su evangelio nunca dijo nada de caballos. Es inútil luchar contra el devoto deseo de la gente de conceder cabalgadura a un santo tan viajero.
Tampoco me acuerdo del nombre del caballo que no tuvo Ricardo III al final de la obra de Shakespeare, que inmortalizó la escena haciendo gritar al Rey pie a tierra:─« ¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!»
Solo sabemos que Shakespeare llamó «Surrey» a ese caballo sin aclarar si ese era su nombre, o simplemente se trataba de un surrey; es decir, un caballo de la cuadra del conde Surrey, el hijo del duque de Narfolk.
Lo que si recuerdo, ya sea leyenda o realidad, es a la caballería polaca, conocida como la «Brigada Pomorska», cuando cargaron contra los carros de combate alemanes en el preludio de la segunda guerra mundial, o los que tomaron parte en la batalla de Waterloo al mando del duque de Wellington con su caballo «Copenhagen», donde se enfrentaron y derrotaron al ejército francés, comandado por el emperador Napoleón Bonaparte a lomos de su «Marengo».
Copenhaguen fue enterrado en Stratfield Saye, el hogar de los duques de Wellington desde 1817, y en su tumba el duque colocó una lápida de mármol con la siguiente inscripción: ―«El instrumento más humilde de dios creado con arcilla, debe compartir la gloria de ese día glorioso».
Para evitar que ningún caballo se quedase retrasado en la carga final, o que algún jinete poco intrépido, tirara de las riendas más de la cuenta para alejarse de la peligrosa primera línea, el duque mandó quitar sus embocaduras.
Y por supuesto, tengo bien grabadas en mi mente, las últimas cargas de la Caballería Española en nuestra guerra civil: en la increíble escalada al puerto del Pico en la sierras de Gredos, que hizo merecer a nuestros jinetes, la denominación de Caballería de Montaña; o en la gloriosa jornada de Alfambra. Ambas acciones al mando del general de Caballería José Monasterio Ituarte y, como no, a los 700 jinetes del Regimiento Alcántara, con el teniente coronel Fernando Primo de Rivera al frente, con sus «cargas de la muerte», que supieron morir cumpliendo la misión de sacrificio protegiendo la retirada de sus compañeros, salvando así a miles de soldados españoles de la barbarie rifeña.
Todavía hoy se oye a los rifeños de la etnia bereber de esa región aislada y montañosa del Rif, comentar aquello de,―«Llegaron los sarracenos y les molieron a palos, pues parece que Alá ayuda a los malos cuando son más que los buenos».
Todos hicieron suyos el lema con los que los Mariscales de Francia Lasalle y Murat se despedían en sus cartas, cuando escribían a sus mujeres desde el campo de batalla en vísperas de partir hacia el combate:―«Mi corazón para ti, mi sangre para el Emperador, mi vida para el Honor»
A ese «Espíritu Jinete» todavía nadie le ha podido vencer, debido al escudo o adarga al brazo, todo fantasía, y a la lanza en ristre, toda corazón.
Siempre los verdaderos caballos son los que se lanzan al ataque relinchando, y corren a una velocidad milagrosa, entonces sus cascos, en la noche y con la tierra pedregosa, producen chispas de fuego.
Y es que todavía no se ha inventado nada mejor para decir la última palabra, que hacer galopar un escuadrón de Caballería a espaldas de un ejército desmoralizado y en fuga.
Se puede ganarse con tanques una batalla, pero el vencedor no hará cosa más sabia que desfilar luego sobre un caballo al frente de su Unidad.
Desde los caballos de color rojo de Altamira, pintados hace más de 20.000 años, hemos pasado a los sufridos: percherón, bretón, boloñés, shire, burguete…, que tantos surcos han arado y tanto peso arrastraron para que construyésemos nuestro presente de caballos de vapor, de caballos de gasóleo, de caballos atómicos y blindados…
Los caballos lo han sido realmente todo para los hombres a lo largo de estos pacientes milenios, les han transportado y han trabajado con ellos, han compartido sus batallas sangrientas y sus desfiles triunfales, han navegado con ellos, han muerto en las plazas de toros, les han servido de alimento, de juego, de compañía y hasta de orgullo en las estatuas sobre las que inmisericordes se cagan las palomas en las plazas de tantas ciudades…
En Córdoba, en el centro de la plaza de «Las Tendillas» o del «Gran Capitán» está la estatua ecuestre de éste, pero el pueblo cordobés, valorando con la cruda y luminosa jerarquía de sus ojos, llama a aquella plaza «la plaza del caballo», y es que el pueblo es radicalmente clásico: o sea visual y antihistórico. El Gran Capitán ganó la batalla de Garellano y la de Ceriñola, pero su caballo de bronce, al sol, gana en Córdoba , cada día, la batalla de la Armonía y de la Gracia.
El caballo tiene las credenciales muy limpias ante la Cultura y el Arte. El «noble bruto», como algunos le apodan, no sé por qué, será porque no lo conocen, pues este animal ha recibido esa denominación, no sólo por lo que en si pueda tener de noble y leal, sino por le título que puedan recibir algunos que los montan: el de «caballero».
Todos los caballos que hemos frecuentado a lo largo de milenios son también, en cierta medida, medio humanos, porque han nacido de formas de cría doméstica orientadas a potenciar algunas de sus capacidades, las más imprescindibles para nuestros proyectos que arrogantemente llamamos civilizados.
En la leyenda y en la historia, en la fama y en el deshonor, ¡mi reino por un caballo!, dependemos de la montura, el arnés, la fusta y el estribo, pero hoy entramos en una época que considera un progreso arrinconar o sustituir a quienes tan útiles nos han sido, tengamos cuidado, pues la vida animal es muy «terca» y se reserva siempre una baza final para burlarse de nuestra técnica.
Como en los tiempos en que la emoción taurina venía menos dictada por el arte del toreo que por la lucha del astado, con el entonces caballo sin peto del picador, grito como se gritaba en los tendidos: ¡Más caballos!
No sé si dentro de mil años habrá ya historias y cuentos de caballos y hombres; en cualquier caso, estoy seguro de que los hombres del futuro deberán acudir a los de ahora, para poder recordar el aroma perdido de su propia humanidad.
El mejor faro halógeno del mercado jamás brillará dentro de nuestras almas, como sus tiernas miradas, y por perfecto que hagamos un carburador, nunca tendrá la nobleza de sus corazones.
Si os dicen que, por los caminos del Camino, han visto un caballo volar, creedlo. Es el caballo blanco de Santiago. Y es que como dijo el historiador romano Cayo o Gayo Salustio Crispo en el siglo I a.C,―«Estas cosas no suceden nunca pero existen siempre».
Los incrédulos, tendrían que escuchar de nuevo la voz del poeta anónimo y descubrirían que,―« El camino que han seguido los hombres hacia la gloria, está empedrado con huesos de caballos».
Miles de años a uña de caballo, y es que los años pasan veloces. Cada día más. Parece que fue mañana.
La «mano de las riendas», mi izquierda, se apoyo en el borrén delantero, echo pie a tierra por el costado izquierdo del caballo, paso hoja, acabo y me despido.
Un fuerte abrazo.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Zaragoza 22 octubre 2023.

