Misión desconocida de las FAS La lucha contra el analfabetismo. Andrés Manrique Teniente (R)

foto-1-bandera-de-pieComo sabemos, las misiones de las FAS son “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el orden institucional”, además de todas las que pudieran serles encomendadas fruto de nuestra integración en organismos internacionales para contribuir a la defensa de la paz y seguridad internacionales… Pero no hay que olvidarse que, como servidores públicos, también han de hacer frente a todas aquellas misiones encomendadas  y que aun no siendo misiones específicamente militares  redunden en el bien de la Patria. Este es el caso del tema que traemos hoy, obsoleto afortunadamente en la actualidad pero muy presente aún a finales de los años setenta del pasado siglo. Cierto es que tenía menos predicamento y publicidad pero era también misión de combate aunque  esta vez…contra el analfabetismo.

A partir de 1970 se dejaron de publicar las cifras de analfabetos estatales puesto que ya toda la población, por ley, se había escolarizado, pero no hay que olvidarse de los que hasta esos años no habían pisado una escuela. Mirando la encuesta de población activa del año 1979, publicada por el INE de 1981, se señalaba como analfabeta a un 8,2% de población mayor de 14 años, es decir algo más de 2 millones de personas. Claro que el grueso de ese porcentaje estaba en población mayor de 45 años. El % de población analfabeta en edades militares era de alrededor del 2%. El Ministerio, como decíamos, se centraba más en el aumento de la escolarización, pues le obligaba la ley, que en la erradicación del analfabetismo, pero analfabetos, haberlos, aún los había y les llegó el momento de su ingreso en filas. Ahí vamos.

No son estas páginas lugar para anegarlas con cifras, vayan solamente algunas significativas de cada uno de los años finales de tal década.

En el E.T.:

  • Reclutas incorporados……….208.019
  • Analfabetos……..……………….7.970
  • %……………………………………………4,31
  • De los C.I.R., salieron sabiendo leer y escribir al terminar los cursos de alfabetización + de un 30%.
  • En las unidades, el 97% de la tropa que terminaron los cursos (la mayoría) aprendieron a leer y escribir.
  • Por unos u otros motivos (bajas durante el curso, etc.) el total de reclutas licenciados del Servicio Militar que no acabaron los cursos de alfabetización fue sólo del 1,4%.

En los C.I.R.s, y resto de unidades  hubo oficiales, suboficiales, capellanes y tropa con título, que tenían incluso dedicación plena a labores de alfabetización. Se contrataron maestros nacionales y en muchos acuartelamientos la mayoría de tropa con título se dedicaba a labores docentes con sus compañeros de armas.

Juan Soldado,  por aquellos años iniciaba su andadura en la milicia. Todo era muy distinto entonces, tanto que incluso desconocía eso de las misiones internacionales. Además de la instrucción táctica, técnica y servicios de guarnición en el seno de las unidades, él y sus compañeros, junto a sus superiores, tuvieron que sacar adelante misiones de las que ni remotamente Juan sospechaba que les pudieran corresponder. Con modestia, dedicación y la mejor de las voluntades sabía que serían capaces de sacar adelante cualquier misión encomendada.

En cualquier unidad era raro que en sus compañías no hubiera algún que otro analfabeto. Éstos, por norma, estaban excluidos de prestar servicios de armas y  acudir a ejercicios de tiro. Normalmente eran personas humildes, de gran corazón, ganándose la simpatía de sus compañeros y cuadros de mando.

Muchos fueron los momentos en que Juan Soldado tuvo que supervisar los cuadernos de “ejercicios de escritura y cuentas”, mientras los educandos desempeñaban sus servicios de “cuarteleros”. Siempre agradecidos ponían gran empeño en aprender.

Pero esta no era la única labor cultural que se desarrollaba en el seno de las unidades del ejército de aquella época, por eso es necesario recordar también la existencia de la llamada “extensión cultural”.

Veamos. El Servicio Militar suponía un instrumento a través del cual el ciudadano podía promocionarse culturalmente puesto que se le ofrecían los medios para ello, como las clases de Extensión Cultural. La normativa vigente en aquella época amparaba esas clases de Extensión Cultural, en el seno de las unidades, como educación permanente de adultos, es decir, como si hubieran sido impartidas en centros oficiales, siendo sus títulos expedidos reconocidos por el Ministerio de Educación y Ciencia de la época.

