Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán Un general español de rabiosa actualidad (General de Brigada Adolfo Coloma Contreras)

Imagen1Suelo decir que los aniversarios son muros de contención contra el olvido, pero también ocasiones propicias para la reflexión, en clave de actualidad, sobre personajes y hechos que nos han precedido. Es el caso de Gonzalo Fernández de Córdoba, un general español y universal, merecidamente conocido como “el Gran Capitán”, de cuya muerte en Granada, el próximo día 2 de diciembre conmemoramos el quinto centenario. Esta vez sí, es una ocasión para conmemorar y celebrar el personaje, como se ha venido haciendo a lo largo de estos últimos meses en distintas instituciones civiles y militares. Mi propósito en esta ocasión es hacer una reflexión sobre su vida para poner de manifiesto unos valores, como digo en el encabezamiento “de rabiosa actualidad”.

Nace Gonzalo en el Castillo de Montilla, en la villa del mismo nombre el día 1 de septiembre de 1453. Segundo hijo del noble cordobés Pedro Fernández,  Señor de Aguilar de La Frontera y Priego de Córdoba, a temprana edad pierde a sus progenitores. Es pues un castellano que nace en un territorio, la frontera, que venía siendo repoblada por nobles castellanos desde la batalla de Las Navas de Tolosa. Pero Gonzalo era el segundo vástago de la Casa de Aguilar, “un segundón”, por lo que según las leyes de señorío imperantes en Castilla sabía que no iba a heredar los títulos nobiliarios y posesiones que corresponderían a su hermano mayor Alonso. Hubo de buscar su futuro en otros campos y así fue enviado a la corte, primero como paje de Alfonso, Príncipe de Asturias y a la muerte de éste,  a la de su hermana Isabel, la futura reina Isabel la Católica. Ligará desde entonces su futuro al servicio de Castilla y de su reina.

Cruzó sus primeras armas al mando de una capitanía de la Orden de Santiago en la exitosa Batalla de Albuera (1479), que de facto puso fin a la guerra civil por la sucesión del trono de Castilla. Pero donde verdaderamente  edificó su  prestigio como soldado y como jefe, fue en la Guerra de Granada, con notables gestas en las acciones de Tájara, Illora o en la Batalla de Lucena (1483) en la que fue capturado el Rey Boabdil cuya custodia se le confió a Gonzalo. Imagen2De hecho, la amistad que trabó con el Rey Nazarí fue aprovechada por el Rey consorte Fernando (gran estratega y fino político) para facilitar la rendición de Granada, en cuyas Capitulaciones participó Gonzalo junto al Secretario Real Fernando de Zafra.

 

El prestigio que Gonzalo Fernández de Córdoba adquirió durante la Guerra de Granada facilitó que fuera nombrado comandante de la fuerza terrestre expedicionaria que la Monarquía Hispánica (Ya se han unido las coronas de Castilla y Aragón en las personas de los Reyes Católicos) Imagen3 envió al Reino de Nápoles, para defender los derechos sucesorios aragoneses en aquel reino frente a las aspiraciones del rey Carlos VIII de Francia que reivindicaba la herencia angevina (Anjou). He aquí un castellano al frente de un esfuerzo militar que perseguía un objetivo aragonés: los reinos del sur de Italia, en el que ya habían participado en el siglo anterior los Almogávares, que posteriormente formarían la Gran Compañía Catalana.

Tras un tropiezo inicial en Seminara, Gonzalo lleva a cabo una exitosa campaña irregular frente a las fornidas tropas francesas del Duque de Montpensier y tras la decisiva Batalla de Atella, donde fue proclamado por sus propios soldados “Gran Capitán” entró victorioso en Nápoles cumpliendo los designios del Rey Fernando. Desde allí, y con el consentimiento del Rey, acudió a Roma llamado por el Papa Alejandro VI, para liberar la ciudad del bloqueo francés del Puerto de Ostia, que resolvió brillantemente. Fue recibido por el papa que le concedió la máxima condecoración vaticana: la Rosa de Oro.Imagen4 Cuando el Rey Fernando consideró resuelto el conflicto a favor de los intereses de la Casa de Aragón, podemos decir ya de España, ordenó el regreso de su General.

