EL LEGIONARIO DE BENETÚSER (En el centro de las inundaciones de Valencia). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ángel Gaitán enseña orgulloso el «chapiri» que le entregó el CL Josep Menéndez

No lo entenderán. Solo los que valoran más el sacrificio por los demás que la propia vida. Los dispuestos a tener una patria, una familia, una bandera, un lugar donde servirla en primera línea. Los  que pudiendo tenerlo todo nada quieren que no sea entre todos, para todos y por todos.

¿Pero de qué me habla? De unos locos andantes de la vida, muy española, que un día para el aumento de su honra como para el servicio de su Patria decidieron hacerse Caballeros, pero de los que son Legionarios e irse por todo el mundo con sus armas y pertrechos a buscar las aventuras y a ejercitarse en un Credo que era imposible oponerse a su atracción.

Caballero Legionario, con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre de ella: Caballero Legionario de España.

Era «la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece…».

Les sonarán los párrafos que son nuestra historia encarnada en el de La Mancha, cada vez más olvidada.

Quijotes de la vida.

El día 29 de octubre de 2024 hubo una guerra en España en la que fuimos vencidos todos los ejércitos por querer enfrentarnos a unos molinos de viento que sabíamos donde estaban y como soplaban cuando enfurecían.

Lo intuían los que saben, esos a los que nunca se escucha; los técnicos también se temían lo peor.

«Se está desbordando el  barranco. La zona no la han cortado».

Llegó la tragedia. No es contable. Ni en el cine se sentiría lo que la gente cuenta. Hay que ver su cara, sus ojos, su pavor ante el futuro, también su indignación.

Todo es todo. Perderlo. No son muebles, ni siquiera la casa, es perder lo de dentro, la fuerza, las ganas, el empuje para seguir andando con ese bastón que ya no tienes.

En Benetúser se cebaba la tragedia. Era como si el mar se los tragase. Desaparecían de tu mano. No los volvías a ver, bajo el agua fangosa; todos los mares del mundo se habían juntado en aquel Barranco del Poyo.

Josep Menéndez Soler había estado en la Brigada Paracaidista, luego pasó a unidades de Montaña, él buscaba y buscaba. Hasta que se encontró con la Legión. Eso era lo suyo. Con el buen abono que llevaba de paracaidista y montañero enraizó con los novios de la muerte. Ya no quiso más aventura, no quiso servir de otra manera.

Josep fue y es Caballero Legionario, de los que ha vivido muy duras experiencias, no en maniobras, en guerras reales, pero sabiendo a quién y cómo te enfrentas. Esto era distinto. Hace algunos años que la vida militar, que poco ayuda para el futuro de soldado, tuvo que dejarla para establecerse y buscarse el porvenir. Ya casado y con hijos, se instaló en su tierra: Benetúser.

Dejó la Legión, pero nunca dejó de ser legionario. El día 29 de octubre de 2024 todavía le ronda por la cabeza. Lo hará toda la vida. Es uno más de esos caballeros andantes que lucharon hasta lo inexplicable por salvar vidas, sin esconderse ni refugiarse, sin temer a la muerte, que ¡a tantos se llevó!

Su mujer, hijos, familia, ponerles a salvo era lo primero, y con ellos a los vecinos que pedían ayuda. No era un enemigo el que atacaba, era un monstruo invencible contra el que solo valía un fuerte espíritu de lucha, compañerismo, amistad, unión y socorro, sufrimiento y dureza, disciplina, bravura, todo aquello que en la Legión le habían enseñado.

Fin de la batalla. No quedaba nada. Muerte y desolación sin saber porqué. Soledad infinita después de abrazarte a los tuyos. Ya nada puede ser igual.

Josep asume  los llantos de todos y va a su casa, de la que no queda nada. Nada es el pasado, el presente y ya veremos el futuro.

Escribe el poeta José Hierro:

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Busca entre escombros que son lodo repugnante, sucio y maloliente todo, donde no hay nada. Busca su uniforme legionario que guardaba con celo y honor, su uniforme sarga, sus recuerdos… ¡Al fin! el gorrillo legionario aparece ¡El Chapiri! Lo recoge como algo clave en su vida y se lo lleva a su suegra, Rosa, para que intente recuperarlo. Está destrozado. ¡Quién mejor que las manos de Rosa!

Entre la nada siempre queda alguien. Fuerza y espíritu. Aparece otro Quijote en su Rocinante: Ángel Gaitán. Espíritu de compañerismo, amistad y unión y socorro. Ángel hace lo que puede, todo lo que puede y a la familia de Josep y a otras muchas les señala con su ayuda el camino de la recuperación. Les devuelve a la vida. Ya tienen con lo que empezar de nuevo.

Josep se acerca a Ángel y no sabe como darle las gracias.

-Mira Ángel, no tenemos nada, solo palabras y amistad para agradecerte lo que has hecho por nosotros, pero hay algo que he recuperado de mis cosas de la casa, lo que más quiero, y es para ti. Lo fue y lo es todo para mi: el chapiri. Mi gorrillo legionario. Tómalo Ángel y llévalo en recuerdo a su espíritu, a su Credo, que nadie como tu ha puesto en práctica.

Todo renace. Ángel Gaitán, emocionado, me lo cuenta porque sabe que he mandado a estos hombres, los legionarios.

Por eso en su honor y en el de todos los soldados, se lo cuento a ustedes, lo proclamo. Allí donde hubo cobardes que ni se arrimaron, lucieron las bravas y valientes formas de un Caballero; allí estaba Josep el legionario. Un español más de todos los que en su soledad lucharon contra la nada y nada sacaron. Sus vidas han cambiado.

Guarda, querido Ángel, ese chapiri legionario, limpio ya, niquelado, como ellos dicen, porque es el símbolo de España, por unos días abandonada, cuando una vez más fue la gente sencilla y luchadora la que tuvo el coraje y el valor de, perdido todo y sin ayuda, ellos solos, con el empuje de cuatro valientes, resurgir de la nada.

Es un símbolo de la España dolorida y a pesar de todo agradecida y valiente.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

28 mayo 2025

 

 

 

MI NUEVO LIBRO. UN ADELANTO. «DE SOLDADO A GENERAL»·

Ahora solo está en preventa, es decir que se puede encargar en la librería habitual o encargar por Amazon u otras plataformas y llega a casa el día de la aparición en librería que será el 25 de junio.

Somos muchos los participantes y hablamos de la rabiosa actualidad militar española.

Todo un reto, desde el General de Ejército que fue Jefe de Estado Mayor del Ejército, general Alejandre, tenientes generales, generales, coroneles, capitanes de navío, suboficiales y el cabo de la Legión.- Hay opiniones de todos. Sin tapujos y con la verdad por delante.

De soldado a general

PEDRO SÁNCHEZ SE ENFRENTA A LA OTAN. ¿DORMIRÁ DE UNIFORME? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

España está en ruina. En lo que afecta a la Defensa solo cabe hablar de indefensión armada; la Defensa no existe. Dos ejemplos: nuestros soldados están mal pagados, mal valorados y nunca escuchados. A nadie le preocupan. Segundo: llevamos años, más de diez, incapaces de tener un vehículo de transporte para el combate de nuestra infantería que sigue desprotegida y usando el inadecuado y peligroso BMR, un ataúd andante.

No continúo enumerando las más graves deficiencias cara al futuro para que no me tilden de pesado ya que lo escribo a diario y suelo denunciarlo siempre que me lo permiten. Ahí queda para que sume entre la lista de desvergüenzas y que al menos sepamos de esta  irresponsabilidad y quienes son sus culpables. Sin olvidar lo que siempre anotamos: el futuro de nuestros soldados está sin resolver y conduce al paro.

