LOS VERSOS DEL CORONEL (II-3)  Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VELÁZQUEZ

SOR JERÓNIMA DE LA FUENTE1620 Museo del Prado

 

Impresionante este retrato, el primer cuadro conocido firmado por el autor. Representa a una Sor Jerónima de la Fuente, una monja clarisa franciscana que procedente de Toledo fue a Sevilla para embarcarse rumbo a Manila donde iba a fundar un convento.

Contaba Sor Jerónima 66 años de edad como aparece en la inscripción que acompaña a la figura. La silueta de la monja se recorta sobre un fondo neutro, destacando el magnífico rostro y el gesto con que sujeta el crucifijo, que en sus manos  parece más un arma para emprenderla contra los infieles que un objeto de culto y conversión.

Es impresionante el color del hábito, siempre en una gama oscura como suele ser característico de esta etapa sevillana; permitiéndose Velázquez pocas alegrías en cuanto al color, lo que unido a la personalidad del personaje trato de recoger en el soneto.

 

CORAJE

(Soneto)

 

Sólo el rojo en sus labios apretados,

y en las hojas del libro el fino canto

se permite el maestro color tanto

entre esos los sombríos acabados,

 

el de neutros los fondos agrisados,

y los pardos oscuros de su manto,

que parecen cerrar a calicanto

el blanco de sus hábitos gastados.

 

Y el valor, el empeño y el coraje,

que imprimió en la mirada escrutadora

y en, rocosa, la faz del personaje,

 

que ya pronto al final su propio viaje,

al fin del Mundo fue de fundadora

con sólo un crucifijo por bagaje.

 

DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE.

  1. 1622 Museum of Fine Arts. Boston

 

Pacheco, su suegro, deseaba realizar una serie de grabados sobre hombres famosos del momento para realizar un libro con ellos, titulado Libro de Descripción de Verdaderos Retratos de Ilustres y Memorables Varones. Sabemos que Velázquez viajó a Madrid en 1622, y entonces realizó el retrato de Góngora, capellán del rey Felipe III y uno de los poetas más importantes del Barroco español.

En la primavera de 1622 ya es un hombre vencido, y  dirigirá algunos de sus más ácidos y desesperanzados versos a las miserias de la capital ajustando cuentas consigo mismo como alguien desencantado y que se ha dejado engañar por las apariencias cortesanas.

¡Mal haya el que en señores idolatra

y en Madrid desperdicia sus dineros,

si ha de hacer al salir una mohatra!

Arroyos de mi huerto lisonjeros

(¿lisonjeros? Mal dije, que son claros):

Dios me saque de aquí y me deje veros.

Sea como fuere, hombre de enrevesado carácter, no parece que, con otros contemporáneos más, fuera Góngora muy bien visto por el pintor a juzgar por el retrato que le hizo del que existen tres copias; el original en Boston. En la añeja biblioteca del Instituto cordobés de mi bachiller había otra, no mala, copia; viéndola entonces, nunca me extrañó que compusiera aquellos, cuando lo hacía, culteranos versos tan enrevesados como su carácter.

 INMISERICORDE

 (Soneto)

A don Luis, el de Góngora y Argote,

el de arduo verso a veces, otras llano,

más que pintar, tallara el sevillano,

haciéndolo emerger de su capote.

 

Supongo no cogió chico el rebote

el poeta barroco y culterano,

al verse de esta guisa mi paisano,

cual fuera un cruel final de un estrambote.

 

De  frente prominente y despejada

lo pintó cual “Nasón más narizado”,

su ira con lo cual no fuera poca.

 

Y el agrio su carácter fue plasmado

en la inmisecorde su mirada,

y en la hundida esa mueca de su boca.

 

IMPOSICIÓN DE LA CASULLA A S. ILDEFONSO.

  1. 1623 Museo de Bellas Artes. Sevilla

 

En el momento en que Velázquez pintó este cuadro no había llegado aún a Sevilla ninguna obra del Greco, por lo que hace suponer que en su primer viaje a Madrid (1621) fue cuando pudo tener la oportunidad de pasar por Toledo, contemplar su estilo e impregnarse de la tradición toledana en relación con este milagro mariano. La Virgen baja a la misma Iglesia catedral para imponerle la casulla al obispo, su campeón en la defensa de su virginidad. ¿Conocería  el grupo escultórico que aquel realizó para  un retablo, y que actualmente se expone en la sacristía delaSICP? Pienso que es posible.

Desde luego la influencia del “toledano” es patente tanto en la espiritualidad que se desprende de la figura del santo como en la composición de la obra. Este influjo es una de las pistas que permite fechar la obra hacia 1623. La figura de la virgen y de las ocho mujeres (santas aquí, ángeles en el Greco) del fondo son típicamente velazqueñas, con rasgos andaluces, y ajenas a la escena central.

Y es precisamente esta observación la que me da pie para titular y concluir mi soneto, con la evocadora situación de un paralelismo entre la locuaz actitud de este grupo y el de aquellas ninfas, que “en el río metidas”  y ajenas también a las cuitas de Garcilaso (¡Ay, los amores! ¿Cuál de ellos?) se andan contando “los amores y las vidas”. No estaría de más recordar el soneto del poeta; uno de los más bellos que compuso, en el que nos cuenta quejumbroso:

Hermosas ninfas, que en el río metidas
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas;

agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas;
agora unas con otras apartadas,
contándoos los amores y las vidas;

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabeza a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando;

que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.

 

 

 

 AJENAS

(Soneto)

 

Sosiego, placidez, delicadeza,

ni halo ni corona necesita,

y es Ella entre todas la bendita,

modelo de primor y sutileza.

 

Andaluza, serena su belleza,

la pinta el sevillano en su visita;

que a la tierra bajó, fiel a la cita,

por su obispo premiar en su firmeza.

 

Y de ocres claroscuros hay un cielo, 

do un séquito de santas más parece,

seais chiquillas que hablárais embebidas

 

ajenas al milagro que acontece

-y aquí la evocación me viene al vuelo-

 “contándoos los amores y las vidas”

 

 

(Continuará)

Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (R.)

Blog: generaldavila.com

15 julio 2017

3 pensamientos en “LOS VERSOS DEL CORONEL (II-3)  Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

  1. o impresionante querido ” don Eufemio”. Como si fueras de infantería, que no reconoce obstáculos. Con todo el afecto que sabes.

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  2. Muy interesante. Leído con detenimiento.. !gracias !
    Un saludo.
    Josefa Lopez del Moral Beltran.

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