Ante el avance Turco por el Mediterráneo y por el Adriático, el Papa Alejandro VI unió a los Reinos Cristianos constituyendo la Santa Liga. Gonzalo de Córdoba, el Gran Capitán, fue designado para mandar las fuerzas coaligadas a petición de todas las cancillerías aliadas. Gonzalo, nombrado por los Reyes Capitán General, zarpó en el verano de 1500 con el mando conjunto (fuerzas de tierra y la armada) derrotando a los turcos en Cefalonia, tomándoles el castillo de San Jorge que se consideraba inexpugnable. Esta acción contuvo el avance de los turcos durante siete décadas. Serían nueva y definitivamente rechazados en 1571, en la Batalla de Lepanto.

En su viaje de regreso fue informado del nuevo acuerdo suscrito por los Reyes Católicos y el monarca Francés Luis XII para repartirse el Reino de Nápoles. Gonzalo recibió en Sicilia instrucciones de su Rey que le obligaban a ponerse en contra de Fadrique II Rey de Nápoles que en la anterior campaña le había concedido las mercedes nobiliarias de Duque de Santangelo. Gonzalo fiel a su rey tomó las disposiciones militares para materializar la repartición del reino con los franceses al margen del monarca napolitano que terminará finalmente decantándose del lado galo.

Es sobradamente conocida esta segunda campaña en Italia. Nuevamente la inferioridad de efectivos, obligó al Gran Capitán a ponerse a la defensiva y refugiarse Barleta, un puerto de la costa adriática, hasta que su ejército fue reforzado con lasquenetes alemanes. Entonces Gonzalo rompió el cerco y plantó batalla al general francés, el Duque de Nemours,  venciéndole de forma tan aplastante en la mítica batalla de Ceriñola que marcará un antes y un después en la historia del arte militar. Imagen5Gonzalo impuso un orden táctico nuevo, fundamentado en la infantería, que dará a las armas españolas, posteriormente organizadas en Tercios, la supremacía en todos los campos de batalla europeos durante más de 150 años.

Tras la victoria de Ceriñola entró en Nápoles. Su ulterior victoria en la Campaña del Rio Garellano (en la que permaneció junto a sus tropas en un durísimo otoño en un terreno anegado y con malaria) expulsó definitivamente a los franceses del Reino de Nápoles, que pertenecerá a la Corona Española durante más de 200 años hasta que en 1713, por el Tratado de Utrecht pasó a la Casa de Saboya.

Gonzalo Fernández de Córdoba, en 1504 estaba en la cúspide de su trayectoria. Recibió nuevas mercedes (los Ducados de Sessa y de Terranova) y fue nombrado virrey de Nápoles, cargo que desempeñó con notable eficacia y gran magnanimidad, tanto que llegó a despertar ciertas suspicacias en el Rey Fernando. La negativa de Gonzalo a expulsar a los judíos del Reino de Nápoles y a instaurar el Tribunal del Santo Oficio, sus continuos retrasos en acudir a la corte para dar cuenta de su desempeño como virrey y finalmente la muerte en 1504 de la Reina Isabel, su gran valedora, obligaron al Rey Fernando a hacer un viaje a Nápoles acompañado de su nueva mujer Germana de Foix. El Gran Capitán los recibió con gran boato, pero finalmente fue relevado de su cargo, teniendo que aportar su propio patrimonio para sufragar las deudas contraídas por sus capitanes para pagar a las tropas.

En su regreso a España acompañando a los monarcas, deciden éstos hacer una visita al rey francés Luis XII en Portofino. Fue el monarca francés, quien le colmó de agasajos, sentándolo a su propia mesa (cosa inimaginable en la etiqueta de la época) llegando a distinguirle con palabras tales como “no me siento afrentado por la derrota del Grand Capitán de los españoles pues si con su espada gana batallas, con su liberalidad conquista reinos”. Y no sería esta la última vez que recibiera invitaciones para mandar ejércitos extranjeros. El Dogo de Venecia, el papa Julio II, que le ofrece el Cargo de “Gonfaloniero” (Portaestandarte de los Ejércitos Vaticanos), incluso es tentado por el Gran Turco, Bayecid II. Pero Gonzalo no era un simple “condotiero” como tantos otros militares de la época, era un soldado al servicio de su rey fiel a esa “devotio ibérica” que hizo famoso a los de su raza frente a los romanos.