La ruina española además de moral es económica. Vivimos con una deuda insoportable que ha arruinado además de las infraestructuras vitales y la sanidad algo en lo que debe sustentarse todo futuro y bienestar: la Defensa. Nuestra situación de desamparo, además de lo visto en las inundaciones de Valencia, en el vergonzoso apagón o en el caos ferroviario, (¿cuál será la próxima?), nos lleva a temer lo peor ante el más mínimo arreón armado por el sur.

Nadie debe llevarse las manos a la cabeza si digo que estamos  gobernados (presididos) por unos antimilitaristas entre los que hay de todo. Los que mienten, los que no saben de lo que hablan, los que saben demasiado del enemigo, los que adoptan una postura anti (España), incluso los hay que de armas y su uso saben un rato.

Tenemos una ministra de las armas que de ella dice su jefe que es una pájara y además le afea dormir con uniforme como  hipérbole de su militarismo (?). Nuestra ministra a las armas ahora las llama instrumentos o dice que a Israel no se le compran armas sino para protección de vidas. Nadie le preguntó si son desfibriladores lo que compramos por más de mil millones.

Una cosa cierta dijo dirigiéndose a la oposición cuando le achacó que «tuvieron a las Fuerzas Armadas sin munición, sin instrumentos, sin nada…». No le falta razón, pero entre medias queda claro el lenguaje y su sentido de la Defensa. Ni mencionar las armas, el armamento, palabras prohibidas entre «hombres de paz» aquellos de Zapatero, y que ella sortea llamándolas «instrumentos».

Instrumento son para ellos los soldados. Por eso nada de armas sino un Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa presentado como artimaña para salvar su Gobierno ante la que se le viene encima con el 5% que habrá que sortear en este mes de junio ante la OTAN. Un plan que es una falacia que incumplirá, como todas, no habrá tal plan, sino un arreglo cuando solucionen el lío que tienen organizado en el interior de Indra. Todo quedará en casa si los de la misma y antigua casa se lo permiten. Prisa hay, sí, mucha Prisa, y ellos me entienden.

En junio habrá que dar la cara ante la OTAN y el 5% exigido. Esto no es una broma y tendrán que descubrir las cartas. Ya no sirve esconderse tras la palabrería ni con las burdas maniobras de despiste para mantenerse en el poder. Llega la hora de hablar claro y explicar los juegos de ese PIB del que presume el presidente del Gobierno y que acertadamente le ha dicho la oposición que «el PIB no se come«. Tiene razón porque ahora puede ser que se lo coma a él. Los ministros de Defensa de la OTAN pretenden anunciar antes de la Cumbre prevista en La Haya el 24 y  25 de junio que los países miembros de la Alianza se comprometen a llegar a un gasto del 5% de su PIB de aquí al 2032. España hace agua y no está por la labor. El fondo de la negativa no está en una España solidaria, comprometida, fiable y con rigor en sus compromisos, sino en un Gobierno impropio que solo piensa en su permanencia a base de usar el tipo de armas menos permitido en una alianza: el engaño. Recurrirá a todo tipo de artimañas y por ahora se limita a pronunciar una palabra repetida por sus generales y que pronuncia sin saber lo que dice: capacidades. No al 5%, sino un compromiso valorado en función de las capacidades. Si es así desde luego España es la número uno porque esconde sus deficiencias a base de enviar soldados sin saber a donde ni para qué, sin razones justificadas y sin dar explicación alguna. Y lo más grave: sin capacidades.

Decía el general Alejandre, Jefe de Estado Mayor de la Defensa entre 2017 y 2020: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. Soldados para tapar agujeros.

Nadie puede ni debe dudar de que pertenecer a la Alianza hace que España sea más fuerte y esté más segura. También es cierto que no hemos sabido vender nuestra situación geoestratégica y el potencial valor de nuestra situación en el sur de Europa y el control del Estrecho, junto al valor de nuestras tropas, aunque la política ha jugado con ellas y nos ha dejado muy mal en ocasiones de gran riesgo para nuestros  aliados. Donde las dan, las toman. Nuestro prestigio es escaso y nuestra relevancia nula.

Ya nos conocen. Somos un manso que recurre a la espantá cuando el peligro acecha.

Llega la hora de pasar por caja. Europa está en un mal momento. No es Putin, no es Xi Jinping, no es el cambio climático: es la economía. De normas y a base de funcionarios exageradamente pagados, de políticos enfrascados en el lujo y la hipocresía, de ideologías exigidas como una religión, del mal uso del dinero para el control de las libertades, nos han conducido a la ruina. Ahora ven un momento perfecto para hacer caja: una industria de Defensa que les proporcione pingües beneficios. No es Rusia el temor, son ellos mismos.

Una nación debería ser soberana para que nadie le diga cuanto ni en qué debe gastar para su Defensa, pero cuando se forma parte de una Alianza no se puede vivir de espaldas a ella, tampoco dejarse ningunear, pero sí poner encima de la mesa el sentido común y abrir el verdadero debate que exige saber qué queremos, de quién tenemos que defendernos y con qué. Calidad y cantidad de fuerzas apoyadas en una logística común. No se hará. El debate ahora se centra en el negocio iniciado y en el que España sueña con incluirse sin pagar, cuando su peligro está por el sur donde nadie mira ni a nadie en Europa le interesa. Es propiedad de EEUU y Reino Unido, y a España la han expulsado, abandonado.

El Ejército español es quizá el mejor Ejército del mundo, sin exageraciones, por sí mismo, sin contar armas y municiones. Somos un ejemplo en virtudes y eficacia en lo que es difícil que otro pueda competir. Eso ocurre desde hace tantos años como ejércitos tenemos, y ya nuestros tratadistas militares siempre se fijaron más en la virtud, algo que no ha ocurrido con los de otras naciones, que en los medios y organización, por otro lado históricamente lamentable.

¿Capacidades? Es decir, resumiendo, ahora mismo nuestra Defensa depende de una OTAN a  la que no pagamos y de una nación como Israel de la que nos alejamos después de ofenderla.

Y eso que la ministra duerme con el uniforme.

Un Ejército profesional es muy caro. Las armas lo son. Las coaliciones defensivas son exigentes e interesadas. Las relaciones internacionales marcan el devenir económico y militar de una nación: el futuro y el progreso. Los Ejércitos son cuestión de Estado y no caprichos de partido. La disciplina no lo puede todo.

El capítulo de «Personal» es de una gravedad cada vez más alarmante.. Cada vez se hace menos caso a ello y surgen situaciones que hacen peligrar la principal virtud militar. Los sueldos militares se congelan y olvidan, mientras hay diferencias entre unidades, precisamente entre las de combate y las que no lo son. Una clara brecha abierta en la mayor de nuestras sensibilidades.

Tenemos el mejor Ejército del mundo. No así la mano que mece la Defensa. Grandes dudas entre lo que somos y lo que deberíamos ser. Lo pagaremos todos por no pagar lo que la Defensa exige.

Así no se construye el futuro ni el progreso. Puede que así sea en Venezuela o en Cuba.

Llega la hora de la verdad. O pagas o adiós Europa.

En La Haya, los días 24 y 25 de junio se va a celebrar la próxima Cumbre de la OTAN. Antes, a primeros de junio, se celebrará una reunión de ministros de Defensa de todos los miembros de la OTAN en la que está previsto anunciar ese 5% de aquí al 2032.

El único que no está por la labor es el Gobierno de España. Se enfrenta a la OTAN, a Europa y sobre todo a sus socios de Gobierno. Ese es su temor.

¿Mira que si esto de la OTAN le cuesta el Gobierno al señor Sánchez? ¿O aceptará dormir de uniforme?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

26 mayo 2025

Blog: generaldavila.com  

«SANTIAGO, SAN ISIDRO, Y UN SOLDADO DEL ALCÁNTARA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

 

 

El Milagro de los Bueyes. En este milagro los bueyes aran y realizan las labores mientras Isidro reza.