Blog: generaldavila.com

LOS VERSOS DEL CORONEL. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

DEFENDER A ESPAÑA ¿PUEDO, DEBO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España» (Constitución española).

No desde las Fuerzas Armadas. El derecho lo tiene, la posibilidad de hacerlo realidad no. Un derecho constitucional menos.

-Aznar se equivocó. Trillo también, y con menos estilo.

Fue una concesión más al independentismo catalán. Al 3% en definitiva.

-Ministro de Defensa Trillo en 2001: ‹‹Señoras y señores, se acabó la mili››. Nadie tembló.

-‹‹La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento››. Nadie se inmutó.

-«Sobra el ministerio de Defensa». Todo se resquebrajó.

Quedaron al descubierto.

A España no la defiende Europa. Tampoco la OTAN. No sé si la defienden los españoles. Sé que los porcentajes de los dispuestos se mantienen en cifras preocupantes. En disminución.

En alguna ocasión me han preguntado: ¿De qué o de quién hay que defender a España? No les falta razón. Es muy difícil contestar.

En Europa dan refugio a un presunto delincuente en busca y captura por la justicia española.

En España puedes presidir el Gobierno gracias al apoyo del «presunto de Waterloo» mientras al Parlamento aún llega el olor a goma 2.

Un delito, que lo era, el de sedición, una vez delinquido ya no lo es.

También conceder la amnistía puede ser delictivo y no serlo. Esto es España.

Disfrazamos el muñeco. Se trata de la autodeterminación ya en marcha. El proceso es imparable. No hay defensa posible. Imposible. Fijar fronteras. Acabar con la nación española. Para este progresismo no hay defensa.

Al hablar de los derechos y deberes de los ciudadanos nuestra Constitución dice en su artículo 30.1: «Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España». La cruda realidad es que ni lo uno ni lo otro.

En España todo ese deber y derecho queda reducido a algo testimonial, insuficiente y que no cumple el mandato constitucional.

Servir desde las Fuerzas Armadas es casi imposible. Según los datos del ministerio de Defensa (Secretaría General Técnica) disponemos de 3112 reservistas voluntarios, y 3.017 reservistas de especial disponibilidad. En la actualidad no existen reservistas obligatorios. Eso es todo.

Parece que la pregunta no es retórica: ¿De qué o de quién hay que defenderse? La contestación que más se aproxima es la que da la Constitución: «Artículo 8. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Un galimatías no fácil de entender cuando gobierna quien lo hace para romper con la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Pues eso: se puede ser atacante y defensor a la vez y hacer como que haces mientras te dejan hacer una cosa y la contraria.

Los derechos y deberes acaban reduciéndose a mantenerse en posición de firmes. Dígalo la Constitución o su porquero.

Todo está sujeto a la interpretación que tiene dos vertientes: delincuente o progresista. Interpretar la Ley es el arte de la política y al interpretarse, por interpretadores de algo y su contrario, no dice nada, o dice una cosa y la contraria. Todo depende del momento. Nadie dice nada. El villano de ayer hoy es un héroe; y viceversa.

Aznar se equivocó y claudicó. Trillo se pavoneó. Hoy es irreversible. «Señoras y señores, se acabó la mili». ¿Para qué la queremos? El 3% fue su bajo precio.

El sábado pasado, día 7 de octubre 2023, fijemos bien la fecha, la Princesa de Asturias juró ante la Bandera de España. ¿Qué es lo qué juró?

Repasen las palabras: « ¡Damas y Caballeros Cadetes! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Las obligaciones militares ya las hemos anotado de acuerdo con la Constitución.

Pero este juramento no está cerrado a la exclusividad de los militares ya que cualquiera puede prestar juramento ante la Bandera, algo que parece lógico cuando todos los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España, aunque hoy por hoy no se les permita hacerlo –a todos– como miembros de las Fuerzas Armadas.

Pasito a pasito, desde el progresismo a la autodeterminación.

Ante este panorama llama la atención que todo institucionalmente funcione en apariencia a la perfección. Ahí radica el mal. Es estructural.

No hay nada que defender. Todo está consumado.

Todo son palabras. A los españoles nos han burlado el derecho de defender a España y no solo desde las Fuerzas Armadas.

Esto se ha acabado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 octubre 2023

NUESTRA DEFENSA Y SU SALUD. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No pretendo profundizar en un tema que es de una gran complejidad y todos ustedes saben que interesa muy poco.

Pero en estos momentos en los que la guerra está de moda, perdonen por esa cruda realidad, bueno es que tengamos alguna idea clara.

La Defensa es un concepto complejo y que abarca no solo al ámbito militar sino a todos los sectores de la sociedad. Pero es lo militar quien encabeza ese sentido y esa misión.

Solemos quedarnos en los desfiles, museos, bibliotecas, archivos…, que si contribuyen al conocimiento y nos ayudan a entender, aprender y valorar a nuestros Ejércitos y Armada, no con ello llegamos a alcanzar la auténtica conciencia de la Defensa y lo militar. Es necesario asumir unos valores espirituales que son los que distinguen lo militar y le dan su propia personalidad. No hay que hacer un exclusivo ejercicio intelectual sino que además hay que profundizar en los valores intrínsecos al oficio de soldado. Se podrá saber de defensa, seguridad, de historia militar, pero es difícil, por no decir imposible, adentrarse en las entrañas de esta conciencia de lo militar si pensamos en ello solo con estadísticas, documentos, datos y la enumeración de acontecimientos. Ese es el error y el gran problema que arrastramos desde hace años; por eso no hay conciencia de Defensa ni se coloca a los artífices de la paz y la Defensa necesaria en su lugar.

Creo que erramos en los conceptos. ¿Cómo se va a entender que la Defensa (la milicia) lleve a unos hombres a dar incluso su vida por defender algo inmaterial, espiritual, como es su patria? La cultura en los ejércitos es el culto a unos principios que desde los inicios regularon su actividad. Desde siempre los ejércitos han rendido culto al valor y honor, a la dignidad del hombre y al respeto de sus derechos. Todos nuestros textos clásicos que regulaban los Ejércitos y Armadas están basados en principios morales que han llegado intactos a nuestros días a pesar de los cambios producidos en la sociedad. Los valores morales del soldado siguen intactos. Se modifica la organización, los procedimientos, los materiales, e incluso las formas y doctrinas, pero los valores morales siguen impertérritos al paso del tiempo. Aquellos versos de Calderón, convertidos en regla moral del soldado, junto a las Reales Ordenanzas de Carlos III, no son necesarios modificarlos ni en una coma, aunque frívolamente, y en contra de la opinión militar, se haya hecho.

