Gibraltar, entre la subversión ideológica, la quinta columna y el desinterés de nuestra población. Capitán de Navío (R.) Ángel Liberal Fernández

Según una ley no escrita, el interés por el conflicto de Gibraltar es inversamente proporcional a la distancia a la que se está de la colonia militar británica. Esta ley tiene sus excepciones así que, gracias a Internet, esporádicamente nos encontramos con muestras de interés por el Contencioso en puntos de nuestra geografía alejados del Peñón.
Sabemos que Gibraltar es una ciudad dentro de una base militar sin embargo, podemos comprobar en los medios de comunicación social cómo lo que se escribe sobre Gibraltar trata de los aspectos socio-laborales (trabajadores españoles, pensiones), sobre economía (contrabando, evasión /elusión fiscal, etc.), sobre historia, cuestiones jurídicas o bien sobre ocurrencias escandalosas, pero nada o muy poco sobre temas militares cuando es precisamente su carácter de base militar en el Estrecho lo que le da un valor extraordinario, en beneficio del Reino Unido (RU) y en perjuicio -también extraordinario- nuestro, de España.
Los británicos reconocen que el sostenimiento de la base militar y de la población actual de Gibraltar sería imposible sin la colaboración de España (lo que ya de por sí solo resulta una anomalía extraordinaria y sorprendente) y ello no exclusivamente por los trabajadores españoles que mantienen viva su economía. En efecto, parece que cuando los británicos tienen un problema en Gibraltar, nos corresponde a los españoles acudir raudos a solucionárselo. Por eso a nadie extraña que, como consecuencia del problema en que se metieron con el brexit, se entablen negociaciones entre España y RU para solucionarlos. Lo llamativo es que esta vez consigan, no sólo resolver sus dificultades con las concesiones españolas que sean precisas, sino que les sumen otras concesiones que mejoran la posición de la colonia y como mínimo aseguran su supervivencia como base militar de bajo coste varios años más.
Podemos preguntarnos a qué se debe esto. Cuál es la causa de este desinterés por parte de la mayoría de nosotros los españoles. Qué motiva el desconocimiento endémico de la importancia de la base militar y en consecuencia, de los perjuicios que causa a España.

Las prioridades
Para los británicos el objetivo prioritario, es decir lo que realmente les importa, es mantener la operatividad y bajo coste de la base militar, habida cuenta de su situación geoestratégica y sus posibilidades en los ámbitos naval, aéreo y de Inteligencia. La población actual de Gibraltar sólo les importa en la medida en que les sirve para justificar –ante la comunidad internacional- su presencia en el Peñón y por la contribución de la economía local a la supervivencia de la base, contando con los trabajadores españoles como mano de obra barata y disponible para los empleos que no atiende esa población.
Respecto a nosotros los españoles, al citado efecto de la distancia a Gibraltar debemos unir un amplio rechazo a las cuestiones militares relativas al Peñón y al Estrecho. En general, nos interesan poco o nada, incluyendo en esta afirmación tanto a nuestras autoridades civiles como –lo que es más sorprendente- a las militares. Esto es así por varias razones: la ignorancia, el desinterés (derivado de la misma ignorancia, por no quedar en evidencia y, porque «las cuestiones militares resulta que no dan votos»), el aburrimiento, el rechazo por motivos ideológicos a las cuestiones militares y, el miedo a la reacción y a perder el favor del RU o de los EE.UU. en las organizaciones internacionales, lo que podría afectar a la asignación o gestión de responsabilidades y buenos destinos. Sin embargo, sorprende la aparente incapacidad –actual- de nuestras autoridades para proporcionar trabajo a 12.000 españoles de la Comarca por lo que se les deja en manos de Gibraltar y no se evita que puedan ser utilizados por los británicos como factor de presión, en resumidas cuentas, como rehenes; así pues, su ocupación en Gibraltar se ha convertido en nuestro objetivo prioritario, como han dicho públicamente en varias ocasiones nuestros gobernantes de uno y otro signo político. De esta forma, la restauración de la integridad territorial de España queda relegada como objetivo de prioridad secundaria frente al mantenimiento de los puestos de trabajo de los españoles en Gibraltar, que son rehenes con empleos marginales o baratos.
Como resultado, lo que tenemos es una prioridad socio-laboral para España y una prioridad militar para el RU que apenas se ve incomodada por España (excepto para los sobrevuelos de aviones de Estado y, determinados casos de escalas de buques de Estado en puertos españoles). Esta diferencia de prioridades no puede ser más beneficiosa para las Fuerzas Armadas del RU, Potencia Administradora de Gibraltar.

Qué supone esta base militar contra España
Lo cierto es que la existencia de esta base militar –que como reconocen los propios británicos sobrevive gracias a España- nos supone a los españoles un conjunto numeroso de peligros y perjuicios de ámbito político, militar, económico, medioambiental e incluso sanitario que, o no percibimos o no queremos percibir, y de los que apenas se hacen eco nuestras autoridades civiles y militares, nuestros políticos o nuestros medios de comunicación.
Sin entrar en demasiados detalles citamos dos que nos parecen muy significativos.
En primer lugar, Gibraltar, como colonia y base militar británica (con presencia estadounidense) de importancia geoestratégica, es considerado por los enemigos del RU como un territorio más en donde golpearles, tal como ya ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, afectando a La Línea de la Concepción. Recordemos también dos intentos de atentado en Gibraltar –frustrados gracias a España- uno a cargo de buceadores de combate argentinos durante la guerra de las Malvinas (03.1982) y otro a cargo del IRA (03.1988). En tiempos más recientes, tanto Irán (01.2024) como Rusia (05.2024), se han referido en sus amenazas al Estrecho y, directamente, a las bases británicas en sus Territorios de Ultramar, entre ellas la de Gibraltar. Hoy día, los efectos de un eventual ataque no se limitarían a La Línea sino que alcanzarían sin duda a toda la bahía de Algeciras, sin distinguir población civil o industrias.
Otro perjuicio, no menos importante, es que el RU usurpa a España la renta de posición que nos corresponde en la esfera geopolítica internacional y lo hace gracias, no sólo a la cesión de propiedad admitida en Utrecht sino también, a la ocupación ilegal y contraria al derecho internacional de espacios terrestres, marítimos y aéreos que son de indiscutible soberanía española.
No obstante y pese a lo que aseguran, Gibraltar presenta una gran fragilidad por su falta de recursos naturales, por su reducida extensión geográfica y por estar inevitablemente unido a la Comarca a través del istmo; súmese a ella la exposición y vulnerabilidad de sus instalaciones militares. El resultado es que la prepotencia británica podría desaparecer si enfrente se encontrase con una posición de fuerza española que no tendría por qué ser necesariamente militar y, sobre todo, frente a una posición política firme que no se da entre nosotros desde hace más de 50 años.
El artículo 3 del «Código de Conducta sobre los aspectos político-militares de la seguridad» de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) dice: «Los Estados no reforzarán su seguridad a expensas de la seguridad de otros Estados». España y el RU serán aliados pero no deja de ser lamentable que el RU considere prioritario mantenerse en Gibraltar, ocupe ilegalmente parte del territorio español y asegure su presencia militar con la ayuda de unos cuantos y significados españoles.

La subversión ideológica y la quinta columna
Los británicos superan su fragilidad en Gibraltar con la ayuda de la subversión ideológica, favorecida por una quinta columna (es decir, los colaboracionistas españoles) que emplea los recursos que le facilita Gibraltar para trabajar con eficacia al norte de la verja.
Según la definición acuñada por la KGB, la subversión ideológica es un «Proceso lento consistente en transformar la percepción de la realidad de modo que, prescindiendo de la abundancia de información, nadie es capaz de alcanzar conclusiones significativas e interesantes para la defensa de sí mismo, sus familias, su comunidad y su país.»
Según la Real Academia Española, se conoce como quinta columna a un «Grupo organizado que en un país en guerra actúa clandestinamente en favor del enemigo». Por analogía –centrándonos en el Contencioso de Gibraltar- podríamos decir que se trata de «las personas que, en un conflicto [el de Gibraltar lo es], actúan a favor de las posiciones del adversario [es decir, del británico]».