Aunque con retraso…, pero  todos los santos tienen su octava.

¡Si se desigualó el sembrado, por San Isidro, igualado!.

Es el momento en el que empieza el buen tiempo. Al santo se le considera el patrón de los agricultores, y  estos  hacen rogativas pidiéndole agua en tiempos de sequía. Por ello el pasado 15 de mayo, se bendijeron los campos, se le  hicieron ofrendas con frutas, almuerzos, fiestas camperas, misas, romerías, y como antaño, concursos de arada, y lanzamiento de la  reja del arado.

Con Isidro, el campo de Castilla quedó para siempre iluminado y fecundado por la paciencia, por la inocencia y por el trabajo de este héroe del arado y de la azada, San Isidro Labrador. Patrono de la capital de España, humilde trabajador de la Villa de Madrid, desde poco después de haber sido conquistada a los moros por los Reyes de Castilla.

Museo del Prado. San Isidro, «El milagro de los bueyes». Dibujo anónimo Siglo XVII. Museo del Prado.

Cuando el 28 de abril se nos fue la luz, fue el momento donde ví las cosas con más claridad, y la imaginación me llevó a Santiago de Compostela la ciudad de color verde musgo, de plazas recogidas y campanarios agudos. Allí  encontré a dos paisanos, dos genios gallegos: el periodista Julio Camba, y la condesa de Pardo Bazán. Intentaré contaros a mi manera, dos de sus obras relacionadas con Santiago, San Isidro y con un soldado de Caballería del Regimiento Alcántara de Melilla, caído en Marruecos, al demostrar  un heroísmo más allá de lo razonable.

Empiezo con Julio Camba Andreu (Villanueva de Arosa, Pontevedra) y su artículo publicado  en la prensa madrileña, diario universal de noticias «La correspondencia de España» el 29 de julio de 1909. Corrían los años de la «Guerra de Marruecos»,   conflicto militar que tuvo lugar en la zona del Rif  entre España y las tribus rifeñas . El «Desastre de Annual» de 1921 fue el punto clave en este conflicto, marcando una grave derrota española.

Por eso cuando  Camba vio al  Apóstol Santiago en piedra matando moros en el frontispicio del Ayuntamiento de Santiago de Compostela, en el tejado del palacio Rajoy frente a la Catedral en la plaza del Obradoiro, quiso saber  lo que opinaba el Santo de los sucesos de Marruecos, y al tejado se subió para  hacerle una entrevista.
–¿Se ha enterado usted de lo que ocurrió en  Marruecos.
–Aquí y en la Catedral, he oído hablar algo de eso. Creo que hubo guerra, pero no  contaron conmigo para nada. Desde luego, puede usted asegurar que yo no fuí.
–¡Hombre! Pues le echaron a usted en falta.

–No lo crea  –me replicó–. Aquellos gobiernos, y los actuales ya no tenían, ni hoy tienen,  confianza en mí.

Yo siempre fui un soldado de Cristo, pero no de Romanones.  Tampoco hoy lo sería de  Margarita.
–Además –añadió el Santo– yo estoy ya muy viejo. No conozco la táctica moderna, y, fuera de Santiago, no tengo ningún adicto. Si  fuese a la guerra hoy, serían capaces de ponerme a pelar patatas.

Hubo un momento de silencio.
–¿Y por qué –dijo de pronto el Santo–, por qué mataron ustedes a los moros?

Porque ustedes son mucho más infieles que ellos…
–¡Ah! –exclamó el periodista–. Nosotros teníamos y tenemos hoy un ideal superior: la civilización.
–Y ¿es por eso por lo que matan ustedes a los moros?

–¡Pero si no los matamos, señor Santiago! . Se conoce que usted no leyó los periódicos de aquellos días. Hasta ahora, Apóstol bendito, y como usted no lo remedió, fueron los moros los que en el Rif nos mataron, y como nos descuidemos nos

volverán a matar ahora en nuestra propia casa.
Cuando me despedí de él, me dijo:
Ya que ustedes se metieron en esa aventura, que salgan bien de ella. Después de tantos años, yo no estoy tan mal aquí con el actual Gobierno. El Presidente  me abrazó el otro día, y  Ábalos, por medio de su hombre de confianza, que de portero de cabaret, tengo entendido, pasó a consejero de Renfe,  me mandó  los mil ducados de todos los años.

Koldo, Koldo por mucho   Varón Dandy que te eches, siempre olerás  a puticlub.
Y así acabó mi entrevistra con el glorioso Patrón de España, a quien su arrojo de soldado le valió el sobrenombre de «Hijo del Trueno».

 ¡Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo!. 

Continuo con  Emilia Pardo-Bazán y de la Rúa-Figueroa, condesa de Pardo Bazán, novelista  nacida en La Coruña,  y me recrearé en uno de los cuentos que  componen la colección «Cuentos de la Patria», concretamente  el llamado «Caballo Blanco», publicado en 1899.

…Dejo la plaza del Obradoiro y abandono Santiago. Al pasar por el Monte de Gozo, veo  al caballo del Apóstol atado a uno de los muchos  eucaliptos de la zona.

Frontispicio del Ayuntamiento, con Santiago matamoros en todo lo alto. Palacio Rajoy, frente a la Catedral en Plaza del Obradoiro

El caballo por un instinto singular, sabe y conoce todas las veredas que le conducen a la casa que le cobija; adivina donde está el pesebre en el que come todos los días, y al igual  que el caballo siente querencia por su casa y por su amo, Santiago, siempre sintió honda querencia por España.

De pronto, los ojos del Apóstol se fijaron en su caballo, con solo advertir que le miraba su jinete de antaño, el caballo se estremeció, empinó las orejas, respiró con fuerza, hirió la tierra con sus relucientes cascos, y  pareció decir en lenguaje de signos: «¿Cuándo llega la hora? ¿Vamos a estar siempre así? ¿Por qué no me desatas? ¿Por qué no cruzamos otra vez entre resplandores y chispas el firmamento rojo, el aire encendido de las campales batallas?»

Sin duda para acrecentarle el ansia y avivarle el recuerdo aparecióse por allí un alma que acabada de ingresar en el Paraíso, pues daba claras señales de no conocer los caminos, de hallarse como desorientada e incierta. Era un recién llegado de África, el soldado del Alcántara, de mediana estatura, moreno, avellanado y enjuto; rodeaban su tronco retazos de tela amarilla y roja, que apresuradamente igualaba en matiz la sangre fluyendo de varias mortales heridas. Santiago corrió hacia aquel valiente con los brazos abiertos, y el sodado español, al ver ante sí al Apóstol de la Patria cayó de rodillas y le besó los pies con infinita ternura.

Bonaerges, hijo del trueno, murmuraba devotamente el soldado español, ¿por qué nos has abandonado? En nuestro infortunio, confiábamos en ti, esperábamos que hicieses vibrar sobre nuestros enemigos el rayo o lloviese sobre ellos el fuego celeste.

El  escudo del laureado Regimiento Alcántara 10 de Melilla. Lema:«HOEC NUBILA TOLLUNT OBSTANTIA SICUT SOL» (Cabalga como el sol, disipa las nubes a su paso)

Mira, Señor Santiago, a dónde hemos llegado, todo un pobre  espectáculo para las naciones, los ángeles y los hombres. Hemos venido a ser lo último del mundo. Y todo por faltarnos tú, Apóstol de los combates. Desata a tu caballo y  guíanos de nuevo al través del aire, ponte a nuestra cabeza. ¿No oyes cómo relincha, deseoso de arrancar al grito de «Cierra España»?.  Te esperaron «allá», y hoy «acá». Te aguarda la tierra que por ti se creyó invencible.. ¡Santiago! ¡Buen Santiago! ¡Señor Santiago! Y alzando y consolando al español y apretándole contra su pecho, empezó a vendarle las heridas cruentas, hecho lo cual llegóse al árbol y desató al caballo blanco, que, loco de júbilo al verse libre, y al suponer que remanecían las aventuras de otros tiempos, agitó la cabeza, se le agrandaron los ollares, hizo flotar la crin, y corveteó gallardamente poniendo la cola en trompa.