No es exclusivo de los militares, pero el caso es que está en riesgo hasta para los militares. Ahora se ve mejor otro tipo de misión más próxima a la emergencia que a la Defensa. Ustedes me entienden.

MISIÓN CONSTITUCIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS

Solo hay un origen en el pensamiento militar y un lugar en el corazón desde donde arrancan los valores morales del soldado. Esa es su cultura y su única conciencia. El que esto no sabe jamás podrá alcanzar el verdadero sentido de la Defensa y lo militar. Los Ejércitos y Armada de España nacen y se hacen como consecuencia del patriotismo, de estar consagrados exclusivamente al servicio de la Patria. Toda la milicia nace de este concepto moral, de esta bella servidumbre, de esta noble misión y sentimiento. Es el culto y la cultura, es la conciencia y la ciencia, es la única razón de ser: España, garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, como le marca como misión la Constitución. Concepto que va más allá del de Defensa y de donde se derivan y enmarcan los valores morales de la milicia, base de cualquier conciencia de lo militar. Misión de Estado, misión principal de cualquier servidor del Estado, y que si se olvida o incumple desaparece el Estado y lo que es más grave, la Nación.

Lo resumían así nuestras antiguas Reales Ordenanzas:

‹‹Es la disciplina, que nos obliga a todos por igual, pues como dijera Sancho de Londoño, sería andar por las ramas hacer Ordenanzas y Estatutos para enfrenar y tener a raya a los que han de obedecer, si no se introducen primero todos los necesarios en los que han de mandar››.

La Defensa en términos militares no consiste solo en defenderse de un peligro. Consiste más bien en vivir para servir, respetando la historia de los que generación tras generación han construido la Nación. No se construye una nación para deshacerla por el capricho de una generación.

Como en casi todo, cada uno tenemos un concepto de lo que significa la Defensa. No está nada claro y seguramente será por lo complicado que nos lo pone el mismo ministerio de Defensa. Dice la Ley de Seguridad Nacional que la cultura de Defensa es el conjunto de conocimientos  que permite a las personas desarrollar juicios u opiniones sobre los instrumentos con los que el Estado protege a los ciudadanos de determinados peligros, siendo las Fuerzas Armadas uno de los instrumentos  más importantes.

EL CAMINO DE LA CULTURA DE DEFENSA

Por ese camino en mi opinión nunca vamos a transmitir el concepto auténtico de cultura militar ahora llamada de Defensa. Complicamos, creo que con intención, los conceptos y, sin querer queriendo, alejamos del conocimiento la verdadera razón de ser de los Ejércitos y Armada. Su conciencia y cultura se inspira en valores morales que requieren, además del conocimiento, el entendimiento y la conciencia. Estamos de acuerdo en la necesidad de fomentar en España la Cultura de Defensa, pero para ello hay que empezar a enseñar los valores morales que encierra y si es posible practicarlos. Para ello hay que saber el significado del oficio de soldado cuyo origen es el patriotismo, desde donde arrancan los valores morales del soldado. Hay una cultura y única conciencia: España, su soberanía e independencia, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Misión de Estado, misión principal de cualquier servidor del Estado, y que si se olvida o incumple desparece el Estado y lo que es más grave, la Nación.

No nos convirtamos en aquello que algunos preconizan: ‹‹Unos militares no militaristas››.

Empecemos sin complejos a enseñar en las escuelas el valor de nuestros Ejércitos y Armada, el valor que da el conocimiento y consagración a los valores morales que portan.

El espíritu y las razones del alma de la Defensa no se van a lograr a base de presupuesto sino con propósito de enmienda. El primer concepto que hay que asumir para tener clara nuestra Defensa es la unidad y el amor a España. Se enseña desde el colegio y se transmite de generación en generación.

A la vista están los resultados.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 octubre 2023

 

TERRORISMO. Rafael Dávila Álvarez

Esto del terrorismo va por barrios, pero siempre con el mismo objetivo: asesinar a inocentes y airear como acto meritorio su crueldad para conseguir imponer el terror y escribir con sangre su relato. Alcanzar el poder: imponer. Una sangre roja como la que destilan sus actos de odio: Secuestros, rehenes, bombas, paquetes bomba, coches bomba, avisos de bomba, tiro en la nuca, matanza de niños, de mayores con sus menores, de madres y padres, de abuelos, miedo, terror, matar y matar, beber sangre, comer sangre y llenar los cementerios, la tierra sembrada de odio, para siempre.

Manos asesinas, corazones que impulsan, sístole y diástole, la peor sangre que la vida ha generado, un desorden sin parangón. No hay animal que destile tanto odio como el del terrorista, incluso podrían llegar a sentir placer en verter sangre.

Somos rehenes del miedo. Rehenes de ellos. Un miedo que se extiende más allá de lo individual. Miedo colectivo que alcanza incluso a gobiernos cobardes que se alinean con los terroristas incluso dándoles cobijo y elevándoles a la categoría de partido democrático. Gobernantes. Gobiernos que tienen «un brazo armado» o descansan en sus brazos.

El mundo sufre una oleada que se extiende gracias a la tecnología, el miedo y el desorden político con muchas leyes y ninguna moral o virtud.

El mundo se exhibe en la peor de sus escenificaciones y eleva al terrorismo a noble representación presentándolos como actores de bondad para lograr sus objetivos, entrando en una de las mayores locuras que ha vivido la humanidad.

Desde sus escaños convertidos en púlpitos hay poderosos políticos que vomitan su palabra sobre inocentes víctimas y elevan el discurso terrorista al nivel del político llegando un momento en el que no se distinguen uno de otro.

El nivel alcanzado hasta llegar a la meta de «terrorismo de Estado» debería hacernos pensar que el terrorismo no ha sido definido de manera inequívoca cuando sus actos no dan posible error. Hay intereses tan sucios que son capaces de justificar acciones terroristas exhibidas por todas las televisiones del mundo y amparadas por muchas personas que representan políticamente a grupos sociales, algo inaudito que llega a convertirse hasta en lucha política, afectando al nivel internacional dividiendo al mundo de manera tan hipócrita como nunca antes se ha presenciado.

Cuando se les da cobijo, cuando alcanzan sus objetivos, cuando se les justifica, cuando «Sí, pero…», cuando llegan al poder y se instalan en las instituciones es que todo está perdido.

En España sabemos, más que nadie en Europa, lo que significa el terrorismo. Cada vez que esto ocurre en cualquier lugar del mundo no podemos evitar que el recuerdo de lo vivido nos afecte y avergüence al ver a lo que hemos llegado: secuestros, rehenes, bombas, paquetes bomba, coches bomba, avisos de bomba, tiro en la nuca, matanza de niños, de mayores con sus menores, de madres y padres, de abuelos, miedo, terror, matar y matar, beber sangre, comer sangre y llenar los cementerios, la tierra sembrada de odio, para siempre.

