SEGUIMOS HABLANDO DE DEFENSA (Teniente General Emilio Pérez Alamán)

ministerio-defensaSiguiendo el compromiso de nuestro blog con la unidad de España y la preocupación por sus Fuerzas Armadas, continúo la serie de trabajos que mis compañeros y colaboradores han ido dejando en este medio y para reflexión de todos.

No voy a darle más resonancia a la salida “pata de banco” de la alcaldesa de la Ciudad Condal y elevar más con ello la anécdota a categoría de fundamental. Máxime cuando la mayoría de los defensores de la Institución, frente a la actitud propia de su autora, han pretendido sacar pecho a favor de la nueva enseñanza militar, digo yo que por razón del lugar de los hechos. Pero ese capítulo ya lo ha tratado de forma clara e irreprochable mi compañero de blog el General Chicharro.

fuerzas-armadas-ejercito-afganistan-repliegue-badghis-270913Ahora bien, lo importante no es este sucedido anecdótico, como dice Dª Esperanza Aguirre en el Confidencial (14/03/2016), “el fondo del asunto adquiere mucho más importancia”, pues “Desde la transición todos los partidos políticos y todos los políticos, o casi todos, evitan de forma incomprensible explicar sus ideas sobre la Defensa Nacional o el papel de las Fuerzas Armadas en nuestra democracia”.

Prueba de ello es la ausencia de dichos temas en los programas y debates electorales de nuestro país, pese a ser considerados fundamentales en toda política de Estado, dado que dichos asuntos no pueden tratarse ni de forma partidista, ni a corto plazo, ni afrontarse con poca intensidad , mínima prioridad y poca visión política sino como auténticos estadistas.

Sin embargo, es exactamente cierto que que en los sucesivos Gobiernos desde la transición, el Ministerio de Defensa ha tenido una permanente dedicación a transformar todo el ámbito de las Fuerzas Armadas a golpe de Boletín Oficial, obligando a continuas reorganizaciones de poca duración sin que por ello se lograra una mayor operatividad, característica fundamental, sino única, que deben tener los Ejércitos.PORTADA Ley carrera militar

Junto a estos cambios de organización, especialmente en el Ejército de Tierra, todas las Fuerzas Armadas han sido objeto de una avalancha de legislación que no encontraría explicación de no existir el libro de Narcis Serra “La transición militar”, en el que se desgrana la obsesión del PSOE por cambiar la esencia centenaria del Ejército como si no estuviera ante unas Fuerzas Armadas que asumieron la transición con toda naturalidad, de acuerdo con la voluntad de la mayoría de los españoles y que mantienen los valores que sus antecesores les legaron desde mucho antes de que España fuera Imperio, pero no son, como expresa dicho libro,” la continuidad de los propios del franquismo”, ya que los valores de los soldados no varían ni con los regímenes ni con los gobiernos.

Lamentablemente el mencionado libro se transformó en el “vademecum” de todos los sucesivos Ministerios sin distinción de signo político, que con más o menos diligencia cumplimentaron las directivas que contenía, sin prisa pero sin pausa. Enumerar todas y cada una de las disposiciones y la forma en que afectan a conductas, atribuciones, tradiciones, relaciones institucionales, etc., harían demasiado farragosas esta lineas que no pretenden serlo.

No obviaré, aunque lo sienta, la pasividad por parte de los Mandos ante, por lo menos algunas de las disposiciones políticas mencionadas. Por supuesto que no me refiero a manifestaciones fuera de la legalidad prohibidas al estamento militar, pero creo que existiendo razones suficientes y más que justificadas, se pueden exponer con firmeza ante medidas inadecuadas y no motivadas (tal como se hizo en el intento de la disolución de la Legión).

imagesTambién es necesario mencionar que frente a estas acciones que afectan a cuestiones de carácter estrictamente profesionales de los Ejércitos, se argumenta con la modernidad y profesionalidad de las actuales Fuerzas Armadas así como su capacidad de proyección y participación en misiones en el exterior junto Unidades de otros países. Lógicamente esta situación se debe a la integración en organizaciones en las que antes no se estaba integrado y que ha exigido nuevos procedimientos y disponibilidad a las que todos se han adaptado sin mayores problemas. Al igual que, con otro concepto de Fuerzas Armadas y distintos compromisos. También nuestros Ejércitos de la segunda mitad del siglo XX se emplearon en los años 40, 50 y 70 en la División Azul, contra el Maqui, en Ifni y en la retirada del Sahara. En todas las ocasiones, entonces y ahora, con menos medios de los necesarios, escasez que se superó siempre con los valores permanentes de sus soldados dado que los presupuestos adecuados de Defensa, al igual que antes, no parece que se contemplen en el “vademecum” del Ministerio.

