VIVA ESPAÑA, VIVA EL REY, VIVA EL ORDEN Y LA LEY… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Estas estrofas del Himno de la Guardia Civil resumen a mí entender el sentimiento de millones de españoles. España, la monarquía, el cumplimiento de la Ley y la exigencia de su cumplimiento, es decir: el orden. Todas en peligro: España, el Rey, el orden y la Ley.

Si se prolonga mucho la agonía presidencial que vivimos, este presidente postizo, sobrepuesto, inmaduro, errante y babieca, va a tener que enfrentarse a situaciones muy tensas. Tanto que puede verse obligado a usar la escalera legal que se eleva por el 116 de la Constitución; sin que le dé tiempo a mostrar, mucho más allá, las carencias de su magistratura.

La situación, cada vez más grave, le arrastrará. Se aferrará a cualquier cosa antes de perder el poder que sabe que está a punto de perder.

Si es por defender el poder, su poder, los pilares que lo sustentan, no dudará(n), no tiene(n) límites y a todos se llevará(n) por delante. La lucha va a ser violenta y puede que desgarradora. Hará(n) uso de lo que crea(n) conveniente, para su beneficio, lo que sea con tal de mantenerse en el poder. Pactará(n) con el diablo. Si en un momento debe(n) utilizar el 116 lo hará(n); para su beneficio siempre. Sin dudar, sin preguntar. No me fío del tufo que sale de las alcantarillas.

Sabe(n) que ir más lejos de lo que puede(n), y mucho puede(n), no puede(n) y puede que el poder le(s) pueda; porque no siempre todo se puede. El pesoe de ahora tiene un presidente rencoroso y mal encarado, radical, siempre sonriente, no sé de qué se ríe, autocalificado según su terminología, cuando estaba en estado puro, ante las cámaras, cara a cara con su oponente, descarado, mal educado: ruin, mezquino, deleznable; palabras dirigidas a Rajoy en un debate que ahora tapan, olvidan y evitan.

“El presidente nunca ha dicho…”, dice la vicepresidenta.

Las palabras se fueron, con ellas quedó el retrato harto certero de quien las pronunciaba; desconocía todo, ni sabía ni aprendió, más allá de repetir lo que le dijeron, sin caer en la cuenta de que se estaba definiendo. Ahora, las palabras, viajeras, van y vienen, cuando menos te las esperas aparecen y se quedan, se revuelven como si en el espejo, que no perdona, se mirase: <<Si usted gana el coste de la democracia es enorme porque el presidente debe ser una persona decente y usted no lo es>>. Nunca se pudo decir más claro, cristalino, queriendo ser hiriente se hirió hondo, definió su quehacer futuro. Decente es honesto, justo, debido, adornado, sin lujo, con limpieza, digno, bien portado, de buena calidad, recatado, pudoroso, razonable y justo.

Ahora resuena el eco de sus palabras ante el obstáculo: eco, eco, eco… ruin, mezquino, deleznable; ruin, mezquino, deleznable…, deleznable…, deleznable… Llega hasta nosotros: <<persona decente, persona decente… y usted no lo es>>. 2015. Cara a cara. Logró echar al que, él, descaradamente, llamaba: ruin, mezquino, deleznable.

No hay eco para España, España, España ¡Viva España!, no hay eco a pesar de tanto obstáculo. Débil y confuso, el sonido se apaga: ¡¡España!!, ¡España!, España…

Llegado el caso, que llegará, cada vez más próximo, tendrá que recurrir a la Ley. Cumplirla y hacerla cumplir. O cambiarla. Cambiarla, cambiarla, cambiarla… Miedo da. Por ahí va la decencia, la mezquindad, la ruindad: cambiar la Ley.

Miedo me da: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades… Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>.

Dice la copla:

Me han dicho que no me quieres

no me da pena maldita,

que la mancha de la mora

con otra verde se quita.

Una Ley con otra Ley. La ley con otra Ley, el poder, el secreto, que los recursos legales son infinitos, como estamos viendo y viviendo con impotencia y nada que hacer; se quita, se cambia, adormecidos, cuando ya están casi dormidos una nueva aventura borra todo lo anterior. Se legitima con el tiempo, con la memoria convertida en ley. Tiempo al tiempo, que pasa y todo lo cambia, anestesiados, tiempo indecente, tiempo ruin, tiempo mezquino, deleznable, visible mancha de la mora, de la dilación en cumplir, con otra verde, inexperta, se quita; el presidente debe ser una persona decente, el presidente debe ser una persona decente, el presidente debe ser una persona decente…

<<Si usted gana el coste de la democracia es enorme porque el presidente…>>.