El mundo y la vida política siguen: sin rubor, sin vergüenza, sin recato, sin honor y sin dolor.

Todos de perfil, mirando para otro lado. Llegará un día en el que se diga que la culpa la tenían las víctimas. Por lo pronto ya están olvidadas en beneficio de sus asesinos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 octubre 2023

 

DAMA CADETE BOMBÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No; no es un error el título de esta columna. Forma parte del ingenio del Cadete que como en cualquier grupo que trabaja unido, que aprende y sufre su nuevo oficio en camaradería y buen rollo (como ahora se dice) el ingenio aflora. Decía don Santiago Ramón y Cajal que el rumor de la colmena excita a la inteligencia.

Una academia militar, en este caso la Academia General Militar de Zaragoza, es lugar donde se vive una experiencia única para el futuro de quien allí toma las armas por primera vez. Horas de convivencia, días de sacrificio, tiempos de complicidad, de entenderse con la mirada, fuerte compenetración, y memoria que queda fija para siempre. Jamás se olvida el paso por una Academia Militar y tus compañeros serán ya parte de ti.

Muchas habilidades son las del Cadete, incluso la modernidad de los tiempos no ha logrado acabar con alguna de sus ancestrales costumbres. Por ejemplo la de los motes. Quien no lo tiene es que no es nadie.

Las academias militares, centros de supervivencia, siempre fueron escuelas en este difícil arte. Grandiosos eran: el Veraneante, que nada hacía ni sabía o el Bikini que enseñaba todo menos lo fundamental. Alguno se jactaba de su mote, lo que no es muy recomendable. «Me llaman el Remacho por mi porte y valentía»; un compañero le hizo ver la cruda realidad, «te llaman el Remache porque eres bajito y cabezón». Aquel día arrestó a más de media Compañía. Era muy amigo de el Mafeito, que solía decir, «Caballeros, mafeito (arresto) a seis a la vez».

El ingenioso arte del mote sigue en pie. El Sacabuches, el Arrugas, el Combustible (se apellidaba Resino Grasa)… Pero nada como aquél el Engañabaldosas, que identificaba a un curtido profesor del que se decía que «va como va, más no como debe». ¡Sublime!

Sobrenombres, apodos, motes, constituyen una precisión identificativa y una caricatura lingüística que estamos perdiendo y que sería muy útil, con el debido respeto, utilizar en las redes sociales. Es un discurso sintético muy rentable para la economía del lenguaje y que genera lazos convivenciales además de representar una de las producciones lingüísticas de mayor creatividad.

Mandando la Legión, una de mis ingeniosas nietas dijo en el colegio que su abuelo era «Cojonario». Acertó aunque tuvimos que dar explicaciones escolares. A la hora de ponerte mote mejor es que te lo ponga alguien que te quiere.

La Princesa de Asturias, Dama Cadete Borbón, no podía escapar de la red de motes que sus queridos compañeros se habrán intercambiado. Ella seguro que forma parte del divertido juego y asume con su atractiva simpatía el rol académico.

A todos nos ha cautivado por auténtica y entrañable, por ser un ejemplo y una esperanza. El uniforme le queda impecable, lo viste con soltura y elegancia militar y en ella aflora una sonrisa que ilumina el futuro de España.

Como al resto de sus compañeros a ella también le ha caído el mote.

En este caso muy bien puesto y merecido: la Dama Cadete Bombón.

Con todo mi respeto Alteza.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

16 octubre 2023

Blog: generaldavila.com

 

«ESTE MARAVILLOSO OTOÑO» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

El 17 de agosto de 2023, la Princesa de Asturias se presentó en la Academia General Militar, como una más de los aspirantes a las pruebas de ingreso. Estampó su firma en el libro de visitas, acompañada de sus padres y hermana, con una blusa de Zara y calzado deportivo.
El 7 de octubre lo hacía de nuevo, pero esta vez, y con motivo de su Jura de Bandera, firmó en el Libro de Honor, con uniforme de gala de la Academia General Militar, igual que el de la Primera Época de La General, entre 1882 y 1893, cuando esta institución estaba ubicada en el Alcázar de Toledo.

Así lo reflejó la prensa internacional:
―«…la Princesa Leonor, lucía majestuosa ante sus orgullosos padres» Maravilloso otoño. Aragón , la Princesa y España.
Dice la jota que: «Para el Pilar sale lo mejor».
El 6 de octubre, en la Plaza del Pilar, la víspera de su Jura de Bandera, todo Zaragoza se volcó con SAR la dama cadete Leonor de Borbón y Ortíz. Antes de entrar en la Basílica la recibieron con aplausos, al salir, con gritos de «guapa, guapa». Una seria inclinación de cabeza ante la Virgen, fueron sus símbolos de saludo, respeto y veneración. Y es que cuando la fe propia afloja, basta con ir al Pilar y ver el fervor y las miradas de las personas que rezan, hablan o hacen fotos a la Virgen. Aquí es donde entraron: la tradición, la emoción y el sentimiento.
El acto de presentación ante la Pilarica, para las damas y caballeros cadetes era voluntario, pero se presentaron 410, ¡todos!.
Si alguien no lo entiende, se lo digo por el pinganillo.
Al día siguiente, 7 de octubre, fue el día de su Jura de Fidelidad a la Bandera de España, la misma bandera dedicada a la General, tan solemnemente entregada en el patio del Alcázar de Toledo el 17 de julio de 1886. Es la original, la que encargó y entregó la reina María Cristina. Bandera coronela, y por ser centenaria, histórica. Simboliza nuestra historia, nuestros derechos y libertades. Desde entonces, más de 30.000 oficiales han besado su paño sellando de esta manera su compromiso con España.
El pasado jueves,12 de octubre, fue el día de la Fiesta Nacional, el gobierno de Felipe González promulgó la norma hace treinta y seis años, y al día de hoy parece que no tuvieron más remedio que reivindicar el papel de la Corona, aún salpicado por la amnistía.
La Princesa presenció en el palco real de la Plaza de Neptuno de Madrid, junto a los Reyes de España, y con el uniforme de gala de la Academia General Militar, el desfile de las Fuerzas Armadas, el acto más importante de cuantos conmemoran el Día de la Fiesta Nacional.
Participaron 4.175 soldados que hicieron el recorrido a pie, más los que integraban el desfile aéreo, motorizado y a caballo.
Seguro que con cierta envidia SAR, vio pasar a sus 82 compañeros de segundo curso, que son los que no llevan ningún suspenso en los estudios, ir de mediano en el argot académico, y es que desfilar ante los Reyes de España con su Bandera es un premio que solo pueden disfrutar los mejores en todo.
Pero lo que de verdad marcó el desfile, fue la presencia de la Princesa y la atronadora pitada que recibió el presidente en funciones.
También el próximo día 20, en Oviedo, estregará como ya es habitual, los Premios Princesa de Asturias, un contacto con lo mejor de la cultura y los valores humanos.
Su Alteza Real acabará el mes de octubre, el próximo día 31 que es cuando la Princesa de Asturias cumplirá dieciocho años, la mayoría de edad, y jurará la Constitución en una sesión  conjunta del Congreso y del Senado ante las Cortes españolas. Acto de enorme valor para nuestra democracia, y con el que se garantiza su continuidad. Constitución que en el discurso del rey don Felipe el día 7 en el patio de la Academia, defendió de manera contundente diciendo:, ―«máxima expresión de nuestra unión»; y de como la Corona supone para España el símbolo de ―«su unidad y permanencia».
Es acto es de enorme valor para nuestra democracia, y con el que se garantiza su continuidad.
En este octubre, estamos viendo los momentos históricos en que la futura reina de España, se compromete solemnemente con nuestra patria y con la defensa del ordenamiento constitucional.