Por su parte, el Patrón tomaba la cota de malla y se la vestía, calzábase el ancho sombrerón orlado de acanaladas conchas, afianzaba en los hombros el manto, embrazaba el escudo y ceñía el tahalí y la espada terrible. Entre tanto, el español echaba al caballo la montura. Y cuando ya el Apóstol trataba de calzar el pie izquierdo en el estribo de plata, he aquí que aparece, saliendo del vecino bosque, otro español, vestido de paño pardo calzado con groseras abarcas y cubierto con una parpusa, haciendo señas para que se detuviese el Apóstol. Este aguardó; pues en el hombre de tez curtida y de rústico atavío acababa de reconocer a San Isidro, pobre jornalero laborioso,  agricultor, pocero y zahorí mozárabe del siglo XI natural de la entonces llamada Mayrit (hoy Madrid) musulmana, y al que la hagiografía le atribuye entre otros el «Milagro de los Bueyes»

-¡Orden del Señor! -voceaba el labriego descompasadamente-. ¡Orden del Señor! Ese caballo nos hace falta para uncirlo al arado y que ayude a destripar terrones. Y ese español que está ahí, a pesar de sus heridas, que venga también a llevar la yunta, y tú mi querido tordo sin nombre, olvídate del ruido de sables ahora toca estar  junto al buey de Isidro, para trabajar el campo.  Paisano mío, a arar con paciencia y sin perder minuto.

Cuadro del militar y pintor Jose Cusachs y Cusachs, 1898.  Museo de la Academia de Caballería Valladolid.

Hoy, la identificación con el jefe de las  milicias celestiales, que aparecen en la portadas de los ejemplares del Apocalípsis leídos en los cenobios  durante los más duros años de la Reconquista, se mantiene. Pero al tomar la espada por el tercio fuerte de la hoja como si fuera una cruz, (símbolo de la Justicia Divina en este caso) y carecer de moros vencidos a sus pies, reaparece inesperadamente el carácter puramente religioso de la devoción al santo durante los primeros siglos desde el descubrimiento de su sepulcro en el VIII. (Del libro Valladolid y las Fuerzas Armadas del coronel de Caballería Juan Silvela Milans del Bosch)

Y hasta aquí llegó mi osadía, con mi perdón por haber estropeado sus brillantes historias, y mi promesa de no volver a repetirlo.

Isidro, ¿Igualaremos algún día  el sembrado?

¡Moitas grazas paisanos!.

Zaragoza 25 mayo 2025.

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DEL CORONEL. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

ANECDOTARIO MILITAR: HUMOR E INGENIO (General de División Rafael Dávila Álvarez)

MILICIA Y HUMOREn la milicia el humor ha sido en numerosas ocasiones una forma de expresar con aguda crítica situaciones que no podían tener otra forma de expresión que la fina burla de la ironía. Lo dejó plasmado el General Bermúdez de Castro en su antológico libro «MILICIA Y HUMOR». El humor, la anécdota como arte, historias convertidas en historia.

La vida militar está llena de anécdotas, unas veces divertidas y amables, otras duras, desgarradas, pero todas, al haber sido compartidas, el tiempo las ha transformado en entrañables recuerdos.

He contado en la prensa y en el blog varias de ellas y para facilitar su lectura he creído conveniente agruparlas en un único artículo.

No tengo la menor duda en empezar con la del legionario que fue capaz de conversar con Franco con mayor habilidad que este en Hendaya. Venía el Caudillo de una cacería en Jaén cuando, en un alto técnico en Despeñaperros, le avisaron de la presencia de un individuo que insistía en saludarle porque había sido legionario suyo en Ceuta y aseguraba conocer mucho a SE. Franco no tuvo inconveniente, es más, le reconoció al instante, haciéndole pasar un momento al interior del coche. El Caudillo se interesó por su vida y al final de la conversación se ofreció a prestarle ayuda si algo necesitaba. El astuto legionario nada pidió para él, pero sí para un íntimo amigo de la zona que era guardia civil y que al ser de Melilla, donde tenía a su familia, se encontraba muy decaído. Tomó nota el Ayudante y al poco tiempo el guardia salió destinado a Melilla para su sorpresa y estupor ya que nada tenía que ver con aquella ciudad . El legionario, consumado cazador furtivo, se quitó de encima al guardia civil antes de que acabase detenido ante la persecución a la que le tenía sometido.

Doy fe de la anécdota contada por vía directa del que la presenció.

Ser piloto requiere unas condiciones que deben ser revisadas periódicamente para obtener el correspondiente certificado de vuelo. Un General del Ejército del Aire acudió a su reconocimiento habitual y se encontró con el diagnóstico del oftalmólogo:

– Mi General, lo siento pero vuecencia no ve muy bien. No voy a poder firmarle el certificado.

El General sin inmutarse le contestó:

– Mire usted Capitán si veo bien, que le veo a usted destinado en Villa Cisneros.

Asunto resuelto.

Quizás esta anécdota tenga que ver con aquél piloto que en un Junkers regresaba a Tánger después de haber dejado en Sevilla a un grupo de legionarios durante los comienzos de la Guerra Civil.

La tripulación se reducía al Capitán piloto y mecánico. Al empezar a notar fallos en el avión el Capitán le ordenó al mecánico que fuese a por los paracaídas. La situación cada vez se agravaba más; pasaba el tiempo sin que el mecánico apareciese por la cabina. Los gritos del Capitán debieron oírse en tierra y al fin acudió el mecánico, eso sí, con su paracaídas ya puesto.

– ¡¿Qué pasa con los paracaídas?!

Rotunda respuesta:

– Mi Capitán es que el suyo no aparece por ninguna parte.

Al final no fueron necesarios. Sin comentarios.

Las Academias militares son el lugar donde más anécdotas se concentran. A modo de muestra contaré la del Comandante profesor, gran persona, que por un accidente en unas maniobras había perdido la audición. Los cadetes, ante la sordera del profesor, solían solicitar permiso para entrar en clase con cierta maldad cambiando la reglamentaria frase: «¡¿Mi Comandante, da usted su permiso»?!, por:

– ¡¿Mi Comandante me compra usted un piso?!

– Pase, pase… Caballero.

Respondía siempre amablemente el profesor.

Pero en cierta ocasión la contestación del Comandante fue una desagradable sorpresa para el Cadete de turno.

– ¡¿Mi Comandante, me compra usted un piso?!

– Sí Caballero, como no, pero se lo empezaré a pagar cuando salga usted de corrección (especie de calabozo donde se cumplían los arrestos más graves).

Se había comprado un sonotone.

No quiero alargarme porque hay para un libro.

Tuve un soldado de Monforte de Lemos que siempre estaba pidiendo permisos para irse a su pueblo. Debía de tener un buen patrimonio en tierras y andaba metido en juicios con su vecino por problemas de lindes. Un día regresó muy contento diciéndome que ya lo había arreglado todo y que no volvería a pedir más permisos.

Después de contarme la historia del pleito le nombré Cabo.

Mi querido soldadito durante el desarrollo de la causa consultó con su abogado la posibilidad de enviarle un jamón y buen vino al Señor Juez para conseguir una resolución satisfactoria. El abogado le dijo que ni se le ocurriese ya que el magistrado era muy recto y que iba a ser contraproducente. El juicio se enredó y todos lo daban por perdido, incluso el abogado se retiró del caso.