Imagen6Ya En España, aunque fue objeto de un gran recibimiento en la corte, el monarca le negó su gran sueño, el Maestrazgo de la Orden de Santiago, a pesar de habérselo prometido. Hubo de contentarse con la alcaldía de la ciudad de Loja y sus rentas asociadas. Pero aún vivió la humillación de ver a uno de sus antiguos capitanes, Pietro Navarro, mandar las fuerzas que en la expedición del Cardenal Cisneros tomarían la plaza de Oran en 1509. Y más pesar le debió causarle la noticia de la derrota de los españoles en Rávena en 1512 rotas nuevamente las hostilidades con Francia. Tan apurada fue la situación que el Papa urgió del Rey Católico que pusiera a Gonzalo de nuevo al frente de un Ejercito de la Santa Liga para frenar a los franceses. Aceptó Fernando y llamó a la Corte a Gonzalo para que organizara la que iba a ser su tercera expedición a Italia y a ello se puso con tesón el esforzado caudillo. La noticia de Gonzalo nuevamente al frente de las tropas, corrió como la pólvora obligando a los franceses a reforzar su frente italiano. Pero el Rey Fernando jugaba nuevamente su papel estratégico porque  tropas al mando de don Fadrique, el Duque de Alba invadieron Navarra anexionándola definitivamente a la corona de la nueva España. Gonzalo hubo de licenciar a las tropas que estaba concentrando en puertos andaluces sufragando nuevamente de su patrimonio los gastos ocasionados.

Así Gonzalo solicitó de su Rey y señor, la licencia absoluta que le fue concedida. En las postrimerías del año 1515, hace ahora quinientos años, fallecía Gonzalo Fernandez de Córdoba en Granada víctima del paludismo contraído probablemente en las marismas del Garellano Imagen7como buen profeso de su orden militar, tendido en tierra sobre un repostero e vestido el habito de Sanctiago” entregó su alma a dios el 2 de Diciembre. Tenía a su muerte 63 años de edad. Apenas dos meses después, el Rey Fernando moría en Madrigalejo.

No siempre fueron fáciles las relaciones de Gonzalo con los monarcas, particularmente con Fernando de Aragón. La explicación podemos encontrarla en lo que de común y diferente tenían el Rey Fernando y el Gran Capitán. Ambos eran soldados, ambos comandaron ejércitos, ambos sabían del liderazgo y ambos conocían la hermandad que se crea entre los que comparten un peligro cierto. Pero Fernando era un político – y un político consumado- Gonzalo era simplemente un soldado- un soldado de alta responsabilidad, un general, pero al fin y al cabo, un soldado-. El soberano usó de sus servicios mientras le fueron útiles. Una vez el Rey consideraba que se había alcanzado el objetivo político que perseguía la empresa militar, lo relegaba. Nunca le concedió el reconocimiento que se merecía quien “le había regalado un reino”.

Como tantas veces sucede, muerto el hombre apareció el mito. La figura de Gonzalo Fernández de Córdoba fue reconocida y ensalzada comenzando por el extranjero. Su concepción táctica, colocando a la infantería provista de armas de fuego como centro de su dispositivo, relegando a la caballería “más útil contra el enemigo roto que para romper”, aprovechando la artillería de campaña y buscando siempre el apoyo naval, perduraría hasta el siglo XX, al comienzo de la I Guerra Mundial.

Imagen8

Pero para nosotros españoles sigue siendo un personaje de rabiosa actualidad, ya que su testimonio de servicio a España, lealtad hacia sus soberanos y generosidad con los suyos, bien puede servirnos de inspiración. Don Gonzalo nunca pretendió cargos políticos ni prebendas, aunque su alta jerarquía le hizo verse involucrado ellos. No escuchó cantos de sirena que le apartasen de sus lealtades. Solo ambicionó mandos militares. Y cuando le fueron negados, se retiró a Loja “a vivir en aquellos agujeros contento con su conciencia y con la memoria de sus servicios” en sus propias palabras. Gonzalo Fernández de Córdoba fue un andaluz, al servicio de la Reina de Castilla, en una misión promovida por el Rey de Aragón en el Reino de Nápoles que era un viejo anhelo Catalán. Que magníficas lecciones para los tiempos que corren.

General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

 

 

 

 

12 pensamientos en “Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán Un general español de rabiosa actualidad (General de Brigada Adolfo Coloma Contreras)

  1. Qué decir o comentar a su histórico y extraordinario artículo, mi querido General, lleno de admiración y reconocimiento hacia un ejemplo de militar y persona, poniendo de manifiesto unos valores que ya quisiéramos hoy día en nuestra querida España.

    Y, con su permiso, permítame añadir algo como hijo de un Caballero Legionario Capitán del Tercio Gran Capitán de La Legión, como legionario y como humilde interesado en este personaje histórico.

