PRESENTACIÓN
De nuevo este humilde blog se viste de gala con la presencia de un nuevo colaborador. Se trata del General de Brigada de Infantería Don Adolfo Coloma Contreras al que le agradecemos su colaboración y le convocamos para seguir contando con sus artículos.
El General Coloma es un Infante de los que prestigian y engrandecen el Arma. Heredero de una larga tradición de soldados se formó en unidades de la Legión algo que, en mi opinión, le ha marcado especialmente. Conozco bien al General Coloma y me precio de su amistad. En mi época al Mando de la Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIII” él era Jefe del Tercio Gran Capitán 1º de la Legión en Melilla. Excelente e imprescindible colaborador. Espíritu y pasión por la milicia. No diré nada más. Es un soldado y esta una síntesis de su biografía. Gracias Mi General y bienvenido a esta tu casa donde esperamos enriquecernos con tu palabra.
– De Teniente y Capitán en Unidades de la Legión (Tercio Sahariano Don Juan de Austria) y
Bandera de Operaciones Especiales de la Legión( Tercio Alejandro Farnesio)..
-De Comandante se diplomó en Estado Mayor, fue Profesor de Estrategia de dicha Escuela y estuvo de Comandante en el EM. de la Brigada de Cazadores de Montaña.
-Segundo Jefe de la bandera de Operaciones Especiales de la Legión.
– De Teniente Coronel presta sus servicios en el Estado Mayor de la Fuerza de Acción Rápida y en el Cuartel General del Mando Sur de la OTAN (AFSOUTH) en Nápoles.
– De Coronel es destinado al Estado Mayor de la Defensa. Más tarde es designado como Coronel Jefe del Tercio Gran Capitán 1º de La Legión en Melilla y finalmente como Jefe del Departamento de Operaciones y Logística de la Escuela de Guerra del Ejercito en Madrid
– De General de Brigada es destinado al Mando de Operaciones Especiales, nombrado posteriormente Jefe del Mando Componente de Operaciones Especiales (JFSOOC) para la NRF 9 y 10 (EMAD).
– Ha tomado parte en diversas misiones de apoyo a la Paz en el Extranjero, como Observador Militar de Naciones Unidas en Angola (UNAVEM II), en los Estados Mayores del Mando ONU en Bosnia (UNPROFOR) y posteriormente en la OTAN con el Cuartel General del ARRC (IFOR), en Afganistán, como Jefe de Estado Mayor del Mando Regional Oeste (ISAF) y en Estados Unidos al frente del Equipo de enlace del EMAD con USCETCON y USSOCOM.
Dejemos la palabra al General Coloma.
ARMAS Y CUERPOS FUNDEN NUESTRO EMBLEMA
El espíritu de la General
Ayer, 20 de febrero, tuve la oportunidad de asistir en la Academia General Militar al CXXXIII aniversario de su fundación, invitado por su General Director Jerónimo de Gregorio. Al mismo tiempo, en todas las guarniciones militares y en muchas plazas donde ya no hay unidades, se han celebrado almuerzos y actos de confraternización entre los oficiales más veteranos, muchos de ellos retirados o en la reserva, y los más jóvenes que aún están en situación de actividad. Acuden voluntariamente, sufragando de su propio peculio los gastos que originan, convocados todos al conjuro del llamado “Espíritu de la General”.
En posición de firmes en el patio de armas de la academia zaragozana, enmarcado por sus muros de estilo mudéjar, ante los casi mil damas y caballeros cadetes que actualmente cursan estudios en el centro y flanqueado por oficiales de la guarnición, muchos veteranos, viejos profesores de uniforme o de paisano, cuyos hombros se yerguen por encima de los años y la experiencia, me vinieron a la mente una serie de pensamientos sobre los que quiero reflexionar en la seguridad de que son muchos los que los comparten.
Bajo el tibio sol de febrero que se empeñaba en entornarme los parpados, me preguntaba yo qué otros centros docentes, academias, universidades, colegios en el ámbito nacional celebran actos similares. No tengo la seguridad, pero creo que ninguno. Entonces ¿qué tiene la Academia General Militar que nos convoca a todos en el solar zaragozano, pero que irradia su llamada a todos los rincones de la geografía nacional, como antes apuntaba?
Mientras se desarrollaba la parada militar, entre voces de mando ejecutadas al segundo y con precisión milimétrica por los cadetes, damas y caballeros futuros oficiales de las Armas y Cuerpos del Ejército de Tierra, entre los que se encontraba mi hijo Julio, me afanaba en descifrar el significado del profundo recuerdo que la Academia ha dejado en todos los que allí nos hemos formado.