El rey Felipe VI y la princesa Leonor presiden el desfile.

Mucho me alegra que el Rey Emérito Juan Carlos I, como parece ser, esté presente en el acto, pues ha conseguido ante Zarzuela y Moncloa que le “permitan” asistir al acto en el Congreso.
Su padre y abuelo de FelipeVI, don Juan de Borbón, también acudió al Congreso de los Diputados el 30 de enero de 1986 para presenciar el juramento del entonces Príncipe de Asturias.

 

***

Para celebrar todo lo anterior, recordando que en estos días de octubre y coincidiendo con los pilares, los gallegos celebran, la «La Festa de Marisco de O Grove», me uní a ellos, ¡como para despreciar ahora esos manjares!.
Hace ya unos años, y es que ya tenemos una edad, oía en O Grove decir a los mayores, que los menesterosos, eran tan pobres que en Navidad solo comían centollo. En Cambados, hoy la ciudad europea del vino, servían ostras de tapa gratis con la taza de albariños, en el Concello de Vilagarcía de Arousa, los camarones eran gratis; y en la ria , los mariñeiros devolvían a la
mar los bueyes de mar o ñoclas por feos.
Esta celebración, que coincide con el puente del Pilar en las primeras semanas de octubre, ofrece la oportunidad perfecta para disfrutar de los deliciosos productos del mar en su mejor momento de sabor y a precios asequibles para todos antes de la temporada navideña. En este «todos», quiero dejar fuera a los líderes sindicales, que sus bolsillos parecen no tener fondo, ni
época para hacerse con esos animales marinos, invertebrados y comestibles, ya sean crustáceos, moluscos o equinodermos, como hacían los supuestos capos de la UGT, con fondos de la Junta de Andalucía.
Con pólvora ajena bien se dispara.
Resulta curioso que con la democracia pase como con el marisco: cuando escasea, apetece y
cuando abunda, se desprecia.
Ante tanta verdad, también en este otoño, y recordando mi niñez, me acordé de los «trileros», aquellos curiosos personajes de las fiestas y ferias de las aldeas y pueblos de España, que nos engañaban con sus tres cubiletes y sus amañados «ganchos», cuando apostábamos queriendo adivinar donde estaría la bolita.
Mi sorpresa fue al ver que han resurgido, pero no en las ferias. Hoy los trileros, han tomado las Cortes Generales y aparecen de tres en tres como sus cubiletes. Uno de ellos, el que nadie esperaba, y que por su grotesca forma de hablar parecía haber salido de los bajos fondos de la meseta vallisoletana, Óscar Puente se llama, es el diputado que blasfemó en el templo de la
palabra, uno de los dóberman de Sánchez, que últimamente saltó a la fama junto a Luis Rubiales, el paleto del fútbol, el del poder en la entrepierna; y el chulito concejal Daniel Viondi, que abofeteo sin consentimiento al Alcalde de Madrid. ¡Trileros!.
Estamos ante el fracaso de la educación, académica y familiar. Hay que atacarlo con insecticidas, pues es tema de cucarachas.
Son como las minas anti personal, causan mayor dolor cuando el enemigo abandona las posiciones, cuando el conflicto ha finalizado, porque los combatientes se marchan, pero dejan las minas sembradas y empiezan los accidentes.
Estos casos complicados de nuestra política, son como los penaltis en el futbol: si es en el área rival nunca los son y en la nuestra, siempre, pues ya se encargará el VAR (Video Assistant Referee), en trazar la línea «roja» como mejor le interese.
Por todo esto, y otras más cosas, a pesar de ese maravilloso otoño de la Princesa, me enfado más de lo que debiera, aunque la prudencia impida que se me note si no me miran al fondo de los ojos, y la verdad es que, a mi edad, ya me cruzo con muy pocos oftalmólogos.
Me olvidaré de todo esto, pues estoy seguro que el corazón de Su Alteza, renovará cada año su devoción con un ¡Feliz día del Pilar!, y es que por encima de la Virgen del Pilar, ya no hay nada.
Este octubre ha sido el mes de Leonor.
Que bonitas son las cosas que no tienen explicación.
Alteza,―«¡Ojala viva este otoño, todos los años de su vida!»

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
Zaragoza octubre de 2023.

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LOS VERSOS DEL CORONEL. Félix Torres Murillo, Coronel de Infantería DEM (R.)

ATAQUE A ISRAEL (II) LA OFENSIVA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Cuál y como va a ser la reacción de Israel ante el ataque terrorista más sanguinario y cruel visto hasta la fecha?

¿Cuál va a ser el planeamiento de la operación militar que se va a desarrollar?

Todos se lo preguntan e incluso me lo preguntan.

Si alguien tuviese la respuesta es que la operación empezaba con fallos. El factor sorpresa prima ante cualquier otra situación, aunque la sorpresa tiene muchos aspectos que evaluar.

Demos algunas claves.

Cualquier operación militar debe estar muy alejada de las pasiones, del impulso que surge ante un ataque de esta calaña. Para vencer hay que vencerse a uno mismo, dominar la pasión y dotarse de la información adecuada para ponerse delante del mapa y construir la operación a corto, medio y largo plazo.

En primer lugar esta guerra no se va a ganar solo en el terreno, en el campo táctico, sino que la victoria debe ser estratégica para lo que hay que andarse como vulgarmente se dice con pies de plomo. Muchas victorias tácticas acaban siendo derrotas. Es necesario ganar la guerra del relato y dejar bien claro quién es el enemigo del mundo libre.

Israel, los israelíes (todos junto a ellos) se enfrentan a un enemigo invisible al que solo se ve cuando asesina, nunca a la cara.

