La Pascua militar debería ser un momento de intimidad castrense entre los soldados y su Mando Supremo, el Rey. Sin temores ni rencores. Sin oscuras conspiraciones que tanto las hay ahora en sectores con más poder que el militar que hace ya muchos años dejó de serlo para convertirse en la institución más democrática de la nación española, con permiso de todos ustedes y para servir a Dios (eso era antes allá por Flandes) y a usted (no a todos por lo que comprobamos). Intimidad para hablar de lo que hablan los soldados: su misión, sus deberes, quereres y abrazarse con el debido respeto en la amistad, el compañerismo, la unión y socorro. Sin alharacas ni incumplidos deberes.
Ocurre todo lo contrario. La Pascua Militar se ha convertido en una exhibición ministerial que a nadie interesa; menos que a nadie a los militares, hartos de que nos vendan la burra.
Perdónenme el tono, pero es que me sitúo a la altura de lo que nos enseñan y con diligencia aprendemos todos. Hay que hacer como ves hacer.
Pues como decía, lo que debería ser y lo que es son sinónimo y antónimo.
Dicen que su celebración consiste en un análisis ponderado de logros y futuribles buenas intenciones. ¿Tratará la ministra de Defensa entre sus logros la magnífica relación con nuestros socios y aliados norteamericanos? Convendría destacar una señal muy visible en las palabras de Trump tras la extracción del dictador Maduro de Venezuela. «Esto no es un juego». La Defensa no es un gimnasio ni una cabalgata de regalos ni es apta para juegos personales con la nación. Aquí se trabaja a diario con las armas, les guste o no. Alguno de los socios del Gobierno son una prueba evidente del mal uso de ellas.
La Pascua Militar debe venir precedida de una clara idea de la Defensa de España, de quiénes son nuestros aliados y de nuestra sólida postura en defensa de la unidad de España y de todos los españoles, incluso de los que no piensan en ello, pero sin engañarnos con tibieza solo para mantenerse en el poder. No puedo olvidar el recadito del presidente Trump a cierto mandatario: «Tiene que cuidar su trasero». Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…
¿Cómo será nuestra Pascua Militar del 6 de enero de 2026?
El sentido común me dice que para analizar el trabajo de las Fuerzas Armadas durante el año 2025, hacer balance de sus resultados y ver diáfano el futuro, deberíamos partir de su misión constitucional y así comprobar si estamos en el camino o desviados de él.
Sé que lo que digo es utópico, me adjetivarán, pero preferiría una respuesta que quizá esté también en la Constitución.
Le llamo ser coherente, porque en el artículo 8, Título Preliminar, está indicada de manera rotunda y a la vez irrechazable la misión de las Fuerzas Armadas.
En el año 2017 se puso en riesgo la unidad de España, ¿lo recuerdan? y precisamente garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional es la misión de las Fuerzas Armadas. Dicho sea sin molestar ni crear alarma alguna. ¡Dios nos libre!
He reparado en el mensaje del Rey en la Pascua Militar del 6 de enero del 2018. Tres meses antes, el día 1 de octubre, se produjo el golpe de Estado en Cataluña. Ante ello el Rey pronunció un inolvidable (¿olvidado?) discurso. Fue firme y contundente ante cualquier intento de romper la Unidad de España. Por ello y ante hechos tan cercanos y que afectaban tan de cerca a la misión constitucional de las Fuerzas Armadas esperábamos alguna palabra referente a esa unidad en la Pascua Militar de aquel año.
Nada. No se pronunció la unidad de España. Solo se escucharon palabras de ánimo: «A seguir cumpliendo con vuestra misión de servicio a España…».
La pregunta era obvia: ¿Cuál?
¿La enmarcada en la OTAN, en la Unión Europea (que no tiene Ejército), o las nuevas asignadas como «Emergencias»? ¿O la constitucional? No son preguntas hueras ni llevan intención crítica negativa, sino necesaria aclaración ante un hipotético panorama dado el visible y real intento (que persiste) de ruptura de España. Porque si reparamos, el Congreso de los Diputados español es un lugar donde la mayoría que manda se ausenta cuando el Rey acude (ha ocurrido con la celebración de los 50 años de la proclamación del Rey Juan Carlos) y no se puede oír hablar de la unidad de España sin que aflore la división.
