LA VISITA DE SS. MM. A CEUTA Y MELILLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Son días de ¡Por fin!
Empecemos por el peor de ellos.
¡Por fin! Se quiebra la Constitución y España puede romperse y saltar a trozos por el aire con la interpretación de un tribunal no jurisdiccional. El Constitucional.
Puigdemont amnistiado, indultado, elevado a la categoría de héroe independentista. Dar un golpe de Estado es posible. Rentable.

¡Por fin! Elecciones. No se lo crean del todo. Hay un largo recorrido de obstáculos, una pista de fuego. El presidente y su Gobierno están «indignados» porque el Parlamento da la espalda a la calle. Es el grito que dicta: ¡A las barricadas!

Regreso a mis textos de estudio sobre la subversión. Hacerlo es inevitable. Alteración, desorden, rebelión, levantamiento, alzamiento, revuelta, sedición, revolución. ¿Falta alguna?
La primera definición que leo: «Socavar la sociedad, colapso social. La subversión que simula, la que parece no violenta, es la más peligrosa».
Todos los textos marcan fases evolutivas. Es simple teoría, pero sirve para identificarla y mostrar sus peligros.
Textualmente:
• Nivel 1: Subversión en objetivos selectivos, por ejemplo, la industria, las universidades, parlamentos o asambleas y otras instituciones, las editoriales, los medios de comunicación social, etc., cuya finalidad es multiplicar la eficacia de grupos numéricamente pequeños mediante la penetración o infiltración de otros más numerosos que pueden ser empleados en contra de los deseos de la mayoría con fines revolucionarios. Al cabo de algún tiempo se consigue crear un clima de desmoralización y descontento.
• Nivel 2: Violencia política moderada e infracciones de la ley: intimidación de los moderados; marchas violentas de protesta y provocación a las fuerzas de orden público.
• Nivel 3: Gran violencia política; terrorismo, guerra de guerrilla urbana.
• Nivel 4: Colapso general del Estado; anarquía revolucionaria; peligro de guerra civil; posibilidad de golpe de Estado, ya sea por parte revolucionaria ya por parte de quienes desean impedir el golpe revolucionario.
Está a punto de producirse un colapso de la ley y el orden. El rayo fulmina antes de que suene el trueno.

El camino tiene sus objetivos. República. Ruptura de la unidad de España.

¡Por fin! El que ahora nos interesa: Los Reyes irán a Ceuta invadida. A Melilla en riesgo.
Cruzarán el estrecho, amplio de poderes de todo tipo, donde convive lo superficial y las honduras, desde el narcotraficante al yate de lujo; un caos controlado por todos, menos por su propietario.
Ceuta espera desesperadamente.
Los Reyes vienen de la frontera norte de Europa con Rusia, la península de Kola que alberga su mayor arsenal nuclear. Misiles balísticos, la base de submarinos nucleares y la aérea de Olenya.
Los Reyes varían su rumbo del Ártico amenazado, de las aguas frías, al Mediterráneo de aguas calientes. Un giro de 180 grados para, después de presidir el Día de la Fiesta Nacional de España, acudir a la invadida Ceuta en ineludible visita de Estado. De la frontera norte de Europa a la sur, a España. Hablan en el Ministerio de Exteriores, en un lenguaje «estratégico», del «Enfoque 360«, pero en Ceuta queremos oír hablar de integridad territorial, ¿es tan difícil?
Con todos mis respetos institucionales, la visita empieza regular, por no ir más allá y señalar la maldad de los que la han retrasado y que incluso querían evitarla. A punto ha estado.
El Rey no llega tarde. «La puntualidad es la cortesía de los Reyes«. Tarde sería no llegar. Porque además de llegar (sería aconsejable un sencillo acto de izado de bandera en el momento de los honores de llegada), su presencia, como el Rey ha dicho, servirá para normalizar sus visitas sin condicionamientos. Eso es recuperar la soberanía y la integridad territorial. Soy consciente del clamor: ¡Por fin! Lo dice todo.

Solo es necesario ahora que la visita Real sea real y muestren al Rey la verdad de lo ocurrido: los efectos de la invasión, la ocupación de los espacios donde se desarrolla la vida cotidiana, la imposibilidad de hacer una vida medio normal, los temores, el sufrimiento, las casas y campos ocupados, la frontera… ¡y el hospital! La Ceuta del dolor y el sufrimiento durante más de dos meses y que sigue sin solución de cara al futuro. No le pinten al Rey una situación falsa, un cuadro abstracto, inexistente o incomprensible; háganlo con crudo realismo, entren en el corazón de la gente y escuchen a los ceutíes.
Limpiar la playa del Trampolín era necesario, pero mucho antes. ¿Dónde están sus ocupantes? Una visita no es para limpiar, sino para enseñar precisamente lo que está roto y requiere ayuda y reparación. Ceuta está rota. ¿Quién la salvará? ¿Cuál es su futuro?
¿Qué dirá el Rey? Son muchos los anhelos y las incógnitas.
A España llega España simbolizada en su Rey. A un trozo invadido, ocupado, amenazado. Incluso silenciado y engañado por las autoridades y el Gobierno. Demasiados silencios, incógnitas y banalidades.
Es el momento de la verdad. Empezábamos con ¡Por fin!
Terminamos solo con uno, el válido y esperanzador:
¡Por fin!: ¡España!

Habrá que luchar por ella. No será facil.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 octubre 2026