Qué hacen
De acuerdo con las definiciones anteriores, la quinta columna colabora con los británicos en sus esfuerzos por aplicar esta subversión ideológica que tiene como objetivo fundamental disimular que Gibraltar es una base militar y que el interés del RU por seguir en el Estrecho es militar. En este sentido conviene recordar a Lord Palmerston que el 01.03.1848 dijo: «Por lo tanto, afirmo que es una política estrecha suponer que tal o cual país deba ser considerado aliado eterno o enemigo perpetuo de Inglaterra. No tenemos aliados eternos ni enemigos perpetuos. Nuestros intereses son eternos y perpetuos, y es nuestro deber velar por ellos.» Esto también puede afectar a la población actual de la colonia porque, aunque los británicos aparenten preocuparse por ella, cuando no les sirve o no les interesa se la quitan de en medio, como su historia nos demuestra.
Se esfuerzan por conocer las debilidades de los nuestros –especialmente las de los más acomplejados- de manera que los convierten en quintacolumnistas (voluntarios o no pero a su servicio) para lograr lo dicho en el párrafo anterior. Y no sólo eso ya que con el mismo fin y por medio de la quinta columna no se olvidan de, entre otras actuaciones:
– Interferir en la política interior y exterior de España en lo que afecte a Gibraltar.
– Socavar las Resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la descolonización de Gibraltar.
– Provocar que se sitúe el mantenimiento de las buenas relaciones con el RU por encima de los derechos españoles respecto a Gibraltar, incluso aunque se perjudique la restauración de la integridad territorial de España.
– Apartar de sus responsabilidades a los funcionarios españoles que les resultan molestos en la gestión del Contencioso.
– Frustrar o entorpecer las decisiones españolas que les perjudiquen, especialmente las relacionadas con la operatividad de la base militar o la economía local.
– Defender a ultranza la fluidez del paso por la verja, auténtico «punto de ruptura» de la economía y del nivel de vida actual de Gibraltar.
– Frustrar las iniciativas tendentes a la difusión del conocimiento del Contencioso.
– Ocultar los riesgos –que no nos corresponden- que supone la base militar para la Comarca circunvecina.
– Ocultar los abusos que cometen en España por tierra, mar y aire, para favorecer sus capacidades militares.
– Impedir que trascienda la importancia de las actividades militares y de Inteligencia (del RU y de los EEUU) que se hacen en Gibraltar y alrededores, y sea imposible ocultar.
– Imponer relatos falsos sobre el Contencioso, lo que incluye la difusión constante de propaganda contra España; esta imposición se ve favorecida por la prensa comarcal cuando está inspirada desde Gibraltar y, por la infiltración de la cultura anglosajona.
– Apoyar, especialmente desde nuestras universidades con argumentos jurídicos o sociológicos, las tesis británicas sobre Gibraltar.
– Ocultar las actividades de la economía de Gibraltar que sean perjudiciales para España.
– Facilitar las actividades de Gibraltar, temporales o permanentes, que invaden el territorio y el mar territorial español (Rellenos, ejercicios, fondeos, bunkering, vertidos etc.) y que, en su caso, contaminan nuestras aguas, nuestra costa y nuestro aire.
– Conseguir que se atenúe el cumplimiento, en territorio español, de normas europeas –e incluso internacionales- relativas a la circulación y transporte de personas y mercancías por vías terrestres o medios aéreos.
– Facilitar la expansión, al norte de la verja, del área de influencia (política, social, económica, residencial, cultural, etc.) de Gibraltar.
– Procurar que la economía de La Línea dependa de Gibraltar y, al mismo tiempo, ocultar las servidumbres de Gibraltar respecto a la Comarca .
– Provocar alborotos en La Línea, especialmente en las proximidades de la verja, cuando sea necesario y, revertir el carácter de las manifestaciones populares para reorientarlas a favor de los intereses británicos.
– Apelar a la solidaridad y a la fraternidad entre los pueblos y sugerir gestos de buena voluntad para que España se gane «el corazón y la mente» de la población actual de Gibraltar etc. etc. Algo que por lo visto sólo es exigible a España, lo que lleva implícita la idea de que esta es la única «culpable» de sus males.

El éxito de la labor de la quinta columna explica la inmovilización y los retrocesos ocasionales de nuestras posiciones frente a los avances de los que se juegan su supervivencia.

En dónde trabajan y cuál su nivel de compromiso
Los más comprometidos están en la Comarca, lo que es obvio, porque es allí en las cercanías de Gibraltar en donde su labor diaria resulta más necesaria. Geográficamente también podemos situar a muchos de ellos incluso al norte de Despeñaperros.
Actúan en varios campos como son los medios de comunicación (prensa, radio, cine, televisión, redes sociales, etc.), en el ámbito empresarial («el negocio de Gibraltar»), en el sindical, el cultural, el universitario y educativo, en el de las asociaciones, el político, el diplomático e incluso en el militar. Dependiendo de su nivel profesional, su influencia se extenderá entre los órganos de la Administración española, que actuarán en consecuencia neutralizando las iniciativas que vayan contra los intereses británicos.
Podemos decir que una parte de sus integrantes está de guardia permanente (son los que más llaman la atención) mientras que otra parte está durmiente. Unos y otros –según su nivel de compromiso- reaccionan disciplinadamente a las instrucciones que se emiten desde Gibraltar y lo hacen ante acontecimientos o situaciones de trascendencia comarcal o incluso nacional. Basta con seguir la situación un tiempo para ver cómo se repiten las pautas de conducta –e incluso los mensajes- respondiendo al toque de «llamada y tropa» desde el Peñón.
Además de estos, cuentan con los servicios ocasionales de algún que otro colaborador que se preste al juego, puede que sin saber que está siendo manipulado pero que se siente atraído por los estímulos y prebendas que se le ofrecen.

No confundir trabajadores españoles con colaboracionistas
Conviene no confundir a los citados con los trabajadores españoles en Gibraltar aunque estos últimos también colaboren con la supervivencia de la economía local y por tanto, de la base militar. Sin embargo, a diferencia de los quintacolumnistas, su actividad no se relaciona con las incluidas en los párrafos anteriores y sus fines no pueden considerarse incluidos en la definición previa ya que no actúan en contra de las posiciones españolas en el Contencioso, la mayoría de ellos son compatriotas a los que nuestra Administración no ha sido capaz de ofrecerles una alternativa laboral.
Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R.)

17 noviembre 2025

Blog: generaldavila.com

MILITARES BRITÁNICOS, CON MATERIAL DE GUERRA Y EXPLOSIVOS, PODRÁN CIRCULAR SIN CONTROL POR LA UNIÓN EUROPEA, DESDE LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN HASTA HELSINKI. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R)

El actual Gobierno de España está empeñado en conseguir la aprobación de la Unión Europea (UE) a un “acuerdo histórico” con el Reino Unido (RU) y Gibraltar que permitirá el paso sin control de militares británicos (y en algunos casos norteamericanos) por todo el continente y el territorio Schengen, pudiendo hacerlo con armas, material de guerra o residuos radiactivos provenientes de sus submarinos nucleares, además de facilitar una nueva vía de acceso a la delincuencia organizada internacional, tan activa en esa zona.

 

Declaraciones británicas

El 12-06-2025, la Baronesa Chapman, Ministra de Estado del Foreign Office (FCO), hizo una larga declaración en la Cámara de los Comunes relativa al acuerdo político sobre Gibraltar alcanzado el día anterior. Entre otras cosas dijo: «Sus instalaciones militares [de Gibraltar] son de la máxima importancia para la seguridad del RU protegiendo importantes rutas globales comerciales en tiempos geopolíticamente volátiles. … Las Fuerzas Británicas en Gibraltar seguirán operando sin interferencias ni interrupciones exactamente igual que hasta ahora…. El tráfico en la frontera entre Gibraltar y España podrá fluir sin controles sobre los transeúntes… Para los que lleguen por avión al aeropuerto de Gibraltar habrá un control dual… Ignoren las noticias falsas, Gibraltar no entrará en Schengen… Me alegro de dejar claro que el personal de servicio en la base no necesitará pasar por controles Schengen».

Luke Pollard,  Secretario de Estado de Defensa del RU, declaró en la Cámara de los Comunes el 17-06-2025 que: «El acuerdo alcanzado el 11-06-2025 mantiene la plena autonomía operacional de las instalaciones militares del RU en Gibraltar, que juegan un papel vital protegiendo la seguridad regional e importantes rutas marítimas – no habríamos llegado a un acuerdo que comprometiese nuestras instalaciones militares en Gibraltar»

El 25-06-2025, la misma Baronesa Chapman dijo en una respuesta por escrito a Lord Frost: «Este acuerdo protege por completo la autonomía de las instalaciones militares del RU permitiéndoles continuar libremente con su contribución a la seguridad regional y a la prosperidad como hacen hoy día. El destino del personal militar del RU que sirve en Gibraltar, y sus familias, no dependerá de una autorización para entrar en el área Schengen. Como hasta ahora, el RU decidirá quién entra en Gibraltar»

 

Objeto de estas líneas

Nuestras autoridades han sido poco expresivas sobre el contenido del acuerdo aunque lo han calificado de «histórico». Por ello estas líneas se basan en lo dicho por los británicos en su Parlamento. No vamos a entrar en los sinsentidos de la «protección de la seguridad regional» (de España) y de la «prosperidad» (cuando es exactamente lo contrario). Vamos a plantear algunas ideas sobre lo que supondrá la ausencia de controles Schengen para los militares británicos y, obviamente, para los norteamericanos destinados en Gibraltar.

 

Controles en el aeródromo pero no en el puerto

Mientras nuestras autoridades se refieren a controles en el puerto y en el aeródromo militar de la RAF –al que citan como «aeropuerto de Gibraltar»- las autoridades británicas omiten las referencias al puerto que incluye toda la dársena con las instalaciones portuarias. Es un puerto militar si bien, la mitad norte y varias pequeñas marinas se dedican a actividades comerciales y deportivas, subordinadas a las necesidades militares.

Existen varios accesos por carretera a la dársena pero las marinas están integradas en la ciudad; además, las entradas de los barcos son irregulares. Por ello, situar los controles y llevarlos a la práctica resulta  muy difícil; esto no justifica su exención pero sí que los complica. Entre esos barcos se encuentran los cruceros (para los que se cuenta con un ramal del Muelle Norte que tiene una terminal para el acceso de los turistas), los de carga, algún que otro petrolero, las embarcaciones de recreo y los que están en obras.

El peligro radica en los buques de guerra y auxiliares, especialmente los submarinos de propulsión nuclear y más aún cuando entran en Gibraltar para reparar. Suelen permanecer inmovilizados varios días atracados en una parte del Muelle Sur que es el que, con sus más de 1.100 mts, protege la mitad sur de la dársena; lo comparten civiles y militares. Los barcos de guerra –no submarinos- y los auxiliares, además de atracar en el Muelle Sur pueden atracar en el Muelle 41 (segmento de unos 125 mts. de largo del Muelle Principal, paralelo a la línea de costa y también compartido entre civiles y militares) y, en el Muelle de Almacenes (de unos 110 mts de largo) con el que hace esquina, justo al lado de La Torre, en donde está el Comandante de las Fuerzas Británicas en Gibraltar. Ocasionalmente, los barcos de guerra también atracan en el ramal de cruceros del Muelle Norte y en otros ramales. Los muelles civiles y militares tienen salidas comunes a la ciudad.

