No creo que haya un parte de novedades tan escueto y sorprendente. Aquello de ¡Sin novedad! era poca cosa, ¿quién se atrevía a decirlo?
-¡No se lo va a creer, mi Capitán! ¡¡¡Nos han robado las embarcaciones!!!
Al anochecer habían desembarcado en sus lanchas rápidas. La Compañía de Reconocimiento de Infantería de Marina había ocultado las embarcaciones neumáticas; en este caso no hubo tiempo para enterrarlas y se habían limitado a enmascararlas. Volverían al amanecer. ¿Qué peligro iban a correr?
A su regreso ya no estaban. Las habían robado. El enemigo siempre está donde menos uno se lo espera. Mejor dicho: está allí donde nunca le esperas.
Nos cuenta Robert Graves en La guerra de Troya que al príncipe Escamandro «Un oráculo le ordenó instalarse en cualquier lugar donde los enemigos nacidos de la tierra desarmaran a sus hombres al caer la noche. A la mañana siguiente, cuando se despertaron los cretenses, vieron que un tropel de ratones hambrientos había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras. Por lo tanto, éstos debían de ser los enemigos nacidos de la tierra de los que hablaba el oráculo». Allí fundó Troya. Las metáforas son un fiel reflejo de la realidad, el símbolo que te hace meditar.
En este caso los «ratones» habían aparecido en el arenal que discurre entre Barbate y Zahara de los Atunes, terreno narco, donde la Armada tiene el Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín, situado en el centro de la ensenada de Barbate (Cádiz), junto a la desembocadura del río del mismo nombre, abierto al mar, por lo que resulta idóneo para el adiestramiento de las Unidades de Infantería de Marina para la Flota en operaciones anfibias. El campo se prolonga hacia el interior abarcando la totalidad de la Sierra del Retín y sus aledaños con una superficie superiror a las cinco mil hectáreas.
Allí habían fundado los narcos su Troya. Agamenón no está, Aquiles menos y Ulises lleva tiempo escondido. Esta Troya perdurará. Con su autoridad sobre mar y tierra, dominando el Estrecho como si de los Dardanelos se tratara. Se impondrán al inglés y al norteamericano, reinarán sobre África y el Atlantico, sea este norte o sur. Perderemos todo, la tierra y el mar ya perdidos.
No habrá un Homero que nos cante porque los héroes han muerto. O morirán. Solo Ayax con su fuerza y nobleza representa la lucha de un pueblo que se resiste a que las armas pasen a manos inmerecidas, sucias de droga asesina. Son pocos los guerreros, mal dotados de medios, olvidados, pero valientes y decididos llevan el honor por divisa. Eso les hace inmortales e invencibles, pero la guerra es muy desigual.
El enemigo de esta guerra desigual que no se quiere reconocer excava túneles delante de nuestras narices, en Ceuta (¿Se ha comprobado Melilla?), roban a la Armada con claro descaro y retándola con bravuconería y ¿qué más?
«No se lo va a creer mi capitan«. «¡¡¡Nos han robado las embarcaciones!!! Ni el capitán ni el general ni el capitán general. Nadie cree lo que está a la vista de todos.
Ese es el problema: no se lo creen. ¿O miran para otro lado?
Se mira siempre en cualquier dirección menos en la prohibida. Echen ustedes una ojeada y verán que mirar al sur está prohibido en España.
La metáfora del material de guerra sin vigilancia viene muy bien para acercarlo a la situación que por el sur tenemos. Sin vigilancia. Creemos haberlo dejado protegido, ¿escondido?, y cuando volvamos nos lo habrán robado. En ello están.
Se desarrollaba el ejercicio Flotex26, la principal actividad anual de adiestramiento avanzado de la Armada, en aguas del Golfo de Cádiz, el Estrecho y el mar de Alborán.
Ahí es nada. Más de 2.000 militares, una decena de buques, un submarino, aeronaves y medios anfibios de desembarco en las maniobras más importantes de la Armada del año. Leo que la finalidad de estos entrenamientos es «evaluar la capacidad de generación y despliegue de una fuerza naval preparada para operar en escenarios complejos y de alta exigencia táctica».
Resultado: Los narcos roban tres semirrígidas de la Armada junto a 11 trajes secos y diverso material de guerra.
Lo ha recuperado la Guardia Civil. Una historia para recapacitar. Nadie lo hará. El asombrado que dio novedades: «No se lo va a creer mi capitán. ¡Nos han robado las embarcaciones!» correrá con todo.
Y todo seguirá igual en esta lucha desigual en la que hemos abandonado a hombres y material solo porque mirar para el sur está prohibido, aunque atraviesen nuestras fronteras con túneles o nos roben las armas en nuestras narices.
No creo que en estos momentos España tenga un escenario más complejo y de tan alta exigencia táctica mejor estratégica- como el que hay en toda la costa sur.
Allí no hay maniobra que valga, sino una auténtica guerra híbrida en donde, por ahora, mandan los narcotraficantes y… no solo ellos.
Los comentarios en la Armada se los pueden imaginar.
Entre la vergüenza y la güasa me quedaría con la vergonzosa postura de nuestro Gobierno que juega con nuestras responsabilidades en lo más fragil para nuestra Defensa: el sur.
Claro que si hablamos de otras cosas el peligro es evidente que nos rodea de norte a sur.
Es algo más que un aviso.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
25 mayo 2026