LECTURA Y ESCRITURA COMO TERAPIA. CONECTEMOS CON NOSOTROS MISMOS. Paula Ruiz Psicóloga General Sanitaria

En tiempos pretéritos, la lectura y su consecuencia inmediata, el acceso al conocimiento no estaban al alcance de la totalidad de la población. Escribir una palabra, reflejar un pensamiento, transmitir una idea, no era una prioridad de los pueblos, de las razas que habitaban el planeta.
El ser humano tenía inquietudes, sí. Pero no tenía acceso al conocimiento. Las distintas etapas que la humanidad ha ido recorriendo a lo largo de la historia nos demuestran que solo unos pocos disfrutaban el privilegio de la lectura, de la escritura, del conocimiento.
Los pensadores, creadores, científicos, filósofos, los que en definitiva han hecho avanzar a la humanidad, no siempre conseguían que sus contemporáneos pudieran conocer y participar de sus ideas, trabajos, propuestas, avances y a veces, disparatadas ocurrencias.
Sin embargo, dejaron constancia escrita de las mismas y lograron que por eso mismo se creara una cadena, que eslabón a eslabón, época a época, generación a generación, ha llegado a nuestros días.
El lento, pero paulatino y progresivo acceso a la lectura nos ha servido para avanzar en el desarrollo de la humanidad y llegar a la sociedad actual.
La lectura y la escritura son hoy, porque lo fueron ayer y lo serán mañana, los instrumentos más poderosos de entre los que puede disponer el ser humano.
Nos permite comunicarnos en todas las direcciones, nos permite crear, inventar, transmitir, reír, llorar, sufrir, nos permite sentir, nos permite todo. Nos permite encontrarnos con nosotros mismos.
Encontrarnos con nosotros mismos es hoy, en la situación que estamos, una necesidad imperiosa. Inconscientemente estamos buscando respuestas, que nos sirvan para calmar nuestro espíritu, tranquilizar nuestra alma, soportar la tristeza y la angustia.
Reflejar nuestras inquietudes sobre el papel es el primer paso, escribir nos ayuda a dar salida a nuestros pensamientos, sean buenos o no tan buenos. Nos enfrenta con la realidad, nos coloca delante de nuestro espejo, delante de nosotros mismos.
Escribir nos permitirá liberarnos, sino de toda, de una parte al menos de la carga que estamos soportando. Nos hará más libres y racionales, nos permitirá, si somos constantes, ver un poco de luz. Nos permitirá subirnos al carro de la esperanza, nos permitirá seguir nuestro camino.
Este blog esta siendo muy útil para muchas personas que manifiestan sus opiniones e inquietudes. Este es el camino. Por eso, les propongo con permiso del titular del blog, que capturen todas las páginas con los comentarios incluidos y que las archiven por orden cronológico, empezando desde el día 14 de marzo. Y así hasta que terminemos con el enemigo.
Escriban en el blog claro que sí, pero también en casa, en la soledad, con uno mismo.
La historia es la suma de muchas pequeñas historias. Si escribimos la nuestra, día a día, cuando todo esto termine tendremos en nuestras manos un documento de un valor incalculable para nosotros mismos y nuestro entorno. Si conseguimos que los nuestros hagan algo parecido, tengan la edad que tengan, escriban o dibujen tendremos una historia compuesta por pequeñas historias. Tendremos un libro que nos acompañará generación tras generación. Tendremos nuestra historia.
Es por nuestro bien. Es por el bien de todos.
Paula Ruiz Psicóloga General Sanitaria

Blog: generaldavila.com

26 marzo 2020