Movimiento de buques de guerra británicos en el puerto. Dotaciones exentas de control. Fotografía ALF

El aeródromo de la RAF –construido en el istmo ocupado ilegalmente-  tiene una terminal dedicada a los vuelos civiles que está situada al norte de la pista de aterrizaje; se construyó en virtud de los Acuerdos de Córdoba y tiene prevista una salida directa a La Línea que nunca llegó a utilizarse.  En ella se prevé instalar los controles Schengen a cargo de policías españoles. También cuentan con una terminal militar que facilita eludir dichos controles. Es una instalación nueva, situada en el edificio de «RAF Gibraltar» que existe al sur de la pista. Permite «la gestión de las llegadas y salidas del personal militar» y sus familias. El 28-06-2023 se informó de su inauguración; parece que anticipándose a lo que iba a concretarse dos años después.

Consecuencias prácticas

Teniendo en cuenta lo dicho por las autoridades británicas y la configuración del puerto y del aeródromo, podemos plantear varias situaciones cuyos efectos se materializarán no sólo en España sino también en el resto de los países de la UE.  Entre ellas se encuentran:

  • Escalas de submarinos. – Desde enero de 2001 hasta julio de 2025 entraron en Gibraltar 94 submarinos nucleares que estuvieron en puerto 624 días; la mayor parte de ellos haciendo reparaciones o municionando. Es imposible que en tan largo periodo no hayan dejado en puerto residuos radiactivos. El proceso es muy sencillo: Lo desembarcan de noche en cajas de plomo y se lo llevan a los túneles hasta que puedan enviarlo al RU en barco; así en la ciudad nadie se entera.

Una vez abierto el paso por la verja de par en par, sin control alguno ni en el puerto ni en la entrada a Schengen, nada impedirá que esas cajas puedan entrar en La Línea de la Concepción sin problemas y circular por toda la Península hasta llegar a los Pirineos, en donde serían los franceses los que recibirían el material radiactivo que viajaría ignorado hasta donde les plazca a los británicos.

Ni que decir tiene que el material y el personal necesario para hacer las reparaciones que procedan en submarinos nucleares o en otros buques de guerra podrá entrar y salir de Gibraltar sin control alguno por parte de las autoridades españolas.

  • Escalas de buques de guerra, auxiliares y mercantes.- Sus dotaciones, como las de los submarinos, tendrían paso franco sin identificación alguna, desde Gibraltar hasta Helsinki, si así les place y tienen tiempo suficiente para hacerlo. Los tripulantes de los barcos mercantes que atraquen en los muelles comerciales disfrutarían de las mismas facilidades de acceso a Schengen que las dotaciones de los barcos de guerra. Tampoco habría problemas para la entrada / salida del material necesario para las reparaciones de los barcos mercantes en el astillero local, en competencia desleal con los de la bahía de Algeciras.
  • Escalas de cruceros.- Los turistas se ven obligados a pasar por la terminal del ramal del Muelle Norte. Conviene señalar que las dotaciones de los barcos de guerra que atraquen en ese ramal pueden salir a tierra por un recorrido distinto al de los turistas, evitando los controles.

Es importante destacar que, contrariamente a lo apuntado por algún político local, el puerto de Gibraltar, como vemos, es bastante más que lo relacionado con las escalas de cruceros con turistas.

  • Personal destinado en la base militar y sus familias, británicos y norteamericanos.- Lo ya dicho, con la ventaja de disponer de todo el tiempo que requieran para disfrutar de sus viajes por Europa sin control alguno ni visados, por ejemplo, para los norteamericanos; eso sí, para evitar los controles deberán eludir los viajes en avión.
  • Armas, municiones y explosivos.- Como es lógico, no intentarán pasar con misiles pero nada va a impedir que lo hagan en vehículos de pocas plazas con armas portátiles, cajas de municiones o explosivos sin que las autoridades españolas sean conscientes de ello.

Como en los casos anteriores, corren el riesgo de tener un accidente agravado por el material militar e incluso, sufrir un «vuelco», robo o asalto por parte de delincuentes profesionales –por ejemplo narcos o terroristas- debidamente informados. Las consecuencias inmediatas recaerían sobre la policía española que facilitó la entrada en Schengen, sin control alguno, es decir, la de La Línea; consecuencias que serían más graves si el accidente o el «vuelco» se produce al norte de los Pirineos.

  • Embarcaciones de recreo.- Las marinas permitirán un acceso inmejorable a Schengen precisamente por estar integradas en la ciudad. Por ahí podrá entrar quien lo desee, por mucho control virtual que instalen por todo Gibraltar. No dudamos que la voz correrá con rapidez entre la delincuencia organizada internacional, muy activa precisamente en la zona del Estrecho. En este caso, sería la relacionada con el contrabando en general (tabaco, drogas, armas, personas, etc.) así como con el tráfico de capitales para su blanqueo, en ambas direcciones.

Lo que no pueda entrar en Schengen por vía marítima por los puertos europeos (como Marsella, Rotterdam, etc.) podrá hacerlo sin problemas por el puerto de la colonia militar británica de Gibraltar.

  • Agentes de Inteligencia.- Desde el Peñón, los agentes de los servicios de Inteligencia británicos –militares, MI6 y MI5- podrán moverse por toda Europa con la mayor facilidad, como hacían por el Campo de Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial.

    Petroleros y embarcaciones de recreo en el puerto. Las tripulaciones eludirán el control. Fotografía ALF.

Responsabilidades.

El caso es que en España – y seguramente en todo el territorio de la UE- existen normas muy estrictas para el transporte por carretera de armas, municiones y explosivos. Estas normas limitan las cantidades a transportar y fijan los tipos de vehículos. Se requiere autorización previa, tienen restricciones de circulación y están obligados a seguir las rutas que determina la Guardia Civil.

No sería la primera vez que los militares británicos son sorprendidos en sus tránsitos con todo su equipo hacia Marruecos, vía Algeciras. Recordemos que un accidente fatal puso al descubierto las actividades militares ilícitas de los británicos en España, en Sierra Nevada. Aun suponiendo que los británicos prometan que no harán ninguna de las extralimitaciones o abusos mencionados en los párrafos anteriores, la historia de los tres últimos siglos nos enseña que es mejor no fiarse de ellos; tarde o temprano recurrirían al engaño o a la supuesta emergencia como disculpa, si son descubiertos. Claro que, ya puestos, son capaces de informar pidiendo escolta de la Guardia Civil, por ejemplo, para transportar explosivos o material radiactivo dando por sentado el derecho a ello que, aparentemente, les otorgará el nuevo tratado.

En cualquier caso, si ocurre una desgracia en territorio español o de la UE, desde La Línea de la Concepción hasta Helsinki, la responsabilidad será de las autoridades españolas empezando por las de la policía en La Línea, como ya hemos señalado.

 

Acuerdo histórico

Las autoridades británicas citadas al comienzo de este texto insistieron en que sus militares «seguirán operando sin interferencias ni interrupciones exactamente igual que hasta ahora». Esto es inexacto pues hasta ahora, sí que están sujetos a controles e incluso prohibiciones de paso.

Dado que tanto para los militares como para sus familias desaparecerán los controles de entrada en Schengen, podemos afirmar que, efectivamente, se trata de un acuerdo histórico –como dicen nuestras autoridades- con mayor relevancia porque las fuerzas militares de ocupación de Gibraltar contarán con la colaboración española para el uso y disfrute del territorio Schengen.

El que por ahora se trate de un acuerdo político y no de un tratado parece irrelevante puesto que, como nos muestra la experiencia de los últimos años, lo incluido en el acuerdo se aplicará ya mismo como si fuese Ley, en beneficio de las negociaciones en curso y como muestra de la extraordinaria flexibilidad y buena voluntad de los nuestros.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

Blog: generaldavila.com

11 septiembre 2025

 

 

ESPAÑA Y LA PERCEPCIÓN DE LA AMENAZA EN GIBRALTAR. Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R )

 

Propiedad del autor Ángel Liberal (actualizada a fecha actual)

 

El pasado 21 de julio, el gobernador de la colonia militar británica de Gibraltar concedió una extensa entrevista al periódico local, el Gibraltar Chronicle[i]. Ocupa dos páginas casi completas, con unas ocho columnas. Se extendió sobre su experiencia en negociaciones en la OTAN y calificó como un «triunfo real» las recientes sobre Gibraltar entre el Reino Unido (RU) y la Unión Europea (UE). Según dice, «el acuerdo explícitamente no es sobre la soberanía»; pero al mismo tiempo, destaca que «la cláusula sobre la soberanía protege absolutamente la soberanía británica sobre Gibraltar y haciéndolo, [también protege] la autodeterminación del pueblo de Gibraltar». Según sus palabras, puede entenderse que España –en virtud de un tratado de la UE que no es sobre la soberanía- protege la soberanía británica de Gibraltar y la autodeterminación de su población; una muestra de la habilidad negociadora de los diplomáticos británicos. O dicho de otra manera, que España ha negociado ante la UE en beneficio de RU y de Gibraltar.

             En la misma entrevista, el gobernador también se refirió a otros aspectos del tratado y a cuestiones relacionadas con la Royal Gibraltar Police (RGP), el affaire del Comisario McGrail y a lo que denomina «controversia» por el  informe del Auditor General [que ha destapado numerosos casos de despilfarro, favoritismo y corrupción en la administración local]. En 15 párrafos, que ocupan unos 2/3 de una columna, mencionó cuestiones de seguridad y defensa destacando lo bien defendido que está Gibraltar, su papel como base conjunta, la utilidad extraordinaria de la base naval, de la pista de aterrizaje  y del Regimiento de Gibraltar. Significativamente omitió referencias a las instalaciones  de Inteligencia. Tiene cierto interés un párrafo que dice «No entiendo plenamente la posición española sobre [las instalaciones de] Defensa británicas en Gibraltar y necesito trabajar para llegar al fondo de esto»; (esto puede resolverlo sin más que leer los artículos sobre los aspectos militares de Gibraltar publicados en este Blog del General Dávila; contando con la ayuda del traductor de Google).