Viva España, Viva el Rey, Viva el orden y la ley… Pues algo tendrán que hacer todos ustedes.

Porque del orden al desorden, la Ley se cambia con otra Ley, que no la va a conocer ni la madre que la parió, España desaparece fraccionada en naciones, y el Rey sin reino. República de repúblicas, ley del desorden, todo llama a nuestras puertas y si no contestan, ustedes, con firmeza, con decencia, abrirán la puerta, la suya, entrarán en sus casas, los indecentes ocuparán sus habitaciones y les pondrán de patitas en la calle. Sin más explicaciones.

<<Si usted gana el coste de la democracia es enorme porque el presidente debe ser una persona decente y usted no lo es>>.

¿Viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley…? No hacer nada. Nada. Esperar a que otros lo hagan. Nada pasa. Nada.

No pasa nada. No hagan nada. No habrá España, no habrá Rey, no habrá orden, no habrá ley.

que la mancha de la mora con otra verde se quita.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

1 noviembre 2018

 

PEDAGOGÍA DE LA MONARQUÍA. LA CRUZ DE REY. ¿MONÁRQUICOS O REPUBLICANOS? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

“Minar la Monarquía”

El Jefe de Protocolo de la Secretaría General de la Casa de Su Majestad el Rey acaba de impartir una conferencia en los cursos de verano de La Granda (Avilés) dentro del ciclo: “Covadonga. Verdad, belleza y bondad de trece siglos (718-2018)”. El tema que expuso fue “Nación, monarquía española y Covadonga”. Todo ello como preparación a los actos del próximo 8 de septiembre triple centenario que este año celebra el Principado y que, en Covadonga, acompañada de sus padres los Reyes, será el primer acto público que protagonice Leonor de Borbón, princesa de Asturias. Un lugar lleno de historia de España y de donde procede en buena medida, la tradición de nuestra monarquía.

España, recordó el jefe de protocolo de la Secretaría de la Casa del Rey, <<tiene la dinastía más antigua de Europa, y el Rey Felipe VI es el 40. º Nieto de Bermudo I, Rey de Asturias entre los años 789 y 791>>.

Pedagogía: enseñanza, educación. ¿Enseñamos, educamos, formamos en criterios? ¿Sabemos de lo que hablamos: Monarquía, República, Democracia?

El diario monárquico ABC publicaba a principios de este mes de agosto la valoración obtenida sobre la monarquía en una encuesta realizada por GAD3 para el diario. El titular era: <<El Rey logra la mejor valoración de la Monarquía desde su restauración>>. <<Felipe VI obtiene una aprobación récord del 75%>>.

El día anterior la portada de ABC era muy distinta. Junto a la imagen de Rey se podía leer: <<Minar la Monarquía objetivo de los separatistas y la izquierda radical>>, para continuar <<Creen que derrocar al Rey es la vía para acabar con el Régimen del 78>>.

Decía  Leopoldo Calvo Sotelo: <<En principio fue el Rey. Así podría dar comienzo, como el Evangelio de san Juan, la historia de la Santa Transición>>.

La monarquía ha sido sin duda estabilidad, unidad. En una España con la historia rota era casi imposible la unidad, el camino de la concordia y libertad. Era necesario el perdón y el abrazo fraternal.

Las Instituciones deberían seguir ese camino, los partidos encabezarlo, servir de guía y referencia; sin que eso supusiese abandonar sus legítimas ideas.

Todo fue bien. Todos cumplieron.

La Corona, encabezando la concordia y el futuro, se dio a conocer. Una monarquía constitucional, de renuncias y grandeza por España, recorrió cada centímetro de nuestra geografía, muchos kilómetros de proximidad, despegada de protocolos y distancias, vio y sintió. Visitó el mundo, España resucitó en lugares insospechados, donde ni nos recordaban. Fui testigo algunos años de la admiración a nuestros Reyes, del amor a España. Cercanos, reales y Reales, en su lugar, ni inmóviles ni anticuados, con respeto al pasado que ya no puede ser presente, sin precipitarse, sin identificarse con nada ni nadie que no fuese lo mejor para España. Conocimos la Monarquía y ella se dio a conocer, se mostró próxima y alcanzable. La Corona llegaba y se identificaba con la idea de España de arriba abajo, de abajo arriba. Era de todos y para todos.