Creo, que aunque sea básico y sin pretender enseñar politología, en lo que no soy experto, es fácil entender que el tablero de toda política general se apoya en tres pilares que son la política económico social, la exterior y la de seguridad y defensa. Para que la primera pueda proporcionar todos los medios sociales que facilite el bienestar a los ciudadanos, es necesaria una política exterior eficaz con el resto de países aliados y organizaciones internacionales y ambas deben sentirse respaldadas por una creíble seguridad y defensa que sirva de protección y disuasión frente a las amenazas y para contribuir a los compromisos contraídos. Si uno solo de esos pilares se debilita el tablero estará inestable o terminará cayéndose. Por ello la Defensa no es un tema menor y es necesario cuidarla tanto material como moral y espiritualmente. Por lo cual es preciso que los complejos y prevenciones de algunas ideologías desaparezcan y dejen de ver fantasmas donde solo hay espíritu de entrega por los españoles.1182698598_1

Termino haciendo mención de nuevo al artículo de la Señora Aguirre en relación con la actitud de una representante de esos grupos que prefieren las milicias de partido con sus comisarios políticos antes que un Ejército Nacional y vocacional dispuesto a entregar la vida por la Patria y sus compatriotas.

Dice Doña Esperanza: “Las Fuerzas Armadas son la mayor y mejor garantía de nuestra libertad, clave de la seguridad necesaria para el desarrollo de las Instituciones democráticas”.

“Los militares y marinos son personas extraordinariamente preparadas” (lo dice antes de la comprobación del nuevo plan de enseñanza militar).

“ Pero es que además cultivan unos valores que, lejos de chocar con los que se aprenden en los estudios civiles, sería deseable que también impregnaran la educación de nuestros escolares y universitarios: el espíritu de sacrificio, la generosidad de estar dispuestos a dar hasta la vida en defensa del bienestar y la libertad de todos, compañerismo, sentido del deber, la disciplina y el valor físico. Son virtudes cívicas que deberían estar presentes en nuestro sistema educativo y por supuesto, en el conjunto de nuestra sociedad”

descargajura2Termino al hilo de lo transcrito y como muestra de lo que a mi juicio es políticamente desmesurado hacia las Fuerzas Armadas, el hecho de obligar a un militar que toma el Mando o asume una responsabilidad a jurar la Constitución después de haberlo hecho al besar la Bandera de España, con el compromiso de dar la vida por ella. Mientras observamos como los representantes de la soberanía popular y responsables durante una legislatura de legislar para todos, no respeten el acto de juramento o peor aún, hagan manifestaciones insultantes incluso a España y los españoles de bien.

Si lo primero lo considero una imposición que no tiene más razón que hacer un ejercicio de prepotencia, sabiendo que ningún militar cometerá un acto de indisciplina, la segunda actitud me parece indigna y que no tiene nada que ver con la auténtica democracia, al igual que las actitudes y posturas que adoptan algunos parlamentarios (?) en lo que debería ser el templo de la Democracia.
Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)

14 pensamientos en “SEGUIMOS HABLANDO DE DEFENSA (Teniente General Emilio Pérez Alamán)

  1. Un país en manos de pusilánimes, aunque mejor éstos que los que puedan venir y a buen seguro que llegarán. Políticos que no gestionan, no saben ni aprenden, cirujanos cuya preocupación es cortar por lo sano aquello que pueda ponerles en jaque, esmerados en construir un país exclusivamente para ellos, un pueblo que otorga. Hacen ustedes un buen blog, transmiten esperanza, mi General. Gracias.

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  2. Mi General:
    “El dardo en la palabra” Hay valores que no tienen padre ni madre, son intrinsecos a cualquier humano evolucionado y que se precie, o deberían serlo. Por ello pieza fundamental en la formación del ciudadano.
    Los que utilizan formulas viciadas no merecen ser considerados demócratas, si demagogos; ya que entienden la democracia como privilegio y no como un bien común, un modelo de convivencia que se ha atesorado desde los griegos hasta nuestros días, aplican una democracia con apellidos, según convenga, o no.