Sólo tres días después, el gobernador concedió otra entrevista en el programa Viewpoint de la emisora local GBC News[ii]. Dura más de 54 minutos; su transcripción ocupa 14 páginas. Entre otros temas se refirió a su carrera militar, a sus antecesores en el cargo, sus impresiones sobre la vida en Gibraltar, la economía local etc. etc. Como en la entrevista en el periódico, también se refirió  a la policía local, a la investigación por el caso McGrail y a las negociaciones del tratado. Destacó como, ante las dudas de un parlamentario británico, el ministro correspondiente aseguró en Londres el día anterior que la cláusula citada «no significa que la soberanía sobre Gibraltar esté amenazada». También destacó que «trabajaron increíblemente bien con el Gobierno español, que está en el tratado». A la base militar le dedicó 133 palabras, que no llegan a ocupar media página.

Un par de días después, un conocido abogado, político y periodista local escribió una especie de «Informe de primeras impresiones» en el que, en su primera línea, destacó de forma un tanto irónica y entre signos de admiración: « ¡Hemos salvaguardado nuestra base militar, grandioso!»; con lo que dio la impresión de que la base militar ha tenido que ser protegida o defendida de alguna amenaza –quizá  la que se temía el parlamentario-  obviamente durante las negociaciones en curso y relacionada con ellas. Lo que sí han dejado bien claro es que para los británicos el objetivo a mantener no es otro que la base militar.

Es cierto que las autoridades de la Potencia Administradora han insistido desde el comienzo de las negociaciones en la defensa de la «autonomía militar» del RU en Gibraltar es decir,  que la base militar tenía que «seguir operando sin interferencia ni interrupción alguna, como hasta ahora». De hecho, a lo largo del tiempo que duraron las negociaciones en ningún momento se publicó algo en el sentido de que no fuese a ser así.

La sensación de amenaza procedente de España es algo que parece arraigado en la mentalidad de la población actual de Gibraltar aunque, pese a esa creencia, no duden en pasar al norte de la verja y hacerlo por millares todos los fines de semana. En realidad esa sensación ha sido inducida a conveniencia del RU a partir de los años 40 del siglo pasado como ingrediente imprescindible para la creación del nacionalismo local. Lo cierto es que en eso seguimos aunque, como vemos, de una forma un tanto peculiar o por lo menos falta de coherencia. Quizá por aquello de «la tostada untada por los dos lados».

Para comprender lo anterior conviene repasar un poco de historia.

En 1903 los británicos reconocieron que la base naval de Gibraltar, en tiempo de guerra, solo se puede conservar si España se mantiene neutral, a menos que el RU consiga ocupar el sur de España con suficiente territorio como para lograr que Gibraltar esté fuera del alcance de toda la artillería hostil. Como sabemos, durante la Primera Guerra Mundial, España se mantuvo neutral.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los planificadores  británicos  consideraron que, sin la colaboración de España, Gibraltar era indefendible; incluso si la Operación Felix[iii] fracasaba, la base naval quedaría inservible.  Como sabemos, Felix no se puso en marcha por decisión exclusiva del general Franco.

A partir de 1945 los británicos llevaron el Contencioso de Gibraltar a la ONU. Con el apoyo de ésta, de la que España estaba excluida, decidieron ignorar el tratado de Utrecht y fueron dando los pasos necesarios para convertir a Gibraltar en un Estado independiente que les cedería la base naval; algo parecido a la evolución política de Malta y de Chipre que de colonias británicas pasaron a ser Estados independientes, dentro de la Commonwealth.

En 1955 España entró en la ONU. A partir de entonces, la citada maniobra británica sobre Gibraltar se vio frustrada gracias a la intensa labor del ministro Fernando Mª Castiella que contó con la colaboración, entre otros, del embajador Fernando Olivié González-Pumariega. Pese a los esfuerzos diplomáticos españoles por resolver la situación, los británicos mantuvieron el rumbo y, después de una serie de incidentes y provocaciones, no dejaron al gobierno español más opción que el cierre de la verja en 1969, en cumplimiento del tratado de Utrecht.

El RU vio como se desvanecían sus aspiraciones. Su colonia –que sobrevivía gracias a subvenciones británicas- estuvo al borde de la quiebra hasta que el gobierno de Felipe González sucumbió ante la amenaza de Margaret Thatcher de vetar la entrada de España en la UE y abrió la verja en 1982, después de 13 años de cierre.

Los británicos aprendieron la lección así que, desde 1982 en adelante, plantean el conflicto por Gibraltar y contra España en el terreno económico, además del político y diplomático; junto con el militar en la OTAN.

Desde entonces sus bazas económicas son principalmente dos: 1º la mano de obra (dócil y barata) que suponen los más de 10.000 trabajadores españoles –de  un total de más de 15.000- que pasan a diario por la verja y han sido convertidos en rehenes de la política británica y local; y 2º, el Centro Financiero cuyo origen se remonta a 1967 y supone un gran atractivo para las personas físicas o jurídicas que, recurriendo a sus servicios, pueden eludir o evadir el pago de impuestos en España con facilidad y riesgos mínimos de forma que, hoy día, la nómina de «colaboradores» es apreciable.

Con gran habilidad pusieron en práctica –en todos los ámbitos en que fuera necesario- la «subversión ideológica»[iv] algo que, incluso hoy día, les reporta notables beneficios. Tampoco debe olvidarse la supuesta obligación de España de aceptar cualquier cosa procedente de Gibraltar, en aras de la «buena vecindad»; así como la de mantener las mejores relaciones con la Potencia Administradora, el RU.

El 26.07. 2001, por iniciativa del gobierno británico, empezaron las negociaciones para la cosoberanía de Gibraltar. El negociador por parte española fue Josep Piqué, ministro de Asuntos Exteriores. Tanto la Royal Navy como las autoridades locales de la colonia no desaprovecharon ocasión para poner de manifiesto su rechazo a estas negociaciones. El cese de Piqué el 10.07.2002 señaló el fracaso de las negociaciones y no precisamente por decisión británica. El gobierno español renunció a seguir con unas negociaciones conducentes –en último término- a la restauración de la integridad territorial de España. Todo lo que quedó a continuación fue una serie de maniobras y declaraciones políticas de distracción, convenientes para el gobierno español de entonces y para las autoridades locales de Gibraltar. Podemos decir que las dos bazas citadas –junto con otras- quebraron la voluntad de resistencia de nuestras autoridades.

El 23.06.2016 se celebró en el RU, por decisión unilateral británica, el referéndum sobre su permanencia en la UE. Como sabemos, ganaron los partidarios de la salida (el Brexit) arrastrando con ello a Gibraltar, pese al rechazo de la población local que quería seguir disfrutando de las ventajas que le ofrecía su pertenencia a la UE con el RU y junto con España.

El ministro español de Asuntos Exteriores era José Manuel García-Margallo responsable de dicha cartera desde el 22.11.2011; sus inquietudes sobre el Contencioso de Gibraltar eran públicamente conocidas. Cesó en el cargo el 04.11.2016 siendo relevado por el diplomático Alfonso Dastis. El 06.08.2017, el nuevo ministro declaró en el diario ABC, entre otras cosas: «Yo le doy mucha importancia a Gibraltar. A Gibraltar como reivindicación española para completar nuestra integridad territorial y a Gibraltar como lugar donde trabajan miles de españoles… Yo lo que no quiero es hacer peligrar el acuerdo UE-RU sometiéndolo a la necesidad de alterar el estatus de Gibraltar de manera simultánea. No voy a condicionar un acuerdo entre la UE y el RU a la recuperación de la soberanía de Gibraltar».

Por segunda vez en lo que va de siglo, el gobierno español renunció a aprovechar la oportunidad para negociar la restauración de nuestra integridad territorial. En 2001 la oportunidad la ofreció unilateralmente el RU; en 2016, la oportunidad vino como consecuencia de la decisión unilateral británica que dejó a Gibraltar fuera de la UE por lo que se invertían los papeles respecto a 1982. Mientras Margaret Thatcher aprovechó la oportunidad para forzar a España a abrir la verja, parece que a nuestro gobierno, en 2016, le preocupaban más los derechos de los trabajadores españoles (los rehenes), el aeródromo, el tema fiscal, el medioambiente etc. que la integridad territorial de España y por descontado, que los riesgos que sufren los más de 275.000 habitantes de la Comarca, sin que les correspondan.

Por extraño que parezca, la «amenaza» al estatus actual de Gibraltar no ha procedido de España sino del RU, y no nos equivocamos. Además, sabemos que «la defensa y seguridad de Gibraltar es una responsabilidad exclusiva del RU»; pues bien, mucho más extraño todavía es que la defensa de los intereses de la Royal Navy y de la población actual de la colonia se la deben, en gran medida, a los gobiernos españoles citados y a quienes les sucedieron que, pudiendo haber cambiado de rumbo, no lo hicieron demostrando con ello, unos y otros, que carecían de la voluntad necesaria para resolver el Contencioso.

España no sólo no amenaza a Gibraltar sino más bien todo lo contrario. Sin duda, las bazas económicas planteadas por los británicos en 1982 han demostrado ser un gran acierto. Bazas que se han visto favorecidas por el desconocimiento, desinterés e incluso animadversión de los nuestros hacia las cuestiones militares, lo que tiene un significado muy especial cuando sabemos que Gibraltar en realidad es una ciudad dentro de una base militar[v].

La propiedad de la ciudad fue cedida en Utrecht en 1713 pero no lo fueron el istmo ni los espacios marítimos y aéreos que rodean el Peñón. Las Resoluciones de la Asamblea General de la ONU 2.070 (16.12.1965), 2.231 (20.12.1966) y 2.353 (19.12.1967) invitan al RU y a España a negociar para poner fin a la situación colonial; es más rotunda  la 2.429 (18.12.1968) que pide a la Potencia Administradora poner fin a la situación colonial de Gibraltar antes del 1º de octubre de 1969. Nada de esto se ha llevado a la práctica a pesar del paso de los años.