El ataque militar que en cualquier momento emprenderá el Ejército israelí choca con un gran problema: no hay frente que atacar, no hay un enemigo definido que se mantiene tras una línea defensiva, no hay un objetivo que alcanzar que se pueda señalar en un mapa. Cada ciudad, cada pueblo, cada casa, cada encrucijada de caminos, cada piedra, en todos los lugares se esconde el enemigo. El suelo está minado de galerías subterráneas por donde se mueven como ratas en alcantarillas (cada casa tiene su galería y todas conectadas por una red plagada de trampas) y las FDI han tenido que crear unidades de operaciones especiales para el subsuelo.

¿A quién atacar y evitar todo lo posible la muerte de inocentes?

No hay un enemigo definido, es invisible, por lo que en el planeamiento militar no hay direcciones de ataque, sino que solo se podrán ocupar puntos vitales de comunicación, puertos y aeropuertos, toda la costa, cortar la logística y el movimiento de fuera-adentro hacia esos lugares ya definidos y conocidos desde donde se produce la mayoría de los ataques. Gaza es una trampa mortal.

Hamás usará las imágenes de su dolor y de sus muertos como parapeto ante el mundo, mostrarán el horror y esconderán el que ellos provocan (por ejemplo los niños decapitados…). No tiene más arma que no sea la de mantener viva la llama del terror: el miedo. Si lo aceptamos y vivimos con miedo ganarán la guerra.

Calma. El Ejército de Israel no va entrar en su juego. Se medirá cada metro que avance y se evaluará cada paso hasta la derrota definitiva. Sin prisas y sin pausas. Sin precipitación.

Esta es una guerra que hay que ganarla desde dentro. Es una guerra no contra otro ejército, sino contra la violencia y el terrorismo, una guerra difícil de hacer por ser gaseosa, escurridiza, cobarde, llena de traiciones y donde las armas clásicas no siempre vencen, sino que hay que usar la astucia, la inteligencia y jamás cansarse sabiendo que será muy dura y se derramarán lágrimas de sangre.

Los despliegues militares son preventivos, pero no es una guerra de frentes ni de frente. Es una guerra contra el fantasma de la muerte que se esconde, invisible y cruel hasta lo inexplicable.

La violencia terrorista se esconde siempre tras el buenismo, se disfraza de victimismo y maneja el relato como si predicase desde el púlpito. Es una limitación más a la hora de hacer la guerra contra este fantasma.

El ataque del Ejército de Israel va a ser letal pero cuidadoso; militarmente hará la guerra que tiene que hacer, será larga y costosa, pero definitiva. Romperá la Franja de Gaza penetrará hasta el mar, aislará toda la zona y no volarán ni las aves, no correrán, los reptiles ni se arrastrarán las serpientes ni las ratas saldrán de debajo de la tierra. Controlarán la luz del día, la oscuridad de la noche y cegarán los túneles donde se esconde el odio.

Aislamiento total. La extensión del territorio lo permite. Quizá sea un asedio como en las guerras primitivas. Estas guerras son así: el dron junto al burro.

Planeamiento, tácticas adecuadas y manejo de la información y el relato.

Es necesario el apoyo de todos.

El mayor peligro está en la expansión del conflicto y son muchos los enemigos que se esconden tras este ataque inicial.

Seguro que el Ejército de Israel no va a atender solo la zona de la Franja de Gaza porque sabe que otras fronteras están en alerta máxima.

Esta guerra requiere una acción exterior de vital importancia porque lo que en el fondo se pretende es que la Franja de Gaza sea solo una mecha que encienda un enfrentamiento total.

Más allá.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 octubre 2023

ATAQUE A ISRAEL (I). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Ciudadanos de Israel, estamos en guerra. No es una operación, no son rondas de combates, es una guerra».

Así se dirigía a su pueblo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a la vez que declaraba el Estado de Guerra ante el ataque sufrido por el grupo terrorista Hamás con las Brigadas de Al Qasam, su brazo armado. Los terroristas palestinos han infiltrado decenas de milicianos y disparado 2.500 cohetes, causando al menos 40 muertos. La violencia ejercida es repugnante y define el tipo de personajes a los que se enfrenta el mundo. Este no es un ataque contra Israel, sino contra la libertad. El Ejército israelí ha respondido bombardeando de manera inmediata la Franja de Gaza y se prepara para un ataque a gran escala. Pero es el mundo libre el que debe medir al enemigo que tiene delante.

Es muy pronto para hacer un análisis detallado de la grave situación y aventurar su origen, alcance y evolución, pero no lo es para decir de entrada que todo está interrelacionado y que la guerra de Ucrania no es un hecho aislado ni lo es ninguno de los movimientos que en este agitado momento se desarrollan en el mundo. Dos capas tectónicas se acercan, se aproximan al choque y no habrá rincón del mundo que no se vea afectado por sus consecuencias.

Todavía hay muchas cosas inexplicables. Ante todo y sobre todo es necesario solidarizarnos con el pueblo de Israel, hacerlo de manera contundente y sin ambigüedades.

La primera pregunta ante esta guerra larvada y ahora activa surge ante la extrañeza de que sea posible que el grupo Hamás, controlado por agentes secretos de campo y tecnológicos del más alto nivel, haya podido lanzar por sorpresa este ataque masivo contra una de las potencias mejor defendidas del mundo.

Sorprende la sorpresa. En el mundo de la Inteligencia algo ha cortocircuitado. La pregunta por ahora queda sin respuesta, pero podemos afirmar que no creemos en las casualidades. Solo les anticipo que en mi humilde opinión esto se sabía, quizá no la hora y el día, —para estas organizaciones terroristas el tiempo no existe— pero se era consciente de que algo así estaba entre las hipótesis más peligrosas.

¿Se ha dejado hacer por razones que más adelante conoceremos? En una «Defensa y Seguridad» del nivel del que hablamos no existen fallos humanos. Que haya existido dejadez por parte de los Servicios de Inteligencia militares no parece posible, y que los sistemas defensivos no sean tan eficaces como nos venden, tampoco es probable. Quizá se haya blindado Israel, todo menos la puerta de casa que se la han dejado abierta a la hora de cerrar el sistema de seguridad. Es una posibilidad.

La segunda cuestión que planteamos es continuación de la primera.

Un ataque de esta envergadura está milimétricamente medido. No solo la acción en sí sino sus consecuencias, las reacciones y represalias que van a producirse, entre las que puede incluso que desaparezca la franja de Gaza y morir miles de personas, muchas inocentes. Israel lucha por la alternativa de existir o desaparecer, no tiene otra posibilidad que no sea luchar por su existencia libre. Lo hará. Esto lo saben quienes han atacado. A pesar de ello se han lanzado a la aventura. Por algo será, entre otras cosas porque alguien les apoya y apoyará.