En octubre de 2017 se cometieron delitos como la sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia que son muy graves, pero el Ejecutivo de España, después del Golpe de Estado, reaccionó con el indulto y la amnistía (con intérpretes amañados) y para colmo se sostiene en el gobierno gracias a ellos y con ellos, dirigidos por un prófugo de la justicia que se refugia en Europa.
No fue necesario acudir a las Fuerzas Armadas (siempre en prevengan), pero pasito a pasito nunca se sabe y es conveniente tener todo explicado y subrayado.
Que la Ley diga una cosa y los hechos otra requiere un explicación: ¿cuándo, cómo, dónde? Hay que determinarlo, pero no sigamos jugando con las hipótesis.
Todo aquello del 2017 pudo ser el principio y el final para después todos seguir la senda constitucional, pero lo que vemos es todo lo contrario y el Gobierno sigue atado y bien atado al independentismo por no hablar de su proximidad a aquellos que heredaron el mensaje de la banda terrorista ETA.
No es retórica esto que planteo a no ser que la Constitución pueda entenderse como una carta a los Reyes Magos, llena de buenas intenciones, pero alejada de la realidad de sus mandatos. Puede que sea política y por eso hay que explicar cuales son los planes.
Comprendo la dificultad de hablar de ese tema, tan constitucional, tan huidizo, tan grave.
Comprendo que las Fuerzas Armadas no son un «poder» ni deben ni pueden entrar en esa polémica de vigilancia constitucional, ¡hasta ahí podíamos llegar!
Comprendo que hay un Poder Judicial y un Tribunal Constitucional, todo eso lo comprendo y es justo y equitativo, pero no acabo de comprender por qué y para qué ese artículo 8, por qué su encaje en el Título Preliminar y tampoco entiendo cómo y cuando hay que cumplirlo (¿cuando ataquen los rusos o cuando nos aprieten en Ceuta?).
Soy muy consciente de que el día de la Pascua Militar no es el más apropiado, dadas las circunstancias, para explicar el artículo 8 y su encaje en el Título Preliminar. Tampoco Su Majestad debe dar lecciones constitucionales.
Pero dado que es el día de más arraigo militar, en el que el Rey, Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, se dirige a sus soldados tampoco sonaría mal un canto a la unidad de España y al juramento a la bandera.
No quedan ahí los interrogantes sobre nuestra misión de «garantizar la soberanía, independencia e integridad territorial… «.
Territorio español es Gibraltar. ¿O no? Uno ya no sabe. Porque si Gibraltar no es español mejor hablamos de otras cosas, aunque la Asamblea General de Naciones Unidas lo dijo bien claro en su Resolución de 1967: “considerando que es una situación colonial que destruye la integridad territorial de España”. Nuestra integridad territorial no será firme hasta que Gibraltar sea español, pero los pasos que se están dando van por otro camino. El Gobierno de España ha llegado con la Unión Europea y el Reino Unido a un acuerdo para que se firme un Tratado que (en la práctica) aleja cada vez más a Gibraltar de lo que es: territorio español. Gibraltar se convertirá de nuevo en una humillación de Reino Unido y Europa a España. Todo ello a través de un engaño del Gobierno que pacta con Europa una farsa llamada «Prosperidad compartida» a través de la cual Reino Unido seguirá manteniendo sus misiles y submarinos nucleares en territorio español. ¿Integridad territorial? Hemos denunciado en este blog numerosas veces cómo nos han retirado de la defensa y vigilancia del Estrecho, como nos han echado del lugar de mayor importancia estratégica para España y que no hemos sabido vender ni defender: el Estrecho de Gibraltar. A nadie en España le importa. ¿A las Fuerzas Armadas? ¿Por qué nunca se habla del tema o se mira para otro lado? Creo que ha llegado el momento de preocuparse seriamente por la expansión de Gibraltar más allá del istmo.
Hay más cosas que desde el punto de vista militar conviene recordar de este año 2025.
El patrullero de la Armada «Furor» se hizo a la mar en defensa de un objetivo todavía desconocido por todos, ¿en defensa de nuestros ciudadanos? Fue y sigue siendo digno de examinar ese apoyo militar a la «Flotilla» de dudosa legalidad, con la asistencia del buque «FUROR» y posteriormente de un avión del Ejército del Aire y del Espacio (A400). Apoyo a todas luces a una flotilla compuesta por personas particulares que defendían una causa que por muy justa que parezca era algo particular y de dudosa financiación y respaldo. ¿Se ha utilizado a las Fuerzas Armadas en lo que dicen ha sido un apoyo a españoles en riesgo cuando la realidad ha sido un gesto de fuerza provocadora a Israel? ¿Han convertido intencionadamente una cuestión privada en cuestión de Estado, usando la maquinaria estatal de las Fuerzas Armadas como seguridad privada, lo que es un peligroso antecedente y nos señala como nación alejada de los procedimientos democráticos en el uso del poder de la Fuerza, que debe siempre ser consultado al Parlamento, sede de la soberanía nacional?