Cabe preguntarse: ¿quién amenaza a quién? ¿quién y por qué colabora en el mantenimiento de la situación colonial militar extranjera en territorio español? ¿cuáles son sus intereses?

Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R )

Blog: Generaldavila.com

1 septiembre 2025

 

[i] Gibraltar Chronicle, 21 de julio de 2025, portada y página 2

[ii] https://www.gbc.gi/tv/programmes/viewpoint/episode/s11-e40

[iii] Operación diseñada, planificada y dispuesta entre Alemania y España para la toma de Gibraltar. Ver Objetivo Gibraltar, de Alfonso Escuadra Sánchez. Fundación Don Rodrigo. Madrid 2021

[iv] La Subversión Ideológica es un «Proceso lento consistente en transformar la percepción de la realidad de modo que, prescindiendo de la abundancia de información, nadie es capaz de alcanzar conclusiones significativas e interesantes para la defensa de sí mismo, sus familias, su comunidad y su país».

[v] https://generaldavila.com/2021/01/03/gibraltar-un-pueblo-dentro-de-una-base-militar-angel-liberal-capitan-de-navio-r/

 

GIBRALTAR: «ACUERDO DE NOCHEVIEJA 2.0». Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R.))

Foto propiedad del autor (Ángel Liberal)

Con leer un poco de historia podemos ver que el estrecho de Gibraltar, por su situación geoestratégica, es vital para la defensa de Occidente. También sabemos, porque nos lo repiten hasta la saciedad, que la ocupación del Peñón y del istmo es importante para los intereses del Reino Unido (RU) relacionados con su defensa, su diplomacia y su economía. Sin embargo, cabe preguntarse si la consecución de los objetivos generales de la defensa de Occidente exige que el Peñón siga en manos de los británicos.

A veces, por irracional que parezca, nos encontramos con quienes piensan así sin tener en cuenta la desproporción que existe entre los recursos militares españoles disponibles en el sur de la Península frente a los que se encuentran en los 6 km2 del Peñón.

Lo cierto es que la política juega en contra de nosotros, como se demuestra hoy día y se ha demostrado en el pasado, con las ocasiones en que no se aprovecharon las oportunidades favorables a España incluso, para resolver el Contencioso.

Más grave todavía es que nosotros los españoles colaboramos, con un éxito notable, a la supervivencia de la base militar de «bajo coste» británica.

 

La base militar

En este Blog del General Dávila explicamos que Gibraltar es un pueblo dentro de una base militar[i]: el Peñón entero es una base militar. Su situación geográfica se hace más importante para nosotros los españoles cuando está, como todavía ocurre, en manos de una potencia militar extraña.

Al norte, en el istmo ocupado ilegalmente, se encuentra el aeródromo militar de RAF Gibraltar en el que también operan –con su propia terminal- las líneas aéreas comerciales y los aviones privados. Se añaden unos depósitos de combustible, un almacén de materiales peligrosos, el cuartel del Regimiento de Gibraltar, los hangares de la RAF, la terminal para el personal militar, un gimnasio, la enfermería de los militares y las viviendas de la RAF.

Al oeste está el puerto. Para entender qué es, basta con consultar cualquier carta náutica. Toda la dársena portuaria está disponible como base naval aunque se rotula como tal la zona de uso permanente y exclusivo por los militares. Actualmente, la «propiedad» de la mitad norte está cedida al gobierno local de Gibraltar en contra de lo estipulado en el tratado de Utrecht;  se dedica a fines civiles como son el atraque de cruceros o de barcos mercantes pero esto no impide que cuando surge la necesidad, los militares cierren su uso por los civiles; así ocurrió con las recientes llegadas de portaaviones de la Royal Navy (RN). También existen unas marinas pequeñas para embarcaciones de recreo. En la mitad sur del puerto, con parte de la «propiedad» igualmente cedida al gobierno local, se encuentran los diques secos así como los muelles y talleres del astillero en los cuales tienen prioridad los barcos de guerra.

El lugar de honor del puerto lo ocupa el Muelle Sur; tiene una longitud de 1080m de los que la parte civil (al sur) tiene 432m y la militar (al norte) 648m; en esta se incluyen los dos muelles de atraque de submarinos nucleares (británicos y de la US Navy), conocidos como muelles Z, en donde atracan para reparar sus averías o para recargar de misiles o torpedos de forma ostensible, para que no pase desapercibida.

El muelle 41 – que está enfrente, a pocos metros del edifico de mando de las «Fuerzas Británicas en Gibraltar»- también es de uso militar así como una pequeña dársena para embarcaciones menores compartida con la policía. La red anti-intrusos que suele cerrar la mitad sur de la dársena es una imagen muy expresiva de su carácter militar, lo mismo que los radares y visores optrónicos situados en las entradas por mar al puerto.

Fuera ya del puerto y más al sur está cala Rosia. De ahí salen varios cables del sistema acústico anglo-americano usado para la detección de submarinos en tránsito por el Estrecho.

Cerca de punta Europa existen antenas de Inteligencia (espionaje) de Comunicaciones pertenecientes a la Red Echelon («Five Eyes»), así como radares de superficie, equipos de Inteligencia Electrónica (ELINT), visores optrónicos etc. etc. montados en «Windy» que es la torre de control de tráfico marítimo de la RN.

En lo alto del Peñón existen antenas de comunicaciones tierra-aire, otras antenas de la Red Echelon y el radar de exploración aérea, de tipo militar y que apoya al aeródromo.

En el interior del Peñón tienen los polvorines para misiles, torpedos y munición convencional, por lo menos. También tienen potabilizadoras, ahora civiles, y antiguos depósitos de combustible pendientes de rehabilitar; hoy día, para este suministro pueden recurrir a las facilidades que les da España.

En el este tienen accesos alternativos a los túneles así como, en la mar, cables del tendido acústico.

Esto que hemos descrito brevemente es lo que de Gibraltar importa a los británicos: la base militar con sus instalaciones de Inteligencia y logísticas.

Por si no estuviese claro, especialmente para la población local, los soldados del British Army o bien, los del Regimiento de Gibraltar, hacen ejercicios por las calles de la ciudad prácticamente todos los meses, de uniforme y con armas. Asimismo, las embarcaciones del Escuadrón de Gibraltar hacen también los suyos regularmente (incluso con fuego real), en las aguas de levante del Peñón, que son españolas.

En cuanto a la población actual del Peñón, la historia colonial del RU es muy expresiva.

 

El sostenimiento de la base

Ese conjunto de instalaciones militares tiene un coste económico y un coste político.

El económico en 2014-2015 era de 70 millones de libras (M£) para mantenimientos, las nóminas de unas 1.000 personas y los consumos como electricidad y agua potable. En 2022 firmaron un contrato de mantenimiento por 155 M para los años 2022 a 2029. La economía de Gibraltar corre a cargo de –por lo menos- la mitad del coste del aeródromo.

El carácter del RU como potencia colonial tiene su coste político ante la comunidad internacional. Parte de él lo compensan apoyándose en que la población llanita desea seguir como está. Obviamente se abstienen de dar publicidad a la base militar.

Compensan a esa población incumpliendo, desde hace 60 años, las resoluciones de Naciones Unidas sobre descolonización y apoyándola frente a las aspiraciones españolas –como se ha visto en estos días- en cualquier foro internacional que ponga en riesgo la economía de Gibraltar y la sujeción de esa población a la voluntad del RU. Todo esto tiene un coste añadido y es que si la economía va mal, tendría que ser el RU el que se hiciese cargo de mantener a la población con su nivel de vida actual.

En esto ha estado la clave de las negociaciones recientes: la supervivencia de la economía de Gibraltar para asegurar la supervivencia de la base.

 

La dependencia de España[ii]

La economía de Gibraltar descansa sobre cinco pilares: el turismo, el Centro Financiero («paraíso fiscal»), el aprovisionamiento de buques («bunkering»), las apuestas on-line y la importación / exportación (contrabando) de tabaco. Todos ellos dependen de la fluidez del tránsito por la verja excepto el combustible para barcos que lo reciben por mar, suministrado mayoritariamente por la refinería Moeve (antes CEPSA) en San Roque. El 100% del combustible para los aviones civiles y militares lo reciben  de la misma refinería mediante camiones que atraviesan La Línea y aparcan próximos a la verja, en su lado sur.

De la fluidez de este tránsito depende el paso de personas y mercancías por la verja. Entre las personas se incluyen los 15.226 (03.06.2025) trabajadores transfronterizos de los cuales 10.563 eran españoles; sin ellos y sin la fluidez citada, la economía de Gibraltar no podría sobrevivir pues atienden toda clase de empleos, fundamentalmente la hostelería, construcción, industria portuaria, comercio local, sanidad, servicio doméstico etc. Obviamente, los extranjeros de alta cualificación que viven en el Campo de Gibraltar y trabajan en el Peñón, también dependen de esta fluidez; igual que ocurre con la posibilidad de que la población llanita salga con facilidad de la «jaula» en la que vive.

El pasado día 12.06.2025 se declaró en la Cámara de los Lores: «…la entrada en vigor del Sistema de Entrada y Salida de la UE (EES) supondría la introducción de una frontera dura… Esto provocaría caos y retrasos, puesto en peligro los medios de vida de los ciudadanos británicos en Gibraltar, arruinado su economía y posiblemente habría costado cientos de millones de libras al año, presionando, en último término, al contribuyente británico para que pagase la factura». Se omitió alguna referencia al coste para la base militar.

Recordemos que el artículo X del tratado de Utrecht (13.07.1713), que sigue en vigor, entre otras cosas dice: «…. la dicha propiedad [de la ciudad de Gibraltar] se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra.»