Existían varios grupos de clasificación cultural, uno de ellos dedicado a la obtención del Título de Graduado Escolar. También se extendían Certificados de Escolaridad bajo la dirección de la Inspección Técnica del Ministerio de Educación y Ciencia.

Como dato hay que decir que en 1976 fueron expedidos 24.628 Certificados de Escolaridad a los soldados que prestaban el servicio militar.

Sirvan estos comentarios como recordatorio de esas otras misiones “no de combate”, que tuvieron que acometer las FA,s en apoyo de la población a través de la función docente, hace ya algunos años.

 

Andrés Manrique

Teniente (R)

1 feberero 2017

Blog: generaldavila.com

foto-2-soldado-en-clase

Soldado en clase

8 pensamientos en “Misión desconocida de las FAS La lucha contra el analfabetismo. Andrés Manrique Teniente (R)

  1. Buenos días mi Teniente,
    Su entrañable artículo me ha traído a la memoria numerosos recuerdos. Entre Enero de 1981 y Junio de 1982 , durante mi Servicio Militar en la Armada, pude comprobar de primera mano, la excelente labor docente sobre numerosos compañeros que desgraciadamente no pudieron conseguir una formación primaria.
    Si me lo permite, también destacaría el número de soldados que consiguieron durante su estancia en el SM, el famoso “primera”, que les permitía conducir los camiones de la época, convalidando en Tráfico el documento expedido por el Ejército.
    Afortunadamente de mi generación, somos muchísimos los que guardamos un recuerdo imborrable de aquella época.
    Un abrazo.

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  2. Don Andrés Galán, recuerdo perfectamente el orgullo con el que exhibían su carnet “de primera” cuando se licenciaban. Suponía un puesto de trabajo “fijo” en la mayoría de los casos.
    Un saludo y gracias por estar por el blog.

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  3. Buenos dias
    El servicio militar ayudaba a corregir problemas sociales que de otra manera hubieran resultado imposibles.
    Unia, “juntaba” mozos de diferentes estamentos sociales, cultura, educacion y región y los cohesionaba haciendo de ellos elementos validos que, una vez integrados en la sociedad tras su paso por el Ejército, se encontraban en posesión de mucha mayor riqueza moral y cultural que cuando entraron.
    Y esos conocimientos que el Ejercito les daba luego serian fundamentales para encarar su vida futura.
    Saludos

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  4. Era conocido y valorado que el paso por el ejercito cambiaba para bien al soldado, que una vez licenciado se le abrían multitud de puertas profesiones y desarrollo personal. Principalmente de aquellos que procedían de zonas rurales,

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  5. Eso ha sido una realidad se quiera reconocer o no.
    Siempre estarán los que quieran cargar con los tópicos que ya sabemos.
    Pero con esto y con otras muchas cosas es con lo que tenemos que convivir… no hay solución.

    Gracias por leernos y estar por aquí , coevolador. Un saludo

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  6. Realmente interesante; presté servicio en Villa Cisneros en el IV Tercio a las ordenes del entonces Coronel Mariñas, y coordinaba las transmisiones. Un nómada que no se separaba de mí, me pidió que le enseñase a leer, y lo conseguí, me costó pero aprendió a leer lo suficiente como para defenderse, de lo cual me siento orgulloso toda vez, que, me consta que ya lo habían intentado con el en mas ocasiones pero se aburrían ambos, y yo lo conseguí recurriendo a la antigua cartilla RAYAS que me enviaron desde la Península, comenzando desde el puntito.
    Lamentablemente en el repliegue se quedó por allí y creo que falleció, pero me alegró que aprendiese a leer.
    Gracias por revolverme los posos después de tanto tiempo.

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  7. Buenas noches mi Teniente:

    Recuerdo esos años.

    En muchísimos casos, desde mi puesto de trabajo, realicé entonces, canjes del carnet de conducir militar por el civil, que expedía la Dirección General de Tráfico a través de sus Jefaturas Provinciales.

    Para muchos españoles de aquéllos años, supuso un gran aliciente en sus vidas, ya que les abrió el mercado de trabajo, a los que no tenían profesión definida.

    Cuando las cosas se hacen bien, se obtienen resultados.

    Ahora, por desgracia, algunos jóvenes están peor que entonces, tanto en cultura como en valores. Y por tanto con malas perpectivas de trabajo para sus vidas.

    Alguien se ” equivocó ” al suprimir la conocida mili, que tanta riqueza y hermandad produjo
    entre los españoles.

    SALUDOS

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