¿Hay más?
En un ataque descontrolado e incomprensible el Gobierno de España y sus socios señalaron a Israel como genocidas y al insulto siguió el embargo de armas que nos ha dejado indefensos, pero solo un ratito, claro. En cuanto se han dado cuenta, no de la indefensión que nada les importa, sino de la situación empresarial de nuestra industria de armas como consecuencia del embargo, bajaron el tono que ha pasado a ser simple retórica.
¿De los misiles multipropósito Spike LR2? ¿De los sistemas de comunicación entre las pequeñas unidades? ¿ Del Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad (SILAM), que sustituye a los cohetes Teruel? ¿De las torres del vehículo de combate 8×8?¿De los morteros sobre VAMTAC? ¿De los sensibles sistemas del Ejército del Aire y del Espacio? ¿O de la Armada? ¿Helicópteros de ataque? Por no seguir enumerando sistemas de armas y equipos de inteligencia que utilizan tecnología israelí. Pelillos a la mar.
Pues poco más. Una verdadera Pascua que podría terminar así: «Si quieren ayuda que la pidan«. Las inundaciones de Valencia dejaron al descubierto a mandos utilizados y que gustosamente se prestaban a la escenificación, al margen de ser utilizados los medios militares en apoyo de la población tarde y mal.
No vamos a obviar el mal uso que se hace del personal de tropa al que, sin consideración alguna, se le da de baja y retira de los ejércitos al cumplir los 45 años.
En fin hay más, pero los ejemplos son suficientes.
Hoy es imposible eludir el panorama internacional y más que nunca necesario analizar con rigor nuestra posición ante este futuro incierto que ya está aquí. Un futuro donde la fuerza de los ejércitos está detrás de las palabras. No es nada nuevo: «¿Cuántas Divisiones tiene el Papa?», ¿lo recuerdan? España se juega mucho, casi todo, y la tibieza solo conduce al vómito. No son flores ni piropos lo que necesitan nuestros ejércitos, sino un serio compromiso con la Defensa y unidad de España expresado con rotunda claridad. Debemos saber el lugar en el que nos posicionamos en defensa de nuestros intereses tanto internos como externos ¡tan dependientes uno de otro! Ha sido un triángulo muy peligroso el que hemos constituido apoyados en la Venezuela de Maduro junto al Irán de los ayatolás, dos vértices en los que se ha sustentado demasiado nuestra política gubernamental que ha planteado dudas evidentes sobre nuestra confianza, algo que afecta directamente a nuestra Defensa. Y por tanto a nuestras Fuerzas Armadas.
España queda en una situación crítica cuando el presidente de su Gobierno después de haber flirteado, y tolerado, con el régimen criminal de Maduro, acusa a Estados Unidos de haber violado el derecho internacional y humano sin él mirar lo que tiene dentro de su Gobierno. Señala al presidente de los Estados Unidos de América como responsable de crear un clima en Venezuela de incertidumbre y belicismo. Tenemos un nuevo portavoz a lo Zapatero en Túnez. Aquello supuso una insuperable pérdida de confianza en nuestras Fuerzas Armadas difícilmente recuperada. Ahora será definitiva. No habrá servicio de Inteligencia ni Fuerzas Armadas dispuestas a confiar en nuestra palabra. Haciendo uso de la metáfora: hemos perdido la guerra al lado de Maduro. Será el hundimiento de nuestra economía en particular de la industria de guerra. Si nuestro futuro como nación unida y fuerte era incierto ahora tenemos la seguridad de que nuestra Defensa corre mayor riesgo que nunca.
¿Nos lo explicarán en el día de la Pascua Militar o seguiremos mirándonos en el espejo de Blancanieves?
Estoy deseoso de escuchar el mensaje de esta Pascua Militar donde espero palabra y no retórica. La primera construye el lenguaje militar, la segunda solo ficciones.
Tengan una Feliz Pascua Militar.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
5 enero 2026