Pasado el tiempo se encontraron soldado y abogado que le preguntó por el resultado del juicio. Su sorpresa fue grande al enterase que lo había ganado.

– Pero hombre, ¿cómo conseguiste ganarlo?

– Pues muy fácil, hice caso de su consejo y le envié el jamón y el vino al Juez, pero a nombre de la parte contraria.

¡Qué bien hice en nombrarle Cabo! Fue uno de los mejores que he tenido a lo largo de mi vida militar. Listo, leal y cumplidor al máximo.

En fin, la milicia escuela de la vida, donde alguno se declaraba joyero de profesión y lo que hacía eran joyos hasta el legionario que en su red social se anuncia diciendo: «director, escritor, cantante, poeta, pintor, actor, compositor, escultor… y ni aún así triunfo, así que ¡LEGIONARIO!». Es textual.

Anécdotas, humor, ingenio. Humor e ingenio requieren la facultad de discurrir; en la milicia suelen ir unidos. La vida sonríe cuando con ingenio se comparte lo bueno y lo malo.

Es parte fundamental de la milicia: compartir.

Espero haber compartido con ustedes una sonrisa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿GENERALES? MEJOR DIRECTORES GENERALES. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Ser general no es lo que parece. Puede que sea muy importante en ciertos lugares, no en el Ejército. Aquí, donde la más principal hazaña sigue siendo obedecer, sin límites, surge la ironía en eso de que sea la principal hazaña obedecer. No faltan razones. Cuando Calderón escribía esos versos bien sabe la historia que las cosas eran muy distintas. Hoy es mucho más difícil sobre todo cuando se ordena lo que no se cumple y así se desordena lo mandado.

El mérito de obedecer es el resultado de una eficiente y dura formación. Nada peor que ese mérito se haya transformado en sumisión que conlleve el incumplimiento de las razones del espíritu militar, una religión de hombres honrados. Y pobres en su mayoría.

En su libro Arte del buen mandar español el general Bermúdez de Castro cuenta la anécdota del General Castaños que fue a cumplir al rey Fernando VII vestido con pantalón de dril, chupa blanca y sin abrigo en un día muy frío del mes de marzo. El rey le preguntó cómo iba vestido de verano con aquel tiempo tan infernal y el Duque de Bailén le contestó: «Señor, la última paga que cobré es la de junio; así es que yo estoy viviendo en verano».

¿Cobra mucho un general? Pues como todo y todo, depende. ¿De qué depende? Del ministro, del presidente, del general, de la OTAN… yo que sé. Puede que sea cosa de Trump o del 2% o de la guerra o de la paz.

Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?».

«Contentaos con vuestra paga», dice San Lucas que así respondió San Juan Bautista. (Lucas 6,10). Pues a callar. Pobres y silenciosos.

Me pregunto si alguno de los versos de Calderón deberían de ser cambiados.

…honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido

Éramos pobres, pero con dignidad. Se nos pedía y dábamos lo que no teníamos. Nada tuvimos, más que España, muchos hijos, cambios constantes de colegios, inadaptación y rechazos en ciertos lugares (de España, ¡Ay si yo les contase!), de un lado para otro; abre casa, cierra casa, curso de esto, curso de lo otro. Para vivir lo justo, a veces ni eso.

Claro que cuando se dan cuenta del cuento los que de él viven, se echan cuentas y estas no salen. A ellos, a los que fijan la norma, les sale barato. No se libra ninguno del constante mal hacer y deshacer las cosas de la milicia. Desde el del piano hasta nuestros días, unos con más notoriedad que otros, pero iguales al fin y al cabo.

Leo en un periódico de ámbito nacional el titular que encabeza un artículo: «El Gobierno permite las puertas giratorias a decenas de jefes militares«. No sigo leyendo.

Como nos ilustra el general Bermúdez de Castro en su obra Arte del buen mandar español la palabra general aparece en el siglo XVI, pero su significado, sus atribuciones y deberes, son tan antiguos como la guerra. <<Lo mismo que se llama estratego entre los griegos, cónsul con los romanos, duque en los godos, cabdiello en el primer periodo de la Edad Media, condestable en el resto de la Edad Media y capitán al finalizar esta>>.

El capitán y el cabo eran los mandos principales que agrupaban desde las mesnadas a las compañías y posteriormente a las colunelas transformadas en coronelía de donde surgió el coronel.

La coronelía en Italia se dividía en compañías mandadas por capitanes. Fue Gonzalo Fernández de Córdoba el capitán de estos capitanes por lo que para distinguirlo de ellos le llamaron general porque los abarcaba a todos.

Puertas giratorias fue un invento de un ministro de Defensa que quiso que todo girase a su alrededor y se rodeó para tal hazaña de fieles generales que alcanzaron la gloria. En las empresas o instituciones cercanas. Inteligencia le llaman. Todos sabemos de quienes hablamos. Lo institucionalizó el pesoe que agradece los clamorosos silencios y es muy de la energía eléctrica que fluye por los enchufes.

Claro; así se entiende que el significado de «general» en el Diccionario de la Real Academia Española en su primera acepción sea tan claro: «Común a todos los individuos que constituyen un todo, o a muchos objetos, aunque sean de naturaleza diferente». «Común, frecuente, usual». En definitiva lo que nos viene a decir es que «General» es lo más común. Por tanto no está de más girar en torno a ese torno que una vez fuera te introduce en un mundo nuevo con una pasta gansa donde el correaje se cambia por chaqueta hortera y corbata llamativa, más hortera si cabe.

Siempre me sorprendió una encuesta que nos hicieron siendo alumnos en la Escuela de Estado Mayor. El grueso de la encuesta era que explicásemos las razones de haber elegido la carrera de las armas como forma de vida. Éramos oficiales de todos los países, incluso no pertenecientes a la OTAN, como Corea del Sur o Venezuela. Los españoles, todos, unían sus respuestas, por encima de cualquier otra, a la vocación de servicio a la Patria. Los oficiales del resto de naciones también, pero no como primera razón, sino detrás de un puesto de trabajo, de un sueldo o de labrarse el futuro. Nos estamos europeizando. Por eso Calderón no estuvo en la OTAN y le sobra algún que otro verso.

En el Ejército español la vocación ha impulsado el oficio de las armas, pero las armas no siempre han sabido corresponder al sacrificio de sus soldados. Se ha manipulado la información con una vida regalada de prebendas, de economatos y del casi todo gratis, cuando ha sido una profesión mal tratada siempre; repito: siempre.

Este periódico nacional que publica eso de los militares y las puertas giratorias, cita a algunos, pero se olvida de otro(s) ya que no es cosa nueva, de ahora. Es antiguo como el paso dado por aquel que  dijo lo de  «morir antes que matar» con tal perversidad que hundió el oficio.

Llevamos tiempo oyendo hablar de equiparación salarial entre las Fuerzas de Seguridad del Estado, de las Policías Autonómicas, pero nadie habla de la equiparación salarial de las Fuerzas Armadas.

Nadie habla de los sueldos militares fuera del ámbito castrense, no interesa, no hay sindicatos, pero la ministra conoce de primera mano el problema. Eso es seguro. Que le importe es otra cosa. No hacen ruido.

¿Equiparar?, ¡claro!, todos somos iguales, desde la ministra al cabo de guardia, aunque no son equivalentes sus trabajos.

En el tema de los soldados la equiparación empieza porque al cumplir los 45 años ya no me sirves. Te quedará el paro y, si acaso, tendrás una medalla (no pensionada).

Resulta, siguiendo el escalafón, que el Sargento de la Guardia Civil Jefe del puesto de Torrejón cobrará  más que el Capitán del Ejército del Aire que está de Alerta en la pista de la Base Aérea, a escasa distancia del anterior, pero con una responsabilidad ¿equiparable?

