LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

UN GRIEGO EN TOLEDO

Como ya apuntamos en LA PASIÓN A SU MANERA, tras su estancia veneciana el candiota se desplaza a Roma donde el Renacimiento había lucido en todo su esplendor, y allí conoce a Julio Clovio.

 Julio Clovio, de origen dálmata establecido en Roma, es considerado el mejor miniaturista e ilustrador de libros iluminados  del siglo XVI y, seguramente, el último gran maestro de dicho género de origen medieval. De todas formas, su fama actual se debe en gran medida a su amistad con  nuestro protagonista a quien ayudó en sus años juveniles en Italia presentándolo al Cardenal Farnesio, recordamos, como “un joven “joven pintor venido de Venecia, discípulo de Tiziano…” El Cardenal lo acoge en su palacio (hecho fundamental para el desarrollo posterior de su vida y de su obra), y agradecido, se nota, le hizo este retrato, prácticamente simultáneo con otro en compañía de Tiziano, Miguel Ángel y Rafael en la Expulsión de los mercaderes, en el ángulo inferior derecha.

 En el que hoy nos ocupa, Giulio aparece mirando al espectador y señalando su obra más famosa: el Libro de Horas de la Virgen que había realizado precisamente para el Cardenal. La figura se recorta sobre un fondo neutro en el que se abre una ventana, observándose un paisaje.

 Aquí, y en otros más que veremos, la influencia de Tiziano en este tipo de retratos es significativa; el rostro del anciano artista llama profundamente la atención, apreciándose su orgullo y el paso del tiempo. La minuciosidad del dibujo resulta destacable mostrando los detalles del traje negro; las calidades de las telas y la  iluminación parece corresponder a una fuente de luz artificial por el colorido anaranjado que se observa. La veracidad con la que Doménikos, colosal retratista,  muestra a sus modelos le hacen uno de los mejores especialistas en este género; y en lo que, ahora llamaríamos un retrato psicológico, capta perfectamente el alma de los personajes a los que da vida en función de su acercamiento y empatía, o no, con los mismos. Según el grado y la calidad subjetiva de estos factores será el resultado que nos deja en el lienzo. Tiempo habrá para comprobarlo y compararlo.

Retrato de Julio Clovio.1570-76 . Pinacoteca de Capodimonte

 

ROMA 1 (4)

 (Soneto)

 De Tiziano discípulo le hizo

por un favor hacerle a la llegada,

a esa renaciente y deseada,

la Roma que le atrajo con su hechizo.

 

Que en palacios, ¿no ya un advenedizo?

consiguiera su albergue y su morada;

y, clásica, la herencia rescatada

recibiera en sus obras el bautizo.

 

Los motivos, la luz, los escenarios,

captar, a su manera, la belleza,

al color y al dibujo dar el trato.

 

… Y al gran miniaturista son palmarios,

de amistad, gratitud, delicadeza,

los signos, en soberbio este retrato.

 

(Continuará, D. m.)

5 pensamientos en “LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

  1. Gracias Luis.
    ¿Trabajo?: Dime si hay algo mejor que hacer, así, entre esto y la caminata por el pasillo la mañana pasa en un vuelo.
    ¿La tarde? Pa descansar, que en tos lo trabajos se fuma, dicen en mi pueblo.

    Le gusta a 3 personas

  2. Mil gracias Mi Coronel, siempre espero sus sonetos que me encantan y sus lecciones de historia, ahora de El Greco, sus andanzas con el gran Tiziano, etc. luego los cuadros que nos sube son preciosos y el de Julio Clovio, parece que te está hablando enseñando el libro que lleva en sus manos. Una maravilla. Saludos.

    Le gusta a 2 personas

  3. Buenas noches mi Coronel.

    Estoy de acuerdo con Luis, en lo de las lecciones diarias me refiero, y en lo de dar las gracias.

    Ya no se si es trabajo o vocación lo que le lleva a mandarnos cada día una muestra más de sus conocimientos sobre El Greco.

    Que nos enriquecen, sin lugar a dudas. Que nos son queridas y que esperamos siempre con alegría, por supuesto.

    Ya me gustaría corresponder a su esfuerzo con el regalo de una buena cinta eléctrica para correr o caminar (yo me he permitido encargármela para no acabar el confinamiento en una silla de ruedas) pero así, como quién no quiere la cosa, ésta es la tercera cinta eléctrica que me compro (las otras se quedaron en los últimos destinos por lo que pasé siguiendo el periplo profesional de mi marido). Y es lo único que soy capaz de llevar a cabo como ejercicio, porque desde que tuve que dejar de jugar al golf ,culpa de un menisco malintencionado que me obligó a prescindir de él con la ayuda de un buen médico que me operó con un aparatito al que pude ver por una pantalla estratégicamente colocada, como cortaba y recortaba parte de mi muy querida rodilla, (no les recomiendo la experiencia) se acabó para mi el golf y el tenis. Y acostumbrada durante toda mi vida a un ejercicio físico habitual y casi diario, y puesto que ya ni andar durante un rato nos es permitido, voy a instalar la dichosa cinta en la terraza, al menos durante el tiempo que el clima lo permita, porque en verano me han advertido que el calor excesivo puede dañarla, y en invierno es el frío el que puede dañarme a mi. Espero no llegar a instalarla en medio del salón por necesidades de confinamiento…

    Buen fin de semana y afectuosos saludos

    Margarita Alvarez-Ossorio

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