    Un respetuoso saludo y muchas gracias por el esfuerzo de arrojar luz en las “tinieblas de la Patria mía”

    *Fernando Lázaro Carreter y Fco. de Quevedo y Villegas

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  3. Gracias a todos por seguir nuestro esfuerzo de intentar mover inquietudes para que nadie desfallezca ni se deje llevar por el pesimismo. el único problema que no tiene solución es el que no se sabe que existe y la batalla que se pierde con seguridad es la que no se combate.
    Octavio, me encanta verte en plena forma, o no.

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  4. De vergüenza ajena la política que se genera en nuestra querida España. Política de lujo, y corrupción, que lo único que pretenden, la inmensa mayoría , es vivir de la cosa pública y apoltronarse en su escaño.

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  5. Buenas noches, General Dávila y General Pérez Alamán
    En efecto, creo que existe una íntima conexión entre el mencionado artículo del General Chicharro (del que considero que también da respuesta este comentario) y este el suyo. La llamada “transición militar” no es más que “cambiar la esencia centenaria del Ejército como si no estuviera ante unas Fuerzas Armadas que asumieron la transición con toda naturalidad”, pero es que, a mi modo de ver, el papel fundamental de las FAS (defensa del territorio nacional) no tiene nada que ver con el régimen político (como usted dice, “los valores de los soldados no varían ni con los regímenes ni con los gobiernos”), pero sí con un régimen político en contra de la integridad del territorio. A partir de ese punto, se me abre una línea argumentaria que procuraré reflejar claramente.
    A nivel político, ha sido un error (calculado) permitir la condena del anterior régimen en todos sus términos, aún a sabiendas de los beneficios que trajo para España y de que la irrupción del nuevo régimen no era sino el reemplazo natural y previsible de aquel. El régimen de 1978 se elevó sobre la obra del régimen del 18 de Julio, no se elevó sobre una España paupérrima, dividida y falta de dignidad y orgullo. De la callada, como si se hubiera enterrado aquel régimen por acuerdo de quienes se hicieron cargo de este, se pasó a la acusación manifiesta (sobre la base de que se callaba porque había algo que esconder o de lo que avergonzarse); todos hemos vivido el tránsito de que las masas que vitoreaban a aquel Jefe del Estado ahora estén “escondiendo las vergüenzas” o apoyando a unos hijos o nietos que reniegan de una época que no vivieron y de la que sus padres o abuelos prefieren callarse o hacer que no conocieron. El hito de esa condena es la pretensión de reversibilidad de la historia, intentando recrear las mismas condiciones existentes antes del establecimiento del régimen del 18 de Julio y que, a la postre, lo hicieron necesario, por mera necesidad de la supervivencia de gran parte de la población (que no deseaba quedar a merced de la chusma), de la decencia y de la Patria; en definitiva, pretenden ganar una guerra que habían perdido sus antecesores políticos, pérdida de la que culpan al Ejército, como si el Ejército (el sublevado) hubiera podido lograr la victoria sin el apoyo de gran parte de la población. Así, pues, el argumento político insiste en que las FAS están “contaminadas” por otro régimen, y este “principio” es resistente a cualquier demostración, comunicación, explicación o argumento en contra (así que no merece la pena perder el tiempo ni los esfuerzos intentando demostrar lo que no quiere saberse), y trataré de mostrar por qué pienso que es así. Me siento tentado a sugerir el símil de la mujer maltratada por celos infundados, que cuantas más excusas dé de su comportamiento, más parece culpable y, por tanto, “merecedora” de maltrato.
    En este punto les diré que mi “intuición” me indica que el “argumento político” no es más que una excusa, y lo haré refiriéndome a los hechos, y no a los discursos.
    Es mi tesis que los que intentan desalmar (y, por tanto, desarmar) a las FAS son los mismos que intentan desarmar el régimen de 1978 con dos fines claros: establecer un régimen izquierdista similar al proyectado en 1934 y, con posterioridad, en 1936, y evitar la oposición al desmembramiento de la Nación. El “enemigo”, pues, es el régimen constitucional de 1978 (y, por su propia naturaleza, España) y lo demás, la representación teatral de la “democracia”, de una “democracia” que intenta prostituir mediante el símil de la representación (en realidad, mediante la imposición en beneficio de los enemigos de la Patria, en coalición con los aprendices de dictadores comunistas) todos los principios sobre los que se fundamenta una Nación (y, en concreto, la nuestra), en definitiva, la vida política española es un fraude a la Nación, y “democracia”, en España, no tiene ningún significado, es una burla, el escudo detrás del que se guardan unos delincuentes.
    En definitiva, desarmar a la Nación en cuanto a sus derechos históricos (la integridad territorial) y soberanía política (el texto constitucional), sabedores de que las FAS son la última trinchera de la Nación. En este objetivo, en cuanto a las FAS, han obrado a través del sistema de formación, tratando de desnaturalizar el espíritu y guía del guerrero (que es la defensa de su Patria), supongo que también a través del sistema de nominación de cuadros de mando y, sobre todo, manteniéndolas bajo un “palio de sospecha” que procurase desmoralizar a sus integrantes mediante el intento de hacerles sentir culpables, precisamente, de lo que deberían estar orgullosos: la representación armada de la Nación, base de su existencia. Si lo trasladase a “la vida civil”, establecería otro símil, el de mantener a alguien dando excusas permanentemente por su propia existencia, procurando “caer simpático” ante quien, precisamente, basa su dominio sobre aquel mediante la permanente humillación (lo que vuelve a hacer “necesaria” la repetición del proceso).
    Sin duda, la situación en la que nos encontramos es, como se dice ahora, producto de una “hoja de ruta” planificada desde hace mucho tiempo.
    Así, pues, es un “círculo vicioso”, como el nudo gordiano, y con similar solución que para aquel.
    Naturalmente, estoy de acuerdo con todo lo expresado por Dª Esperanza Aguirre; le recuerdo que fué Ministra de Educación (es más fácil decir que hacer…).
    Reciban un abrazo.