Recordé, como no, el origen de la Academia, que arranca en las postrimerías del siglo XIX, con un primer asentamiento en Toledo bajo la dirección del General Juan Galbis Abella, como primer experimento de una formación en común de los oficiales de todas las Armas y que duraría prácticamente una década. Don Miguel Primo de Ribera y Orbaneja fue el primer oficial salido de aquella Academia en alcanzar el Generalato. Precisamente bajo sus auspicios siendo ya Presidente del Gobierno, el 20 de Febrero de 1927 se refunda la Academia General esta vez definitivamente en Zaragoza. Pretendía Primo de Ribera superar los males que el excesivo corporativismo de los oficiales de las Armas y su desconocimiento entre si había causado entre la oficialidad durante el primer cuarto del siglo XX. Como director se nombra al General D. Francisco Franco Bahamonde, con un bien ganado prestigio en las campañas de Marruecos que le llevaron a ser el General más joven de Europa. El General Franco fue el gran impulsor de la formación de los oficiales del Ejército con un tronco común: El modelo de enseñanza y la convivencia en común marcarían desde temprana edad marcasen un sello indeleble entre los futuros oficiales, idea magníficamente recogida en el Himno de la Academia General militar “….y en el solar Zaragozano, mi alma temple recibió…”
Con el advenimiento de la 2º República se decreta nuevamente el cierre de la joven academia. El General Franco materializó la orden ante sus cadetes con un sentido discurso que ha pasado a la historia: “…disciplina, que no encierra valor cuando la condición del mando nos es grata y llevadera…..” Solo tres promociones se formaron en esta segunda época.
Tras la Guerra Civil, La Academia General Militar abre nuevamente sus puertas, esta vez bajo la dirección del General Hidalgo de Cisneros, en 1942. Desde entonces hasta nuestros días, se han formado en ella 70 promociones de oficiales. La totalidad de los que siguen en activo.
Pero lo que ha quedado grabado en nuestros corazones y nuestras mentes está magníficamente sintetizado en el Decálogo del Cadete, auténtico código ético que de ninguna manera sustituye las Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, sino que la potencia. Exige más desde un principio a quienes aspiran a ser futuros líderes de los soldados de España, manifestando de forma inequívoca la conducta y los valores en los que se debe formar un cadete: amor a la patria y fidelidad al rey, espíritu militar, vocación, disciplina, exactitud en el servicio, hacerse querer de los subordinados y desear de los superiores, no murmurar, amor a la responsabilidad, compañerismo, valor y abnegación. Al cabo de los años, cuando uno mira ya hacia atrás, comprende que ésos valores constituyen el auténtico espíritu de la profesión, y nos fueron inculcados precisamente allí, en la Academia General Militar.
Por eso al regresar a la Academia, y quizás más en fecha tan señalada, uno percibe que aquel código de oficiales no se ha olvidado. Ha permanecido en nuestros corazones como el auténtico “caballo de batalla” de nuestros tempranos recuerdos. No es extraño que tan fecundo patrón tuviese también reflejo en la formación de los suboficiales de nuestro Ejército cuando en 1974 iniciaron, de manera análoga a los oficiales, su formación en común en la Academia General Básica de Suboficiales en Talarm (Lérida). Su lema “A España servir hasta morir” borrado de la loma de la montaña a cuya falda se extiende la Academia de nuestros suboficiales, lo llevan ellos grabados en sus corazones.
La Academia General militar para todos nosotros ha representado algo más que una simple culminación de un período de estudios antes de enfrentarnos al mundo profesional. Ha supuesto un auténtico punto de inflexión en nuestras experiencias vitales. El tránsito de nuestra vida anterior como civiles adolescentes a ser líderes de soldados de España, mediante una formación integral en valores y conocimientos intelectuales – técnicos y humanísticos – morales y físicos practicados y aprendidos en común convivencia haciendo verdad la divisa de la General: “Armas y Cuerpos funden nuestro emblema”
Adolfo Coloma Contreras General de Brigada de Infantería (R)
XXX Promoción de la Academia General Militar




























































