 

La colaboración de españoles

El sostenimiento de la base naval y de la población actual de Gibraltar sería imposible sin la colaboración de España y no solo por los puestos de trabajo que ocupan. Por ejemplo, empresas españolas de renombre contribuyen con su esfuerzo al sostenimiento y operatividad del puerto/base naval. También, durante la crisis del Covid19, con la verja prácticamente cerrada por el aislamiento obligado por la pandemia, hasta 600 camiones semanales pasaban de norte a sur por la verja para llevar los suministros que necesitaban la ciudad y los militares.

Las referencias a la existencia de un Centro Financiero estimulan a muchos españoles, movidos claramente por el interés económico; entre ellos se encuentran los que son propensos a engañar o a dejarse engañar, siempre en beneficio de «El negocio de Gibraltar».

No ocurre lo mismo con el aspecto militar del Contencioso que, en general, es rechazado. Algunos lo rechazan por ignorancia, otros porque les aburre o les provoca cierta alergia relacionada con esquemas ideológicos preconcebidos y otros, por un aparente temor a perder el favor del RU o de los EE.UU. en las organizaciones internacionales, civiles y militares.

En otros casos, el estímulo favorable a Gibraltar debe proceder de un interés superior cuyo origen puede situarse en el RU que es donde, en definitiva, radica su obediencia.

Debemos destacar la eficacia con que los británicos practican la «subversión ideológica». Como resultado tenemos –junto con lo apuntado en los párrafos anteriores- a los que no ven la base militar, los que no quieren verla y los que la ven pero no quieren asumir que la han visto.

Las características del Centro Financiero son tales que nos permiten plantear la siguiente pregunta: Si el dinero de las ITV etc. que se perdió en Barcelona salió por Andorra, ¿por dónde pudo salir el dinero de los ERE, cursos de formación etc. que se perdió en Sevilla?

De todos estos españoles colaboradores de la colonia tenemos unos cuantos, algunos con mucha influencia, sobre todo en el Campo de Gibraltar. En general se caracterizan por una falta manifiesta de conciencia sobre la defensa de España y la geo-estrategia.

 

El «Acuerdo de Nochevieja»

La entrada en vigor del Brexit (31.01.2020) ha puesto en peligro esta estructura económico/militar tan beneficiosa para el RU como perjudicial para España a la que, de entrada, le sustrae la renta de posición que nos corresponde.

El texto en inglés del «Principio de Acuerdo entre España y Reino Unido sobre Gibraltar y sobre el Brexit, de 31.12.2020», más conocido como el «Acuerdo de Nochevieja», tiene ocho páginas con 25 párrafos y tres anexos que incluyen otros 15 párrafos.

El principio fundamental que rige el «Acuerdo de Nochevieja» es el de conseguir –como  gran objetivo británico- la fluidez total en el paso por la verja de personas y mercancías, llegando a la supresión de los controles. Otros aspectos que contempla son los relativos a aduanas, transportes, policía, medio ambiente, finanzas, impuestos etc.

El 04.01.2021, en una entrevista en Canal Sur Radio, la entonces ministra de Asuntos Exteriores explicó que el acuerdo «tiene que traducirse en un tratado entre la UE y el RU que se debe alcanzar en un período máximo de seis meses, aunque ha precisado que puede ser antes y ha confiado en que no sea después de ese plazo».

Han pasado más de cuatro años de negociaciones y lo único que se tiene es otro acuerdo para seguir negociando lo que ya se había acordado en el anterior pero, sin llegar a concretarlo con un texto válido debido a la dificultad de darle una forma jurídica que sea aceptable para toda la UE.

El 11.06.2025 se publicó –con grandes muestras de entusiasmo- la «Declaración conjunta sobre las negociaciones para un Acuerdo UE – Reino Unido en relación con Gibraltar». El Comunicado con la Declaración publicado por nuestro ministerio de Asuntos Exteriores es de una página con nueve párrafos y 597 palabras. Leyéndolo se aprecia que su contenido es un resumen muy breve de los objetivos que se pretendía alcanzar con el acuerdo de 31.12.2020; eso sí, con muy buena voluntad, como en 2020.

El 12.06.2025, tanto nuestro ministro de Asuntos Exteriores como las autoridades de la UE y del RU, aseguraron en varias entrevistas (Europa Sur, 12.06.2025) que «el acuerdo estará completamente redactado ‘para otoño’. Será entonces, ha explicado, cuando el acuerdo esté ya ‘negro sobre blanco’».

Como podemos ver, después de cuatro años de –según dicen- arduo trabajo y de haber estado más de dos años con el texto acordado en «más de un 90%», «en el límite», «con la línea de meta a la vista» etc. etc., en los dos casos se menciona un plazo de seis meses para que el acuerdo esté en condiciones de convertirse en un tratado. Podríamos pensar que esta vez van en serio y que en seis meses tendrán el tratado. Eso sí, tanto entonces como ahora se insiste en asegurar que el tratado estará listo «tan pronto como sea posible». Sin embargo, surgen dudas cuando se aprecian las contradicciones entre lo que actualmente dicen unos y lo que dicen otros, así como las dificultades que persisten desde el 31.12.2020. Lo único seguro es que no podemos asegurar lo que va a ocurrir, por lo que todo se reduce a esperar y ver.

Además del plazo, ambos acuerdos presentan similitudes en sus objetivos destacando las relacionadas con la fluidez total en el paso entre Gibraltar y La Línea, los controles Schengen en puerto y aeropuerto, las aguas que rodean el Peñón, la supresión de la verja y el uso, ahora «mejorado», del aeródromo de la RAF. También se tratan las cuestiones fiscales y el resto de las ya mencionadas. Llaman mucho la atención las referencias al personal militar que se están publicando en los últimos días.

En estas líneas nos referiremos a la incidencia que algunos de los puntos mencionados tienen en la operatividad de la base o en una cuestión fundamental como es la soberanía.

 

La verja

Fue levantada ilegalmente por los militares británicos en 1908/1909; parte en dos el istmo, que no fue cedido en Utrecht ni en momento posterior alguno.

Forma parte de la seguridad perimetral del aeródromo de la RAF; un aeródromo no puede existir sin seguridad. Además, los tramos de la verja situados al norte de la pista de aterrizaje protegen entre otros, a las viviendas de la RAF, a los edificios de la aduana de Gibraltar, al almacén a cielo abierto de los vehículos Toyota y, a los depósitos de combustible militares situados en el extremo de levante. Al sur, en su mayor longitud también son instalaciones militares como el cuartel del Regimiento y otras ya mencionadas.

Pese a lo anterior, nuestras autoridades insisten –tanto en 2020 como ahora- en que desaparecerá mientras que en Gibraltar apenas la mencionan. Sus políticos rechazan las quejas de la población llanita sobre la pérdida de seguridad afirmando que la tecnología actual permitirá que la seguridad aumente. Es posible que en Gibraltar acepten la eliminación de la «verja física» y a cambio instalen una «valla metafísica»; lo veremos en su momento.

Lo más probable es que se limiten a desmontar algunos metros, un tramo simbólico, a lado y lado del acceso actual, los suficientes para hacerse una fotografía dejando la verja protegiendo los espacios señalados.

 

El aeródromo de la RAF[iii]

Por mucho que lo denominen «Aeropuerto Internacional de Gibraltar», es un aeródromo militar con limitaciones (meteorológicas, estructurales, laborales etc.) que obligan a los aviones civiles a usar como «alternativo» – con frecuencia con fraude de ley- el Aeropuerto Internacional de Málaga porque así se evitan los costes de atención a los pasajeros. Recordemos que la pista de aterrizaje de Gibraltar está considerada, año tras año, como una de las diez más peligrosas del mundo.

La rentabilidad comercial del aeródromo la determina el aterrizaje de aviones civiles cuyos pasajeros pagan las tasas aeroportuarias. Sirvan como orientación los siguientes datos aproximados. Desde 2021 hasta 2025, los aterrizajes de aviones civiles han variado entre 1.500 y 1.600 al año; los de aviones militares han sido, en 2021 unos 125, en 2022 unos 100, en 2023 unos 50, en 2024 unos 40 y en 2025 unos 15 en el primer semestre.

Como puede verse, los vuelos militares no llegan al 5% de los civiles siendo estos los que aseguran algunos ingresos para mantener la instalación militar, además de ser el cordón umbilical que une a la colonia con el RU.

Desde hace dos años, el aeródromo de RAF Gibraltar cuenta con una instalación específica (léase terminal) para las llegadas/salidas de personal militar. Estos militares y sus familias, como se asegura, podrán entrar y salir de Gibraltar y pasar a la UE sin control Schengen alguno puesto que los controles –solo aplicables a civiles- estarán en la terminal civil. Lo mismo cabe decir de los militares de los EEUU.

Se informa que los países de la UE podrán contribuir con vuelos a Gibraltar, en vez de ir a Málaga, Jerez o Sevilla. Así, esta instalación militar podrá seguir operando a beneficio de las fuerzas armadas del RU. Es posible que las líneas aéreas así lo hagan hasta que se den cuenta de que no es rentable, como pasó en 2008.

Por otra parte, se repite hasta la saciedad que, en el texto del futuro tratado, se incluirá una cláusula de salvaguarda en la que quedará claro que ni España ni el RU renuncian a sus posiciones sobre la soberanía, lo que incluye el Peñón, las aguas y el istmo, con el aeródromo militar. Es posible que lo cubran con tres o cuatro líneas pero lo cierto es que será el RU el que de facto y –según dicen los británicos- con el consentimiento y comprensión de España (junto con su colaboración), seguirá en el istmo por los años venideros, arropado por un tratado del RU, no con España sino con la UE, lo que hará bastante más difícil mantener la reivindicación española en los foros internacionales.

 

El puerto y los controles Schengen

Aquí tenemos otras discrepancias. Mientras nuestras autoridades aseguran que los controles Schengen estarán en el puerto y en el aeropuerto a cargo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españoles, las de Gibraltar aseguran que sólo estarán en el aeropuerto, localizados en un voladizo en el edificio de la terminal civil.

