LA III GUERRA MUNDIAL. ¿REALIDAD O SIMULACRO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hubo una vez una guerra que sería el fin de todas las guerras: 1914.

Le siguió otra guerra peor: 1939. Hiroshima y Nagasaki serían  el final.

Se creó la ONU, surgió la Guerra Fría y otras muchas guerras entre calientes y templadas.

Ahora solo se espera, y no nos preparan para ello, la última de las guerras.

Los ejércitos democráticos, a día de hoy, no pueden ganar guerras sin apoyo popular, mediático, y el consenso se inclina hacia el lado del que a simple vista parece más débil que no suele ser el más democrático. Cualquiera en su debilidad puede hacer la guerra con solo dejarse hacer, engañar, dejarse armar y en su pobreza creerse defensor de una causa justa. Alguien habrá que aproveche la nobleza de un impulso tan fuerte que te lleva a dar la vida por ese sentimiento. Engañado la mayoría de las veces. Cambiar vida por muerte y olvido.

Los ejércitos occidentales se ven en muchas ocasiones limitados en su actuación por el escaso entusiasmo nacional a defender sus fronteras e intereses. Todos quieren que les defiendan, pero nadie quiere intervenir en su defensa. Pero la paz exige un compromiso de todos o al menos entender la necesidad de la Defensa. No están muy bien vistos los ejércitos incluso aun cuando cada vez se ve más su necesidad como defensa de la libertad.

Resulta hiriente y desolador ver como líderes de naciones democráticas avalan otro tipo de lucha actual, el terrorismo y sus mensajes e incluso gobiernan con ellos. Son pequeños dictadores populistas que se aprovechan de la democracia y quedan abducidos por el encanto diabólico del poder. Ese es en definitiva el comienzo de cualquier guerra.

A ello contribuye una «cultura civil de las armas» con pingües beneficios que trata de negociar con ellas a la par que de cara al público se queja de sus consecuencias. No importa el comprador, sino el beneficio. En esta situación occidente no puede ganar ninguna guerra. Con estas condiciones la paz está perdida. Quedó el retrato del miedo junto a la foto de Kabul en vergonzosa huida. Occidente solo gana la guerra si hace uso del armamento nuclear y eso significa perder todo y acabar con todos.

El poder económico engendra miedo, todo el miedo que corre con el flujo económico. La guerra va pareja a la economía y por tanto a la búsqueda de recursos para crear incluso innecesarias dependencias de productos y disponer de cada vez más consumidores. Ni siquiera la política es ya actor principal en la contienda. Mandan los mercados; los mismos que ponen o quitan rey y hacen o deshacen la guerra. Es una lucha entre las poderosas firmas creadoras de necesidades y la demografía ansiosa de comprar el novedoso o último producto, aunque sea de una comprobada inutilidad. Recursos, cada vez más escasos, demografía, donde más pobreza hay, y tecnología, que en su mayoría es para el control de la libertad, son tres ingredientes que si no se dosifican forman un compuesto mortal.

Acabamos de comprobar que la guerra se ha convertido en una diabólica ciencia de matar. El futuro puede reducirse a una fórmula matemática que maneje sus variables para resolver sus incógnitas. Adiós al arte. ¿Ciencia o arte? ¿Proceso matemático o un dado lanzado al aire?

Parece ser que los Estados Unidos de América han llegado a un acuerdo con su más firme aliado en Europa: Reino Unido. El acuerdo pactado en el Pentágono, entre militares, llegó aprobado a Davos.

-Señores: militarmente en Europa manda Reino Unido. Ustedes no quería pagar el coste de la OTAN y ha llegado el momento de la guerra. Estados Unidos no puede desplazar más soldados a Europa de manera permanente. Oriente, América del sur, África, Corea del Norte. Rusia y Taiwán. Guerras en marcha en Ucrania, Israel, mar Rojo, Irak, Irán, Corea… No damos más de sí. Se quedan ustedes solos, la OTAN seguirá con su nombre y organización , pero quien manda será Reino Unido, les guste a ustedes o no.

Europa no quiso hacer caso a Trump cuando avisó que si «Europa es atacada nunca vendremos a ayudarles y apoyarles». Si de nuevo aparece Trump la OTAN deberá replantearse su existencia. Amanecen nuevas coaliciones.

-Se hará la guerra a lo anglosajón And the winner will be…

Primero la economía y después la guerra, es el camino cuando la economía resulta un fracaso constatado en Davos.

Firme Defensor 2024 es el nombre puesto por la OTAN para desplegar cerca de 50.000 hombres frente a Rusia. Ante el firme atacante.

Es un despliegue teatral, puesto en escena más para occidente que para otros. Esos otros saben más y mejor. Este despliegue es solo un anticipo del definitivo: la movilización. Ténganlo en cuenta y estén preparados. No es un simulacro. Esto va en serio. ¿Uno, dos, tres años…?

Que el lobo se coma al poney de Úrsula Von del Leyen es motivo suficiente para iniciar una guerra a muerte (con el lobo).

Acabamos de oír en esta fría noche europea su penetrante aullido que marca el territorio.

La guerra es demasiado seria para dejarla en manos de ignorantes, de paisano o de uniforme. Mercachifles de armas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

1 febrero 2924

Blog: generaldavila.com