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  6. Contestando a CARASSIUS AURATUS, creo que está de acuerdo con lo que manifestamos en las sucesivas entradas los que constituimos el blog, colaboradores, lectores y comentaristas. Cada uno tiene su forma de expresión, pero el objetivo es el mismo:Defender la Unidad de España y la igualdad de todos los españoles, fomentar el conocimiento de nuestras Fuerzas Armadas y colaborar a su mayor eficacia en todos los aspectos, reclamando la atención material, moral y espiritual que precisan como Institución fundamental e imprescindible para la Nación, tal y como expreso en este artículo.
    También estamos de acuerdo en lo de esa hoja de ruta que menciona, a la que yo me he referido en bastantes ocasiones, manifestando que el sistema, desde la transición, se ha esforzado en querer hacer tabla rasa de 40 años de Historia y una vez logrado, sin prisa pero sin pausa, no solo se conforma con ignorarlos, sino que quiere pasar a la fase de hacerla irreconciliable con la actualidad, aprovechando la enseñanza impartida a más de una generación.
    La falta de un partido que presentara oposición a dicha hoja de ruta nos ha traído a la indeseada situación en que nos encontramos, sin que los muchos españoles que no la queremos hiciésemos mucho por evitarlo. Ahora ya no es cuestión de mantener el terreno, es necesario recuperar el perdido y eso será mas largo y difícil pues se ha perdido mucho tiempo. Hoy por hoy esa labor es trabajo de todos y no solo de las Fuerzas Armadas como parece que quiere expresar implícitamente su comentario.
    Gracias por él con mi abrazo más amistoso

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  7. Muchas gracias por la contestación, General Pérez Alamán. Como bien supone, me hallo en plena sintonía con la sensibilidad y objetivos de los articulistas y comentaristas habituales de este blog. Creo que puedo matizar mi comentario en el sentido de que considero que esta Nación se halla en sus momentos más bajos de ánimo y de orientación, a punto de entrar en una situación de emergencia histórica (de las que crean situaciones irreversibles), sintiéndose indefensa por falta de un liderazgo que apele a sus derechos históricos y orgullo, una “punta de lanza” detrás de la que se organice la Nación frente a sus retos y en contra de sus enemigos, que campan a sus anchas dominando el campo y, mi estimado General, y con todos mis respetos y sin ningún afán de molestar, si mi mirada busca un posible reorganizador de la Nación, detrás del que esta aglutine sus esfuerzos y su ánima, mi mirada en estos críticos momentos no puede dirigirse a otro lado sino hacia el lado de los que han hecho profesión del servicio a la Patria y guarda de sus valores histróricos, puesto que ya es hora. Quisiera recordar que no es nueva la prueba de la tendencia de esta Nación a la locura periódica, y que tampoco es nueva la acción de aceptar el reto, aún con desgana y dolor. Si se quiere un nuevo comienzo, como se proclama, no debe estar en manos de quienes, siendo enemigos de la Patria o indiferentes a su destino, pretenden comenzar sobre sus cenizas.
    “Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrup­ción la vida española), de recoger las ansias, de atender el clamoroso requeri­miento de cuantos, amando la Patria, no ven para ella otra salvación que libertar­la de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron en el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. [ … ]”
    Reciba un abrazo.

