Hasta el juego de palabras estaba preparado. La locución adverbial «nunca jamás» es muy adecuda para Peter Pan y Campanilla. Un mundo donde los niños no crecen y las responsabilidades adultas no existen. Ahora se usa mucho eso de «bien tirado». Saben que hablo de la DGGC en su comparecencia ante los representantes de todos nosotros. Claro que «Jamás» y «Nunca» así, como punto y seguido, es pretender no sufrir el síndrome de Peter Pan. Pues no se logró.
Director General es un gran cargo. Suena fuerte ser director y a la vez general. Siempre he criticado ese empleo, cargo, o lo que sea, en la milicia. Aquí se es general o soldado, pero director si acaso de la música. Director general para un general es muy peligroso porque te conviertes más en director que en general y coges la corbata (también se habló de la corbata) y la cambias por las botas de tres hebillas (así se llamaban en el paleolítico de la milicia). Alguno dirá que es lo misno dirigir que mandar, pero no, aunque haya muchos directores generales que pretenden quitarse lo de director y vestirían de uniforme y otros que les pasa todo lo contrario. En cierta ocasión le dije a un ministro (a) de Defensa que su misión era dirigir pero no mandar. Se empeñaba en que lo suyo era mandar en las tropas. Que los soldados eran suyos, su familia y esas cosas. Pues no, son de todos los españoles y entonces sí, pero no por ser ministro(a) o director general. Cada cosa tiene su aquél, que no es que sea una mejor que la otra, pero lo de la milicia es mandar más que dirigir. Porque aquí ‹‹Más quiere llevar el soldado los ojos en las espaldas de su Capitán que tener los ojos de su capitán a sus espaldas…››.
Muchos ordenan, otros dirigen, pero no mandan. Mandar es algo más complejo que dirigir, porque requiere conocimientos, estudio, capacidad de análisis y de decisión. Son esas viejas virtudes del honor, austeridad, sacrificio, abnegación, camaradera, valor…, las que arrastran y convierten al que manda en líder.
Entre uniformados no se admite decir las cosas a medias, a trozos, palabras inentendibles, jugar con la palabra. ¿Mentir?
El honor, el valor y la honra se ejercitan sin mentarlos y se reconocen por las obras y no por los enunciados. Hay ocasiones en las que un gesto puede cambiar una situación.
Conocen ustedes la ley Campoamor: «Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira».
El cristal de la compareciencia de la DGGC era algo parecido a lo que el poeta nos quiso transmitir. Dependencia. La voz de su amo. Subjetividad. ¿Mentir?
«La mentira aniquila la dignidad de la persona: cuando la persona no cree ella misma lo que dice a otro, esa persona tiene menos valor que una cosa…».
Ser nadie, menos que una cosa. Sentirse herido porque todo esto es nada. Hablar al pueblo y decir mentira es peor que nada. Lo remató José Hierro. Solo un verso:
…después de tanto todo para nada
«¡Malditos sean los que ponen por encima del amor la verdad criminal de la delación! ¡Malditas sean las bestias que dicen siempre la verdad! ¡Malditos, los que nunca han mentido!».
Descubrí a Vladimir Jankélévitch gracias a mi maestro y amigo Gabriel Albiac. Es un regalo que no te hacen todos los días. No busquen la traducción de su Tratado de las virtudes. Entiendo que todavía no hay editor que haya encontrado interés. Una pena. El refugio de los libros es la única barricada para estos tiempos.
«La mentira por amor es la mayor de las verdades». ¿Por amor?
¿Será este de ahora el caso, o será por temor o interés? Será cobardía.
Aniquilar la libertad pública, ya sea por la fuerza, ya por la astucia, es la peor de las mentiras.
La palabra en una de las peores armas, la peor quizá, pero antes se pilla a un mentiroso que a un cojo.
Para terminar les pido que hagan un juego.
La paradoja de Epiménides.
Supongan que su interlocutor le dice de entrada: Yo miento.
Estamos ante un problena insalvable.
El que aquí tenemos ahora, hoy, delante del pueblo o de sus representantes.
Todo para nada.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
18 junio 2026