Sobre el puerto, el razonamiento que ofrecen es muy sencillo: «el muelle norte es en donde atraca el ferri de Marruecos. Como éste no es rentable, se suprime el ferri y así no son necesarios los controles Schengen en el puerto». De un plumazo suprimen los cruceros con turistas, los barcos mercantes y lo que es más grave, la base naval. El puerto de Gibraltar quedaría así reducido a una parte del muelle norte.

En consecuencia, las dotaciones de los buques de guerra (de superficie o submarinos), los turistas de los cruceros y las tripulaciones de los barcos mercantes podrían desembarcar sin control Schengen y una vez en tierra, pasar a La Línea e incluso, si quieren, al norte de los Pirineos y llegar hasta Helsinki.

Desaparecidos los controles Schengen a los militares, tanto en el puerto como en el aeródromo, estos militares podrían volver a realizar maniobras militares en Sierra Nevada o en el Campo de Gibraltar, como antaño.

Todo esto parece un poco raro porque, en definitiva, tendríamos a militares de un país tercero, no UE, dentro del espacio Schengen sin haber sido controlados, ni los militares ni su armamento.

 

Las aguas que rodean Gibraltar    

Los británicos actúan como si esas aguas fuesen suyas. Manipulan a su conveniencia el artículo 15 de la Convención del Mar, de Naciones Unidas. Dan por sentada la supuestamente «incuestionable soberanía británica sobre las aguas que rodean el Peñón y el istmo», algo que España rechaza. Lo hacen con la esperanza de que por ignorancia, por aburrimiento, por debilidad o por complicidad, la parte española acabe aceptando sus tesis. Respecto al istmo se olvidan de los informes del Parlamento de Londres (Kershaw, 1981) e incluso de altos cargos del Foreign Office (como Denis MacShane, 2017).

Por el fondo marino y hasta, por lo menos, unas 18 millas del Peñón se encuentran los cables del sistema acústico anglo-americano ya mencionado. Hasta las 12 millas son aguas españolas.

En estas aguas se desarrollan actividades que afectan a los pilares de la economía de Gibraltar como son el bunkering, la pesca e incluso el tránsito de embarcaciones de alta velocidad que transportan ilícitos.

Es significativo que, respecto a la intervención policial en las aguas que rodean el Peñón, en la prensa de Gibraltar (27.06.2025) se ha publicado que «algunos detalles todavía no se han tratado». Algunos «detalles» sobre las aguas hicieron naufragar el Acuerdo Tripartito de 2006. Hoy como ayer.

 

Otras consideraciones

En el Parlamento británico se informó de que habrá una cláusula en el tratado que protegerá «explícitamente la soberanía británica sobre Gibraltar y a las Fuerzas Británicas en Gibraltar, que seguirán operando como hasta ahora, sin interferencias o interrupciones». Lo que puede entenderse como que el Brexit, en lo que respecta a los militares en Gibraltar, no ha existido. En el mismo Parlamento se insiste en que «Gibraltar contribuye a la seguridad y prosperidad regionales»; sin embargo esa supuesta seguridad nadie la ha solicitado y en cuanto a la prosperidad, sabemos que la denominada «prosperidad compartida» es falsa, como demuestra el análisis hecho por un equipo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga dirigido por la profesora María del Pilar Rangel Rojas[iv].

Nos hemos referido a cuatro puntos concretos que inciden en la operatividad de la base militar que, supuestamente, no va a variar. Cuatro puntos que seguramente contribuyeron al bloqueo del «Acuerdo de Nochevieja» de 2020 y que ahí siguen, inmutables, dando lugar a expresiones confusas y contradictorias.

Todo apunta a que, en realidad, ahora estamos ante un «Acuerdo de Nochevieja 2.0» forzado por intereses y oportunismo político así como por la inminente entrada en vigor del EES de la UE. Debe ser algo que, tanto a unos como a otros, les interesa –cada cual con sus razones- que no se aplique en Gibraltar, aunque sin documento legal alguno que lo avale.

Ya que no pueden llegar a redactar un texto que sirva para un tratado, todo se limita a seguir negociando para llegar a un acuerdo… que permita llegar a un tratado; y mientras que el tiempo pase, la población actual del Peñón, la economía llanita y sobre todo la base militar puedan seguir como si el Brexit no hubiese ocurrido.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R)

3 julio 2025

Blog: generaldavila.com

[i] Gibraltar, un pueblo dentro de una base militar. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.) Blog del General Dávila, 03/01/2021. Disponible en https://generaldavila.com/2021/01/03/gibraltar-un-pueblo-dentro-de-una-base-militar-angel-liberal-capitan-de-navio-r/

[ii] Gibraltar y su dependencia de España. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.) Blog del General Dávila, 01/09/2022. Disponible en https://generaldavila.com/2022/09/01/gibraltar-y-su-dependencia-de-espana-angel-liberal-fernandez-capitan-de-navio-r/

[iii] El aeropuerto de Málaga, convertido en pista auxiliar de RAF Gibraltar. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.) Blog del General Dávila, 03/09/2023. Disponible en: https://generaldavila.com/2023/09/03/el-aeropuerto-internacional-de-malaga-convertido-en-pista-auxiliar-de-raf-gibraltar-angel-liberal-fernandez-capitan-de-navio-r/

[iv] Relaciones España/Reino Unido en relación con Gibraltar: análisis de prosperidad compartida. María del Pilar Rangel-Rojas y siete más. Universidad de Málaga. 2025. Disponible en: https://riuma.uma.es/xmlui/handle/10630/38767

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LORD CAMERON, LA BASE MILITAR DE GIBRALTAR Y LA COLABORACIÓN ESPAÑOLA. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

 

Las prioridades declaradas por los políticos españoles y británicos en las negociaciones del tratado Unión Europea/ Reino Unido (UE/RU) –que debe regular la relación entre Gibraltar y la UE- lógicamente no deberían coincidir pero, en la práctica, las españolas se subordinan a las británicas y conducen al mayor beneficio de la colonia militar de Gibraltar.

El 20.05.2024, David Cameron, entonces Secretario de Estado del Foreign Office, declaró ante el Comité de Escrutinio Europeo de la Cámara de los Comunes lo siguiente:

Edificio en el Muelle Sur de Gibraltar. En la planta superior se encuentra el control militar de seguridad del acceso por mar al puerto. Fotografía Ángel Liberal

«Lo que es absolutamente crucial en estas negociaciones es que la función de defensa, por así decirlo, debe seguir pudiendo operar exactamente de la misma manera que lo hace ahora. El personal, el material deben poder hacerlo, debemos tener el control y el funcionamiento total de la base aérea sin trabas ni obstáculos. Creo que eso es increíblemente importante porque, en última instancia, es una de las cosas de las que Gran Bretaña se beneficia tanto al tener Gibraltar. ….. Como digo, el gobierno de Gibraltar ha decidido que quiere tener esta frontera sin fricciones, y respeto sus opiniones. Son responsables de las aduanas y la inmigración y también están pensando en el futuro de su economía. Y, de hecho, creo que están tomando la decisión correcta».

Las palabras de Cameron son de agradecer por su claridad. Contrastan con las que dijo poco después Sir Robert Buckland que fue miembro del gobierno británico. Se publicaron en Express.co.uk el 22.07.2024. Entre otras cosas declaró:

«La soberanía centenaria de Gran Bretaña sobre las islas Malvinas y Gibraltar se verá socavada si el nuevo Secretario del Foreign Office, David Lammy, da la espalda a un remoto archipiélago en el océano Índico, afirmó el ex ministro Sir Robert Buckland. La isla más grande, Diego García, alberga una base militar británica de importancia estratégica actualmente arrendada por los EEUU. ‘La presencia continua del RU y, por lo tanto, de los EEUU en el archipiélago de Chagos es una parte esencial de esa red de seguridad defensiva’. ‘Cualquier cosa que ponga en peligro o reduzca la determinación del RU y los EEUU en esa región es potencialmente perjudicial. Y es por eso que creo que es estratégicamente importante que sigamos haciendo valer nuestra reivindicación’. ‘No olvidemos que estos territorios de ultramar, como las islas Malvinas, han expresado muy claramente su deseo de seguir siendo británicos, y lo mismo ocurre con Gibraltar’.»

Obsérvese como Buckland destaca la importancia estratégica de Diego García pero no menciona la de Gibraltar; por otra parte, se refiere a los deseos de la población de Gibraltar pero no menciona los deseos de los 1.500 habitantes de Diego García a los que, en 1972, expulsaron a la fuerza embarcándolos como si fuesen ganado y dejándolos en las islas Mauricio, a más de 1.000 millas de distancia. Con ellos, ni derechos ni deseos.

Lord Cameron es más sincero que Buckland pues pone en primer lugar a la base militar. Después menciona la «frontera sin fricciones», es decir, fluidez de tránsito por la verja, y la relaciona con la economía. Un planteamiento coherente con los hechos y con las repetidas declaraciones británicas a favor de mantenerse aferrados a Gibraltar y a Diego García incluso en contra del Derecho Internacional.

Para los británicos lo prioritario es seguir en Gibraltar, es decir, en la base militar, y con su capacidad para operar como lo hacen actualmente, al menor coste posible. En realidad no sólo es prioritario, también es una cuestión crítica. Sin ella, para RU el acuerdo es imposible, aunque se satisfagan las necesidades de la población local y para ésta el acuerdo sea «esencial».

Interesante conjunto de antenas de comunicaciones en lo alto del Peñón. Fotografía Ángel Liberal

Se comprende el interés británico por Gibraltar pero recordemos que se trata de una ciudad dentro de una base militar[i] y no al revés como dicen. Forman un conjunto indivisible porque las instalaciones militares están por todo el Peñón, desde el aeródromo de la RAF al norte, en el istmo ocupado ilegalmente, hasta las de control del tráfico marítimo en el sur, cerca de punta Europa. Sin olvidar el puerto/base naval y los polvorines de misiles, torpedos y munición situados en los túneles dentro del Peñón junto con los depósitos de combustible. Tienen varias instalaciones de Inteligencia de Comunicaciones (como las relacionadas con la «Alianza de Inteligencia de Comunicaciones» [‘Five Eyes’]) y otras de Inteligencia Electrónica, además de las de Inteligencia Acústica con sus cables y sensores tendidos por el fondo del mar, en aguas españolas, para detectar submarinos en tránsito por el Estrecho.

