A POR EL REY. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Don Felipe de Borbón y Grecia, Felipe VI, Rey de España, es el Jefe de la Casa Real.

Camilo Villarino Marzo es el Jefe de la Casa del Rey.

Es una forma de hilar fino, porque en estos tiempos hay que hacer encaje de bolillos para evitar caer precisamente en puro bolillo.

Las relaciones entre la Casa Real, la de Su Majestad el Rey, y la Moncloa nunca han sido fáciles, pero ahora ni son ni se las espera.  Lo cual es peor que si fuesen mal.

«El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes» (Artículo 56.1 Constitución).

He ido tantas veces a por agua que el cántaro se ha roto. Antes de que la última gota de mi información cayese sobre un triste jaramago, me aseguran que el Rey no consultó con el presidente del Gobierno la promesa hecha al de la ciudad autónoma de Ceuta de visitar pronto Ceuta y Melilla. Sonó un puñetazo en la mesa cristalina del despacho de la Mareta.

En España huele raro: a elecciones. La prohibición hecha desde presidencia del Gobierno a los ministros Grande-Marlaska, Robles y Bolaños para que comparezcan ante el Senado suena a estrategia elaborada en La Mareta, que  cada verano el presidente convierte en oráculo de Delfos.

«Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?».

La respuesta ha enfurecido a Creso: “Pedro, si cruzas el río Halis, destruirás un gran Imperio”. Sabrá más tarde que el derrotado es su propio imperio. Heródoto lo presenta como ignorante, fanfarrón y ridículo; ya no sabemos si es el de ahora o el de entonces. Falta memoria democrática para darse cuenta de que van en busca del centenario. Falta un lustro escaso.

La veda se ha abierto aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid  y la portavocía de la Moncloa da cuenta, con sus toscas entendederas, acusando a la Casa Real de «cruzar una línea roja» para después añadir que «no hay ninguna estrategia del Gobierno contra la Corona y a favor de la instauración de una República» lo cual tiene una traducción evidente con un Gobierno que acostumbra a llegar a todos con el «Yo miento» de Epiménides.

No sabemos muy bien si el portavoz atacaba al Rey o a su abanderado, si la cosa iba de peón a peón o era un juego de tronos. Por sus obras los conoceréis.

Este pasado martes tenía que haber comparecido en el Senado la ministra de Defensa. Se negó (sin escusa válida). No se suspendió la sesión y hablaron los portavoces de los partidos. Me llamó mucho la atención la del representante del llamado «Grupo Plural» (Junts per Catalunya, Coalición Canaria, Agrupación Herreña Independiente, Bloque Nacionalista Galego) el señor Eduard Pujol Bonell (Junts) que planteó como rejones sus preguntas trampa.

-¿Que prefieren ustedes perder 19´8 km,s. de tierra o el drama humano?

-¿Han probado ustedes a preguntar a los ceutíes sobre su soberanía?

Todo eso después de hablar de «esperpento de patriotismo de tricornio» y de esa «españolidad frágil y tóxica».

No olvidó octubre de 2017.

No deberíamos hacerlo ninguno, pero es el camino que vamos a andar en un futuro no muy lejano.

En la comparecencia nadie se inmutó, nadie le reprochó nada.

Símbolo de la unidad y permanencia. Objetivo a batir; no el escudero.

¡Si cruzas el río Halis! La línea roja. Esa es la pregunta. Pronto la respuesta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 agosto 2026