Resulta, que hay suboficiales que se apuntan a las pruebas de acceso a la Guardia Civil por una entendible y sencilla razón: 700 euros (más) mensuales.

Resulta, que hay capitanes, jefes de compañías, con experiencia de combate, idiomas, vocacionales, curtidos en unidades especiales, valor reconocido, que han sido captados por grandes empresas, esas que todos ustedes pueden imaginarse, las mejores, con carácter internacional, y a las que no accede cualquiera. Les contratan como directivos y les pagan lo que valen, que es mucho. No son las empresas de las puertas giratorias de nuestros políticos sin mérito.

Todo esto va a suponer la pérdida de un activo de profesionales, los mejores, que buscarán alivio a su situación hartos de agradecidos masajes y penurias en casa.

La Ministra actual y la anterior conocen el problema, al detalle, con datos, explicado hasta la saciedad.

Está entendido. ¿Olvidado? Soldados, suboficiales, oficiales, hartos de palabrería, y aburridos de ver como la política se mete en sus entrañas buscan su porvenir justo y equitativo; no equiparable. La ministra de Defensa, mientras, pasea sus elogios a los soldados, hace demostraciones de su moderación y equilibrio; mientras traga con los insultos de su presidente y hace como que no oye.  A los soldados menos. No son industria rentable.  La realidad es dura e incuestionable.

San Juan Bautista, cuya festividad celebramos pronto, hoy cambiaría su discurso: Dad a cada uno lo que se merece.

Nadie habla de los sueldos militares fuera del ámbito castrense, no interesa, no hay sindicatos, pero la ministra conoce de primera mano el problema. Eso es seguro. Que le importe es otra cosa. No hacen ruido.

Desde general hacia arriba todos lo hemos hecho unas veces bien otras mal. Resultado: regular.

Esperemos que la llamada cúpula militar, JEMAD y JEME,s. sigan en la exposición e insistencia de este grave problema ya que, -utilizando ese idioma tan ajeno al nuestro-, son los únicos <<representantes sindicales>> que tenemos.

Pues eso dice el periódico de ámbito nacional: «El Gobierno permite las puertas giratorias a decenas de jefes militares».

¡Es que  somos tan pobres! que comparamos entre ser general o Director General. Lo segundo.

Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

19 mayo 2025

 

 

 

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

EL VIAJE DE TRUMP. ¿NEGOCIO O GUERRA? General Dávila

TRUMP General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La  guerra es inevitable. Perdonen la dureza del comienzo. Los signos son reveladores. Habrá guerra. Es tal el estado de cosas heredadas de la política emprendida por un presidente (Obama) que quiso entretenerse con  la política como si fuese el conocido juego de las canicas que metió  en un hoyo profundo a la cultura occidental. Desaparecida. Quizá sea mejor. Las vacas no comen si no las cambias de prado.

Obama, premio Nobel de la Paz 2009. El Presidente estadounidense con más tiempo de guerra en su haber. Afganistán, Irak y Siria. Ocho años en guerra. Libia, Pakistán, Somalia, Yemen, saben de sus ataques «contra el terrorismo», un «presidente de guerra» que la prefería encubierta, como si con él no fuese la cosa, con hipocresía, la que enciende las Grandes Guerras Un legado insoportable. Quizá haya sido el inventor de la guerra en negativo, la no guerra, la que no se libra de los cañones, aunque puede llevarse a cabo sin frentes ni despliegues de divisiones.

Obama se empeñó: «Rusia es solo una potencia regional». En 2014 los hombrecillos de verde no eran suficiente enemigo para el pacífico presidente americano.

Insultó, aprovechando su poder, a un Trump que asistía a la cena tradicional con los corresponsales que cubren la Casa Blanca. Trump escuchó y tomó nota de Obama, pero no hubo resentimiento como el gran público cree.

Hubo política. Distinta a la mentira que encabezó un presidente que reunía a las masas a la vez que bombardeaba. Trump apareció y Obama eclipsó.

America First. A trabajar. El mundo es un negocio y la guerra una compraventa. España incluida: no a la guerra y sí a las armas; la disuasión nos hace ricos. Fue un gran invento lo de disuadir al enemigo. El desarme es una ruina. ¿Cuántas Divisiones tiene el Papa?

Biden ya no se acuerda. Nunca fue, sino otros, el que dirigió la política de Defensa de los EEUU. Una política errática, descoordinada, bélica y hasta vergonzosa como la retirada de Afganistán.

La poderosa América de los Estados Unidos perdió su credibilidad y, por tanto, su poder. Comercio, industria, el dólar, hasta el idioma se venía abajo. El mundo se sacudía como un perro mojado al que le molesta la humedad. Era irreversible. Ya no llovía americanismo. Ni siquiera la OTAN era quién fue. Ni la disuasión funcionaba.

Dio comienzo algo parecido a la guerra del Peloponeso, pero sin el valor de aquellos generales. ¿Honor? Perdido entre la mugre europea.

«Creo, pues, que debemos elegir a un general… porque sea templado, comedido, vigilante, frugal, acostumbrado al trabajo duro, despierto, libre de avaricia, ni demasiado joven ni demasiado viejo, padre de hijos a ser posible, buen orador y hombre de buena reputación» (Onosandro. Estratégico).

Ya no hay generales así. Saben de ciencia, de organización y destrucción; no de los hombres. Ese fue el error de Napoleón: conocía a los soldados, no a los hombres. Ahora no hay ni unos ni otros. Solo consumidores. El arte del generalato que enseñaba Sócrates a Dionisodoro de Quíos desapareció

Llegó Trump y puso a prueba el sistema americano demostrando que estaba colapsado y lo hizo, perdió las elecciones y arriesgó todo hasta volverlas a ganar. Perdía para ganar como demostración del error de una América vacía de contenido que era vista como el fracaso que era. Ganó porque América se vio perdida.

La aparente locura de Trump va dando resultados en este manicomio que es el mundo. El más loco es el más valiente y decidido. Una nación endeudada hasta límites insoportables, humillada y vista sin el valor que fue como potencia militar y económica reaparece entre rayos y truenos.

No tiene miedo y se va al centro del huracán. Conforme se acerca amainan los vientos. No tiene mucho tiempo y algunos se empeñan en revolverse contra la unidad y su autoridad. Tiene que enseñar su poder: Restaurar la paz a través de la Fuerza.

Detrás está el petróleo, los aranceles, los dólares junto a los petrodólares y el yuan, que  equivalen a Oriente Medio, Ucrania, China y el Indopacífico en un mundo en el que ni el Pentágono sabe geografía. La geopolítica desvinculada de la geografía y de la antropología.

Busca la paz Trump y le acusan de belicista. Europa se arma. No parece lógico cuando fue Europa la que rechazó en 2022 la paz sin explicar ni explicarse lo que ocurría desde tiempo atrás en el Dombas, en el sureste de Ucrania. Europa y la OTAN de Biden querían la guerra. Ahora ya no se valora la decisión de Europa, que no la tiene, y se descubre la desorientación del mandato de Biden.

¿Qué hace Trump en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar? Negocios…, dicen. Como si la guerra no lo fuese. La Ilíada o la del Peloponeso. Solo gana quien mejor mueve la bolita y el que arriesga.

Allí está todo: China, Rusia, Irán, y Ucrania con permiso de Zelenski que va y viene, vuelve y revuelve.

Turquía desde el principio. Un hub. Asia, Europa y África. Está todo firmado. Puro trámite en la negociación. Ucrania es parte de un plan mucho más amplio del que ya se ha hablado, pactado. Turquía.

La luna en el mar riela,
En la lona gime el viento,
Y alza en blando movimiento
Olas de plata y azul;
Y ve el capitán pirata,
Cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, a otro Europa,
Y allá a su frente Estambul.