Si no se ha llegado a una solución pacífica para establecer una relación en convivencia entre las dos naciones, Palestina e Israel, tiene mucho que ver la aparición de grupos terroristas y no ejércitos regulares constituidos en y para el orden y la ley. No es casual. Quizá a alguien le interese mantener estos grupos terroristas para desestabilizar la zona según convenga. El dinero y la formación de estos grupos no sale de debajo de la tierra, sino que sus complejos mecanismos, conocidos, son de difícil destrucción ya que se conforman entre dos mundos enfrentados, cada vez más.

¿Por qué ahora y de manera tan violenta se ha producido este ataque que lleva sin remisión a una nueva guerra?

Hay muchas hipótesis. Permítanme que les dé la mía.

El Congreso de los Estados Unidos ha congelado los presupuestos y por tanto esta situación, que se alargará debido a la época electoral en la que entran, conlleva a eliminar las inversiones económicas para ayudar a Ucrania. El flujo de armamento se detiene y Europa, también dividida, no está en condiciones de rellenar este vacío.

El Pentágono ha decidió resolver la grave situación tirando de su «Despliegue logístico Estratégico» que en pocas palabras consiste en disponer por todo el mundo de armamento y munición para atender cualquier conflicto en cualquier punto. En estos momentos el lugar con la mayor cantidad de estas reservas es Israel y desde allí se ha pensado enviar ese armamento y munición sobrante a Ucrania de manera que así se evite detener el flujo logístico sin tener que tirar del presupuesto.

Alguien ha percibido la maniobra. Díganme quien se atreve después de lo sucedió a mover un solo cartucho de las reservas americanas depositadas en Israel. Ucrania ahora está en mayor riesgo y se va encontrar con una grave carencia en el necesario apoyo.

Es una hipótesis, Habrá otras, pero hoy el mundo gira sostenido en un punto fijo, Ucrania, que solo escenifica un pequeño acto de una obra mucho mayor, un enfrentamiento de capas tectónicas ideológicas, de consecuencias impredecibles. Durará tiempo, ellos lo tienen, pero no se detendrá, hasta que se produzca el inevitable choque.

Oriente próximo es la clave, pero lo es el Sahel, África, donde se ha expulsado a la mítica Francia, donde Europa despierta odios y recelos, donde todos se arman, unos huyen y otros ocupan su lugar armados.

Tendremos que seguir muy de cerca la evolución de la guerra, pero en estos momentos bueno sería adoptar urgentes medidas como la alerta policial y militar en todos los lugares de la Tierra porque en cualquier punto puede producirse un gravísimo atentado.

Quieren infundir miedo. Ante eso hay que combatir con firmeza y seguridad. Sin concesiones ni brindis al sol.

El efecto contagio es previsible y nuestras tropas en el sur del Líbano, frontera con Israel, donde se mueve el grupo terrorista Hizbulá, están en máxima alerta.

Nuestra solidaridad y apoyo firme a Israel debe ser inquebrantable.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

09 octubre 2023

 

 

 

 

«GALOPADA EN CAMPO ABIERTO» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Bajo Corona Real, lanzas de Caballería, en sus banderolas siglas de la Unidad. C.R.E. (Centro de Reproducción Equina), y la ciudad donde se ubica: Zaragoza. Donde las lanzas se juntan, Cruz de Santiago, Patrón de España y del Arma, y en su interior, S.E. (Sementales del Estado), el hierro de nuestros caballos.

Dedicado a todos los Jefes, Oficiales y Suboficiales de Caballería que estuvieron bajo mi mando en aquellos años, y de manera especial a los Suboficiales Especialistas, ya que sin ellos nada hubiera podido realizarse.

