SOBERBIA PERDÓN ARREPENTIMIENTO. Vicente Díaz de Villegas y Herrería Soldado de España

Esta cuarentena nos ayuda a meditar y nos da un TIEMPO que nos parecía imposible. Para meditar y no distraerse con “genialidades” que nos invaden el pensamiento, conviene leer algún libro espiritual ademas de otros que nos gustan. Entre las lecturas extraemos ideas que podemos haber pensado y que vemos reflejadas pero también ideas nuevas.

Esta cuarentena nos ha abierto muchas ventanas:

– El hombre no es dueño de sí mismo, aunque sea libre de elegir, ni controla el mundo. Se puede parar un país y el mundo.

– Dios existe.

– El mal y sus servidores existen. La mentira y sus corolarios son manifestaciones del mal.

– Los medios de comunicación públicos y privados, que ayudan a mantener el contacto

exterior, son contaminados, voluntariamente, con noticias falsas mezcladas con verdaderas, medias verdades y mentiras, con el propósito de crear una confusión tal que favorezca intereses personales político-electorales y económicos.

– Hay en España muchos profesionales extraordinarios por su preparación, corazón y sentido de la responsabilidad que pasan desapercibidos, arriesgando sus vidas, sirviendo a diario a los demás, creando riqueza, exportando la imagen de España…No todo es corrupción y delincuencia política.

– Quedémonos con el paisaje bueno y bonito de España y sus españoles

«No bastan (…) los análisis sociológicos para traer la justicia y la paz. La raíz del mal está en el interior del hombre. Por eso, el remedio parte también del corazón (S Juan Pablo II 11/4/1979)

“A mí mismo, con la admiración que me debo” “Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres”, sepulcros blanqueados: vistosos por fuera, repletos de podredumbre por dentro.

La vanagloria …« como se procura agradar a los espectadores que cada uno tiene, según son los espectadores, tales son los combates que se realizan». (San Juan Crisóstomo,. sobre San Mateo, 72).

«En las relaciones con el prójimo, el amor propio nos hace susceptibles, inflexibles, soberbios, impacientes, exagerados en la afirmación del propio yo y de los propios derechos, fríos, indiferentes, injustos en nuestros juicios y en nuestras palabras. … (B. Baur, En la intimidad con Dios)

Perdonar no es debilidad, al contrario es generosidad: perdona el que puede, no siempre el que quiere. Hay mucha gente que no puede perdonar ni, aunque quiera. Y esto, no es signo de grandeza sino de miseria.

Perdonar es una liberación. Mientras que no perdonamos a quienes nos han hecho daño, no terminamos de tener paz en el corazón. Y como no puedes dar lo que no tienes, sin paz no puedes darla a los demás. La paz sale del corazón del ser humano.

Pero también es cierto que, cuando se justifica el mal, o se ignora, se hacen imposibles el arrepentimiento y la conversión, que tienen su origen en lo más profundo de la persona.

Es necesario hacer examen de la propia vida, analizar las propias acciones y omisiones con sinceridad, sin cobardes autojustificaciones, ¿quizá sea mucho pedir?: «Aprended a llamar blanco a lo blanco y negro a lo negro; mal al mal, y bien al bien. Aprended a llamar pecado al pecado» (San Juan Pablo II.)

La soberbia tratará de impedir que nos veamos tal como somos. ¿Por qué hay personas que siempre siembran cizaña y discordia entre los demás? ¿No será que este es uno de los síntomas más evidentes de su falta de paz y grandeza interior?

Decía la santa Madre Teresa de Calcuta:

Necesitamos mucho amor para perdonar, y necesitamos mucha humildad para olvidar, porque el perdón no es completo a no ser que hayamos olvidado también. Y mientras no podamos olvidar, no hemos perdonado del todo. Y es así como nos hacemos daño los unos a los otros. Sacamos a relucir lo ocurrido en el pasado y continuamos repitiéndolo, lo que significa que no lo hemos olvidado. Necesitamos humildad para perdonar. Y por eso es muy importante aprender a ser humildes, y esa es una de las cosas mas hermosas que Jesús nos pide: “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Él pone primero la mansedumbre, ser manso con el prójimo, manso con los hermanos y hermanas, y humildad con Dios. Entonces, esta mansedumbre, esta humildad; mansedumbre o amor o compasión, o como lo quieras llamar, completa ese perdón. Porque antes de perdonar a alguien, tenemos que darnos cuenta de que necesitamos ser perdonados. Y de ahí viene la humildad de corazón. Y el perdonar es la presencia más grandiosa de la paz.

Vicente Díaz de Villegas y Herrería Soldado de España

21/3/2020

3 pensamientos en “SOBERBIA PERDÓN ARREPENTIMIENTO. Vicente Díaz de Villegas y Herrería Soldado de España

  1. Como personas, nos es muy difícil perdonar y olvidar, lo intentamos y a nivel individual, lo podemos lograr.
    A nivel general y más concretamente al político, es casi imposible perdonar. Si piensas en que quieren acabar con España y. . . si estas convencido de que es así, es dificilísimo.
    Lo expuesto anteriormente es lo que me dice el corazón . Si pienso como católico, y además perfecto, puedo perdonar y olvidar, aunque sospecho que esto me supera. Ser humilde es difícil.
    Perfecto su relato, me gustaría ser como dice, incluso lo desearía, Pero creo que de momento, no llego a tanto y lo siento mucho, me esforzaré. Gracias.🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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  2. Me atengo a lo que dijo Pablo de Tarso, lo único que perdurará, es la fe, la esperanza y el Amor. Y veo que últimamente se está careciendo mucho de las tres. Gracias y saludos.

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  3. Perdón y olvido de corazón es cristiano y procede. Perdón social, es cristiano y procede. Sin embargo el olvido social no lo veo posible ni conveniente, mi general. Olvidar en lo social es condenarse a la repetición de los errores. No aprender de la historia.
    Perdón y olvido sin rencor, de corazón. Con espíritu cristiano.
    Olvidar hechos sociales nefastos es un peligro.
    A Dios lo que es de Dios. Y al César lo que es del César.
    Equilibrio entre caridad y justicia. Dos virtudes cristianas que se contraponen en muchas ocasiones.

    Si me permite la broma, conocí un capitán muy inteligente y simpático, de Caballeria, ya fallecido siendo tcol a temprana edad (me disgusté mucho pues tenía muy buena relación con él. Me había enseñado a montar a caballo. Pero fumaba mucho…). Era militar de pura cepa. Un tipo práctico y ejecutivo. Me decía que hasta Cristo en su mensaje tuvo sus lagunas. El capitán como buen cristiano pensaba poner la otra mejilla cuando lo abofetearan e insultaran, pero iba a actuar por libre a continuación puesto que Cristo, decía el capitán, no estableció sobre lo que había que hacer después de poner la otra mejilla…. Y entonces la interpretación era libre. Y concretamente el capitán iba a responder con contundencia. Sin maldad, añadía sonriendo con malicia. Era un fenómeno
    Un abrazo

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