APOYO SANITARIO A LAS FAS EN OPERACIONES (Donde no alcanza el 112) General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

Extracción en caliente

“Un porcentaje significativo de las muertes producidas en las operaciones militares son potencialmente evitables cuanto más inmediata sea la atención sanitaria, como ha demostrado la evidencia científica. Además, en los escenarios donde se desarrollan actualmente estas operaciones se presentan habitualmente situaciones de aislamiento, con bajas múltiples y dispersas sobre el terreno, frecuentemente en ambiente hostil que no pueden ser atendidas de inmediato por personal médico o enfermero, en adelante personal facultativo.

Es necesario, por tanto, contar con otro personal militar, capacitado con la formación e instrucción específicas para actuar en estas situaciones, dotados de las competencias que legalmente se le autoricen, para proporcionar atención a heridos graves in situ, hasta que puedan ser asistidos por los equipos sanitarios con capacidad de realizar soporte vital avanzado, como las células de estabilización, en cuya configuración no incide este proyecto de real decreto. Esto favorece su supervivencia y posterior evacuación a las formaciones sanitarias de tratamiento.”

Real Decreto 2030/17

Estoy convencido de que, si no hubiera entrecomillado y puesto en cursiva los párrafos anteriores, la mayor parte de los lectores pensaría que las ideas que en ellos se vierten son fruto del autor de estas reflexiones, en línea con lo que ha publicado en este blog sobre la Sanidad Militar o sobre operaciones especiales. Pero no es así. Los dos párrafos que preceden, son ni más ni menos que la introducción a la exposición de motivos del Real Decreto 2030/17 de 10 de marzo, aprobado en el último Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio de Defensa, sobre las competencias y cometidos de apoyo a la atención sanitaria por personal militar no facultativo (ni médicos ni enfermeros) en el ámbito estrictamente militar. Es decir, ligado a las operaciones, normalmente desarrolladas en el exterior, donde se pueden dar circunstancias de bajas numerosas o dispersas, en situaciones de aislamiento o en ambiente hostil, donde el personal facultativo se puede ver desbordado.

Adiestramiento

Patrulla de Operaciones Especiales

Aunque este Real decreto (RD) cita específicamente a los militares pertenecientes a la escala de tropa del Cuerpo General del Ejército de Tierra con la especialidad fundamental «Apoyo Sanitario», afecta a la práctica totalidad de los militares ya que contempla tres niveles de capacitación. En el nivel básico, que incluye a todos los militares en operaciones, se les capacita para poder prestar los cuidados elementales de primeros auxilios. En el segundo nivel, denominado nivel medio, se capacita a determinado personal para prestar algunas técnicas de soporte vital con protocolos y materiales específicos. Y finalmente el nivel avanzado, para personal muy específico de aquellas unidades/buques que por sus características exclusivas actúan en situaciones de particular aislamiento. En este singular apartado podrían encontrarse los sanitarios de patrulla de las Unidades de operaciones especiales, los mal llamados “paramédicos” por una deficiente traducción literal del inglés. 

Pero lo verdaderamente importante de este RD es que proporciona la necesaria cobertura legal a una necesidad ampliamente sentida, en particular por el Ejercito de Tierra, de disponer de personal con la cualificación necesaria para asistir a bajas en operaciones por accidentes o por mor del combate, cuando no hay personal facultativo presente, mediante una serie de técnicas específicas de forma que le proporcionen al herido o accidentado mayores posibilidades de supervivencia.  Desde finales del año 2014, el Ejército disponía de un plan para la formación sanitaria del personal de tropa del ET que, en nueve especializaciones, contemplaba la formación sanitaria desde los primeros auxilios hasta la formación necesaria para un sanitario de operaciones especiales. Pero el propio plan preveía la dificultad legal para formar al personal (cuadros de mando y tropa) que pueda prestar apoyo sanitario en el nivel táctico en situación de aislamiento (operaciones especiales, patrullas de reconocimiento en profundidad, etc.). El Presente RD viene a superar tal dificultad.

Con todo y con ello, no todo el problema está resuelto. A mi modo de ver la eficacia en el apoyo sanitario a unidades en operaciones por personal no facultativo se basa en tres pilares. La cobertura legal, la capacitación y el adiestramiento. Para la cobertura legal, el Real Decreto pone las bases definitivas. El segundo pilar, la capacitación se basa a su vez en una adecuada formación y la provisión del equipo sanitario correspondiente. Hay designados centros escuelas en el ámbito de la Sanidad Militar suficientemente capacitados para impartirla. Por lo que respecta a las necesidades específicas de las Unidades de Operaciones Especiales, hace ya casi una década que vienen realizando cursos, al principio impartidos por la Escuela de Operaciones Especiales de la OTAN y posteriormente en centros españoles. Esta formación se ha ido complementando con cursos de tratamiento de heridos en combate (Tactical Combat Casualty Care) cuya eficacia ha aconsejado abrirlos a otras unidades del Ejército.