***

Galopada que me recuerdan el final de los siete irrepetibles años (1989-1996) donde tanto disfruté, y donde siempre tuve a gala hablar sólo de caballos. Hoy lo resumo en puntuales actos, que creo dan una visión más o menos exacta de esos Centros.
A los que nos visitaban siempre les decía: ― Aquí, solo oirán hablar de caballos, es decir, de cosas vivas y concretas que huelen a campo y sol, pues solo nos planteamos el tema vivo campero, soleado y nervioso que es el caballo.
―¡Sí!, el caballo, lo que todavía hoy mantiene el nombre de nuestra querida España en el corazón de Europa, en el picadero de la Joseph-Place de Viena; con la Escuela Española de Equitación. ―¡Sí!, lo que cada día más nos requieren desde todo el mundo, nuestros sementales árabes y españoles, ya saben con el fin de refrescar sangres y asegurar anatomías.
La crisis, que asusta a cuantos amamos a esta fina y heráldica parcela de la crianza equina, es un producto lógico de la técnica maquinista en que vivimos, pero la vida animal es muy «terca» y se reserva siempre una baza final para burlarse de esa técnica.
Lo que está muy claro es que el caballo es una decantación de logros estéticos y filtraciones históricas, que como tantas otras cosas, empezó como recurso de utilidad, y hoy se ha convertido en un elemento importante para el deporte y el ocio.
Lo del español, a pie y a caballo, es arriesgar, comprometerse, eludiendo defensas y ventajas. Comentaba Pemán, que por eso popularmente se reserva la denominación exótica para todo lo que es hacer las cosas a medias o aliviándose. Así convidar «a la inglesa», pagando a escote, cada uno lo suyo, no es convidar. Despedirse «a la francesa», sin decir adiós, no es despedirse, pero podéis creerme, aquí sí vivimos de verdad el caballo y, siguiendo con el símil, diría que trotamos a la española haciendo con él un bloque perfecto, sin introducir en el esfuerzo, el alivio o trampilla que significa el tiempo en suspensión del británico aire o trote a la inglesa.
Las comidas de hermandad que celebrábamos, no eran más que un pretexto o vehículo para enhebrar los sentimientos, lo de menos era lo que comíamos o bebíamos, lo importante era la unión entre todos, aunque desde la Jefatura de Madrid tuvieran los ojos cerrados a estas realidades y no supieran distinguir la sustancia del accidente.
Siempre que podía les hablaba de caballos, pero en mi despedida, y por una sola vez, me dirigí a ellos como militares y especialistas que eran, Cuerpo de Suboficiales Especialistas del Ejército: (Guarnecedores, Herradores, Remontistas, Paradistas, Picadores, y Auxiliares de Veterinaria). Les dije las que en mi opinión debían ser las dos primeras virtudes militares que les debían adornar, me refería a la fidelidad y a la lealtad.
De la «Fidelidad» les decía que es la fé que uno debe a otro, vector de una dirección y un sentido, con un solo objetivo. Si hay Arma combatiente en el Ejército, que la posea en grado sumo esta es la Infantería, y su himno nos lo recuerda: la fiel Infantería que por saber morir sabrá vencer…, en sus muchas misiones siempre al final prevalece la ofensiva, el ataque… lo dicho, una sola dirección.
De la «Lealtad» que era cosa de dos, vector de una dirección, pero con dos sentidos: ascendente y descendente, lealtad que obliga al subordinado con el superior y a la inversa. La Caballería en grado máximo la posee y ese doble sentido también se refleja en una de sus misiones: protección de la retirada, en donde tantos días de gloria se alcanzaron, llegando hasta el sacrificio para proteger la retirada de los nuestros.
Estudiosos de las razas animales consideran al perro como al más fiel de todos, pero también se ponen de acuerdo al afirmar que el caballo es el más leal y esta lealtad que en sí tiene, se debe transmitir al que a su lado está y al que lo monta, reflejándose en la forma de ser de aquellos y en la equitación de estos.
Si el contacto con el caballo y la práctica de la equitación son la base del «Espíritu Jinete», creía sinceramente que todos llevaban muy dentro ese espíritu, y con esa garantía, solo les recomendaba lo que dice nuestras Ordenanzas, que no es otra cosa que el no limitarse a hacer lo preciso de vuestra obligación. Y la mejor forma de lograrlo, es por medio de esa lealtad descrita, lealtad en vuestra forma de vida, en vuestro trabajo, hasta lealtad en vuestra equitación.
En efecto, cuando todos los sentimientos, impulsos y vibraciones que el caballo emite (rama ascendente), son bién interpretados por el jinete; cuando todas las ayudas ya sean naturales o artificiales, impulsoras o de retención que el jinete manda, (rama descendente), son bien admitidas por el caballo, entonces se puede decir, que en el tan traído y llevado binomio «caballo – jinete» hay lealtad, y cuando esto ocurre, cuando la equitación es limpia y sin trampa, en una palabra; cuando en ella hay lealtad, se produce algo maravilloso y es que la equitación se transforma en arte, y entonces la gente aplaude en cualquier idioma.
Una cosa es montar a caballo, otra muy diferente, como dicen en Andalucía, es «ir subío».
Esta lealtad es la que militar y deportivamente se exigía en el Centro, y esta lealtad es la que debéis exigir y exigiros siempre.
No hay dinero en el mundo para comprar hombres como ellos, con ilusión, con ganas de trabajar, técnicamente preparados, con afición al ganado y unidos por el compañerismo.
Napoleón comentaba que ―«No se paga el valor con dinero» y, en cuanto a trabajos que el soldado pudiera efectuar, no serían asalariados ni podrían serlo nunca, es deshonrarlos decía, ya que solo por honor, el militar, ciertos trabajos haría».
Vuestro trabajo, bien lo sabéis, debe ser como el que se lleva a cabo en una ganadería, como el de una dehesa o cortijo, de sol a sol, nunca se acaba, sin relojes ni calendarios.
Ante vosotros solo debe actuar el sol, los días y las noches, el frío o el calor, la sequía o la venida de las aguas y los vientos. Al igual que los hombre de campo, debéis siempre mirar hacia arriba en busca del cambio del tiempo, o bien hacia abajo viendo crecer la otoñada, pensando en las yeguas y sus rastras. Imitad a los jinetes de otros tiempos, que supieron hacer de su vida una forma, un estilo, una vocación y un sentido, al mismo tiempo que una profesión.
Nos sentíamos amos del campo, dueños de los mejores caballos y orgullosos de nuestra Unidad y de nuestros hierros: Yeguada Militar y Sementales del Estado.
En mi despedida, era la última ocasión que de manera oficial, tuviese a toda la plantilla reunida, y no quise dejarla pasar, así que la aproveché para dirigirles estas palabras que como siempre con el caballo estuvieron relacionadas.
―Me vais a permitir, les decía, ―que hoy empiece recordando a los que me enseñaron a colocar los pies sobre los estribos, a coger las riendas con las manos y a sentarme sobre el dorso de un caballo. A los que, cuando por primera vez me caí, muy en serio me dijeron: ―¡No te preocupes!, quien no se cae, es el obispo que se sienta sobre un sillón de terciopelo.
Y así fueron pasando los pocos días que me quedaban de mi vida militar activa, sentía que la boca se secaba y cómo el corazón se arrancaba a galopar, lo mismo que el jinete cuando monta por primera vez su potro cerril, recién llegado del campo con solo treinta meses; lo que el garrochista y el amparador en el acoso y derribo, a la espera de que le hagan «seña» desde el soltadero, para iniciar la carrera por el corredero hacia el corral de querencia; lo que el caballero, en el rejoneo, cuando el torero a caballo se coloca frente a la oscuridad del chiquero o toril; o lo que un jinete de saltos, cuando ya abandonó la pista de ensayo, y está preparado o prevenido a la entrada de la pista de competición con «gato» de ganar.
Aunque no hago bandera de la nostalgia lo cierto es que esos días, respiraba ese ambiente, que para bien y para mal nos atrapa a todos, cuando se intuye que algo esta a punto de acabar.
… Y en este punto de escritura, quiero hacer un toque de homenaje y admiración a tantos y tantos hombres que nos supieron legar una tradición y una forma de vivir. A esos hombres de una vida sencilla, ¡Como tiene que ser! que, madrugón tras madrugón, montados sobre sus caballos, lloviendo, con frío o calor se entregaban a su labor, dejándose la vida en ello, con los hígados hechos polvo y quebrados por el riñón.
A esos hombres silenciosos, parcos en palabras, solo las justas, hombres que solo subían la voz cuando, a caballo, se enfrentaban con una adversidad, pero que, si habían de quitarse el sombrero a la hora de ver un caballo en el prójimo mejor que el suyo se lo quitaban, porque así se lo habían enseñado.
Hoy, con esta última galopada, revivo las andanzas de aquella época y de sus gentes sencillas, feliz evocación de un tiempo cuyo encanto y fascinación advertí cuando ya se me habían escapado de entre los dedos.
A todos ellos, los vivos y los muertos, yo que tuve la suerte de rozarlos, hoy con gran respeto y admiración los recuerdo, y parece que me guian la mano cuando escribo.
A mi también Dios me concedió la inmensa felicidad de pasar una buena parte de mi vida muy unido al caballo. He vivido bastante gracias a él, teniéndolo a mi lado, montándolo de continuo, procurando conocerlo a fondo y también que él a mí me conociera, y os confieso que eso no lo cambiaría por nada.
Que esta confesión sirva de colofón a mis últimos años de mando, que pasaron como galopada en campo abierto, y en los que fui tan feliz como cuando montaba a mi yegua “Cantabria”.
…Llegó el día; y la hora fue como la que pudo marcar el reloj que Pío Baroja tenía en su casa de Madrid con la leyenda, ―«Todas las horas hieren, la última mata».
Lo que pasó pasó… pero aquí seguimos envejeciendo, unos peor que otros, o todos mal.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Zaragoza octubre 2023

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LOS VERSOS DEL CORONEL. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo