LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (21). HEROICA Y SANTA MUERTE DEL PÁTER HUIDOBRO CAPELLÁN DE LA LEGIÓN

Vuelvo mis ojos, como cada año, al Cielo legionario donde nuestro Capellán el Páter Huidobro entró hace ya 82 y sigue repartiendo bendiciones a sus legionarios dispuesto a que ninguno se equivoque de camino.

Allá por el año 1936 llegaba el Páter a la 4ª Bandera de la Legión. Cuando el sargento legionario Gutiérrez le invita a que use pistola para defenderse, el Páter Huidobro rechaza la invitación y la razona en estos términos: <<Al ofrecerme por Capellán de mi Bandera, ya ofrecí mi vida al Señor. Y si me matan, quiero morir como sacerdote>>.

Lo que hoy escribo es simplemente una oración al legionario y Santo Páter Huidobro. Para que siga cuidando de su legionarios y, si hay un hueco, también de los asuntillos de este viejo general que tuvo en su día el honor de mandarlos.

Nada de lo que escribo ha salido de mí. Cuento su heroica y santa muerte tal como se describe en  la Sección Tercera de Posiciones y Artículos para el proceso sobre la fama de santidad, virtudes y milagros del siervo de Dios en sus artículos 147, 148 y 149. Lo redacta el Vice-Postulador Dr. Francisco Peiró, S.J. en el año 1946.

Art. 147.- Su heroica muerte y santa muerte.– Los ataques rojos se intensificaron al amanecer el domingo 11. El Siervo de Dios se dirigió aquella mañana a un capitán de su Bandera -eran amigos íntimos-, y le dijo: <<Capitán, ¿tiene usted la medalla?, ¿quiere dejármela?>>.

Era la misma medalla de la Virgen Milagrosa que había besado al caer herido en la Casa de Campo; la besó con particular devoción varias veces y se la devolvió agradecido al Capitán. El puesto de socorro se había instalado en un pequeño hotel junto a la Cuesta de las Perdices. Sin cesar se iban recibiendo heridos, y sin cesar iba el Siervo de Dios recorriendo de una a otra parte del terreno batido por la metralla, asistiendo infatigable a los que caían y auxiliándoles con los Santos Sacramentos.

Al mediodía arreció el combate. El Siervo de Dios hallábase aquella hora ante el Puesto de socorro.

<<¡Métase aquí Padre! ¡Defiéndase un poco en la casa!>>, le gritó uno de los sanitarios que desde dentro vio al Capellán.

Accediendo a la invitación, se disponía a entrar. Pero cuando salvadas las primeras escaleras llegaba al mismo umbral de la habitación de entrada, un obús del 12´40 cayó en el marco de la segunda ventana. La explosión fue enorme; tal que, a la expansión del aire, lanzó fuera de la casa por una ventana al asistente del Capitán Rodrigo, Comandante interino de la Bandera.

El capitán médico corrió al instante hacia el lugar de la explosión y caído de espalda, junto a la misma puerta de la habitación, que como dijimos iba a franquear, halló al Capellán Padre Fernando Huidobro con una herida profunda en la cara producida por la metralla. Le encontró sin pulso. La muerte había sido instantánea. Como el Siervo de Dios llevaba al morir el Porta Viático, quedó el Santísimo Sacramento sobre su cuerpo muerto, como sobre un Altar con reliquias de mártir.

Art.148.- El duelo de la Legión.- La impresión que produjo entre los legionarios la muerte del Siervo de Dios fue enorme. Si en vida le habían estimado y querido, como a su sacerdote modelo, después de su muerte le adoraban como a un Santo. Les parecía mentira que no viviera ya con ellos. Síntesis y reflejo de la pena universal que la Bandera sintió a la muerte de su capellán es esta frase de su Comandante:

<<Acaba de perder la Legión un verdadero Padre; la religión, un santo, y España un héroe>>.

El asistente del Siervo de Dios, al presentarse al día siguiente ya de noche en la residencia de los Padres de Toledo para hacer entrega, con el Porta Viático, de los objetos interiores del Siervo de Dios, lloraba como un niño; tan desconsolado estaba que apenas se dejaba entender al dar la noticia de la muerte y sin querer quedarse a cenar, a lo que le invitaban los Padres, se alejó sollozando y repitiendo que mejor hubiera sido que le hubieran matado a él.

Art. 149.- El sepelio.- Depositóse el cadáver en una camilla de la única habitación disponible en el Equipo Quirúrgico, y a media tarde del día 13 venía en una camioneta, desde Toledo, el Hermano Zurbano, portador de una caja para inhumarlo>; al llegar el Hermano Zurbano, a la habitación donde yacía el cadáver, el médico le hizo notar que a pesar de haber transcurrido casi tres días –murió en la mañana del 11- se hallaba todavía fresco, conservaba su color natural y no era extraordinaria su rigidez. Atardecía cuando salieron con la camioneta y el cadáver en ella. Pararon a las puertas del pequeño cementerio de Boadilla del Monte. Algunos oficiales descendieron la caja. Allí estaba el general Iruretagoyena con todo su Estado Mayor, el comandante Calvo, el Conde de Arjillo, el Capellán del Hospital de Boadilla, el asistente del Siervo de Dios y los guardias civiles, unos cuarenta.

Se levantó una punta del capote que envolvía al Siervo de Dios para dirigirle una mirada postrera. Su rostro parecía sonriente, sereno, los ojos como si estuvieran durmiendo, la boca un poco entreabierta, muy natural. El Padre Puyal, allí también presente, rezó un responso. Colocóse la caja en un nicho nuevo. Unos guardias civiles, con el Hermano Zurbano, cerraron la sepultura con ladrillo y barro, y el Padre Puya, en el reverso de un trozo de lápida de mármol, escribió el nombre y la fecha: <<Padre Fernando Huidobro, S.J. 11 de abril de 1937>> y la colocó encima como distintivo y epitafio.

La emoción de aquel sencillo acto, que hizo derramar lágrimas a más de uno de los concurrentes, tradujera el cronista de guerra Juan Deportista en esta página que al día siguiente publicó el periódico ABC:

<<Cuando yo iba regresar esta tarde de Boadilla, pasé por una de las emociones más terribles de esta vida azarosa de la campaña. Allí, al Camposanto del pueblo, había llegado el cadáver de aquel Padre Jesuita Fernando Huidobro, compañero infatigable y el más valiente de la Cuarta Bandera de la Legión, semillero de audaces, como gigantes heroicos.

El padre Jesuita Fernando Huidobro ya ha logrado su gran designio. Con su Bandera participó en la Cuesta. En la batalla de Madrid, un morterazo entró en la casa donde él rezaba ajeno a tanto estruendo. Luego los legionarios recogieron sus restos; yo y el general Iruretagoyena, su Estado Mayor, los ayudantes y un puñado de hombres  -a los que estas durezas no evitan la conmoción espiritual terrible- hemos acompañado al sacerdote, mientras rezaban las preces en su loor que le aproximaban al alto lugar de sus sueños de gran misionero de veintinueve años. Destocados, húmedos los ojos, y envuelto él en su bandera española, le hemos dejado allí, en el diminuto cementerio de Boadilla del Monte, feliz y contento…>>.

Son muchas las declaraciones de los legionarios que con él estuvieron. Dejo el testimonio del comandante de su Cuarta Bandera de la Legión, comandante Vierna, cuando fue a dar el pésame al padre Felipe Díez, capellán militar jesuita en Santo Domingo de Talavera: <<Padre, le doy el pésame. Pero con derecho a que también usted me lo dé a mí, pues acaba de perder la Legión un verdadero Padre, la Religión un santo y España un héroe>>.

Hoy tengo que decir, con respeto y esperando que la autoridad de la Iglesia me perdone:

Páter Huidobro: Ora pro nobis.

Y va siendo hora que Roma -a quien le corresponda-, responda a las llamadas legionarias y abran, de una vez por todas, la causa de beatificación del cura legionario: Páter Huidobro, legionario y Santo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (General de la Legión entre 2001-2004).

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

11 marzo 2019

 

12 pensamientos en “LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (21). HEROICA Y SANTA MUERTE DEL PÁTER HUIDOBRO CAPELLÁN DE LA LEGIÓN

  1. A las órdenes de V.E., mi General.

    Muy emotivo recuerdo y homenaje al Padre Huidobro. El Exmo. Señor Teniente General Don Carlos Iniesta Cano, entonces Capitán que mandaba la compañía en primera línea, en su libro de memorias relata las circunstancias de la muerte del Padre, y hasta en cierto modo se culpa un poco de la misma por haber sido él quien, al estar produciéndose tantas bajas y el Padre quería estar allí auxiliando a los moribundos y heridos, le pidió en tono de orden que se replegase hacia atrás para protegerse, a lo que el Pater obedeció sin objetar. Con la mala suerte de encontrar la muerte en la forma que V.E. relata.

    Toda la historia de la Legión, que siempre ha estado combatiendo, es una sucesión interminable de hechos gloriosos y ejemplos de heroísmo personal y colectivo insuperables, y la muerte de este Capellán es uno de los más relevantes y entrañables precisamente por tratarse de un Sacerdote que supo cumplir con su doble deber como español y como Capellán de una Unidad Militar en combate. Ejemplo de santidad por una parte y de patriotismo heroico por la otra.

    ¡¡¡Padre Huidobro, Capellán de la Legión, Presente!!!

    Hace muchos años que no paso por allí, pero espero que aquella piedra en el lugar de su muerte, que rememora el hecho, continúe allí y a nadie se le ocurra profanar esa huella borrándola.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  2. Queridísimo Rafa, y amigos:
    Con un nudo en la garganta os mando estas lineas, tras leer el relato de la muerte en campaña del Padre Huidobro, que aunque ya conocía, viene bién recordarnoslo, como has tenido el acierto de hacer, Rafa.
    Me viene a la memoria, el sobrecogedor testimonio, también, de el Diario de Campaña de otro Capellan de La Legión, también Jesuita, el Padre Caballero, del que junto a mi madre, me cupo la satisfacción de entregar una pequeña reliquia suya, al recientemente fallecido (y queridisimo por parte de todos los que le hemos conocido), Col. Ramón Moya, para que estuviera a la disposición de todos, en la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Madrid.
    Decía yo el otro dia, que vosotros SOLDADOS, la mayoría, al menos, combatís con la espada pero también con la CRUZ que es la que os da la auténtica fuerza, ya que la verdadera fuerza radica en la CRUZ, (valga la redundancia).
    Lo que no implica ningún tipo de integrismo, (para eso están los dulces hijos de Alá….), es nada más, y nada menos, que dar testimonio de la FE en el SEÑOR, como hacéis cada vez que rendís honores a nuestro Cristo de la Buena Muerte.
    Esa regalo que nos hace Dios, mediante el que por ÉL somos capaces de “no disparar con odio” como decía el Ángel del Alcázar, o ya, quienes rozan la Santidad siendo capaces hasta de decir, como Cristo nos enseñó: “Perdónales, que no saben lo que hacen…”,
    Y rizando el rizo de lo que el Salvador nos pide, ser capaces de poder no ya solo perdonar, a los que nos hieren, o nos humillan, si no de amar a nuestros ENEMIGOS, porque el calvario que supone padecerlos nos acerca más a Dios.
    Sí te pisotean, hay que pensar que al hijo de Dios se le difamó, se le azotó, se le escupió, se le vejó, y se le terminó crucificando, aunque, como me decía hace unos días una ejemplar madre, esposa (sí lees estas lineas Eugeni, tu si que eres un ejemplo de Fe en Cristo, y santidad en la tierra, como Cachi, que entre las dos me dais la vida) y AMIGA: “Danda, piensa que tras la Cuaresma, tras la Pasión, llega la Resurrección”….creo que eso me permite a mí, a ésta hija de perdigón, comprender, al menos una parte de la grandeza de nuestra FE en CRISTO, dejando claro que yo no soy ejemplo de nada. Soy un desastre de católica, pero a la vez, el Señor me regaló una FE que me permite decir; “gracias a TÍ, Dios mio, puedo con lo que me echen”.
    Acabo como el otro dia, volviendo a las revelaciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcillos en Cova do Cora, y que Sor Lucía (una de las pastorcitas, que se haría religiosa tras las apariciones) le contaría en el año 2000 a San Juan Pablo II, al hilo de dicho mensaje de la Virgen, me viene a la memoria la entrevista de Jordi Evole al Papa Bergholio, o Francisco, cuando el primero le preguntó por cuando vendría a ESPAÑA, el Papa afirmó: –
    “Cuando haya paz en España…”
    Como la ignorancia es osada, al menos la mía, a la vez humildemente, desde aquí, me permito preguntar, aunque no se si igual que le molesta que le besen el anillo de Pedro, le molesta el tratamiento de Santidad, pero no se hacerlo de otro modo, humildemente, pregunto:
    – ¿ No creé Vuestra Santidad, que si en España no hay Paz, es cuando a los españoles más falta nos hace que venga el Santo Padre a poner PAZ?
    ¡¡¡POR DIOS Y POR ESPAÑA A MIS REYES SERVIR HASTA MORIR, VIVA LA LEGIÓN!!!
    Esperanza González de Fonseca Marco