Y solo resta el tercer pilar: el adiestramiento. De poco sirve la capacitación si no se mantiene un nivel práctico adecuado de las habilidades adquiridas, así como la actualización de conocimientos y técnicas. Un campo en el que algo se ha hecho, pero no lo suficiente. No es sencilla la solución de este pilar ya que la instrucción y adiestramiento se ha de realizar básicamente en territorio nacional, donde hay una amplia red de recursos sanitarios de emergencia para el tratamiento y evacuación que son a los que les corresponde la atención a heridos y accidentados con las mayores garantías de éxito. Un adiestramiento adecuado del personal de apoyo sanitario en los niveles medio y avanzado requiere a mi entender, el establecimiento de convenios o acuerdos de colaboración precisamente con las organizaciones de emergencias sanitarias en territorio nacional (La mayor parte de las cuales se encuentran hoy en día en el ámbito de las comunidades autonómicas) o de la Cruz Roja Española, para posibilitar el mantenimiento de las habilidades técnicas en condiciones lo más próximas a la realidad del combate.

Puesto de Socorro

Este Real Decreto será sin duda ampliamente saludado por el conjunto del personal de las FAS. Refuerza mucho la moral de un combatiente el saber que si  tiene la desgracia de sufrir un accidente o una herida de combate, cosa que siempre está en el horizonte de nuestro oficio, va a disponer del apoyo próximo, casi inmediato de un componente de su unidad que posee los conocimientos y practica suficientes para no hacer nada indebido y sí, unas sencillas técnicas que le permitan ganar un tiempo precioso, prepararlo para la evacuación y, en definitiva aumentar sus probabilidades de supervivencia y tal vez salvarle la vida. 

Ya les digo. No funciona el 112 en Irak, ni en Mali, ni en el Líbano, ni en muchos otros lugares. Esta disposición, bien trabada y coordinada con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y con el de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad,  da respuesta desde el adecuado nivel legislativo a una necesidad muy sensible y ampliamente sentida por las FAS, cual es la atención inmediata a un herido o accidentado, allí donde no alcanza el sistema de llamadas de emergencia del 112 , anticipando o  complementando la atención de los facultativos militares cuando estos no están disponibles o se encuentran desbordados.

Adolfo Coloma Contreras

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

15 marzo 2017

2 pensamientos en “APOYO SANITARIO A LAS FAS EN OPERACIONES (Donde no alcanza el 112) General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

  1. Gran artículo y muy práctico.
    Los americanos son los más avanzados. No se andan con tontería y tienen publicado una “Biblia” de los cuidados traumáticos pre hospitalarios, llena de sentido común y de reglas muy claras de actuación. Y que salva muchas vidas.
    Y tienen una organización excelente.
    Otra cosa es el adiestramiento: eso no se consigue con cursillos ni con videos. Eso es experiencia. Y eso cuesta bastante mas. Nadie nace aprendido. Y el que , en éste oficio sobrevalorado, se crea que lo sabe todo, lo lleva claro.

    Recuerdo que mi primera intubación fue un ahogado a las doce de la mañana, en la Playa del Cura, en Torrevieja, con el sol de cara, con lo cual la linternita del laringoscopio no te vale para nada , porque no estás en la tranquilidad de un quirófano, con el individuo estabilizado y sin prisas para meterle el tubito por la laringe.

    En ésa playa , con un sol de justicia cayéndote a plomo, no distingues el pliegue ariteno-epiglótico, no se ve nada. NADA y además con 2000 personas a tu alrededor gritándote y “dándote consejos”.

    Recuerdo que me aislé del mundo externo, no hice ni caso de toda la gente y seguí el manual, pidiéndole al tiempo a mi enfermera que mientras yo le intubaba ( mano izquierda y por supuesto con una guía de metal dentro del tubo, en la mano derecha); y con un tubo del 7,5 perfectamente lubricado ( pequeño detalle) y ADEMAS que me hiciera la maniobra de compresión que favorece pillar la vía respiratoria. Vamos, que íbamos a ciegas. (La maniobra tiene un nombre y una técnica, pero paso de pedanterías, el que quiera aprender, que se vaya a Salamanca).
    Y el tubo entró a la primera.
    ¿La suerte del novato? No, seguir la técnica, muchos años entrenando en muñeco, y muchas intubaciones en la morgue del hospital intubando en cadáveres y familiarizándote con los entresijos de la técnica.
    Las técnicas pueden aprenderse y todos los soldados deben saber las maniobras de reanimación básicas. No hace falta ser un genio. sino mucha serenidad, sangre fría y seguir los protocolos de actuación.
    Y , se lo aseguro, es lo más reconfortante en ésta vida si lo haces bien y una pesadilla si lo haces mal.
    Conclusión: el artículo del General debe valer para que se fomenten ésos cursos de RCP básica, que todo soldado debe saber.

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