LA GUERRA MÁS ALLÁ DEL ARTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El concepto de guerra ha dejado el ámbito de los uniformados, sus armas y procedimientos. Ahora lo abarca todo y sus tropas pasan más horas frente a los simuladores y las pantallas que en las trincheras y alambradas. Por eso los ejércitos cada vez se llenan más de burócratas seleccionados con esmero e instruidos con precisión. En definitiva, cuando Clausewitz definió la guerra como un acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad, todavía no concebía que ese medio, la fuerza, para lograr el fin, someter al enemigo a nuestra voluntad, no fuese tal y como él pensaba. Inaudito, contradictorio. Cierto. Lo cual no invalida el concepto de guerra sino simplemente el medio utilizado: la fuerza. Fue Spinoza el que se adelantó a los tiempos; porque conocía el alma humana, es decir, la razón: «La paz no es la ausencia de la guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia». No ofrece la menor duda. Estamos en guerra.

Es difícil diferenciar los estados de paz y guerra. No son los cañonazos, ni su ausencia, lo que define actualmente la guerra o la paz, sino que, como siempre, su finalidad permanece ante todo: conseguir el dominio de la voluntad de los otros, la imposición de la propia voluntad sobre el resto de voluntades. Solo ha sufrido una poderosa modificación: el medio para lograrlo. Sin violencia física se apunta directamente a la virtud, es ahí hacia donde se dirigen los ofensivos misiles.

Una peligrosa religión que empieza a propagarse con cada vez más adeptos que, sin la más mínima necesidad de recurrir a la violencia generalizada, ni a la confrontación de máquinas de guerra letales, usa la mezquindad y la ignorancia disfrazadas de justicia y benevolencia para apoderarse de las voluntades.

Las actuales máquinas producen efectos devastadores, limitando las voluntades y penetrando en las conciencias sin apenas oposición. Las flechas van directamente a la libertad de las conciencias. Lo más valioso que tiene el hombre queda mermado y suprimido gracias a los nuevos generales instalados en la aparente burocracia que juegan con su nuevo armamento. Sin pisar una trinchera avanzan y ganan terreno como la más poderosa de las armas que jamás haya existido.

Pero hay principios inamovibles. Formas de ganar esta guerra.

No se gana de un día para otro. Batallas perdidas no significan la definitiva derrota. En ocasiones vienen hasta bien. El que se precipita por la rapidez de la pendiente acaba erosionado y sin control.

La paciencia da lugar a la meditación. Los nervios son poderoso enemigo.

Hay muchas armas, y pocos armados que sepan manejarlas y obtener todo su rendimiento. Armas innecesarias lastran a muchos ejércitos. No hacen falta ingenios en el frente sino atender a las necesidades y posibilidades que las armas te ofrecen. Siempre serán menores que las que tu mente imagina, pero tu mente está  para suplir sus deficiencias.

Solo hay algo que puede oponerse a esta nueva generación de armas, a estos nuevos procedimientos, a estos generales burócratas: la voluntad de vencer. Si no sabes lo que eso significa te daré la definición que aprendíamos en nuestra antigua Doctrina militar:

<<La Voluntad de Vencer debe entenderse como el firme propósito del Mando y de las tropas de imponerse al adversario en cualquier situación, por desfavorable que esta sea. Implica fe en el triunfo, tenacidad para alcanzarlo y actividad insuperable en la ejecución. Supone una acendrada identificación con los ideales patrios, un arraigo, un perfeccionamiento y una exaltación de cuantos valores morales animan y conducen al logro de la victoria. Inherentes unos al propio individuo, conseguibles otros por una adecuada instrucción, y perfeccionables todos, constituyen el primordial exponente de la valía de un Ejército>>.

Es otra de las características de esta guerra moderna a la que me refiero. Sigue siendo la voluntad de  vencer la mejor de las armas, porque incluso derrotado es invencible su resistencia y deseos de empezar de nuevo la lucha.

Todos somos necesarios; en ocasiones el corneta más que el general porque sin él no se oiría su voz, sus órdenes, y todo el combate se reduciría a ruido.

Los tristes no valen para la guerra, ni los melancólicos, ni los que deben mucho a la tierra, tanto que temen ser sepultados bajo ella.

Un general no debe estar muy ocupado. Su única ocupación es pensar y decidir por él, no por los demás, y hacerlo para los demás. Hablar con su gente y palpar el estado de ánimo de sus soldados, antes y después del combate, en la victoria y en la derrota.

La guerra es mejor ganarla antes de emprenderla, pero los políticos no dudan antes de perder su puesto exponer las vidas de otros para salvar la suya. Así ha sido y así será.

De entre todos los soldados el más valiente es el más callado. Los arrogantes no suelen tener madera de héroes sino de lo contrario.

El compañerismo no es dar ánimo al del al lado sino permanecer a su lado, saber asumir su tristeza y compartirla. Si es necesario morir con él y por él, sobre todo no dejarle morir abandonado.