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  3. Bellísimo y emocionante relato que aún, tantos años pasados, nos sigue emocionando. Por cosas de la vida viví 10 años en la Cuesta de las Perdices, a escasos metros de de los hoteles, hoy dirían chalets, del relato.
    Avda del Padre Huidobro se llama a esa parte de la NVI, hoy está alli la sede del CNI, y un monolito nos recuerda la figura del Padre Huidobro. Muy bonito lugar para entregar el alma al Señor viendo Madrid y la sierra desde el alto de Perdices.
    Sin soberbia pero con orgullo hace mucho que Dios lo tiene en Su Gloria.
    Feliz día para todos, a los legionarios muy feliz.

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  4. Mi General,
    Desconocía la figura de nuestro Páter Huidobro, hasta que en Octubre del pasado año reparé en ella, al contemplar su fotografía en la Capilla del IV Tercio. El Páter Eloy Fraile, actual capellán de la Unidad, me ilustró detalladamente sobre su figura y me pareció impresionante.
    No tengo palabras para describir, la emoción que me produce el Post D. Rafael.
    Mi oración a nuestro Santo Protector, el Cristo de la Buena Muerte, en memoria del ejemplar sacerdote.
    Un recuerdo muy especial con mi respetuoso abrazo a mi admirada Dña. Esperanza González de Fonseca y Marco.
    Hoy como siempre…VIVA LA LEGION Y VIVA ESPAÑA!!!

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  5. Buenos días Mi General. Muy buen artículo el que ha escrito sobre el padre Jesuita. pero no se olvide que en el año 1922, moría en la posición de Ambar, el primer capellán voluntario de la legión por ir a dar la extremaunción a un legionario caído. Este capellán era Escolapio. Fue un héroe, todos le querían, su funeral fue presidido por Millán Astray, le llamaban el santito. y su Nombre, es y será Antonio Vidal Ponz. Enterrado en el panteón de los héroes de Melilla. Honor y Gloria para el padre Antonio. Nunca te olvidaremos.

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  6. Muchas gracias por este emotivo recuerdo.
    El cadáver del Padre Huidobro se encuentra ,en la actualidad, en la entrada de la iglesia de los jesuitas de calle Serrano, dicen se encuentra incorrupto, a la espera de su beatificación

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  7. Buenas tardes General Dávila :

    Impresionante relato y muerte, del padre sacerdote jesuita y legionario, Padre Huidobro, ya, la Iglesia, debía hacerlo Beato, y Santo.. al menos es mi deseo como todos los de la Legión.
    Le escribí al Papa, sobre ello, y me contestaron que ya tenía la notificación, el Papa.
    Magnificas las aportaciones de todos, saludos cariñosos..

    !!Padre Huidobro,Capellán de la Legión Presente.!!!

    Afectuoso saludo General Dávila.

    !!Viva España !! !!Viva el Rey !! !!Viva la Legión !!

    Josefa López del Moral Beltrán

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  8. Emocionante recuerdo de un buen sacerdote y buen soldado. Dios le tiene en su gloria , velando por tan triste tiempo por el que atraviesa nuestra Patria. Que Dios nos bendiga ¡¡ viva España, viva la legion!!.
    Cabo CLP. Julio Repolles Cobeta.

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  9. Muchos sacerdotes como el padre Huidobro necesita España. Que se acuerde de los Legionarios y vele por ellos.🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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  10. Un artículo extraordinario que me ha gustado mucho. Pensando fríamente, ésa es la mejor muerte posible, en combate, rápida y fulminante.Sin tiempo para pensar, ni runrun interno, ni momentos de flaqueza. Conocía algo la historia, pero está mucho mejor contada en esta Bitácora.Nuestro Cristo de la Buena Muerte nunca nos dejará en desamparo.Este 18 de Abril, el Cristo de Mena, cita imprescindible.Vale la pena ir a Málaga.

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