LOS VERSOS DEL CORONEL (y 14) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

 

Los Versos del coronel (Félix Torres Murillo)

 

 

 

 

 

 

ADORACIÓN DE LOS PASTORES (1612) Museo del Prado

Quizás el último de los cuadros que pintó El Greco, pues era su destino la capilla de la iglesia toledana del convento de  Santo Domingo el Antiguo en la que iba a ser enterrado. Hoy desconocemos el lugar de su enterramiento (volveremos sobre este tema), y el cuadro se encuentra en el Museo del Prado; en el lugar para él destinado existe una digna copia.

La obra es un “greco” en estado puro: serpentinatas, colores ácidos, escorzos, figuras gigantescas…, y el Niño, como foco de de donde parte el haz luminoso que alumbra a todos los personajes; extremo sobre el que también volveremos.

LUZ

(Soneto)

 Una espiral asciende matizada

de ácidos, brillantes los colores,

y en éxtasis reunidos los pastores,

en el Nacido absortas sus miradas.

 

Cielo y tierra en atmósfera nimbada

de asombros, claroscuros y fervores,

de loas, alabanzas, resplandores,

en largas y fluidas pinceladas.

 

… Ingrávidos los cuerpos, flameantes,

que aquella la reciben salvadora,

la de un Niño, ya Luz del Mundo y guía;

 

y trémulos, cuidados, palpitantes,

afables de la Madre y mediadora,

delicados, los gestos de María.


 

 

 


MUCHACHO ENCENDIENDO UNA CANDELA, EL SOPLÓN (1571-72)

Museo capodimonte. Nápoles

 En los exclusivos círculos romanos como el palacio Farnesio (v. ROMA 1, y ROMA 2)

es seguro que se hablaría de una pintura de la antigüedad clásica en la que un muchacho trata de encender una vela aprovechándose del fuego de un ascua. Para avivar la llama sopla pacientemente: éste es el tema del cuadro, donde la luz artificial se convierte en la protagonista. El resplandor del ascua incide de diferente manera en la camisa, el rostro o las manos del joven, destacando ese fogonazo de luz sobre el fondo oscuro que impide ver cualquier referencia espacial.

Como otros pintores, y a la moda de la época, El Greco presentó su visión de tal escena de la que  nos dejó más de una versión; haciéndolo como un cuadro de estudio en el que el pintor se recrea en  demostrar su valía y su conocimiento de lo antiguo. La obra podría ser perfectamente firmada por un pintor cuatro siglos después, en una muestra de lo adelantado de su arte.

Y pienso que bien pudo decir: “ahí queda eso”, aunque creo (y en el soneto recupero algunas referencias ya recogidas en otros anteriores) que él tuvo otras mil formas de traernos:

Su Luz…

SU  LUZ

(Soneto)

 Aquí quieres – así otros la plasmaran-

sin recelo al seguir sus derroteros,

demostrar que entre tantos los primeros

estás, los que la gloria disputaran.

 

Pues si hay luces en ti, que no alumbraran,

“llamas que no dan luz en los hacheros”,

antorchas en sombríos los senderos,

y fanales que nada iluminaran,

 

nos traen tu luz, de Cristo las miradas,

un reflejo entre negros nubarrones,

un amigo al que expresas tu cariño,

 

de una Virgen el rostro; derramadas

las lágrimas contritas de traiciones,

¡y entre pajas, divino Aquel un Niño!

 

 

 AUTORRETRATO (?) (1595-1600)

Museo Metropolitano de Nueva York

Frisando los sesenta, edad algo ya avanzada para la época, El Greco, según testimonio de su hijo, nos deja este colosal autorretrato, último que comento de sus cuadros, en el que como siempre nos muestra el alma del retratado, simplemente esta vez a través de su mirada.

A la típica manera española, la consabida mezcla entre la chapuza, la dejadez y la altanería nos ha impedido, como ya adelanté, conocer el lugar donde este coloso de la pintura reposa en paz.