Funcionaron las Instituciones del Estado. Los partidos políticos, el pueblo guió los pasos del futuro con su trabajo y esfuerzo. España, con sus Reyes a la cabeza, ocupaba el lugar que le correspondía en el mundo.

La Monarquía se sentía y se quería. Las Instituciones y los partidos funcionaban al nivel de las mejores democracias del mundo. Esto era España, la España en la que todos creíamos y soñábamos. Poco a poco, con prudencia, caminábamos sin rencores, superando lacras imposibles como el terrorismo de ETA; inolvidable; insoportable el dolor. Pero avanzamos.

La Monarquía era España: símbolo de su unidad y permanencia allí donde sus Reyes estaban. Moderación y compromiso, obligación y entrega.

Los españoles veían un futuro, no fácil, sí posible, alcanzable con su esfuerzo, ilusión y libertad. Con su Reyes que moderaban y mantenían el difícil equilibrio incluso en el duro y delicado momento en que peligró la Transición y supo el Rey estar en su puesto, con firmeza, y ser la voz de mando del pueblo español.

Pero algo se torció. Todo se detuvo.

Aparecieron sombras en el brillante camino. Surgió un mundo de reproches bien estudiado y aplicado con incluso extraña eficacia, propia de un plan meticuloso bien estudiado y mejor dirigido. Un ataque premeditado, directo a la línea de flotación: la unidad de España.

Los partidos políticos se alejaron del sentir del pueblo, las Instituciones dudaron, dejaron su elevada misión para enfangarse en la contienda. Corrupción, era el dinero el poder inmoral de siempre, la corrupción moral, el mayor insulto a un pueblo.

El objetivo era España. ¡A por España! Acabar con la autoridad moral. Borrar la Transición, arrancar de cuajo la historia.

Todo iba bien, pero… Todo se fue. ¿Quién y por qué introdujo la letal infección?

Ahora todo va mal. España retrocede y borra el camino andado.

Apuntan bien, sin error, deriva calculada, carga precisa; objetivo: España. La cuenta atrás ha empezado.

Símbolo de la unidad de España, de su permanencia: la Corona. Es el objetivo a batir; con la memoria histórica. Arma letal.

Don Felipe de Borbón. Rey de España cuando era príncipe de Asturias

<<El Rey logra la mejor valoración de la Monarquía desde su restauración>>. <<Felipe VI obtiene una aprobación récord del 75%>>.

El día antes el titular era distinto, solo 24 horas antes: <<Minar la Monarquía objetivo de los separatistas y la izquierda radical>>, para continuar <<Creen que derrocar al Rey es la vía para acabar con el Régimen del 78>>.

Claro reflejo de la actualidad. Cada uno por su lado.

Una España que se esfuerza por seguir la línea de la unidad y la convivencia, el futuro, el pueblo con sus Reyes.  La otra, radical, revolucionaria, sin objetivo que no sea el enfrentamiento y el dolor que surge de la ruina moral; también económica.

Nos ha faltado pedagogía de la monarquía, de la convivencia, de la entrega por encima de partidismos. Hemos caído en el relativismo: todo vale, el respeto y la convivencia valen tanto como la mala educación y el enfrentamiento. Esa es la libertad que pregonamos.

Nos ha faltado pedagogía y mantener la educación y enseñanza de una Transición ya olvidada y el olvido nos trae… ¡Si yo supiese lo que nos trae!, pero no será nada bueno.

No se ha impuesto de manera casual el enfrentamiento, nos lo han impuesto por decreto y lo malo es que lo hacen por Real-decreto.

Se trata de involucrar a todo lo que huela a España, que suene a España. Hacernos creer que detrás de un Real-decreto está la voluntad de un pueblo con su Rey cuando esa es voluntad alejada del pueblo que clama cada día, que nada tiene de real ni de Real, que no entiende qué es esto, que se pregunta, ¿dónde está la democracia, ¿dónde las urnas de la verdad?

¿Dónde está España? Dónde sus Reyes, su Transición, su historia y su futuro.

¿Quién nos manda? ¿Quién manda aquí? ¿Dónde se han quedado las urnas de la nostalgia?

