¿Ha perdido Trump la presidencia de los Estados Unidos de América?
No. Los zurdos, incluso los que zurdean por la derecha, celebran una derrota que puede ser en la práctica algo menor de lo que todos esperan. Quedan dos largos años en los que cualquier cosa puede ocurrir y el presidente de la nación más poderosa del mundo sigue siendo Donald Trump. El espaciotiempo no transcurre como siempre. Estamos en guerra y dicen que eso es lo que ha hecho que Trump pierda el Senado y la Cámara de Representantes. Los americanos son distintos a los europeos, hay que entender eso y saber que a pesar de las diferencias todos comemos pan. Si sube el galón o se encarece la compra diaria, el presidente desciende en el baremo.
Dicen que ha perdido por culpa de la guerra. Me gustaría explicar esto de alguna manera, aunque Trump ha sido capaz de frustrar a los más reconocidos generales, almirantes, geoestrategas, economistas y pensadores. Nadie sabe ni adivina.
El Delfos de hoy se llama Delphi, una técnica de toma de decisiones que reúne a los mejores expertos (suele ser de manera anónima) en cada materia. Fue desarrollado en la Guerra Fría por RAND (Research ANd Development) como laboratorio de ideas. No eran ni son aficionados ni tiene la publicidad hueca que arrastran hoy tantos inútiles grupos de reflexión (ThinkTank). Hoy no se limitan a cosas de guerra, ya que saben que no hay fronteras entre el conflicto bélico y el político. Sus predicciones no le llegan a cualquiera. Desde luego les aviso que nuestro departamento de seguridad nacional debe saber poco o nada de esto. ¿La Inteligencia? Todos saben que algunos se llevan documentos o secretos que les sirven para hacer uso de las puertas giratorias.
No. Trump no ha perdido del todo. Ni todo. Dos años por delante son mucho tiempo. Hay formas de aprendizaje y la mejor es introducir los factores de corrección adecuados para que el poder que emana de tu política sea conducido por otro. Esa es una clave: ¿Quién va a ser ese otro?
Trump es impredecible; como todos los ganadores (lo previsible suele ser derrotado), es antipático o muy simpático, depende de sus intereses, no admite otro igual, pero escucha al que le interesa, porque de todo esto se deduce que no es tonto. Lo que sí es, es mayor. Lo cual, en contra de lo que muchos creen, es una ventaja. No necesita demostrar más de lo que es. Ha recorrido todo y sabe casi de todo; no teme a la derrota ni a la victoria, lo que le hace muy peligroso y decidido. De lo que nadie duda es de su patriotismo y eso le frena algunos impulsos que otros, bajo el sutil velo del progresismo, introducen en sus políticas. ¿Los candidatos republicanos en cada jurisdicción han sido sus candidatos y le han fallado?, ¿o ha fallado él?
¿Por qué le ha pasado factura la guerra? ¿Qué guerra (s)?
La guerra para los estadounidenses es el galón, las grandes distancias, la independencia y sobre todo la libertad. Lo de puertas hacia afuera no suele afectarles mucho siempre que su vida no se vea alterada. Pero tanta guerra junta acaba haciendo mella y el que más y el que menos mira los titulares. Venezuela y Cuba están relativamente cerca y Trump no quiere ruido de misiles tan próximos.
Ucrania no es, sino una herencia incómoda y penetrante; sobre todo en Europa. Gaza vino como consecuencia. Irán quería probar a Israel y de rebote a Estados Unidos. La provocación es algo insuperable en Trump. Si le provocas acude. Pero en la mesa tiene todas las posibilidades, incluso las que van más allá de cualquier Estado Mayor, las cuánticas que ni la actual Inteligencia Artificial domina. Lo sabe todo, pero él decide.
Irán estaba vencido. El plan militar solo a falta de fijar la hora H. Le daban ganador en un 70% a costa de algunas bajas (¿inasumibles?), pero los grandes protagonistas y aliados en la zona pararon, a última hora, la maniobra militar asegurándole un acuerdo. Que nunca llegó. Pakistán, Arabia Saudí y Qatar saben mucho de lo que ninguno sabemos.
Ucrania está en la misma balanza que Oriente Medio, un plan del que China participa con su silencio. El tiempo de guerra tiene un factor que pocos tienen en cuenta. Es el factor de la victoria. Estados Unidos castiga al presidente guerrero porque sube el galón. Pueden acabar con él. Pero los del otro lado no tienen la limitación del tiempo. Irán con su Ayatolá, Putin inamovible, Xi Jimping sonríe ¿o no?
Europa ha sido avisada, pero es una unión que parece un gallinero con varios gallos que se pelean mientras el zorro merodea.
No transcurre el tiempo igual para todos. Unos solo tienen que esperar hasta lograr la victoria a base de que la postura (¿ideología?) del que manda en las trincheras de enfrente sea otra validada en las urnas. Las suyas son monolíticas frente al enemigo.
Pero los dos años que vienen, como decía, son muchos años y el que manda, con más o menos fuerza, es Trump. Me atrevo a jugar con Delfos o Delphi. Mi predicción es que Trump no va a cobardear ni se entregará fácilmente. Sabe que debe arreglar el desaguisado de guerras que él no inició. Buscó la paz, no la encontró. No quiere la guerra, sino la economía y America first. En el frente de guerra no son aficionados y no van a jugar con el futuro. Guerra o paz.
No celebren nada. O sí.
Trump sigue. Por ahora.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
5 de noviembre de 2026