    Cuentan que:

    “después de su muerte, lo sentaron en una silla y lo tuvieron así todo el día, para que la gente lo viese. Hubo grande llanto por su muerte, en Granada, así de moros como de cristianos, por todas las calles que había de pasar cuando lo llevaron a enterrar”.

    Gonzalo Fernández de Córdoba, un hombre de frontera andaluz, temido y apartado por quien lo que más temía era no ser cómo él, tras su muerte fue ensalzado como mítico guerrero, para tratar de usurpar su gloria de Gran Capitán. Hay historias que aunque parezcan antiguas, siempre están de actualidad. Su planta, su porte, su diplomacia, su condescendencia, su forma de ver el arte de la guerra hicieron de este cordobés un ejemplo a seguir.

    En el epitafio que hay en la lápida de su sepultura se lee:

    “Los huesos de Gonzalo Fernández de Córdoba que,
    con su gran valor, se apropió el sobrenombre de Gran Capitán,
    están confiados a esta sepultura hasta que al fin
    sean restituidos a la luz perpetua.
    Su gloria no quedó sepultada con él.”

    Y por lo que significa para el querido Tercio de La Legión que lleva su nombre, una vez más digo con entusiasmo: ¡Viva La Legión! y ¡Viva España!.

    Pedro Motas

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  2. Buenas, pues sin duda un gran articulo mi capitán; (después lo explicaré), de un gran personaje que escribió uno de los grandes capítulos, por su hazañas, por su carácter, por sus conquistas, etc,etc.
    De hecho se le da nombre al I Tercio, con lo que todo eso conlleva, una gran figura de nuestra historia reciente.
    Digo lo de capitán y me explico, fue usted el primer capitán, si usted lo recuerda que seguro que si, de las primeras compañías que formaron allá por 1985 la extinta, BLOE, como a mi me gusta seguir llamándola, en concreto la 2ª compañía, recién venido de Fuerteventura, en todo su apogeo, le llamábamos cariñosamente, “caballo loco” con aquél andar desgarbado y sus inconfundibles gafas de vista, de color verde
    Anda que no hemos andado por esa serranía de Ronda, Montejaque, Arriate, la cueva del Gato… las islas Chafarinas, Alhucemas, en fin, formar parte de esos primeros y fundadores de auténticos Caballeros Legionarios Paracaidistas, que todavía me acuerdo que saltábamos a las 8 hora zulu y desde las 7 de la mañana, nos pintabas, con todo el cariño, un avión en el suelo y a saltar y así hasta que lo hacíamos perfecto, después otra cosa era en el avión de verdad…Hércules, Caribú o el Aviocar
    Muchas historias que no caben en estos párrafos
    Si alguna vez se encuentra con sus tenientes, Uzquiano, García Fernandez o Tobar Bobo, incluso algunos de sus primeros, incluidos el americano, Stefheen , sin olvidarnos del sargento Salas, dele saludos de un simple legionario, que a la vez se siente muy orgulloso de haber pertenecido a su magnifica compañía
    Un C.L.P. del 2º pelotón de la 2ª sección de la 2ª compañía de la Bandera de Operaciones Especiales de la Legión

    saludos MI CAPITÁN

    Ildefonso Morón

    PD, usted fue un gran capitán que se licenció de excelente General del MOE, como nuestro protagonista del articulo