 Europa ha quedado atrás, ya nadie sigue su estela, simplemente consume mientras se extingue. Europa vive cercana y alejada, pero Trump le exige prepararse para la guerra.

Restaurar la paz a través de la Fuerza. No entienden el significado.

¡Sentenciado estoy a muerte!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 mayo 2025

OFENSA A LAS FUERZAS ARMADAS ¡ES UNA PÁJARA!… HA PASADO MUCHO TIEMPO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Algo va mal. Estos intercambios gubernamentales a golpe de insulto chabacano, propios del actual Consejo de ministros, son muy alarmantes. ¿Qué esconden para no reaccionar? España atónita, ¿o no? ¿Apesebrada?

Hace ya unos años que el robo del contenido de los móviles del presidente del Gobierno, de la ministra de Defensa y del ministro del Interior nos ha puesto en el disparadero.  Algo ocurre en el interior de esta caja de sorpresas que es España. Algo muy grave que la gran masa desconoce. Nada le importa. ¿Mejor? Peor.

Ha pasado mucho tiempo. El suficiente para darnos cuenta que estamos en manos de una profunda grosería que nos pone en peligro como nación y como españoles.

España corre un grave riesgo y hasta sus Fuerzas Armadas son ninguneadas.

La opinión del presidente del Gobierno sobre la ministra es que «es una pájara«.

El pavo real llama pájara a su ministra de Defensa.

Entre los griegos, entre el cuervo y el cisne, abundan las mitológicas aves. Son muchos los significados de pájara. Sabemos que el presidente lo dice en tono despectivo o defensivo. ¡Cuidado con la pájara! Pero eso es algo que entra dentro de lo personal, algo que a nosotros no nos interesa y que solo sirve para demostrar la mala educación y formas del presidente del Gobierno. Muy a tono el personaje con lo que le rodea.

El problema surge cuando se toca a lo que representa la ministra: las Fuerzas Armadas. No es que las represente en términos simbólicos, para nada es imagen de las mismas, pero sí está al frente desde el punto de vista político. Pájara y dormir con el uniforme son términos despectivos que van dirigidos a la máxima responsable del Departamento, no del todo a ella, a los soldados. Inadmisible.

Algo tendrán que decir los responsables del Mando, sí, con mayúscula. Nada dirán. Forman parta del grosero círculo que rodea y protege al «puto amo«.

Señora ministra:

Con todo respeto y el estricto cumplimiento del deber al que su cargo le obliga: dimita. No admita el insulto dirigido a esos a los que tanto alaba y lisonjea. Demuestre que es verdad y lleva dentro el respeto y el cariño que ellos se merecen. Si no es así no podrá mirar a la cara a los soldados con la honra y el honor que se merecen. Las tropas se desmoralizan cuando públicamente su jefe es descalificado, incluso cuando es el que ofende el que está en el error.  Se desmoralizan ante un mando dividido y enfrentado. Así ni un día más al mando.

Puede, fíjese lo que son las cosas, que esté en sus manos, cumplir el artículo 8 de la Constitución, la misión de las Fuerzas Armadas, las que usted dirige desde su cargo de ministra de Defensa. ¿Cómo? Dimita. Conseguirá que España vuelva a serlo, respetada desde donde ahora no lo es, no permitiendo que un perseguido por la justicia marque los tiempos y librándonos de los oscuros personajes que rompieron España

Usted se debe al honor de sus soldados, a su misión y no debe consentir que sean insultados ni siquiera por el presidente del Gobierno. Si no lo hace su mando quedará en entredicho por admitir la ofensa.

Es inadmisible formar parte de un Gobierno que busca todo lo contrario a la unidad de España y que se refleja en el insulto al uniforme «Se acuesta con el uniforme; es una pájara» no es soportable bajo ningún concepto o argumento.

Desde Homero los pájaros son un presagio, adivinación. Entre el cuervo y el águila hay una inmensidad de suertes. Eurípides llama a los pájaros mensajeros de los dioses. Las aves de Aristófanes es todo un coro que clama en busca de su rey: Abubilla. Busquen el nido. Un presagio nos trae. Adivinen.

«Se acuesta con el uniforme; es una pájara«: piense.

Tiene usted, señora ministra, la posibilidad de demostrar su amor a España y  a sus tropas, ser el baluarte constitucional cumpliendo su misión. Dimita, no por usted, sino por los miles de uniformados que con asombro ven que el presidente del Gobierno, su presidente insulta a las tropas.

Suponemos que en la misma medida lo habrá sentido el mando supremo que el cabo de guardia. Nunca pasa el tiempo ante la grave ofensa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 mayo 2025

 

«ES UNA PÁJARA» Dice el Presidente del Gobierno de España de la ministra de Defensa.

 

CONCENTRACIÓN EN LA PLAZA DE COLÓN. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Sébastien Le Prestre, señor de Vauban (1633-1707) fue un insigne mariscal francés, ingeniero militar, que revolucionó el arte de la fortificación con Luis XIV y cuyas obras de arte siguen siendo un modelo de sencillez y eficacia. A su destreza como ingeniero y científico unía un profundo pensamiento humanístico con avanzadas ideas en el arte de la guerra.

Conocía la ciencia y el corazón del hombre y por ello hoy me viene a la memoria ante la ausencia de expertos en esta guerra que tanto se parece a la política, corrupta, provocadora y, en estos tiempos, amenazante.

«La mayoría de las plazas mal defendidas lo han sido menos por el escaso valor de los gobernantes que por no haber entendido éstos su defensa. la razón de ello es que todos los gobiernos son dados o comprados», dice Vauban en su Tratado del ataque y de la defensa de las plazas.

Si entramos en el ya conocido Sun Tzu no deberíamos olvidar que su aviso ha cabalgado a lomos de los tiempos: «Los agentes secretos reciben sus instrucciones bajo la tienda del general; están muy cerca de él y lo tratan íntimamente».

El sábado día 10 de mayo hubo una gran concentración en la madrileña Plaza de Colón cuyo lema decía «Por la dignidad de España: Sánchez dimisión. Elecciones ya«. No voy a entrar a valorar el hecho en sí que responde a un estado generalizado de dolor e indignación entre una gran parte de los españoles. Pero debo dar mi opinión con el único deseo de contribuir a salvar a España de su destrucción cada vez más cerca y porque en ello todos tenemos algo de culpa; unos más otros menos.

La convocatoria ya de entrada me recordó el Canto II de la Ilíada Catálogo de las naves donde se enumeran los participantes en número de 29 contingentes acaudillados por famosos guerreros. En la Plaza de Colón había 129 contingentes y ningún famoso guerrero,  lo que ya de entrada me llevó a dudar de la oportunidad, ¿quién manda aquí? ¿cuántos infiltrados habrá cercanos al general?

Tengo para mi que no hemos entendido la defensa y hay un exceso de voluntarismo, «una preeminencia de la voluntad sobre el entendimiento», un deseo más que una posibilidad.

Creo que mis palabras no van a ser bien recibidas, pero alguien debe de abrir los ojos a la realidad que ensombrece nuestro futuro. Sea Vauban, que no será, Napoleón, que tampoco, o el sentido común: tan escaso. ¿Quién defenderá la unidad de España?

La defensa no es un acto impulsivo, disperso, sin alférez que porte la bandera, sin planeamiento, sin un jefe. Cualquier enfrentamiento requiere de un jefe y un Estado Mayor que lo asesore e informe. Cuando Aquiles dijo que no, los troyanos vencían. Ni con Patroclo revestido de sus armas lograban la victoria.

Disputarse el mando es lo peor que nos puede ocurrir. En España debemos olvidar la lucha sucia donde los protagonismos rompen la unidad, los falsos liderazgos minoritarios que detrás esconden intereses mediáticos y económicos al fin. No se fíen de esos sepulcros blanqueados que defienden acciones de las que se juegan en bolsa. Dados o comprados, que lo mismo les da defender una cosa que la contraria.