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  8. Carassius, aunque ya sea fuera de tiempo por la dinámica del blog y pese a que no me gusta hablar con un desconocido, máxime si el conoce todo de mí y utiliza citas sin decir su autor, lo que no quiere decir que no se adivine, solo me queda contestar a su contrarreplica que es como si dos médicos después de estudiar a un paciente coinciden en el diagnóstico aunque difieren en el tratamiento. Por supuesto lo que ambos quieren y desean es curar por encima de todo al enfermo. De nuevo un abrazo

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  9. Buenas noches, General Pérez Alamán. En primer lugar, quiero excusarme por no haber señalado el autor de la cita (D. Miguel Primo de Rivera), sólo porque la dí por conocida por la inmensa mayoría de los lectores y teniendo en cuenta que los demás no tendrían ninguna dificultad para encontrar dicho origen, con una simple búsqueda a través de Google.
    En segundo lugar, agradecerle la amabilidad en contestar a mis comentarios. Sin duda es cierto mi anonimato; no le quepa duda de que, en el caso de que hubiera tenido la oportunidad de presentarme en persona (por ejemplo, durante la presentación de este blog en Madrid), lo hubiera hecho sin ninguna reserva (al contrario, encantado), aunque mi persona, de condición humilde, no tiene especial importancia, sólo tiene la relevancia resultante de poder comentar en este blog, gracias a la amabilidad del anfitrión y de los articulistas; por ello mismo, he procurado mantenerme en el sitio que me corresponde: de invitado y, por tanto, procurando no animar, ni provocar ni alimentar, ni continuar debate alguno, siguiendo el estilo de este blog.
    Por fin: estoy de acuerdo con su observación señalando el símil del médico.
    Reciba un abrazo.

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  10. Buenos dias
    Parece claro que desde 1977 el Ejercito ha ido menguando en su presencia social y en su influencia nacional hasta quedar prácticamente reducido a un pie de nota si era objeto de atentado.
    Los españoles desconocen quienes son los militares, que es lo que piensan, que motivos tienen para ingresar en la carrera de las armas y que objetivos persiguen al sacrificarse a dicha carrera, dura, sacrificada y en muchos casos ingrata dado el entorno en el que se desarrolla, aunque llena de alegrías que atenúan la falta de comprensión de la sociedad de la que proceden y a la que defienden hasta derramar su sangre si es necesario.
    Mucho me temo que este desenfoque sea debido también, en gran medida a los propios integrantes de la milicia que han permitido ser apartados del quehacer diario y se han encerrado en sus normas y sus afanes pensando que de esta manera hacían un buen servicio a la Patria, cosa que bajo mi punto de vista no ha sido así.
    Los valores eternos del Ejército deben ser aireados e imbricados en la sociedad, son los valores que dan engarce y belleza al ser español, a ser el receptor de toda la tradición que desde siempre hizo del español un hombre digno y de honor,
    Y esos valores solo se juran una vez y de una manera, lo demas son adornos de tiempos inestables llenos de florituras vacías de contenido con las que se pretende tapar lo huecos de conciencia que tienen los de siempre.
    Los militares, al menos los militares que yo conozco desde que nací y de los que he estado rodeado siempre, solo juran una cosa, defender España, defender la Unidad Nacional y defender la continuidad de la Patria como tierra de todos los españoles.
    Los gobiernos pasan, los políticos pasan, los mandos pasan, las constituciones nacen y mueren, las tradiciones y los valores no en los que se funda la Patria NO.
    Saludos

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