LA HISTORIA Y LOS ULTRAS. Rafael Dávila Álvarez

Cada día aparece más evidente el Pacto de la izquierda para cambiar el rumbo de España. El que no pudieron lograr con el <<Pacto de San Sebastián>> y cuyas consecuencias fueron la expulsión de la Corona sin argumentos legales que lo sostuviese y, lo más grave, una guerra civil.

Cambiar los hechos en contra de la verdad histórica, tal y como se desarrollaron, es mentir o, dicho de otra manera, ejercer de Inquisición y  regresar al punto de partida.

Cualquier análisis de la actual situación habla por sí solo, por lo que no hay que dar muchas explicaciones sino estar atentos y leer, leer mucho para que no te engañen.

El Centenario de la Legión está íntimamente ligado a dos figuras sin las cuales esa Unidad no se entiende.

Una, como fundador, organizador a la vez que irresistible líder, imagen viva de la guerra, de las  heridas de guerra, de la proximidad a la muerte y ejemplo de combatientes guerreros: José Millán Astray.

La otra la del jefe capaz en el combate, que arrastra a sus soldados con su valor y ejemplo, con su capacidad de adivinar con una mirada al horizonte la disposición a  adoptar y el éxito de la maniobra: Francisco Franco Bahamonde.

Esto es historia. Detrás de ellos vinieron otros. El teniente coronel Valenzuela destaca al morir heroicamente al frente de sus legionarios. El único jefe que alcanza la gloria de culminar su mando con el ejemplo del ímpetu legionario que le lleva a la victoria y a la muerte.

Luego hemos llegado otros, así hasta 35, que hemos hecho lo que mejor sabíamos sin olvidar el legado histórico que nos precedía y el culto que debíamos a nuestros ritos y tradiciones.

Se ven inequívocas señales de que el Centenario se diluye y alguno (s) se frota las manos al no tener que pasar por el mal  trago de la historia o tener que dar absurdas órdenes que la modifiquen.

Porque últimamente cada vez que se habla de historia de España surge el ataque con balas “ultra” de calibre insidioso y penetrante. No matan, peor, sino que se instalan en las conciencias con efectos devastadores y hereditarios: la mentira.

La definición de ultra es tan ambigua como la de facha. Pregunten. Más clara la de rojo. Así se repueblan los campos y conciencias de España. Pretenden de nuevo <<el Pacto>> y para ello nada más que reducir el pensamiento a ultras, fachas y rojos, cuando pocos están a esa triste clasificación que nada tiene que ver con la realidad de España.

La realidad es que hoy, 31 de julio de 2020, España se encuentra inmersa en una crisis sin precedentes que no ha hecho sino empezar y en la que sus dirigentes en vez de unir fuerzas y formar un frente unido y sólido, nos ofrecen todo lo contrario. El insulto y la confrontación, la amenaza y el abuso de poder. Nunca desde la llegada de la democracia hemos recibido un ataque tan brutal a las libertades individuales.

Lejos de mantenernos unidos en la lucha solo se vislumbran dos alternativas.

En una están los que quieren editar el Pacto, que consiste en perpetuar su personal sistema democrático con el pensamiento único y la economía de guerra y pobreza, los que abanderan la idea del separatismo o proceden del terrorismo etarra, los comunistas, que nunca fallan, los que asumen cualquier cosa con tal de que España desaparezca en el tumulto, mientras la Corona vuelve a salir por Cartagena. Los que ya han dinamitado la Constitución al romper con lo que ordena: la separación de poderes.

Por el otro lado los que debieran ser alternativa y freno a esta situación se dispersan, son fruto de divisiones provocadas por luchas internas, por el poder; voces que claman en el desierto. Divididos; les vencerán.

¿Quién está detrás de todo esto? ¿Quién ha empezado todo?

Larga historia. La que duele. La de los que no admiten haber sido derrotados. La del miedo. La cobardía.

Detrás, sobre todo, está un rebaño que bala. Solo eso: balar.

Tengan feliz verano si en esto consiste su felicidad. Yo me dispongo a pasar calor y preocupación. Aquí nada importa y no echemos la culpa de nada a nadie. Ustedes, como yo, votan, así que a disfrutar del voto. En Doñana o en Villa Vergüenza, pero sepa el presidente votado que no tiene derecho a nada mientras España se muera de virus y de paro por su nefasta gestión y la de su Gobierno. Trabaje y déjese de insultantes vacaciones.

Del Centenario de la Legión nada que contarles; como el Día de la Fiesta Nacional.

Cada vez que se habla de historia de España surge el ataque con balas “ultra” de calibre insidioso y penetrante. No matan sino que se instalan en las conciencias con efectos devastadores y hereditarios: es la mentira.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

31 julio 2020

Blog: generaldavila.com