Por su propia configuración, la base militar depende de la ciudad y de la población local. Mientras el gobierno británico defiende los privilegios de esa población, ésta le ofrece una excusa -ante la comunidad internacional- para seguir con la ocupación militar del territorio, además de facilitar y contribuir económicamente al sostenimiento de la base.

El problema es que para sobrevivir, Gibraltar depende de España[ii] y en ello arrastra a la base militar. Con una población de 34.000 h. (2024) tiene 31.523 (2023) puestos de trabajo. Según el gobierno local, que es el único que proporciona estos datos, Gibraltar tiene 15.117 (07.06.2024) trabajadores procedentes del norte de la verja de los cuales 10.370 son españoles; los demás son de los 26 países de la UE y del resto del mundo. Todos ellos tienen que cruzar la verja diariamente para incorporarse a su trabajo. Esta dependencia influye en el comercio, la hostelería y el servicio doméstico, pasando por la sanidad y otras actividades como la «exportación» de tabaco, la banca o las apuestas on line.

La fluidez en la verja es vital para la economía local, como reconocen las autoridades del Peñón; en ella les va su propia «existencia», por lo menos en las condiciones actuales. Es fundamental para la continuidad del turismo. Sin fluidez para personas, mercancías y servicios, la economía local se vendría abajo y con ello, su contribución al mantenimiento de la base.

Las limitaciones al paso libre por la verja, obligadas por la UE y el tratado Schengen, también afectan al personal militar británico y norteamericano destinado en Gibraltar así como al material que necesitan para el funcionamiento de sus instalaciones y, para las reparaciones de buques y aviones que hagan escala en Gibraltar aunque es cierto que los técnicos y el material necesario pueden llevarlo en avión desde cualquier otro lugar hasta el Peñón. Dicho sea esto sin olvidar el combustible de buques y aviones que reciben de CEPSA- San Roque (España).

Sin un tratado que les asegure la fluidez, la base militar puede sobrevivir mediante inyecciones económicas del RU pero eso aumentaría su coste. Incluso el personal militar podrá soportar verse «enjaulado» pero esto supondrá una pérdida de atractivo de la colonia como destino. Otra cosa diferente será el sentir de sus familias y el de la población local al verse «enjaulada»; lo que se agravará al entrar en vigor el «Entry/Exit System» (EES) de la UE.

El coste sería bastante mayor si el RU también tuviese que mantener a la población local mediante subvenciones como hizo cuando la verja estuvo cerrada, entre 1969 y 1982, y tratase de conservar su nivel de vida actual. Hoy día no sería fácil pues, como presumen en Gibraltar, se trata de la segunda economía del mundo en renta per cápita, por encima de Brunei, Kuwait etc. y eso que Gibraltar carece por completo de recursos naturales. Dicho sea de paso, lo que nadie explica es «de dónde saca pá tanto como destaca».

Por parte española, siempre según las declaraciones públicas de nuestros políticos, tenemos que con especial insistencia se refieren, entre otras, a la necesidad de preservar el trabajo de los españoles en Gibraltar.

En este sentido, el diario Europa Sur publicó el 10.02.2024 una entrevista con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la que entre otras cosas dijo: «Hay 15.000 ciudadanos que todos los días van a Gibraltar a trabajar y retornan. Hay que garantizar la convivencia y el trabajo de estos conciudadanos.» (Como sabemos, no existen datos españoles sobre el número de esos conciudadanos que trabajan en Gibraltar).

Casi un mes antes, el 15.01.2024, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en una entrevista publicada en El Periódico de España, expresó: «Yo lo que le puedo decir es que, de manera muy transparente, hemos planteado un acuerdo generoso y equilibrado para lo que tiene que ser una zona de prosperidad compartida. Lo que se busca es movilidad, la libre circulación de personas y mercancías, la desaparición de todas las barreras físicas para que se pueda dar esa libertad de movimientos y, por lo tanto, de uso conjunto del aeropuerto.»

Por su parte, el alcalde de San Roque y portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Juan Carlos Ruiz-Boix, del PSOE, según el Europa Sur de 09.04.2024 resaltó «la propuesta que ha planteado España en la mesa de negociaciones ‘y que prevé la libertad de movimientos de personas, la libertad de movimiento de mercancías, la eliminación física de la verja y el uso conjunto del aeropuerto’.»

Existen más declaraciones parecidas. De ellas se deduce que las prioridades son:

  • Uso conjunto del aeropuerto (algo que ya se negoció con éxito en 2006 pero fracasó por no ser rentable económicamente);
  • Zona de prosperidad compartida (ese arcano que nadie se atreve a aclarar pero que resulta muy atractivo pensando en la renta per cápita de Gibraltar, sin profundizar en su veracidad, condiciones y limitaciones);
  • Libre circulación de personas, mercancías y servicios con la desaparición de la verja (sin definir el tramo que desaparecería sin afectar a la seguridad de la pista de aterrizaje) y,
  • Garantizar el trabajo de los que se desplazan a Gibraltar a diario (La libre circulación y los derechos de los trabajadores [que no de todo el mundo] ya están garantizados por el «Acuerdo sobre los trabajadores fronterizos del Campo de Gibraltar», de 17.11.2020, y el «Acuerdo de Retirada entre el Reino Unido y la Unión Europea» pero una cosa son esos derechos y otra diferente, la continuidad de los puestos de trabajo; algunos podrían desaparecer si se aplicase el tratado Schengen con rigor.)

Destacamos la libre circulación de personas y el aparente esfuerzo de las autoridades españolas por asegurar la continuidad de los puestos de trabajo –que se deriva de la fluidez del tránsito por la verja- que es, precisamente, lo que necesita la economía de Gibraltar y mejor aún si los trabajadores se ofrecen como «mano de obra barata». En la colonia saben perfectamente que ninguna «fábrica de trabajo» puede funcionar sin trabajadores. Es Gibraltar quien depende de la Comarca y no al revés, por mucho que pregonen lo contrario desde Gibraltar.

Por lo dicho, también las fuerzas armadas británicas necesitan a los trabajadores españoles para seguir con su base, aunque los nuestros no trabajen de forma directa y permanente en las instalaciones militares. Con todo, sí que hay empresas españolas, o propiedad de españoles, que apoyan a los submarinos nucleares y otros buques de guerra, británicos o de la US Navy, y no sólo con las maniobras de entrada y salida de puerto; también les facilitan, entre otras cosas, por ejemplo grúas o grupos electrógenos.

La capacidad negociadora de los británicos merece un reconocimiento por su habilidad para que España incluya entre sus prioridades las que interesan a las fuerzas armadas del RU, colaborando así con los intereses militares de la «Global Britain». Es el resultado de una gestión afortunada de los trabajadores españoles utilizados como rehenes por parte de Gibraltar, y de una buena dosis de «subversión ideológica» aplicada, por lo menos, desde la apertura de la verja en 1982. Tienen una amplia gama de colaboradores españoles que incluyen entre otros: políticos, sindicalistas, periodistas, profesores, empresarios, «receptores» de tabaco, clientes del Centro Financiero y beneficiarios de la asimetría fiscal entre Gibraltar y la Comarca.

Ahora, la economía de Gibraltar –y por lo tanto, la base militar- disfruta de la generosidad sin límites y flexibilidad de niveles cósmicos de nuestras autoridades políticas en el tránsito por la verja y la aplicación de la normativa Schengen. Por concesión gratuita y unilateral de España, supuestamente temporal y sin fecha de caducidad, entre los privilegios de los llanitos y británicos con «tarjeta roja» de Gibraltar se encuentra el que están exentos de cumplir esa normativa.

El problema para los británicos es que la negociación del tratado no es entre el RU y España sino que es entre la UE y el RU y, por mucha influencia que pueda tener España, son los 27 los que deciden si se aplican a Gibraltar las normas que rigen en todo el territorio de la UE/Schengen o se permite que Gibraltar sea como un «agujero negro» cuya influencia se extienda desde La Línea de la Concepción hasta Helsinki.

Como se ha dicho varias veces, los negociadores intentan conseguir un «círculo cuadrado». De ahí los retrasos y el que una negociación que iba para seis meses lleve casi tres años. Quizá, ante la imposibilidad de meter a la base en UE/Schengen, los británicos están con el Plan B: Alargar indefinidamente las negociaciones mientras Gibraltar sigue en el limbo, beneficiándose de la flexibilidad y generosidad españolas y con tiempo para adaptar su economía a su situación fuera de la UE, reduciendo su dependencia de los trabajadores del norte de la verja. Mientras tanto, el RU adapta la base naval para hacerla menos dependiente de la economía local y del personal civil, e intenta recuperar lo que no tiene, por ejemplo los depósitos del combustible que reciben de España.

En este Blog se ha publicado un buen número de artículos sobre el carácter militar de Gibraltar. En los párrafos anteriores nos referimos a las prioridades y declaraciones de nuestros políticos. Deberíamos suponer que no tienen dudas sobre el hecho de que lo que pretenden los británicos es meter a su base militar en la UE y en Schengen.

En cuanto al ámbito militar español conviene recordar que en la OTAN no es fácil tener responsabilidades personales o colectivas sin el favor de los EEUU y del Reino Unido.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R)

[i] Blog del general Dávila, 03.01.2021, «Gibraltar un pueblo dentro de una base militar».

[ii] Blog del general Dávila, 01.09.2022, «Gibraltar y su dependencia de España».

Blog: generaldavila.com