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  3. Querido Don Pedro:
    Siempre Vd. el primero. Siempre el verbo acertado, la reflexión madura, la postilla enriquecedora. Si privilegio es escribir en este blog, más lo es contar con asiduos lectores que enriquecen nuestras exposiciones.
    Gracias don. Pedro
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  4. Pues sí. Sí que me acuerdo, mi querido y viejo legionario Idelfonso ¡Cómo olvidarlo!
    Esto es lo más importante de escribir y hacerlo en este blog. Recordar sucesos, personas que te han acompañado en el devenir profesional. Reflexionar sobre ellos, ponerlos en valor cuando es el caso. En definitiva extraer de unos y de otros conclusiones válidas para afrontar el futuro.
    Me emociona, después de tantos años, que un legionario que sirvió en el 4º Tercio de la Legión, recuerde que el 1º Tercio lleva el nombre de un gran soldado de España, de un gran general al que sus propios soldados aclamaron como “Gran Capitán”.
    “Ningún oficio como el de capitán de Infantería”, escribió aquel genial premio Nobel Camilo José de Cela, y en verdad que lo es. Pero ¿qué sería de un capitán sin sus soldados, sin los suyos?
    ¿Tienes hijos, Ildefonso? ¿Les hablas de estas cosas? Le cuentas que ¡menudo era tu capitán! pero que tú nunca le abandonaste, le seguiste por aquellas peñas de la serranía de Ronda? Compartiste con él una exigua cena de navidad en las Chafarinas que nos había preparado con todo cariño el Cabo 1º Goana. Que los dos teníais la misma cara cuando –“timbrazo, luz verde” el jefe de salto decía ¡Salta! Cuéntaselo, Idelfonso, hazle ver que somos émulos y herederos de Gonzalo Fernandez de Córdoba. Un Gran Capitán.
    Un abrazo legionario, viejo amigo.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  5. Buenas, muchas gracias por responder mi capitán, siempre a sus órdenes, siempre.
    Sin duda, me ha costado trabajo contactar con usted, después de 30 años, que se dicen pronto, como usted escribe siempre es bueno tener recuerdos y que alguien los saque a flote, como si fuera ayer… todavía recuerdo la primera marcha que hicimos hacia Algeciras, 9 diurnas y una nocturna, divididos en pelotones, que servidor todavía no había salido del cuartel y ya le pesaba la mochila, la altus, me dije con esto tengo yo que llegar a Algeciras… cantamos el espíritu de sufrimiento y dureza y 10 días después de mucho campo, atravesar muchas lomas y barrancos, que alegría nos dio ver aparecer el peñón de Gibraltar, eso no se paga con dinero… al año siguiente hicimos Ronda-Málaga que no llegamos a terminar por razones que no viene al caso
    Mucho gusto en volver ha hablar con usted mi capitán, que bueno esto de internet, de vez en cuando ponía en google, D. Adolfo Coloma Contreras, diciendo donde estará mi primer y único capitán… pues por fin se han escuchado mis plegarías
    Le deseo un retiro maravilloso, que como supongo lo tiene muy merecido, servidor por suerte o por desgracia solo gasto un par de botas, pero seguro que usted gasto como una sección entera
    Hasta siempre mi capitán, le saluda un legionario fundador igual que usted y muchos compañeros de los primeros boinas verdes de la Legión, que todavía 28 años después, no sé que me tira mas si legionario o guerrillero, son dos sentimientos muy fuertes que te marcan para siempre

    saludos
    Ildefonso Morón

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  6. ¿Priego y Lucena? Eso suena mucho a la tierra donde vivió y combatió don Gonzalo.
    Tiene Vd. razón, pero sería imposible. ¡Hay tantos españoles, la mayor parte anónimos diría yo, que han dado gloria y esplendor a lo que hoy es España! Lo mejor que podemos hacer es conservar su memoria, difundirla, transmitírsela a los que vienen detrás para que entiendan que esto no es gratis. que ha constado siglos construirlo y que merece la pena conservarlo.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  7. Buenas tardes
    El Gran Capitán es uno de los referentes de como ser español y militar.
    Recomiendo un libro biográfico escrito por José Antonio Vaca de Osma llamado naturalmente, El Gran Capitán, me parece imprescindible para conocer la vida de tan insigne militar español

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  8. Como oportunamente nos recuerda el general Coloma, precisamente hoy, 2 de diciembre, se cumplen los 500 años de la muerte del Gran Capitán.
    Una vez más el general Coloma consigue una admirable síntesis entre su erudición histórica y su espíritu militar, donde sabe sintetizar lo más glorioso de la historia de España.
    Su ameno, y al mismo tiempo completo recorrido por la figura del legendario Gran Capitán, me ha sugerido esta reflexión: Gonzalo Fernández de Córdoba, cumpliendo las órdenes recibidas, se ve obligado a favorecer al rey francés Luis XII en perjuicio de su antiguo amigo, aliado y protector el rey Fadrique II de Nápoles… que a consecuencia de ello termina pasándose al bando francés en contra de España: Lo mismo que sucedió con Abd el-Krim.
    Constante histórica que debe tenerse muy en cuenta cuando, por defender intereses franceses, se traicionan lealtades españolas.

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  9. Gracias, mi coronel, por recordar la efemérides con tan oportuna cita.
    Aunque el asunto es algo más complejo, ten en cuenta que por ser fiel a su señor natural, el Rey Fernando, Gonzalo se vio en la circunstancia de tener que hacer preso al joven Duque de Calabria, hijo del Rey Fadrique II, faltando al juramento de no hacerlo que había hecho ante la hostia consagrada. No es cuestión baladí.
    En cualquier caso me quedo con su conclusión final: por defender intereses franceses, no traicionar lealtades españolas.
    GB (R) Adolfo Coloma.

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