La guerra nunca debería darse, pero para ello tendría que dejar de existir el hombre y, aun así,  pelearía el fuego contra el agua y el viento contra todo.

No existe la paz desde el momento que existe el alimento. El alimento es variado y codiciado. Es el poder y su soberbia.

Nunca bastó con ganar una batalla. Lo difícil viene después. Esa es la razón por la que nunca estamos en paz.

Al hilo de lo expuesto les diré, para terminar, por hoy, que Ejército somos todos y que el verdadero enigma es saber quién es el enemigo y dónde está.

Esta nueva guerra ha dejado de ser un arte. Los campos de batalla se han trasladado a las cloacas; y allí no hay espacio para el arte, sino para  todo lo contrario.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 noviembre 2019

7 pensamientos en “LA GUERRA MÁS ALLÁ DEL ARTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

  1. A las órdenes de V. E., mi General.

    Muy interesante lección. Sí, por desgracia, mientras exista el hombre existirá la guerra. Las guerras no terminan nunca, y hasta se solapan unas con otras. El error es olvidarlas tan pronto como en apariencia se dan por cocluídas y bajamos la guardia.

    Recuerdo que tan antiguamente como hace sesenta años, un Comandante, Jefe del Escuadrón en el que un servidor estaba encuadrado, se quejaba, delante de nosotros, la tropa, de la penuria de material y de lo obsoleto del mismo, y decía que tenía pesadillas imaginando que tuviéramos que ir a una guerra y que por todo armamento tuviéramos que hacerla cargados no con fusiles y bombas de mano, sino con máquinas de escribir. Hoy parece que no sería ese el dilema, sino otro peor y sin reservas, la no disposición del elemento humano suficiente ni en la edad ideal para poder pegar tiros. Claro que quizás este factor ya sea secundario dado que no hace falta cavar trincheras ni tener que aguantar en ellas el frío, el calor, el hambre y la sed, ni a las ratas. Hoy eso y el allanamiento del terreno se hace con máquinas, de modo que, unos pocos infantes son suficientes para pisar y entrar en posesión de lo conquistado.

    Hasta los drones «telepilotados» desde un despacho o un búnquer, pueden hacer la función de espías, observadores y bombarderos. La caza en el aire, eso tan romántico y caballeresco, tan parecido a las antiguas justas a caballo, en la práctica ya no se lleva. No es necesario, pues con una artillería antiaérea del tipo «ógano de Stalin», que lanza proyectiles como si fuera una ametralladora, es más que suficiente para derribar a cualquier intruso casi sin necesidad de apuntar, sólo a base de ráfagas en abanico.

    Ya casi se puede hacer la guerra simplemente con un ordenador por toda arma, y ese será el final. Pero la guerra habrá perdido su mística y su encanto, porque además, ya no se ve a los combatientes batiéndose el cobre, y sólo nos los muestran cuando yacen muertos. Pero como las máquinas todavía no pueden distinguir el traje del que tienen enfrente, aunque sin duda todo se andará con el tiempo, al final aparecen más muertos y heridos civiles de lo que sería decente.

    En fin, como decía aquel Comandante, una auténtica pesadilla, y la guerra ya nunca volverá a ser lo que fue.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  2. Excelente y aleccionador artículo mi general.
    Me permito llamar la atención de V.E. y los demás lectores sobre un artículo publicado en la página 86Ejército: revista del Ejército de Tierra español, 971 Marzo 2022: «EL MODELO BEZMENOV: CÓMO CAMBIAR UNA SOCIEDAD DEMOCRÁTICA». A mi me ha parecido que es exactamente lo que están haciendo en España.
    Se puede descargar o leer en línea en este enlace:
    https://publicaciones.defensa.gob.es/revistas.html

    Le gusta a 8 personas

  3. Mi General: esta «nueva religión» llama libertad a los asesinatos legales del aborto y la eutanasia, igualdad a los programas de destrucción de la familia y progreso a la promoción del vicio, la arbitrariedad y el embrutecimiento del ser humano.

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  4. Mi General : Considero que la lección de hoy, es para mi la más importante,
    y me actualizo. Salgo de mi “misión, terreno , y medios propios” al ,día de hoy. Gracias.
    Concepto de guerra : Más tiempo ante las pantallas, que en las trincheras.
    Clausewitz: Guerra = acto de fuerza, ya no de guerra; para someter al enemigo.
    Spinoza : La Paz no es la ausencia de la guerra, es un estado de la mente.
    Estamos siempre en guerra, las máquinas penetran..
    Voluntad de Vencer. . . . Valía de un Ejército.
    La guerra, mejor ganarla antes.de emprenderla. Ojo Políticos.
    El Compañerismo, no dejar morir abandonado a un compañero
    “ No Paz, alimento es el Poder y la Soberbia..🇪🇸🇪🇸🇪🇸
    (No me gusta este comentario, me parece ajeno).
    ¡¡¡ TODO POR LA PATRIA !!!

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  5. Pingback: LA GUERRA MÁS ALLÁ DEL ARTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez — General Dávila – Mejorando con Alexander

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