Pedagogía de la Monarquía. Pedagogía de España. Un duro trabajo que no admite demora. Pongámonos a la tarea; son muchos los que tienen pendiente la suya.

<<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>> (Sunzi-El Arte de la Guerra).

La princesa de Asturias Doña Leonor de Borbón

Es España obra de muchos frenos y timones a la vez

Pedagogía: enseñanza, educación. <<Después de Franco, las instituciones>>, sentenció Jesús Fueyo. No le faltaba razón. Era el camino. La monarquía se constituyó en estabilidad y moderación. Fueron el Rey y el pueblo los protagonistas del cambio.

Precisamente a los protagonistas, Rey y pueblo, es a los que se pretende marginar.

En Covadonga el 1 de noviembre de 1977  Don Felipe recibía de manos de su padre el Rey Don Juan Carlos I la insignia de la Cruz de la Victoria como Príncipe de Asturias.

Dijo el Rey: <<Esa cruz significa también tu cruz. Tu cruz de rey. La que debes llevar con honra y nobleza, como exige la Corona. Ni un minuto de descanso, ni el temblor de un desfallecimiento, ni una duda en el servicio a los españoles y a sus destinos. En esa obra bien hecha y en esa voluntad de superación, yo quiero que tú, Príncipe de Asturias, te sientas entrañablemente crucificado>>.

Amén.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

3 septiembre 2018

A POR FRANCO, EL REY JUAN CARLOS Y LA MONARQUÍA (La Iglesia que ponga las barbas a remojar). TOQUE DE RETRETA.-17 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Portada de ABC 12 julio 2018

Magnífica por esclarecedora la portada del diario ABC de hoy. Resume lo que antes se temía que podría ocurrir y que ya es presente: la dictadura de un hombre sin votos que apoyado por un escaso partido regresa a sus ancestros, a aquellos tiempos, eran ellos, de una etapa ya olvidada como continuismo y ahora en manos de los historiadores. Quedan ellos, algunos, y el comunismo. Nada más.

Los que quieren resucitarla: ¿Buscan venganza? ¿Buscan repetir la historia de confrontación? Parece la dictadura que viene con el consentimiento y la complicidad de casi todos, por acción y omisión. Una omisión que ahora busca su lugar perdido.

Abran los ojos y el entendimiento. El toque de retreta invita a la reflexión después de un largo día de incertidumbre, ataque y defensa ante el enemigo.

Al final los que nos señalaban como decimonónicos, y cosas peores, se unen a nosotros y denuncian la dictadura que viene, que ya se anuncia con trompetas y tambores. Es la dictadura que viene… a por España.

Empiezan con Franco. Pero no es Franco su problema. Su problema es hacer desaparecer el respeto, la educación y formación, el progreso, el orden y cumplir la ley… Eso es lo que no quieren del pasado; porque ellos traen debajo del brazo, desde muy lejanos tiempos, poco agradables de recordar, su educación, su desprecio, su justicia, su economía de pobreza, sus formas, su desorden y su ley, hasta su ejército propio; ellos lo son todo sin admitir otra ideología o pensamiento que no sea el suyo. Son la Ley. No habrá otra. Son la agitación y propaganda de ellos mismos.

Porque en definitiva su problema es España a la que quieren convertir en otra cosa, cualquier cosa que no sea España. No es nuevo. Siempre gente de escasa inteligencia, pero con maldad. La historia está llena de ejemplos, pero siempre ha salido vencedora España, y lo volverá a ser.

Enseñanza, adoctrinamiento, romper la unidad de España, apoyar la victoria de ETA, arruinarnos, una vez más, con sus impuestos y mala gestión y alzarse con la victoria en la Guerra Civil abriendo una Causa General.

La guerra ha comenzado. Están desmontando la transición, la monarquía, el concepto de España. Franco es una pieza fácil, lo del Rey Juan Carlos lo están cocinando, detrás irá la monarquía…, y la Iglesia que deje de pecar por omisión, porque ella está también, haga lo que haga, en la lista. Ya hablan de Cortes Constituyentes; está clara la idea.

Mañana se cumplen 82 años del asesinato de Calvo Sotelo. Era historia. Ahora parece algo más presente.

Dentro de unos meses, con la ya anunciada nueva ley de memoria histórica esto que escribo me llevará a la cárcel. Allí les espero.

Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto;
sólo no sufren que les hablen alto.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 julio 2018