Entonces: ¿Qué hacer? ¿De quién me fio? ¿Quién es el abanderado?

Si les dijese que de nadie acertaría, pero tampoco es eso cuando la honradez y la entrega es virtud de una mayoría que pretende defender a España. Lo único que pretendo es abrirles los ojos ante los que, además de los ya conocidos, empiezan a invadir el lugar que no les corresponde haciendo uso de la indignación y la soledad en la que nos encontramos. Falsos profetas llaman a nuestras puertas. Tengo anotados sus nombres y apellidos. Ellos lo saben, nos conocemos. Nunca han llegado a nada, pero es mucho lo que se juegan, quieren su parte, aunque pequeña y han hecho bandera de lo que no es de su propiedad. No son humildes ni generosos, no piensan en toda España, sino en su parcela, no quieren el poder sino el otro lado, ese desde donde protestar se convierte en lo fácil y cómodo, porque no tienen alternativa. Muchos de esos se precipitan y nos precipitan, pero en política, como en la guerra, el momento perdido no vuelva jamás. La victoria o derrota es el resultado, aquí no hay otra vara de medir.

Por ello hay que calcular cada acción, no desperdiciar los momentos, no andar con prisas, ni con pausas, medir los tiempos y reacciones, disponer de los medios y atacar con todo. No hay ensayo posible, solo victoria o derrota.

La moral debe ser la fuerza que nos guíe y es necesario saber que el tiempo perdido desgasta incluso a las fuerzas más bravas. Cuando no se ve razón de utilidad, el soldado se siente desanimado y pierde la confianza.

Piensen lo que hacen cuando movilicen a los que no están dispuestos a que se rompa España y busquen a quien nos guíe hacia la victoria.

¿Querrá Aquiles volver al campo de batalla?

«En la  batalla todo parece tumulto y confusión. Pero las banderas y estandartes responden a planes precisos, el sonido de los címbalos, a reglas fijas».

España no es un  juego de intereses. Hagan las cosas bien y procuren que haya resultados. Nunca olviden desenmascarar a los que están muy cerca del general y lo tratan íntimamente.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 mayo 2025

 

 

 

«Ondiñas veñen e van… e veñen máis» PUBLICADO EN EL DIARIO «LA REGIÓN» DE ORENSE». General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/ondinas-venen-e-venena_1_20250511-3521150.html

«HISTORIA DE UNA ESCALERA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

 

 

Antes de empezar quisiera aclarar que esta no es la de mi casa.

Aunque pueda parecer, no me refiero a la «Historia de una escalera»  la obra de teatro de Antonio Buero Vallejo,  donde se analiza a la sociedad española, con todas sus mentiras, a través de la vecindad, resaltando el mal ambiente que hay entre sus habitantes, con sus personajes cobardes que no conciben tener un futuro diferente al presente.

Esta pequeña historia fue la  que viví en  la escalera de mi casa  aquel 28 de abril.

El apagón me pilló en la calle, a mi móvil le quedaba poca batería y eché en falta esa línea telefónica perdida que nos permitía comunicarnos aunque hubiera un apagón, y es que «no se pueden poner todos los huevos en la misma cesta».

Cuando llegué a casa, tampoco funcionaba el ascensor, subí los nueve pisos a pata con mi vértebra chafada, y lo primero que ví, fue a mi vecino  apresurarse a sacar al perro porque, en el caso de que  la oscuridad se hubiera prolongado, pensaría que siempre sería mejor que al can  le pillase meado.

No tenía a mano un transistor para saber lo que estaba pasando, y es que como  esclavo

de lo digital, había olvidado la importancia de lo analógico. No se de donde salió , pero abajo en el portal apareció  un aparato de radio a pilas dando algunas noticias relacionadas con el apagón. Al cabo de un rato, sonó el anuncio de una comparecencia  desde la Moncloa, con el «puto jefe»  y tres  ministras empoderadas, pero sin ningún conocimiento  en el sector del petróleo, gas y distribución de energía.  Al momento,  el dueño del transistor al enterarse de la catadura de los técnicos,  cambió el dial a los 40 principales.

Frente a las críticas de la descarbonización, de las barreras de género y del cambio climático, todos esos  progres, a su pesar, tendrán que reconocer que no hay en el mundo una energía más ecológica que la nuclear.

Pero volvamos a los peldaños de nuestra pequeña historia:.

Subiendo y sufriendo mi escalera, me acordé de mi admirado Alfonso de Ussía Muñoz-Seca, nieto materno del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, y sobrino del teniente general Jaime Miláns del Bosch y Ussía.

Cuatro meses después del golpe de Estado con el que tuvo lugar el inicio de la guerra civil española,  D. Pedro el autor de «La venganza de don Mendo» estando preso en la popularmente conocida como cárcel de San Antón de Madrid, la prisión provincial de hombres número 2  instalada en el edificio de las Escuelas Pías de San Antón  de la calle Hortaleza de Madrid. De esa cárcel, el  28 de noviembre de 1936 fue sacado de madrugada  para ser fusilado en Paracuellos del Jarama junto a otro centenar de presos, por los milicianos llamados de la Vigilancia de Retaguardia.

Contaba Ussía, que su abuelo  al entrar en su casa de Madrid,  y encontrarse muy a menudo con el ascensor averiado, al subir a pie hasta su cuarto piso, con el humor que le caracterizaba, dejaba en los rellanos de los pisos pegatinas como estas a sus vecinos:

Uno y dos.- ¡No hay ascensor!

Uno, dos y tres.-¡Tenéis que subir a pie!

Uno, dos, tres y cuatro.-¡Tenéis escalera para rato!.

También yo por culpa del apagón tuve que subir a pie con mi columna tocada: Uno, dos, tres, cuatro, cinco…….hasta  nueve, y  ¡desde ese día, tengo chafadas  piernas, glúteos, rodillas  y rabadilla, pero al  final me encontré en la puerta de casa.

Al cabo de tres horas la luz volvió, y recuperamos  también la realidad. En mi infancia  a los apagones los precedía la tormenta, y no hacía falta que nadie nos hiciera esperar días para que tuviéramos claro que la red requería atención por parte de los responsables, directos o indirectos.

Ahora es después del apagón cuando  en toda España viene la tormenta.

Puertas giratorias que no generan megavatios pero arruinan las arcas del Estado.

Desde hace tiempo corren muchas noticias y más silencios relacionados con: la terrible Dana de Valencia,  el  apagón general,  el caos ferroviario actual…, y en todos aparecen sus directivos, los altos cargos nombrados por el Gobierno a través de las puertas giratorias, y que por su ineficacia no generan ningún megavatio, pero  se llevan una buena pasta.

Es por este motivo, lo que hace que los trenes se paren en mitad de recorrido y que no lleguen a sus horas, hasta tal punto que el ministerio del que dependen, Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible (MITMA), se haya convertido en el de «Transportes y Movilidad Sospechosa».

La marca España cotiza a la baja, y todo suena a que la enferma esté enumerando sus síntomas.

Los misterios de este ignorante Gobierno no se pueden vocear desde las tribunas, pues son como antorchas de fuego, que en manos de un sabio pueden iluminar en los apagones, pero en las de la mayoría de esa pandilla de fanáticos  incultos  pueden incendiar España.

Si he de resumir en una sola palabra el desastroso momento que atravesamos sería ESPERAR, y en esta singular e inquietante espera nuestros gobernantes,  a fuerza de mentir y fingir, nos pueden  llevar a vivir en una dictadura bananera y hacernos creer que estamos en  una democracia.

«EXTRA OMNES» («TODOS FUERA»)

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza 11 de mayo 2025.

Blog: generaldavila.com