Y aunque sólo fuera por hacerle una visita de vez en cuando y como reflejo en mi soneto, ya me gustaría que su tumba siguiera en este su primer emplazamiento y donde las monjitas, también ellas quieren así creerlo, nos cuentan que está: en el sarcófago existente bajo el coro de la iglesia de su convento de Santo Domingo el Antiguo, donde recibió su primer encargo toledano.

 MISTERIOS

 (Soneto)

En la cumbre más alta de tu gloria,

has querido decirnos como eres

ya en próximos pensando anocheceres,

pasada de tu andar la divisoria.

 

Y traer quieres, parece, la memoria

de luz tanta, de sueños y quehaceres,

de mística, colores y saberes,

de formas, desencantos; de tu historia

 

en ésa la despierta, inteligente,

directa, penetrante tu mirada

do muestras de tu alma cada poro.

 

… Y arcanos, en tu vida referente,

¿el postrero en tu cuenta dilatada?,

que, quisiera, guardaras bajo un coro.

 

EPÍLOGO

Bien…,cuando ya el personaje, a base de entrar en casa mediante el click en el oportuno “comando” del ordenador se ha convertido en un compañero del que algo más sabemos de su vida, sus anhelos, sus misterios, su arte, sus triunfos y sus tropiezos, resulta que, ¡y cuánto lo siento!, tiene que abandonarnos, para hacer un hueco a otros que vendrán.

Pero no quisiera yo que le digamos adiós del todo; que ocasiones habrá de volver a abrir este blog para  reencontrarnos con nuestro camarada griego, veneciano, romano…, y sobre todo, toledano. Porque, no olvidemos que así él lo quiso demostrar en tantas ocasiones reflejando esta ciudad en sus cuadros, y que así escribió (recordemos) de él otro Félix, también gran admirador de su obra; me he atrevido a insertar dos comas inexistentes en el original, porque entonaciones he oído mil de este terceto; siendo, creo, ésta la que quiso darle Fray Hortensio:

Creta le dio la vida, y los pinceles

Toledo, mejor patria donde empieza

a lograr con la muerte eternidades.

Y agradeciendo la fidelidad de tantos que pacientemente lo esperaban y sus muestras de reconocimiento con este humilde trabajo decimos hasta luego a este genio: A nuestro amigo  Doménikos con este último soneto en el que termino como empecé, porque no podría ser de otra manera; entre el pasmo y la fascinación ante su vida, su arte y su paleta.

 

FUGAZ

 (Soneto)

 “Largas horas de métrica y medida”,

de cadencias, de ritmos y de acentos,

de recuento de sílabas por cientos,

de emoción, que a los versos da salida.

 

De adentrarme en tu alma y en tu vida,

en tus gustos y afanes, tus alientos;

de ahondar en tu pasado, tus lamentos,

y en tu obra por siglos discutida.

 

Y aquella que intuí no fácil meta,

hoy pienso al terminar si habré alcanzado

al, puestos a soñar, soñar el reto

 

de resumir tu mundo y tu paleta

-ante el pasmo de tu arte, fascinado-

en el fugaz instante…, de un soneto.

 

 

Toledo, mayo 2017.

5 pensamientos en “LOS VERSOS DEL CORONEL (y 14) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

  1. Sublime descripción poética que hace entender la belleza de cada picelada y duplica el deleite de los sentidos.

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  2. Debo felicitarle, porque me gustan los versos y por la explicación de la pintura y la técnica. A las ordenes de Usía. Julio de Felipe

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  3. Le recordaría, Doña Josefa, la frase de Snoopy, el perrito de Charlie Brown: “To know me is to love me”; conocerme es quererme. Y me atrevería a invitarla a que leyera versos de nuestros autores clásicos de todos los tiempos; verá como a través de su conocimiento llegará a conocerlos; y a quererlos, como decía Snoopy.

    Un afectuoso saludo.

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